Muerta la fábrica de sueños, ninguno de los que la integraban ha encontrado fortuna. Solo Jason Williams ha recibido el favor del destino, y Peja tiene a su lado un pequeño aliado que puede ayudarle en su cometido. Me alegraré por él, pero esto no será consuelo cuando mire atrás y me encuentre con la triste realidad, por mucho que me alegrara por mis Lakers y mi idolatrado Kobe en su día...
Plantilla actual: Hace muchos años que no hay un líder claro en el vestuario. Tanto Stojakovic como Bibby intentaron suplir a Webber como podían, pero por carácter, talento y carisma no lograban llegarle a la suela del zapato. Así fue como el proyecto fue a menos, cada vez en peores manos y sabiendo que el proyecto que todo el mundo amaba había muerto.
A día de hoy son las figuras de Kevin Martin y Ron Artest las que más destacan. El primero es un jugador que lleva dos años destacando en anotación. Es el típico jugador que suma puntos con facilidad pero no le veo como un líder, sería generoso por mi parte decir que le veo al nivel de Michael Redd porqué para mi no llega a eso. De Artest tampoco tengo una opinión nada favorable. Su entrega y defensa son incuestionables, pero con él como líder el conflicto y algo más que treinta victorias es a lo único que puedes aspirar.Completan el quinteto un sorprendente Beno Udrih y Mikki Moore, que debe a su pasada campaña en los Nets su actual contrato. Comentario aparte merece Brad Miller, pívot con mucha clase ya muy lejos de su mejor momento y que parece centrado en ceder su testigo al joven Spencer Hawes, una de las grandes esperanzas que permiten soñar a la entregada afición del Arco Arena.
En un futuro próximo debe ser titular, rol por el que están luchando esta campaña hombres de rotación como Francisco García y John Salmons. Los ocho que ya he citado, Shelden Williams y Quincy Douby son la columna vertebral del equipo, que carga con los lastres contractuales de Kenny Thomas, Lorenzen Wright y el lesionado Shareef Abdur-Rahim, cuyos seis partidos esta temporada están dando la razón a los médicos que desestimaron su fichaje por los Nets hace dos veranos.
Salvo Martin, García y Hawes todos los jugadores parecen estar de paso. Es una franquícia sin presente que tampoco puede presumir de futuro. Han regalado a Mike Bibby, una de las pocas piezas canjeables, y el resto de viejas glorias que acabarán saliendo lo harán por un precio igual o incluso inferior...
Cuerpo técnico: Desde mi punto de vista no hay nada que reprocharle a su labor hasta el momento. Ha llegado a un equipo que lleva años en clara decadencia, debe lidiar a diario con un carácter como el de Ron Artest y se ha cruzado con infinidad de problemas de lesiones a lo largo del año. Está cerca del 50%, algo que tiene mérito teniendo en cuenta los contratiempos a los que se ha enfrentado, y de haber sido un año corriente quizás aún lucharía para entrar en los Play-Offs.
Dicho esto, su labor hasta el momento le conduce irremediablemente a un hara-kiri que se culminará el año que viene. Y es que no veo la necesidad de esforzarse a alcanzar unas cotas que el año que viene no logrará superar. Con las bajas como excusa, hubiera podido acomodarse entorno a las 25-30 victorias, ver como llegaba un pick mejor en el Draft, y tener argumentos a su favor para que Artest o Miller vieran puerta junto a Bibby en febrero.Las 38 victorias que posiblemente logre servirán como baza para seguir en el cargo, pero supondrán una presión extra de cara a la siguiente campaña. Si ha logrado esto a pesar de las innumerables bajas, con todo el mundo sano se le exigirá llegar a Play-Offs. Resumiendo, en mi opinión este año los resultados han sido mejores de lo esperado, pero no creo que signifique que el proyecto va a más, al contrario, creo que su cuesta abajo seguirá y con los éxitos de este año se verá acentuada.
Reggie Theus (sorprendentemente no había dicho aún su nombre) ha cavado su propia tumba. Grizzlies, Wolves, Clippers y Sonics irán a más, y no veo ninguno de los que está ahora mismo entre los diez primeros siendo superado el año que viene por Sacramento. Si no hay suerte y llega algo bueno en verano creo que no es demasiado pronto para apostar por unos Kings cerrando la tabla clasificatoria.
En manos de Geoff Petrie está el evitarlo, pero mucho me temo que es complicado que lo logre. No creo que el proyecto de jugar con Martin o Artest como líderes sea motivo suficiente para fichar por el equipo de la capital de California. Vale como ejemplo que en dos años lo mejor que ha llegado vía agencia libre ha sido Beno Udrih, que por quienes no lo recuerden fue cortado por Minnesota tras no contar en San Antonio antes de encontrar su sitio en Sacramento...
Imagen: Se pasaron a la moda púrpura en los noventa, cuando si no vestías de este color o verde azulado no eras nadie en la liga. Para ser aún más originales lo combinaron con el negro, color que a Stern no le gusta mucho y que les obligó a sacarse un horrendo dorado de la manga cuando llegó el momento de presentar un tercer uniforme.
Espero que tres años hayan sido suficientes para darse cuenta del error que cometieron. Y es que, salvo en Washington, creo que no gustó mucho este dorado Vegas, toda una declaración de intenciones por parte de los Maloof... No les sigo mucho, pero creo que este año se avergüenzan de ello porqué no les he visto luciéndolo.
Todo apunta a que este verano los Kings renovarán imagen, y podemos esperar cualquier cosa de ellos. Si siguen con la actual gama de colores el uniforme visitante será negro, y el púrpura alternativo aparecerá en la 2010-2011. Otra opción es que mantengan el púrpura como principal y se decanten por el dorado como alternativo. Dudo mucho de la segunda aunque, de hecho, también de la primera.Creo que ha llegado el momento de dejar paso al azul y al rojo, colores muy originales en esta liga. Antes de 1994 eran los colores clásicos de la franquícia, así que no sería extraño ver los mismos logos que han utilizado hasta ahora mudando de piel. El rojo estará a medio camino del grana, mientras que el azul elegido puede ser el cansino marino o el celeste clásico, al estilo Nuggets o Royals en su día...
Potencial futuro: Nunca ha sido una franquícia atractiva, y solo el contar con piezas como Webber le convirtieron en un destino glamouroso en su mejor época. No hay que olvidar que los Kings son por tradición una franquícia perdedora, que Sacramento no es una ciudad muy atractiva y que los mejores Kings que nos vienen en la memoria se construyeron en base a jugadores conflictivos o con poco nombre.
Chris Webber y Jason Williams eran chicos malos que flirteaban con drogas, Vlade Divac un pívot veterano, Peja Stojakovic un tirador desconocido del emergente mercado europeo y Doug Christie poco más que un especialista defensivo. En conjunto enloquecieron el Arco Arena y aficionados de los cinco continentes, pero solos y antes de coincidir en Sacramento no eran nadie.Esta para mi es una prueba de los tiempos que le vienen a la franquícia porqué, de hecho, es lo que por historia le toca vivir. Desear tener suerte en el Draft, convencer algún agente libre venido a menos y revalorizarle y reformar los jugadores que lleguen vía traspaso para que triunfen y den una alegría a la afición. Esta es la historia de una franquícia que solo en Rochester ha saboreado el triunfo, y que ha tenido en Robertson y Webber los jugadores estrella que más les han acercado al segundo anillo.
Me centro poco en el equipo actual para intentar explicar lo que rodea a este equipo históricamente. El futuro son Kevin Martin, Francisco García y Spencer Hawes, poco más que nada para atraer agentes libres interesantes y jugadores de un perfil no muy alto a los que sumar lo que sea que llegue en su día a cambio de Artest y Miller.
Con el Draft como única esperanza los Kings no deben caer en el error de creer que acercándose al 50% de victorias salvan el honor. Pan para hoy hambre para mañana, la 2007-08 hubiera sido una campaña aprovechada si a día de hoy llevaran 13 victorias y Reggie Theus estuviera de scouting en San Antonio...
Lo que yo haría: Esta campaña ha alargado un año más la agonía, ha retrasado la gran caída que este proyecto en ruinas no tardará a vivir. Posiblemente me lo pensaría dos veces antes de firmar por un equipo medio-hipotecado con el contrato de Kevin Martin, pero si lo hiciera tendría como objetivo prioritario sacar al precio que fuera gente como Ron Artest, Kenny Thomas y Shareef Abdur-Rahim. Brad Miller es un tema aparte, ya que en mi opinión aún tiene cierto valor en el mercado y es un hombre muy válido para cualquier aspirante.
No me preocuparía en obtener resultados en las campañas 2008-09 y 2009-10. Tampoco tendría reparos en dejar salir a Kevin Martin, ya que en mi opinión solo Spencer Hawes merece la etiqueta de intocable en este equipo. Resumiendo, soy de la opinión que en Sacramento deberían hacer borrón y cuenta nueva cuanto antes. De nada sirve engañar el aficionado con unas cuantas victorias de mérito, es algo que no lleva a nada más que creer que lo que hay sirve para algo y que no hay que hacer cambios.
Lo que se comentó en su día: Mi artículo no era más que un homenaje a lo que habíamos vivido de la mano de los Kings de Webber&Cía los que nos aficionamos a la liga por aquel entonces. Sorprendentemente, no lo he leído hasta que he llegado a este apartado, decía más o menos lo mismo que he dicho hoy en los primeros párrafos...
Un emocionado Pierce fue el primero en comentar, maldiciendo a Bryant en la final del 2002 (final del oeste, pero prefiero dejarlo en final) y remarcando su admiración hacia Mike Bibby. Firmaría immediatamente después Rafita, lamentando que el tren del anillo se hubiera escapado ya para aquel equipo. El siguiente sería Wayne Robinson, recordando el miedo escénico de aquel equipo a la hora de la verdad y felicitándome por mis posts.También me felicitaría un Avenida que echábamos de menos últimamente y que por aquel entonces no se pasaba muy a menudo. Cerrarían el capítulo de comentarios Hoeman, alabando un Jason Williams al que todos admirábamos y Peter Mihm, Laker declarado que también llegó a desear que aquel gran equipo lograra el trofeo Larry O'brien.
http://taylorwolves.blogspot.com/2006/07/no-hace-tanto-tanto-tiempo.html
Conclusión: Los Kings son un equipo del que casi todos guardamos grandes recuerdos. Disfrutamos de lo lindo de aquellas madrugadas (o tardes si lo grabábamos) de baloncesto en estado puro, de postes de exquísito talento, de muñecas en estado de grácia, de pases imposibles... En Phoenix vemos el hijo pródigo a pesar de ser muy diferentes en cuanto a concepción de juego. Con el fracaso del padre en mente deseamos un anillo para los de Arizona, un trofeo a título póstumo para aquellos amantes del buen juego.
Dallas recibió su castigo por renunciar a su estilo, y quizás los Suns de O'neal acaben pasando por lo mismo. El buen juego no da anillos, pero el elegante jugador converso tampoco. Kings y Suns quedarán como un buen recuerdo, pero serán Duncan y Billups (y no Webber y Nash) los nombres que nuestros hijos leerán en el NBA Register dentro de mucho tiempo, al menos en mi caso. Cierro un post muy profundo, escrito con el corazón y que espero que sea de vuestro gusto.


En mi opinión el camino a seguir no es muy distinto del que han ido trazando a lo largo de su trayectoria. El uniforme es atemporal, y no pasa nada si no hay cambios, pero pienso que alguna pequeña novedad debe introducirse. Soy partidario de volver a un estilo visual parecido al de la época de la Blazermanía, con más protagonismo del rojo y con una estética de letras parecida a las de aquella época (aunque, por supuesto, en horizontal).
Pierce vió en la final del 2000 ante los Lakers el principio del fin, aunque estaba esperanzado con el proyecto que se construía alrededor de figuras como Aldridge, Roy y nuestro Sergio. Rafita les ponía un máximo de cuatro años para ser algo más que un equipo de primera ronda, con lo cuál estaba en mi misma línea del 2010 como fecha clave para empezar (o llevar un tiempo ya) a dar miedo. También se pasó un clásico de la talla de Julius Bird, esperanzado con los nuevos Celtics (lo que debió sufrir el pobre el año pasado), animando a Sergio y poniendo como clave de la catástrofe Blazer la borrachera de dólares (otro paralelismo con los Knicks).


Los colores del equipo son tradicionalmente cálidos, pero este es en general demasiado frío. Incluso el secundar el naranja con gris (por no hablar de las siglas PHX) convierte un tono caliente en algo que te deja indiferente. En mi opinión el uniforme de los Suns debería transmitir la misma alegría que transmite su juego y se transmitía en otras líneas, pero esta no lo logra con lo cuál yo optaría por un cambio.
Wilt sería el primero en comentar haciendo referencia a algo que no todo el mundo sabe, y es que lo de los Suns viene de lejos, son una franquícia históricamente atractiva. Un clásicazo como Julius fue el segundo, deseando que los Suns por fin lamieran la miel en los labios y se hicieran con el ansiado anillo que llevaban años persiguiendo.
La opinión general apuntaba hacia los Lakers repitiendo título, pero quienes les discutían tampoco les faltaba razón. Los Wizards habían arrollado en la temporada regular, y solo la lesión de Wilton les había alejado de ganar el anillo. Por otro lado, tampoco podía descartarse que Bullock, en su quinto año en la liga, pudiera llevar por fin a los Knicks a lo más alto.
Aún su gran plantel, los de Washington no podían con el ritmo que Legends y Knicks venían marcando desde el principio. Wilton poco a poco iba recuperándose de su lesión, pero el resto tampoco estaba a la altura y eran muchos los partidos que se perdían por poco margen. Tampoco en Boston iba viento en popa el asunto, con Barson arrastrando molestias y con los complementos envejeciendo al mismo ritmo que su líder.
En un final de temporada regular apasionante, finalmente lo lograron. El choque con sabor a final en Springfield fue el factor diferencial que permitió a los angelinos hacerse con el primer puesto, algo que suponía contar con el factor campo a favor durante toda su andadura en la postemporada.
Finalmente serían los de Washington quienes lograrían hacerse con el campeonato del este, con el barrido de dos años atrás en mente y muy cansados tras series mucho más duras que las que habían vivido los angelinos en los últimos tiempos. Todo el mundo daba como favorito el equipo de Lemmeis, que había superado a Haykes en las votaciones para el que sería su segundo MVP de la temporada regular.
Los Wizards estaban agotados y moralmente destrozados. Ganando los dos primeros duelos habían logrado lo más difícil. Aún perder en casa los dos siguientes habían logrado sobreponerse y recuperar la ventaja perdida en el quinto. Pero lo del sexto era deprimente... No podían parar a Lemmeis, que superaba de largo los cincuenta de media en los últimos cuatro encuentros...
Un murmurio sepulcral dominaba el estadio al tiempo que el balón se colaba por la red coincidiendo con el pitido final. Las lágrimas de rabia se hacían evidentes en los frustrados ojos de Wilton y Norman antes incluso que sus gigantescos cuerpos cayeran desolados a la superfície, mientras que Lemmeis no cabía en sí mismo y, tapándose los ojos, corría hacia el banquillo donde todo el mundo se levantaba sin creerse aún lo que había pasado a adorar aquel jugador cuya exhibición en la cancha había elevado a la categoría de dios.
Prueba de ello es la bajada de calzones tras la llegada del nuevo GM, Ed Stefanski. Y es que si según tus principios los jóvenes no cuentan debes seguir a muerte con ellos. En vez de esto Cheeks se convierte en un peón a lo Sam Mitchell, haciendo lo que dicta el que se sienta en el palco a cambio de salvar el cuello. Un buen trato, aunque te deje en muy mala posición y te confirme como uno de los técnicos mediocres de la liga...
Lo único de malo que trajo consigo la era Allen Iverson es la movida Hip Hop. Bueno, corrijo, más bien la movida Hip Hop trajo algo malo a este equipo, la obsesión por una estética y unos colores que no les pegan nada. Y así hemos llegado a nuestros días, desde la 97-98 hasta la pasada temporada con un bodrio negro y uno blanco con el logo pegado en el pecho. Hubo también un alternativo azul que ya pasó a mejor vida, dejando el camino libre para volver a los orígenes...
Ni las perspectivas de ver a Iverson en Boston cambiaban de opinión a Pierce, que prefería mil veces un refuerzo interior, sin saber que justo un año después McHale haría realidad su deseo. The Pearl alabaría a Iverson, un luchador nato y un talento como pocos, a la vez que criticaba la labor de King. También se pasaría Wayne, acordándose de un equipo que yo no viví, el del Fo Fi Fo del año 83.
