No hablaré de lo que no he visto de ellos: su fundación, el anillo y el posterior MVP de Bill Walton, la elección de Sam Bowie en el Draft, los años de Clyde Drexler...No son estos Blazers los que voy a retratar, si no los que han crecido conmigo, y como les he visto actuar en esta liga.
Con PJ Carlesimo como entrenador, cayeron ante los Lakers en la temporada de mi debut, la 96-97. Sabonis-Wallace-Robinson-Rider-Anderson, un gran quinteto que no pudo nada con una fiebre amarilla que en un futuro dominaría la liga. Se fichó a Mike Dunleavy para cambiar el rumbo, se marchó el omnipresente Clifford Robinson, pero volvieron a tropezar en primera ronda, y volvió a ser ante los Lakers.
Siendo una franquícia de eterna llegada a Play-Off, pocos eran los que se conformaban con llegar a primera ronda y caer a las primeras de cambio. Dunleavy se ganó el crédito en la temporada del lock-out, llegando a la final de conferencia ante los que ganarían su primer campeonato: los San Antonio Spurs.
Si alguien mira la plantilla del año 2000, en que cayeron otra vez en la final del oeste (ante los Lakers), y no la ha visto antes, echará a temblar. Arvydas Sabonis, Rasheed Wallace, Scottie Pippen, Steve Smith, Damon Stoudamire, Bonzi Wells, Detlef Schrempf, Brian Grant, Greg Anthony, Gary Grant, Jermaine O'neal, Stacey Augmon...digna de la más grande de las dinastías.
Los egos, problemas con las drogas y, conflictos en general, provocó el fatal desenlace que ha llevado en seis años la mejor plantilla de la historia a ser la menos respetada de todas.
Ilusionantes llegadas las de los rookies LaMarcus Aldridge, Brandon Roy y nuestro Sergio. No hace falta hablar más de Portland, con lo del 2000 y lo de ahora nos damos fácilmente cuenta de la idea.
Me marcho a ver la Lituania de Sabonis y la España de Fernando Martín y Sergio. Cuando lo dejé 47-30, dominando el partido.
