Thursday, September 14, 2006

Lo que yo viví: Temporada 04-05

El año de Nash y los Suns; la explosión de la nueva generación; la final menos deseada; el año en que Lakers y Wolves osaron fallarme

El largo verano buscando respuestas a interminables cuestiones se centró, básicamente, en el equipo de Los Angeles. Con Jackson saliendo por la puerta de atrás, la más que posible marcha de Payton y Malone y el ver como Kobe Bryant se declaraba agente libre, el mundo de la NBA se vino abajo.

Enmedio de tanto barullo llegaban a la liga los Bobcats de Robert Johnson, el primer propietario de color de una franquícia americana. El precio de compra del nuevo equipo de Charlotte fueron 300 millones de dólares (comparadlo con los 125 que costaron Grizzlies y Raptors o los 1,25 que costaron los Bulls en el 66 para ver como ha cambiado la liga). Trabajaron duro para llegar a la noche del Draft con opciones de hacerse con el jugador que querían, aquel que acababa de dar el campeonato de la NCAA a los Huskies de Connecticut.

Así los Magic partían con el número 1 después de ver cómo no se llegaba a las veinte victorias la anterior temporada, aún contar con el determinante Tracy McGrady. El fenómeno de instituto Dwight Howard sería el escogido, un tremendo físico y un potencial técnico como hacía tiempo que no se veían en la liga; sus números como sophomore cantan. En el segundo los Bobcats se hacían con Emeka Okafor, inteligente pívot que había acabado el ciclo universitario para los Huskies de UConn, el mismo equipo en el que militaba Ben Gordon, escogido en el tercer puesto por los Bulls, y que cogería el relevo de Toni Kukoc en lo que al dorsal se refiere.

Tres jugadores que actualmente juegan de base fueron los siguientes: Shaun Livingston (4), que llegó a los Clippers, Devin Harris (5) que fue a Dallas y Josh Childress (6), cuyo atractivo destino fue el estado de Georgia y sus Hawks. Dos jugadores con futuro, Luol Deng (7) y Andre Iguodala (9), llegaron a Philadelphia y Chicago respectivamente. El segundo fue precedido por un decebedor Rafael Araujo, uno de los inteligentes movimientos de Babcock en los Raptors. Le siguió otro fiasco en mayúsculas, Luke Jackson (10), que recaló en los Cavaliers.

Poco más a destacar, se salvan Telfair (13), elegido por los Blazers, Josh Smith (17) a los Hawks, JR Smith (18) a los Hornets, Jameer Nelson (20) a Denver...Y nada, por la parte que nos toca Anderson Varejao (31), que llegaría a los Cavaliers tras un traspaso con Orlando y Albert Miralles, elegido en el número 40 por los Toronto Raptors.

Justo un día después llegaba el bombazo del verano; mejor dicho, uno de ellos. McGrady llegaba a los Rockets a cambio de Steve Francis, que no era del gusto de Jeff Van Gundy. A este capítulo le seguiria en importancia el traspaso de Shaquille O'neal a Miami a cambio de Lamar Odom, Caron Butler y Brian Grant, la llegada de Steve Nash a Phoenix, las renovaciones de Gasol y Bryant entre otros...

Estos eran los destacados, aunque tambien hubo otros de menor importancia que vale la pena recalcar. La renovación en Dallas era total, pues se marcharon Walker y Jamison para ver llegar a Jason Terry y Jerry Stackhouse. Quentin Richardson se unía a Nash en Phoenix, Boozer llegaba a Utah, Payton a Boston y Kenyon Martin, All-Star el año anterior, se marchaba a los Nuggets a cambio de tres primeras rondas del Draft. Mira por dónde, el verano más movido y el que termino más rápido.

Otro fiasco olímpico, esta vez en Atenas, y el ver un campeón del mundo como Nocioni llegar a los Bulls fue más de lo que nos ofrecieron aquellas vacaciones. Por mi parte destacar un genial viaje que me llevó a Nueva York una semana y dos más que pasé en Canadà, de este a oeste. Toronto, Montreal, Calgary, Vancouver...paradas destacadas de un viaje en dónde pude descubrir la riqueza en paisaje del país más nórdico del continente americano, y conocer una cultura que hasta el momento no había tenido la oportunidad de hacerlo.

Evidentemente la estancia a Nueva York me llevó a la quinta avenida, calle 52, lugar donde se hospeda el NBA Store. Mis adquisiciones fueron una camiseta de Carmelo Anthony (azul) y la roja de Houston con el nombre de Francis, en homenaje ya que él formaba parte de la plantilla de los Magic pero estaba muy rebajada y valió la pena el adquirirla. Además traje una camiseta de Marbury para un amigo, que me supo muy mal no quedarme...

Con esas dio comienzo una temporada de la que casi todo recuerdo. Por aquel entonces aún no sabía lo que me esperaba con la nueva generación de jugadores, lo que iba a cambiar dinámicas de equipos como Phoenix y Miami con las incorporaciones, lo que pasaría en Minnesota...

La temporada empezaba y en el oeste los Timberwolves eran los claros candidatos al título. Garnett había roto la maldición y, con los Lakers fuera del camino, parecía lógico luchar por aquel objetivo. Kings, Spurs y Mavericks podían sorprendernos pero, sin duda, eramos favoritos. Algunos de los que podían llegar a luchar por estar en semifinales eran unos Lakers que contaban con la incorporación de Rudy Tomjanovich en los banquillos y los Rockets de McGrady y Yao Ming. Ningún otro era contemplado como candidato al título de la conferencia.

En lo que hace referencia al este, Pacers, Pistons y Heat tenían todos los números para llegar a mayo disputándose el título. Los primeros por récord en la temporada anterior, los segundos por ser los vigentes campeones y los terceros por haber incorporado a Shaquille O'neal a una plantilla ya muy destacable. Los Nets y poco más podían dar alcance a aquellos equipos cuyo límite solo se lo discutían entre ellos mismos.

Garnett era el máximo favorito para llevarse el MVP de nuevo, en caso de repetir los números de la temporada anterior y llevar a los Timberwolves donde les correspondía. Kobe Bryant tambien tenía sus opciones de llegar lejos, y Tim Duncan, Tracy McGrady y Dirk Nowitzki podían presentar candidatura. Jugadores del este que podían llegar a conseguirlo, pues se contaba con dos: los O'neal y, si cabe, Lebron James. Carter y Iverson poco contaban por aquel entonces en las apuestas.

Comenzó la liga y enseguida se percató todo el mundo de algo muy significativo. Una nueva generación de jugadores que prometía marcar una época, liderada por Lebron James, y con Amaré Stoudemire, Carmelo Anthony y Dwyane Wade como alumnos aventajados. Los Cavaliers llevaban un buen recorrido, al revés que unos Nuggets que no empezaron nada bien la temporada.

Mientras tanto Raül tenía más problemas de lo esperado en la que debía ser su temporada de confirmación. Al igual que Gasol, al que una inoportuna lesión alejó de las canchas algún tiempo, poco después de haber firmado su gran contrato.

Hartos de su rendimiento, los Raptors traspasaban a Vince Carter a los Nets a cambio de Eric Williams, Alonzo Mourning (que no llegó a debutar) y Aaron Williams, en un traspaso muy criticado por Jalen Rose, que textualmente dijo que en el NBA Live él sacaba mucho más cuando traspasaba a un jugador de la categoría de Air Canada. Jason Kidd ya tenía compañero de lujo en cancha, y los de New Jersey el gancho que necesitaban para su traslado (finalmente retrasado) a Brooklyn.

Pero se me pasaba por alto el más destacable suceso (no fueron pocos como vais viendo) de la temporada 2004-05: la batalla.

Ningún otro nombre más adecuado para lo que supuso toda pérdida de esperanza en Indianapolis para lograr el anillo al ver como Stephen Jackson y Jermaine O'neal perdían los papeles al pelearse en medio de la cancha de los Pistons. Pero no fue sólo eso, pues el cabeza hueca Ron Artest (presidente de cortocircuitos SL) subió a la grada a agredir el que creía que le habia echado un vaso lleno, después de un leve empujoncito con Ben Wallace. Le cayó un ejemplar castigo por toda la temporada, bien merecido en mi opinión, por protagonizar lo peor que la liga había visto en sus más de cincuenta años de historia. Y como bien dijo Stern: "La medida ha sido aprobada por mayoría. Un único voto, el mío" responsabilizandose directamente de la sanción a Ron Artest.

Se llegó al All-Star con unos Suns sorprendiendo a propios y extraños con el más vistoso estilo de juego que se había visto en los últimos tiempos. Si alguien había apostado por el MVP de Nash debería estar frotándose las manos, aunque aquel que lo había hecho por Amaré tambien tenía esperanzas. Pero no eran la única sorpresa, pues los Sonics estaban haciendo una gran temporada regular y eran los líderes de su división. Tambien en el plano positivo destacaba el récord de Wizards y Bulls que, después de muchos años parecían ser carne de Play-Offs, el no muy mal récord de los Bobcats.

En lo que a decepciones se trata, sin duda las de Garnett y Kobe, que no conseguían meter en récord positivo a los que protagonizaron las últimas finales del oeste. También Hawks y Knicks merecen un comentario, pues su balance no era en absoluto el esperado, al igual que unos Hornets que se estrenaban en el oeste.

Llegó el All-Star de Denver 2005 en el que, por desgracia, no se pudo contar con Carmelo Anthony entre sus participantes, pues la situación de su equipo no era la más idónea. El partido de rookies dejó buenas perlas y el ver el heroe local alzarse como el mejor del partido, mientras que en los concursos destacó la actuación de Phoenix, llevandóse el de tiro, habilidades y triples y no pudiendo por muy poco en el futbolero concurso de mates. Allí Josh Smith tomó el relevo del maestro Wilkins y se proclamó campeón en un concurso de los más brillantes de los últimos tiempos. El 5 de los Hawks es la única alegría que recuerdan sus aficionados en los últimos cinco años, prácticamente.

El más esperado partido llegó con un roster en ambas conferencias que se asemejaba bastante a lo deseable, pues no había Artests a la vista. Wade, James, Arenas y Jamison debutaron en el este con el que todos ibamos, ya que Grant Hill volvía al partido y todos teníamos nuestros mejores deseos para él. En el oeste, por su parte, destacaban muy a mi gusto las incorporaciones de Ginobili, Lewis y Stoudemire, dejando ambas conferencias con unas plantillas muy al estilo de lo que quería.

O'neal fue factor clave para dar la victoria al este, en un partido en que nadie superó los 20 puntos. Iverson fue escogido el MVP de la misma forma que pudieron haber sido Jermaine, James o Wade, pero el de Philadelphia fue sin duda el líder. Ray Allen hizo una gran serie de triples para terminar con 17, aunque no pudo dar la victoria al oeste. Así el sheriff se llevaba su cuarto triunfo consecutivo y devolvía al este a un terreno desconocido desde el All-Star de Washington.

Antes de llegar a los Play-Offs destacaron algunos movimientos en forma de traspaso, aunque los más importantes fueron los que acabaron con Baron Davis en los Warriors, que terminarían la temporada con una gran marca, con Chris Webber en Philadelphia o Keith Van Horn a Dallas...no sufrais verdes, no me olvido del más esperado retorno, un movimiento más extraño por parte de Danny Ainge incluso que el realizado cuando decidió prescindir de él: Antoine Walker volvía a ser un Celtics, y Al Jefferson cambiaba su dorsal para no molestar a la eterna pareja de baile de Paul Pierce.

Se acabó lo que se acaba con James, Bryant y Garnett como los grandes fracasados de aquel curso baloncestístico, y con McGrady y Iverson redimiéndose con todos los aficionados al balonceso NBA.

Había muchos candidatos al MVP más disputado de los últimos tiempos. Duncan, Iverson, Nowitzki y jóvenes valores como Dwyane Wade o Amaré Stoudemire. Pero por encima de todos ellos destacaban Nash (David) y O'neal (Goliath), jugadores totalmente opuestos que se caracterizaron por hacer aquello que la liga parecía querer premiar aquel año: cambiar el rumbo de una franquícia. No cabía duda que, a su manera, lo habían logrado.

Discutible evidentemente fue la elección del premio, pero no hay que olvidar que O'neal ha tenido mejores temporadas que la pasada. Lo que más me duele es el hecho que la historia sólo muestre a Shaq con un MVP, cuándo el dominio que ha tenido en la liga le da como mínimo para dos más.

Las series empezaron en el oeste con los Spurs enfrentándose a los Nuggets, que habían remontado el vuelo tras la llegada de George Karl. Cayeron, pero dejaron buenas sensaciones en su derrota, al contrario que unos Grizzlies que no podían tomarle un solo pulso a los Phoenix Suns. Que rabia dejarnos fuera para hacer esto, creo que cada vez iba odiando más los de Memphis...Los Sonics pasaban a ser algo más que una sorpresa al eliminar a unos Kings a los que nadie se atrevía a expulsar de la primera ronda desde el año 2000 (4-1). Pero sin duda el duelo más disputado fue el tejano, en el que parecía que McGrady rompería su maldición ante los Mavericks. Pero los discípulos de Avery Johnson remontaron el 2-0 en contra y se llevaron el gato al agua en el séptimo partido.

En el este los líderes, Miami Heat, empezaban barriendo a unos Nets que por plantilla podrían haber quedado algo mejor que octavos. La gran temporada de Iverson acababa antes de lo deseado, pues sólo no pudo hacer nada para vencer a los Pistons, y los Wizards rompían una racha de 23 (la mágia de los números) años al eliminar a los Chicago Bulls, sorprendentes cuartos clasificados de la conferencia. Y que bonito fue, aunque más de un verde me lo reprochará, ver a Reggie Miller avanzar una ronda y jugando como un chaval de veinte años. En el séptimo la leyenda de el Killer se convertía en mito, y en la díficil temporada de los Pacers aparecía en el horizonte un hilo de esperanza.

En segunda ronda Cuban tuvo que ver a su ex-discípulo pasearse con el MVP en el bolsillo, y liderando su nuevo equipo hacia la final de conferencia. Con el mismo resultado (4-2), los Spurs ponían fin al sueño de Ray Allen, Rashard Lewis y, porqué no, Juanejo y McMillan, en una temporada para enmarcar del aún por aquel entonces equipo de Seattle y propiedad de Starbucks; toquemos madera...

En el este Wade y O'neal seguían inalterables su ruta hacia la tierra prometida, sin importar quien se pusiera en medio de su camino. Les tocó a Gilbert Arenas y Antawn Jamison el verse barridos en cuatro partidos en el triunfal regreso de los Wizards a los Play-Offs. Mientras tanto, Reggie Miller no culminaba su milagro y caía como lo que era, una leyenda, ante los Pistons en el Conseco Field House, que suplicaba su regreso para el año próximo. Su exhibición en los Play-Offs de antaño, fue una lección de clase y talento que no debe olvidarse jamás.

Llegaron las finales, en que muchos amantes del buen baloncesto soñábamos con ver un Miami-Phoenix semanas más tarde. Malditas las lesiones de O'neal, Stoudemire y Wade, que nos alejaron de lo más atractivo que podía verse en el escenario perfecto. En vez de esto, y tras ver como los Spurs acababan sin problemas con el mejor equipo de la temporada, y Flash no podía solo vencer a aquella engrasada máquina que eran los Pistons, nos tuvimos que conformar con un duelo de conjuntos que, penándolo bien, es toda una lección a los que defienden el balonceso como un individualismo.

No quiero extenderme más, pues todos sabeis lo que pasó. Solo recordar tres claves con las que me quedo de aquellas finales: Brent Barry, el MVP Ginobili y, sobre todo, ese extraño elemento llamado Horry, que si no las tenía ya, abrió todas las puertas del paraíso que pudieran estar cerradas a su paso.

No fue la final más bonita, pero nos dejó un gran quinto partido y mi primera final a siete, que es de agradecer de vez en cuándo. Me quedo con esto y con el impacto de la nueva generación como los puntos claves de una gran temporada, aunque con las notas negativas que dejaron Wolves, Lakers y Cavaliers.

Tim Duncan entró de la mano de Nash en el cuadro de honor de la temporada, en la que vimos a Emeka Okafor (Charlotte) convertirse en el rookie del año. Con toda justícia, Mike d'Antoni (Phoenix) fue elegido mejor técnico, al tiempo que Ben Wallace (Detroit) se coronaba mejor defensor por tercera vez. Bobby Simmons (Clippers) y el segundo mejor rookie, Ben Gordon (Bulls), eran elegidos como más mejorados y mejor sexto hombre respectivamente.

Por mi parte nada a destacar, acabé el primer curso de bachillerato y tuve una temporada en que iba a rachas, pero que acabé con grandes actuaciones. Mi equipo, día de confesiones, ascendía a LEB-2 y nosotros afrontábamos por segunda vez un verano con el objetivo de estar en preferente.

PD: Soy consciente de haber olvidado la retirada de Malone y Pippen, y de haber ensalzado en exceso la de Miller. Las cosas claras, para mi las primeras tienen un valor histórico más importante, pero la clase con la que se va Miller no puede aplicarse a los dos nombrados arriba. Aquí queda pues, un testimonio de tal pretendido olvido.

6 comments:

rafita said...

la verdad es que este año si que dio paa mucho. la llegada de los bobcats (a ver si hacen algo mejor ya) y ese combate que se monto destrangis en el detroit- indiana

por otra parte pense que el traspaso de oneal por butler, odom y grant no iba a ser tan malo para lakers, ya que odom es un tio alto, que sabe tirar de lejos, y calidad de sobra, y a butler le veia con calidad de sobra para ser importante en LA. pero luego se vio que no fue como yo pense que iba a ser

Julius said...

Sí, la verdad es que Kid Artest fue la imagen de la temporada, y hasta empañó la retirada del gran Miller. HOmbre, Malone sí que está a su altura, creo yo. Quizá no tanto Pippen. ¡Tiempo de un killer! Saludos, crack

Juanejo said...

El año de la revolucion de los suns, que nos devolvian a otra epoca, la explosion de stat. temporadon de los sonics quedando 3 en el WWW.nos quedamos con lo bueno.

Pierce said...

Joder la que liaon Artest&co.
Bueno destacar que el draft trajo otro de mis preferidos Ben Gordon, y Shawn Livingston un crack.

Movimiento raro el de Ainge traerse a un tio que habia echao pero bueno...

vaya megatour por los USA y Canada No? y encima te blindaste a camisetas champion. Este año ha ido un colega mio y le dije que si veia algo barato que me lo trajera pero el muy rancio no me ha traido nada.

¡Buen repaso!

Wilt Chamberlain said...

ke pesaditos con lo de los Suns y con lo de ke nos devolvían a otra éopca, lo siento juanejo pero sabes ke no estoy exactamente de acuerdo con esa opinión. Desde mi punto de vista eso es un tópico, en los años 60 se metían muchos más puntos porque el juego era mucho menos táctico y lo que preponderaba era el talento de los jugadores. El juego de los Suns no tiene parangón con ningún equipo de nunca, es un juego muy arriesgado y loco, aunque premeditado. En los años 60 y 70 no existía la línea de 3 puntos y los Suns abusan del tiro de 3. Aún así es obvio de que es añgo muy meritorio y espectacular, aunque yo me sigo quedando con el juego de mis pivots, XD.

the pearl said...

Hombre lo mejor sería una mezcla,juego rápido de contraataque y circulación de balón rápida en algunos momentos y en otros meter balones dentro para que se la jueguen los pivots en el poste bajo.
A mi también me encanta el juego de los pivots como Shaq.