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Wednesday, April 02, 2008

Puesta de sol en Arizona

Sumo un artículo más para un índice al que solo le quedan siete para cerrar el apartado de análisis de equipos. Hoy toca hablar de los Suns, equipo que desde el año 2005 es un poco de todos aunque con el tiempo nos hayamos acabado llevando un desengaño. La llegada de O'neal supone la muerte de un proyecto que adorábamos, y abandonamos el barco uno tras otro al mismo tiempo que nos unimos a la causa de los Hornets de Chris Paul.

¿Es cae la noche en Arizona un título adecuado? Viendo lo que ha pasado en Miami, en mi opinión es el mejor título posible. Con la llegada de Shaq me viene en mente una puesta de sol en un cementerio de elefantes. El Sheriff, Hill y Nash librando su última cacería. ¿Aprovecharán la oportunidad como hicieron los Heat en su día o caerán en el olvido como los maravillosos Kings de Adelman, Webber y Stojakovic?

Plantilla actual: Lo he avanzado en la introducción. La veteranía del actual proyecto hace pensar en una reconstrucción a corto plazo alrededor de Amare Stoudemire. En su silenciosa disputa con Marion el mejor novato del año 2003 ha salido reforzado. Él es la apuesta, el porvenir en el que basan todas sus esperanzas los Suns.

Esto no quiere decir que la actual gestión vaya encarada hacia un futuro próximo, y es que el proyecto es muy claramente de presente. Piezas como O'neal, Nash o Hill afrontan en el mejor de los casos sus penúltimos Play-Offs en condiciones, y fracaso será el adjetivo escogido si llegado el 2009 no hay un banderín de campeones colgando del US Airways Center.

La decadencia de la actual plantilla se minimizará con la presencia de hombres como Diaw o Barbosa en la plantilla. Ellos son, junto a Amare, el futuro próximo de este equipo, pues jugadores como Bell, Giricek o Skinner tampoco pueden ser considerados como jugadores con mucho futuro. Si lo son Alando Tucker y DJ "el mejor apellido de la liga" Strawberry, aunque vista la confianza hasta el momento y su posición en el Draft no pasarán de un rol secundario en el mejor de los casos.

En todo caso, el futuro es lo que menos importa a día de hoy en una franquícia como Phoenix. En su cuarto año como aspirantes a todo la opinión general es que su momento ha pasado. Hay muchos argumentos para ser pesimistas, pero los motivos para ver el vaso medio lleno son muy esperanzadores...

El mejor Amare post-lesión en el monstruoso plan que se le vio en los Play-Offs del 2005 y el Nash del 2006 son suficientes como para acabar con cualquiera. Si a ellos les sumas un O'neal en 15-10, un Hill sano, un Bell motivado, el Barbosa del año pasado y el Diaw del 2006 son imbatibles. Así de claro, si los siete más Giricek y Skinner llegan rodados al mes de abril nadie puede pararles.

Cuerpo técnico: Huele a ultimátum para D'Antoni, cuya continuidad depende únicamente del rendimiento del proyecto. Si la impresión es mala poco importara que llegue a la final de conferencia, pues lo único que vale a estas alturas es el anillo que aún no ha llegado. Novatada en 2005, lesiones en 2006, injusticia en 2007... no son más que excusas, pues sobre el papel Spurs y Heat son los que llegaron hasta el final.

A favor de D'Antoni habría dicho muchas cosas hace un par de años, pero cada vez son menos los argumentos para defenderle frente a entrenadores de la talla de Popovich, Jackson o Adelman. Empiezo a sospechar que el único cerebro que ha habido detrás de este equipo ha sido el privilegiado coco de Steve Nash, y visto el fracaso del gran Iavaroni en Memphis aún lo tengo más claro.

Y es que se ha demostrado por activa y por pasiva que con siete no se ha llegado a nada. D'Antoni sigue a lo suyo, y ya son tres los fracasos que le demuestran que es él quién va equivocado. Si es tan obtuso como para no admitirlo ni dejarse aconsejar, ya puede ser un gran preparador y estratega (que dudo que lo sea), pero su nulo brillo en esta faceta hace que su equipo pierda.

Algo habrá influído él en la transición del juego tras la llegada de O'neal. No tengo nada que discutirle en este aspecto, pero sí en lo que ha supuesto la llegada de Shaq. Tanto él como Hill juegan más de lo que deberían a estas alturas, teniendo en cuenta que gente como Skinner y Giricek puede suplirles con las garantías que todo suplente en la liga ofrece. Ya se verá en postemporada como llegan, por mi parte deseo que esta carga de minutos no se les vuelva en contra...

En lo que a Steve Kerr se refiere no tengo mucho que decir. Llegó y se vio obligado a aplicar la política de Sarver, según la cuál no había sitio para Kurt Thomas ni lo ha habido en un pasado para Joe Johnson, Sergio Rodríguez o Rudy Fernández. Ha demostrado valentía en los movimientos a pesar que no compartía algunas decisiones. D'Antoni y Sarver mandan mucho, pero Kerr demuestra personalidad y creo que se mantendrá en el cargo.

Por cierto, ya que hablo del propietario no puedo dejar de citar un artículo de mi gurú Bill Simmons en ESPN. Ojo a la plantilla que podrían tener los Suns a día de hoy si a Sarver le diera la gana pasar el límite salarial: "Here's your 2008 Suns roster right now: Nash, Barbosa and Rondo as the guards; Igoudala, Hill and Bell at the swing spots; and Stoudemire, Marion, Diaw and Thomas up front ... as well as the rights to their No. 1 and Atlanta's No. 1 in this year's draft". No necesita traducción creo, y como véis es una plantilla brutal. Link

Imagen: Desde el principio de los tiempos los Suns se han caracterizado por ser uno de los equipos que mejor vestía de la liga. Siempre un paso por delante en lo que a moda se refiere, en mi honesta opinión creo que la tradición se mantuvo hasta la llegada del nuevo uniforme, el que aún lucen y que posiblemente no cambien hasta que Nash abandone el equipo.

El soleado diseño que lucían antes era demasiado noventero, pero la línea me gustaba mucho más que la actual en general. Mezclaba el púrpura con el naranja, que también tenía mucho más protagonismo en el claro. En la transición el naranja se ve relegado por el gris, aunque a la hora de presentar un color alternativo es el elegido.

Los colores del equipo son tradicionalmente cálidos, pero este es en general demasiado frío. Incluso el secundar el naranja con gris (por no hablar de las siglas PHX) convierte un tono caliente en algo que te deja indiferente. En mi opinión el uniforme de los Suns debería transmitir la misma alegría que transmite su juego y se transmitía en otras líneas, pero esta no lo logra con lo cuál yo optaría por un cambio.

El estilo Western original mola pero es demasiado retro, mientras que el del sol es demasiado de cartón para esta época que vivimos. Creo que lo ideal sería aparcar el gris, volver a los colores puramente tradicionales y buscar un equilibrio de fuerzas entre los colores principales para que el uniforme vuelva a transmitir las sensaciones que dieron en su época. Modernidad, dinámismo o alegría son algunos de los adjetivos históricamente relacionados con el equipo y que su manera de vestir debería hacer llegar al público.

Resumiendo, mi línea a seguir sería algo parecido a lo que os presento arriba, diseñado por un forero en de Chris Creamers Sports Logos. Sin muchos cambios sobre la actual línea hay una evolución que da menos protagonismo al gris que creo que es la clave del éxito. Como ya he dicho yo lo eliminaría completamente, pero estos bocetos son lo más parecido a mi ideal uniformil para este equipo y quería compartirlo con vosotros... Por cierto, el logo del fénix me encanta.

Potencial futuro: Lo vengo hablando desde el principio del artículo, quizás me repita un poco pero creo que todos lo tenemos bastante claro. Amare Stoudemire es el futuro de estos Suns, sobre él deben construir una vez se consume la decadencia de Nash y O'neal. El número uno va camino de convertirse en el pívot más dominante de la costa oeste, y bien rodeado puede eternizar la presencia de esta franquícia en los Play-Offs.

Si quieren aspirar a algo hace falta alguien con calidad al lado de los Diaw o Barbosa. Y es que con todos mis respetos creo que el francés y el brasileño atesoran mucha calidad, pero no les veo ni el carácter ni la capacidad para liderar un equipo junto al gran pívot. Ambos pueden ser importantes y titulares en un futuro no muy lejano, pero como grandes escuderos de un aspirante no me valen.

Sarver deberá empezar a plantearse el no vender a quién elija en el Draft, pues el futuro no tardará en ser presente y si no cambia la dirección de su gestión puede encontrarse con un Amaré como enfermero de un asilo. El gran problema que veo es que salvo en el Draft no hay muchas opciones para renovar la plantilla en Phoenix, pues muchos jugadores son intraspasables por su edad y los únicos caramelos apetecibles son el mismo Amare y Leandrinho.

Salir a la agencia libre le costará caro al propietario, algo que se ha demostrado que no quiere. Por tanto veo el futuro más negro para Amare que si estuviera en Dallas, por ejemplo, pues el propietario no quiere soltar prenda y la plantilla va a envejecer. De la gestión y el ojo de Kerr a la hora de sacar talento debajo de las piedras depende el futuro del número uno, al que no le veo yo muy conforme sin un gran base al lado y cayendo en primera ronda año tras año.

Lo que yo haría: Iría a muerte con la plantilla que hay y pequeñas modificaciones hasta el año que viene. Si el tema no funciona declararía a todo el mundo transferible excepto Amare, y me plantearia lo de sobrepasar el límite salarial para fichar a un jugador con calidad que lidere el equipo junto a Stoudemire y los envejecidos Nash y O'neal. Esto minimizaría la transición, aunque durante un par de años se sobrepasaría el límite salarial.

El camino a seguir en caso que no se quiera gastar es mucho más complicado, pues los contratos de Nash y O'neal no dejan margen para nada en caso que no se quieran pagar las multas. Si Sarver sigue en sus trece el equipo morirá de viejo y cuando Amare se de cuenta estará rodeado de un proyecto en construcción, algo que no le sabrá tan mal si se acuerda del anillo logrado en 2008 o 2009...

Lo que se comentó en su día: Todo eran alabanzas para el equipo que venía de ser finalista del oeste sin una de sus estrellas, el Amare del que tanto os he hablado. El tono era muy positivo, debajo de los carácteres se esconde un "este es el año" lleno de optimismo. Citaba como únicos capaces de pararles Wade y James, algo que resumía en la máxima "los próximos anillos serán para Heat, Suns y Cavs". El año pasado aposté por Miami campeón en 2007, Phoenix en 2008 y Cleveland en 2009. ¿Acertaré el de este año a pelota pasada, por mucho que ahora apueste por Celtics o Lakers?
Wilt sería el primero en comentar haciendo referencia a algo que no todo el mundo sabe, y es que lo de los Suns viene de lejos, son una franquícia históricamente atractiva. Un clásicazo como Julius fue el segundo, deseando que los Suns por fin lamieran la miel en los labios y se hicieran con el ansiado anillo que llevaban años persiguiendo.

También se pasaría Rafita, haciendo alusión al jogo bonito que practicaban y sentenciando mis argumentos apuntando a que antes de Heat o Cavs deberían pasar por encima de Spurs y Mavs. De momento acertó más que yo, aunque lo de Dallas se lo va a comer me parece... Finalmente llegaría McMillan (al que espero ver comentar cuando analice los Sonics) para respaldar mi opinión según la cual Amare era la clave de todo, además de llamar de todo menos bonito al mercenario Tim Thomas, recién fugado a por el oro de Sterling en Los Angeles.

http://taylorwolves.blogspot.com/2006/08/la-dura-travesa-hacia-el-anillo.html

Conclusión: Hemos disfrutado muchísimo con los Suns, y quedarán en el recuerdo al nivel o un escalón por debajo de aquellos Sacramento Kings. Será una lástima que ganen el anillo habiendo renunciado a su estilo característico, pero mucho peor será llegar a la segunda década del milenio sabiendo que toda aquella alegría que nos invadía cada vez que les veíamos por televisión se quedó sin premio.

Posiblemente Nash esté sobrevalorado y tenga tanto o más de lo que su carrera merece. Quizás podemos estar de acuerdo en esto, pero los mismos que discutimos la deuda histórica con el MVP de Kobe en 2006 podríamos acordarnos también de la NBA por debajo de los cien puntos por partido que veíamos no hace mucho. Y si es por deudas podemos hablar de un tal Stu Jackson, pues me acuerdo perfectamente de las semifinales del año pasado y lo que a la postre significaron para el equipo que se proclamó campeón...

Monday, August 14, 2006

La recompensa de ser malo

En la liga desde la temporada 48-49, los Fort Wayne Zollner Pistons no tardaron en hacer las delicias de su propietario, fabricante de componentes de automóbil, al llegar a dos finales consecutivas de la liga. No se consiguió el soñado título, y Fort Wayne vio un relevo en Detroit, la ciudad de Michigan a la que le iba como anillo al dedo el nombre de la franquícia.

Muchísimo tiempo después, y con el paso de leyendas como Yardley, DeBuschere, Bing o Lanier, el sueño se materializó. En el año 1988, el del nacimiento de este pequeño lobo, dieron el primer aviso al llegar a la final de la NBA, en la que cayeron ante los últimos Lakers campeones del Showtime. Volvieron un año después y, aún un mermado Isiah Thomas, se alzaron con el título. Los Bad Boys, cuyos componentes más conocidos son el nombrado base, Dumars, Aguirre, Vinnie el microondas, Dennis Rodman, Rick Mahorn, John Salley y el más malo de todos ellos, el gran Bill Laimbeer.

Este estado de gracia, el dominio de los chicos malos en la liga, se alargó otro año, al vencer a los Portland Trail Blazers en la final del 1990. Un año después, la historia dio un giro, y aquellos Pistons se convirtieron en la primera de las víctimas del gran Air. Michael Jordan, barría a los de Michigan de la final de conferencia, terminando una de las dinastías más famosas y singulares de la historia de la liga.

Pasó mucho tiempo antes de volver a ver aquel equipo en las finales. Aún con Grant Hill o Jerry Stackhouse, Detroit no ganaba más que para llegar y caer en primera ronda de Play-Off. Un sorprendente equipo de marginales logró en 2003 meter a los Pistons en la final de conferencia. Un año más tarde, y con incorporaciones de la talla de Rasheed Wallace, y el sorprendente joven, Tayshaun Prince, lograron el pase a la final contra los favoritos en el este, los Indiana Pacers. BAD IS BACK.

Una vez allí, el quinteto más famoso de la NBA hasta este verano (Wallace-Wallace-Prince-Hamilton-Billups), se conformó en ir de víctima, como quien ya no puede dar más de sí. Una gran mentira, este grupo de jugadores logró el tercer anillo para el viejo Fred y barrió a los segundos mejores Lakers de la historia (al menos sobre el papel).

Y de no haber sido por Robert Horry, a saber si ahora mismo estaríamos hablando de otra dinastía. Otra de dos años, puesto que parece que Dwyane Wade, como en su tiempo hizo Michael Jordan, se ha encargado de que lo más cerca que les queden las finales, sea la de conferencia.

Ahí se queda, tres anillos de campeón de la NBA. Ahora viene la pregunta: ¿Han acabado las opciones de triunfo para el equipo de Detroit, con la marcha de Ben Wallace y después de esta gran temporada?

Sunday, July 23, 2006

Más magia que anillos

Con pocas ganas de documentarme, voy a por un equipo que conozco, un equipo de ensueño y fantasía, los Orlando Magic. El segundo de Florida, se podría decir que su brillante andadura por la NBA comenzó en la década de los noventa.

Con el dudoso honor de ser el único equipo que no ha ganado el anillo con Shaquille O’neal, han paseado por la liga calzados en su azul uniforme jugadores de la talla de: Penny Hardaway, Tracy McGrady, Grant Hill, Steve Francis...precisamente con Shaq, Penny y buenos complementos (Grant-Anderson-Scott), llegaron a la única final de su historia, en el año 95. Cayeron ante los Rockets por barrido, y sin aprovechar una oportunidad que no se les podía escapar. En el siguiente, subcampeonato del este. Nada que decir de la derrota, jugaban contra los Bulls...

Con la huída de O’neal y posteriormente de Hardaway, el desengaño llegó a una ciudad que no estaba preparada para vivir sin magia. Sus responsables se pusieron manos a la obra para traer en verano del 2000 a Grant Hill, Tracy McGrady e incluso se permitieron el lujo de tantear a un Tim Duncan aún sin MVP’s, y con un solo anillo en sus dedos.

El que en mi opinión fue el segundo proyecto de asalto al título para la franquicia, acabó pronto, con un T-Mac quemado y sin haber conseguido pasar una primera ronda de Play-Off, un Grant Hill lesionado y unos complementos que, más que, eso eran pura decoración.

Sin querer entrar en el capítulo Francis, los Magic miran al futuro con un poco de optimismo, que reside en los hombros de un chico de apenas 20 años, Dwight Howard. Con él, Nelson, Milicic, Reddick y lo poco que pueda dar de sí Grant Hill si no es traspasado, pueden llegar tiempos de Play-Off. Y a partir de ahí, ¿quien sabe?...Será la magia de Howard, la que nos de la respuesta.