Saturday, September 02, 2006

La fortuna del trébol

El ejemplo más grande del trabajo en grupo, del poder colectivo, del dominio, del equipo invencible...Construcciones ligadas a la triunfal historia de los Boston Celtics, el más grande ejemplo del premio al grupo y los ganadores.

Para poner un ejemplo de lo que digo, los Lakers han ganado catorce de sus veinti-ocho finales; los Celtics dieciseis de diecinueve. Así de grande es el dominio que ha tenido el equipo más importante de la historia de la NBA.

En la franquícia desde el año 1950, a Red Auerbach se le dio la responsabilidad de construir el sueño, de realizar aquello que anhelaba el equipo del trébol. El arquitecto de aquel equipo seleccionó al largo de los años futuras estrellas del equipo como fueron Bob Cousy, Bill Sharman o Ed Macauley. Y realizó su movimiento más importante al enviar al último de los tres a St Louis junto a Cliff Hagan a cambio de su selección en primera ronda: Bill Russell.

El primer anillo llegó en el año 1957, ante precisamente aquellos a los que arrebataron el futuro cinco veces MVP de la liga, y poseedor de un anillo más que dedos en las manos. En el séptimo partido y por un ajustado 125-123 en la segunda prórroga, llegó uno, el más difícil, y al que le seguirian quince más hasta el momento. "El primero es el más díficil de conseguir" o "soy el entrenador del campeón del mundo", fueron algunas de las perlas que dejó el gran Red para la historia de la liga y del baloncesto.

Bill Sharman, Bob Cousy, Tom Heinsohn, Jim Loscutoff...aunque de todos los que acompañaban a Russell, el más laureado fue Sam Jones (10), que llegó a la liga en aquel mismo Draft, y no pudo repetir el anillo en su temporada rookie. Luego llegarían ocho anillos seguidos, cinco de los cuáles se consiguieron ante unos Lakers que no podían parar aquello. Y precisamente, aún el esfuerzo de Baylor y West por evitarlo, el noveno de Auerbach se ganó ante los angelinos en un séptimo de infarto, y en el que Russell jugó lesionado. En aquel momento el "coach" anunció que dejaba el banquillo a cargo del mejor defensor de la historia, que alargaría su carrera como jugador tres años más.

Después de ver como Wilt Chamberlain se cebaba con el destino en la final de conferencia y lograba el primero de sus dos anillos con los 76ers en la temporada 1966-67, Boston logró el último back-to-back de su historia para alargar la afortunada leyenda del trébol irlandés. Otra vez los Lakers fueron, en dos ocasiones, víctimas de la ambición céltica. Más emotivo fue el segundo, en un año en que los de Los Angeles tenían el mejor récord de la liga y el refuerzo de Chamberlain, que quería de una vez por todas hacer campeónes a Baylor y West. Este último fue el MVP de una final resuelta a siete partidos, y que en momentos previos al salto inicial fue testimonio de una de las frases más célebres de la historia del equipo de Massachussets: "hoy pueden pasar muchas cosas, excepto que ganen los Lakers". El autor de la misma fue Bill Russell, conjurándose con los suyos para lograr el onceavo anillo en trece años, y retirarse dejando tras de sí la más victoriosa leyenda que la liga haya visto nunca.

Era tiempo de reconstrucción, y mayormente pasaba por el que años atrás había sido el sexto hombre de lujo de la franquícia: John Havlicek. Tom Heinsohn se encargó de dirigir el conjunto que vio otra vez premio en el año 1974, destacando de aquella plantilla nombres sobradamente conocidos por todos como Dave Cowens, JoJo White, Don Nelson, Don Chaney, Paul Silas...Karemm se vio frustrado por la vieja mágia irlandesa en su intento de conseguir el segundo anillo en la historia de los Milwaukee Bucks.

El segundo de aquel proyecto llegaría, otra vez, de la mano del trabajo en equipo. Una gran defensa (tres de sus jugadores fueron elegidos en el quinteto defensivo ideal de la liga), y compromiso con los colores hicieron de aquel grupo un muro infranqueable para unos jóvenes Suns, en la final del 1976, cuyo quinto partido se dice que es el mejor de la historia de las finales. Paul Westhpal no pudo repetir en Phoenix lo logrado en Boston dos años atrás, y los Celtics se llevaron su anillo número trece.

¿Qué era lo próximo? ¿Qué as se guardaba Red en la manga? Aún sabiendo que quería seguir un año más en la universidad, arriesgo en su elección del Draft del 78 por un jóven blanco con pinta de campesino proviniente de Indiana State: Larry Bird. Su impacto en la liga fue inmediato a su llegada un año más tarde, y terminó la temporada siendo declarado rookie del año.

Bird en Boston y Magic en los Lakers; cómo se dijo años más tarde, un perfecto guión digno de Hollywood. El relevo de la liga compitiendo en dos franquícias de máxima rivalidad.

Pronto le llegaría al pájaro verde, 33 de los Celtics, el premio a su trabajo. En su segunda temporada los Celtics ganaron el campeónato del este y no desaprovecharon su oportunidad número quince para llevarse su anillo número catorce, ante los Rockets de Moses. Fue Cedric Maxwell el MVP, pero nadie dudaba de quien era el líder de aquella franquícia, cuyo quinteto en el año 81 aún nos puede llegar a estremecer hoy en día: Parish-McHale-Bird-Maxwell-Archibald.

La segunda oportunidad llegó tres años más tarde, tras un breve dominio de los 76ers en la conferencia. En el primero de cuatro títulos del este consecutivos, y con Bird ya nombrado MVP de la temporada, los Celtics no desaprovecharon la siempre agradable oportunidad de acabar con los Lakers en las finales, cuyo historial con Johnson y Kareem en la plantilla contaba ya con dos campeonatos. Esta vez si fue Larry el elegido mejor jugador de las finales, y así lo volvería a ser en el último anillo de la historia céltica, el logrado en 1986 ante los Houston Rockets.

Lo que vino después os lo contarán mejor y más detalladamente otros blogs que ya han tratado el tema. Hasta aquí llega mi repaso a la mejor franquícia de la historia de mi más admirado deporte, y mi serie de artículos sobre cada una de las treinta franquícias que hoy día conforman la liga. Lo que viene después, sólo el tiempo lo sabe.

5 comments:

Pierce said...

Enorme, grandioso, brutal, estremecedor!!!! GRACIAS TRUE WOLF POR ESTE ARTÍCULOOOO!!!!!

Ejem, volviendo a mi compostura habitual, decir que te agradezco no haber comentado los años, digamos, oscuros de la franquicia...XD
En fin esperemos que tanto Celtics como lakers recuperen su gloria y los grandes clasicos vuelvan a reinar en la NBA.

Aún recuerdo las palabras de Archibald: " Un blanco delgaducho y que no corria nos iba a devolver la gloria??? si no lo llego a vivir no me lo creo"
Que grandes los Celtics, un equipo que juega en equipo (bien los sabe Bird con su carta no ?) que premia el trabajo en equipo antes que las individualidades, que premia la victoria ante esos mates in your face....

Bueno ahora sí que me pica la curiosidad, ¿ un pequeño adelanto sobre el futuro de taylorwolves?

rafita said...

gran equipo, gran historia... gran post. para los mejores, lo mejor, si señor

Wilt Chamberlain said...

Perdón por no haber podido pasarme, antes. Muy buen post, demostrando una vez más tus conocimientos sobre la historia de la NBA. ME parece importante que todos sepamos al menos lo basico de esta histoia para poder habalr con un poquito mas de propiedad sobre la situación actual de la NBA.

Sobre Boston decir que se caracteriza sobre todo por la tradición y, hoy en día es lo que han perdido, y hasta que no la recuperen no volverán a ser lo fueron.

true wolf said...

Aprendí mucho haciendo un trabajo sobre la NBA, ya que antes apenas sabía hasta la década de los ochenta, y lo encontré interesante tambien saber el pasado de la liga.

Sobre tu ausencia momentanea ningún problema, estás aquí desde el primer día y a los clásicos se les perdona todo xD.

Espero que te fuera bien la boda y lo demás, y que pudieses como yo no pude disfrutar la final en directo.

Wilt Chamberlain said...

La final si que pude verla en directo, el resto del mundial me lo perdí casi todo por Septiembre.