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Tuesday, March 11, 2008

Cruzando el río Hudson

A finales del siglo XX la trayectoria de este equipo en la NBA no podía permitirse el lujo de burlarse de los Clippers de Sterling. Tan solo la andadura en la antigua ABA de la mano de Julius Erving y el triste recuerdo de "lo que pudo haber sido" a principios de los noventa (con Kenny Anderson, Derrick Coleman y el genio de Sibenik como líderes) eran recuerdos dignos de esbozar una sonrisa para el aficionado Net...

Basta con ilustrar el anterior párrafo con un triste dato histórico. Los Nets son, junto a los Grizzlies, los únicos que solo han superado una vez las 50 victorias, y por debajo de este logro solo encontramos nombres de históricos perdedores o equipos muy nuevos en la liga: Clippers, Raptors y Bobcats. Este ejemplo ilustra perfectamente lo que ha sido la historia de los Nets, que ha vivido en este recién estrenado milenio su punto más álgido en la NBA.

Plantilla actual: El actual plantel, marcado enormemente por el recién cerrado traspaso de Jason Kidd y con Brooklyn en el punto de mira. Ya la llegada de Vince Carter tenía al barrio neoyorquino donde no tardarán en alojarse como horizonte. A día de hoy parece claro que Vinsanity está en una clara cuesta abajo, y que si lo que se busca es arrasar en las tiendas y en las canchas de buen principio el reclamo comercial tendrá que ser otro.

A día de hoy Vince es, junto a Richard Jefferson, quién lidera a este equipo. Sin Kidd todo se complica y lo que antes podía terminar en corte y mate a día de hoy es un tiro trabajado y punteado, pues las defensas están mucho más atentas a los dos que llevan el mando. Ambos tienen características similares, y de cara al año que viene no debería descartarse que ninguno continuara en el equipo.

En el juego exterior les acompaña Devin Harris, que desde su llegada se ha confirmado como el nuevo director de orquestra del equipo. Competencia no le falta, puesto que el joven Marcus Williams se intuía como el relevo natural de Kidd y va a dar mucha guerra. Se presiente una interesante guerra para salir de inicio, algo que tienen imposible los suplentes de Vince y Richard (Hassell, Ager, Nachbar...).

También en el juego interior hay palos por confirmarse en el puesto, ya que hasta el momento nadie se ha logrado afianzar su rol en el cinco inicial. Con la campaña 2006 en mente Nenad Krstic sigue contando con oportunidades, pero en los últimos tiempos está decepcionando. Lo mismo puede decirse de un Boone que aporta pero deja muy indiferente. De Swift mejor ni hablar, y Diop ya se sabe que mucho no puede darte.

Por suerte, menos en Memphis, siempre hay algo interesante entre tanta morralla interior. En este caso el proyecto en cuestión es Sean Williams, jugador de gran poderío físico y al que le he visto recursos y actitud para convertirse, desde ya, en uno de mis protegidos y pívots favoritos. Veo en él un Shawn Kemp del siglo XXI, más a nivel de impacto que de juego evidentemente. Es una impresión que no respaldo en nada, simplemente tengo esta sensación y mi deber es dejarla escrita para rescatarla en caso que acierte.

Cuerpo técnico: Todo ciclo llega a su fin y el suyo, guste o no, se está acercando. Demostró en su llegada como interino ser un buen técnico, y dentro de lo que cabe siempre ha ido cumpliendo con los objetivos y posibilidades que ha tenido el equipo. Se acerca una reconstrucción que terminará en el 2010, si los planes de Jay-Z se cumplen, con la llegada de Lebron. Puede seguir en el cargo o buscarse la vida en otro sitio, ofertas no le faltarán.

Me recuerda a Skiles pero con más tacto a la hora de manejar situaciones en el vestuario y mayor empatía con los jugadores. No veo en él un técnico de élite pero si uno resultón, capaz de firmar buenas campañas o, dicho de otro modo, limitarse a cumplir. Con técnicos como Woodson, Karl, Iavaroni, Wittman o Thomas colgando de un hilo no debería tener problemas para encontrar otro equipo.

No creo que lo echen si no llega a los Play-Offs, pero si se pasa y lee esto le aconsejaría que, mientras pueda, salga de New Jersey por su propio pie y con dignidad. Nadie dará mucho por Carter ni por Jefferson, y como mínimo uno de los dos va a salir. El proyecto está en claro declive, y nadie afirmaría a día de hoy que el año que viene los Nets puedan aspirar a llegar a treinta victorias.

En lo que al GM se refiere, creo que tras la marcha de Stefanski a los 76ers es el presidente Rod Thorn quién ejerce las responsabilidades previstas para este cargo. Mucho no puede criticársele a la gestión de un hombre que llevó al equipo a dos finales de la NBA y enroló a Kidd y Carter en las filas del equipo.

De cara al futuro parece claro que van a buscar un nombre resultón en el apetitoso mercado del 2010, que contará con nombres como el de Lebron James, Dwyane Wade, Kobe Bryant y Chris Bosh en el apetitoso mercado de la agencia libre. Los que de aquí en adelante tengan un anillo lo mismo no se lo plantean, pero los que no logren ganarlo tendrán muy en cuenta al segundo equipo de la gran manzana. De Thorn y de Dolan (indirectamente) depende convertir a los Nets en el primer equipo de la capital del mundo...

Imagen: El actual uniforme rojo no pega con los logos e imagen que los Nets no han cambiado desde que en 1997 dejaran en el olvido un montón de diseños horribles desde su traslado al otro lado del Hudson. Aquel gris que lucieron a principios de siglo era excelente, con acabados de lujo como el cuello rojo con el logo en el centro. Las ansias de vender algo "nuevo" abandonaron lo que para mí es el mejor uniforme gris de la historia y lo substituyeron por un rojo nada vivo ni original.

Sin embargo, con este movimiento la franquícia deja intuir algo. En primer lugar la presentación del uniforme rojo pone fecha de caducidad clara a la actual gama. Y es que teniendo en cuenta el mínimo de años que deben pasar tras la presentación de un uniforme secundario hasta la renovación del "look" (un mínimo de tres) parece claro que la fecha elegida para cambiarlos es el verano del 2009, justamente la fecha en que debería llevarse a cabo el traslado a Brooklyn de cumplirse los términos previstos. Sea en 2009 o 2010 (para encajar el traslado con la presencia de Lebron en la agencia libre) está claro que desde el punto de vista téxtil no habrá cambios hasta entonces, como también es evidente que cuando los haya, si algo no va a tocarse, son los colores. El rojo vuelve a su antiguo rol de tercer color de la franquícia, dejando un gris de muy buen recuerdo y que podrá rememorarse en el futuro en forma de clásico.

Teniendo todo esto en cuenta, es más que probable que el futuro diseño de los Nets no diste mucho del que se vestía hasta su traslado a New Jersey. El actual azul oscuro, un rojo más vivo y el blanco como color de soporte. Los colores clásicos americanos que tan bien sientan a franquícias como Hawks, Cavs, Pistons y Clippers, y que 76ers y Wizards no harían mal en intentar recuperar...

No puedo acabar sin hacer la correspondiente crítica al escudo. Sin duda es de lo mejor que dieron de sí los noventa, prueba de ello es que por mucho que haya envejecido nadie lo note ni pida a gritos su renovación. Gustará o no pero no está pasado de moda. Personalmente pienso que sigue siendo de los mejores de la liga, aunque se echa en falta alguna referencia a las redes que representa que dan el nombre al equipo, más allá de la simple rima con Jets y Mets.

Potencial futuro: Los contratos de Carter y Jefferson cierran todas las puertas a una posible reconstrucción sin arrastrar este lastre. Ninguno de los dos parece capacitado para ser un líder sólido que convierta este equipo en aspirante, así que debería procurarse por su salida del equipo en forma de traspaso.

Ambos tienen un contrato largo (el primero en finalizar es el de Jefferson en 2011), así que la posibilidad de esperar para que alguien los quiera para liberar masa salarial a finales de campaña no es viable a corto plazo. Por tanto deberá encontrarse alguien interesado, y será complicado involucrarles en un traspaso que de a cambio un jugador con nombre o piezas con un futuro más que interesante...

Si no salen son el presente y futuro de este equipo, aunque con ellos al timón mucho me temo que no serán muchas las ocasiones en que veamos al equipo jugar más allá del 20 de abril. Y eso que no están solos, pues exteriores como Marcus Williams, Devin Harris y Maurice Ager tienen muy buena pinta, lo mismo que Sean Williams, DeSagana Diop y Josh Boone en el juego interior.

Cuatro de estos cinco seguirán muy probablemente en la plantilla dentro de dos años. El único conflicto que veo en un porvenir próximo es en el puesto de base, visto lo ocurrido en Toronto. Los técnicos deberán elegir, y el proceso de selección no debería alargarse más allá del próximo febrero. De cara al próximo mercado del All-Star la balanza debe haberse decantado por la apuesta en el Draft (Marcus Williams) o por el que llegó a cambio de Kidd (Devin Harris).

Lo que yo haría: Arrojaría por la borda la próxima campaña siguiendo con esta misma plantilla y renunciando absolutamente a todo. Con 76ers, Raptors y Celtics en un escalón superior en su misma división poco margen para hacer algo le veo a este equipo, pero tengo claro que este no es su verano y que la cotización actual de un Carter o un Jefferson deja algo que desear...

¿Qué mejor que esperar a febrero para ofrecer un bonito pack con Carter y/o Jefferson a la cabeza a un equipo aspirante? ¿Qué mejor que recibir a cambio jugadores que terminen contrato y tener margen salarial para ir a por una estrella o, simplemente, esperar un verano más a la espera de uno de los grandes?

Lo que se comentó en su día: Me hacía eco de una curiosidad "made in Taylorwolves", y es que desde el 2003 los Nets habían caído siempre ante el campeón a excepción del año 2005, que cayeron ante los Heat. Apuntaba a un posible fin de ciclo que se ha hecho evidente este año, y deseaba lo mejor para los futuros Brooklyn Nets (el nombre es muy molón).

Como clásicos del sitio comentaron solo Rafita y McMillan. El primero destacaba la figura de Jason Kidd y sus dos primeros compañeros de lujo, Kenyon Martin y Richard Jefferson. Por su parte McMillan desmitificaba la figura de Martin, afirmando que de no haberse cruzado con Kidd no cobraría ni la mitad.

El habitual seguidor del blog de Juanejo y el de Peter (que tristemente hace mucho que no leemos por aquí) criticaba también a Lawrence Frank y dejaba en llegar a Play-Offs todo lo que podían aspirar a lograr los Nets. Cerraba el capítulo de comentarios un desconocido AnarkoCub, indignado de ver como "su" New Jersey perdía la franquícia...

http://taylorwolves.blogspot.com/2006/08/un-tricolor-se-va-brooklyn.html

Conclusión: Los actuales Nets tienen muchas carencias, y ser liderados por Carter y Jefferson es, en mi opinión, una de ellas y posiblemente la principal. Con el equipo actual dudo mucho que el año que viene logren pasar de las treinta victorias, así que sería partidario de dejar el equipo en manos de los jóvenes pero renunciando a uno de los dos bases.

El futuro está en Brooklyn, y en lo que llegue en los dos primeros años de estancia en el barrio de Nueva York las futuras esperanzas de anillo para este equipo. Dos de la ABA y dos del este es todo lo que acompaña al 32 de Erving y, cuando se le una, al 5 de Kidd, los dos mejores jugadores de la historia de esta franquícia sin mucho que contar hasta el momento. ¿Es un rapero y su amistad con el 23 su gran esperanza?

Friday, September 08, 2006

Lo que yo viví: Temporada 99-00

Shaq attack domina la liga; el luto por Bobby Phills y Malik Sealy; el mejor concurso de mates de la historia; la retirada de Sir Charles

Siento que llegue tan tarde mi prometido artículo diario. De hecho, estará terminado por el día de mañana, pero tampoco se si podré hacerlo, así que...

En fin, pasada la temporada del cierre patronal, llegamos a la época en que seguramente alguno de mis ilustres visitantes gozó de lo lindo con la mejor liga del mundo. El dominio, durante tres largos artículos, de la fiebre amarilla.

En el comienzo de la temporada 99-00 que marcó, entre otras cosas, la NBA del nuevo milenio, dos novedades destacaban por encima del resto. Jugadores que habían marcado una gran leyenda en los noventa, entraban con hambre de anillo, ninguna de las dos saciada, en la nueva era: Penny Hardaway (Phoenix) y Scottie Pippen, que llegaba a Portland a cambio de seis jugadores enviados a los Rockets.

Pero eso era muy posterior, y las cosas tienen que empezar por el principio. Mientras yo tenía ya mi segunda camiseta NBA (Kevin Garnett), tenía lugar en New York City una ceremonia especial, pocos días después de ver a Stern entregar el trofeo de campeones a los San Antonio Spurs: el Draft.

Allí los Bulls, quien lo hubiera dicho dos años atrás, disponían del número 1 para traerse a un power forward que había tenido una gran carrera universitaria: Elton Brand. En segundo lugar los Vancouver Grizzlies elegían a Steve Francis de Maryland que, descontento con su destino, llamó a la puerta de los Rockets, que no tardaron en rescatarle. En el tres, un afortunado Baron Davis llegaba a los Hornets, un equipo con aspiraciones; todo al contrario que el destino de Lamar Odom, unos Clippers que no olían ni a veinte victorias. Cómo Baron, el ya retirado Jonathan Bender y Wally Szczerbiak llegaban a destinos apetecibles (Pacers y Wolves), mientras Richard Hamilton y Andre Miller se preparaban para vivir en el pozo en las capitales de los Estados Unidos y Ohio respectivamente; y no me digais que Cleveland no es la capital del estado...

Shawn Marion a Phoenix, Jason Terry a Atlanta, Corey Maggette a Seattle, Andrei Kirilenko a Utah y Emanuel Ginobili, fueron algunas de las otras perlas que incluyo aquel último Draft de los noventa. Y si dudais de la calidad de aquella promoción, es que no he numerado James Posey, Jeff Foster, Kenny Thomas, Devean George...Un total de nueve jugadores que salieron de allí han sido All-Star y algunos, cómo Odom, Miller, Terry o Maggette podrían haberlo sido, y aún pueden serlo.

En fin, que con esas empezaba la cuarta temporada de este lobito siguiendo la liga, y la segunda como jugador de videojugos con el NBA Live 2000, libre de gasoles en la portada. Tras la confirmación de candidatura el año anterior por Spurs y Blazers, unos Jazz que no se daban por vencidos, la eterna promesa amarilla desde Los Angeles, los Suns de Kidd y Penny, unos Wolves cada año más rodados o los eternos aspirantes de los noventa, Seattle SuperSonics, estaban en el oeste para dar guerra. Súmale a todo esto un equipo que prometía buen juego y resultados a partes iguales (Sacramento Kings), y un geriátrico al que se le había introducido sangre fresca en forma de rookie (Francis en los Rockets).

En lo que el este respeta, el que más se había ganado el respeto el año anterior eran los Knicks; la ilusión volvía al Madison. La tercera y última temporada de Bird en los Pacers prometía dar que hablar, nadie podía descartar a Heat, Pistons y Hornets y los Raptors y los 76ers escalaban posiciones en el rànquing de aspiraciones gracias a las aportaciones de sus jóvenes jugadores franquícia (Vincent Lamar Carter y la respuesta Iverson).

Malone, Duncan, Garnett, Kidd, O'neal, Mourning, Hill, Iverson, Carter...como todos los años, más aspirantes que premios, más decepciones que alegrías, en la carrera hacia el MVP de la temporada.

Los Cavaliers de Kemp y los Rockets de Olajuwon y Barkley se fueron confirmando, a medida que avanzaba la campaña, cómo las decepciones de la temporada. Así en Houston veían cómo Sir Charles se veía forzado a anunciar su retirada al lesionarse en Philadelphia, la primera de las tres ciudades que le vio fracasar en su cruzada por el anillo. También los Mavericks perdían, o más bien echaban en medio de la temporada a un fichaje estrella, Dennis Rodman, que jugaría sus últimos partidos en la NBA con el número 70 en el dorso de la camiseta del equipo tejano.

Pero para pérdida la que tuvieron los Hornets, la que tuvimos todos. Bobby Phills murió en un accidente de coche, circulando casi codo con codo con su compañero de equipo David Wesley, que quedaría marcado para toda su vida tras aquel suceso. Fueron unos días tristes para la NBA, el ver al equipo de North Carolina lucir un crespón negro con el número 13 grabado, en memoria del amigo perdido. Primero en Charlotte, y ahora en New Orleans, su número colgará para siempre del pabellón en que juegue el actual equipo de Louisiana.

Se llegó al All-Star de Oakland, el primero que tengo grabado en DVD y con portada, merecida en aquella ocasión por Vince Carter, campeón de un concurso de mates épico que voy a describir más adelante. Hacemos un paréntesis para hablar del otro triunfador de la ciudad de la bahía, alguien conocido como el virginiano; Jeff Hornacek. Campeón del 2-Ball y del concurso de triples, se ganaría un lugar en la historia de los concursos del fin de semana de las estrellas. Por fortuna o desgracia, la historia recordará otro héroe como el protagonista de aquellos tres días: Vince Carter.

Justo ganador con cinco de los veinte mejores mates que se habían visto hasta el momento. No fue aquello lo mejor, sino el ver que una exhibición como de la que hizo gala Ricky Davis, se viera fuera de la final, tambien de manera justa teniendo en cuénta que los otros dos lo hicieron aún mejor que él. Eran nada más y nada menos que Steve Francis y Tracy McGrady, conocido por aquel entonces como "el primo". Espectacular, ninguna otra palabra define mejor aquel sueño hecho realidad que significó aquel concurso.

Ver debutar a una gran cantidad de jugones, algunos de los cuales siguen asistiendo fieles, año tras año, a la cita, fue algo de lo más destacable que nos dejó el primer All-Star del milenio. Allen Iverson, Vince Carter, Allan Houston, Ray Allen, Glenn Robinson, Jerry Stackhouse...perdón, me olvidaba de un jugón, Dale Davis, el otro de los siete debutantes por parte de la conferencia este. En el lado opuesto destacaban tan sólo Rasheed Wallace y Michael Finley, en un oeste que contaba con los puntales de la nueva generación (Duncan-Bryant-Garnett).

Duncan y O'neal fueron elegidos MVP's de un partido en que Duncan hizo una estadística de 24-12 y el center de los Lakers 22-11; premio para quien más, númericamente, lo merecía y para el que llevaba siendo el mejor de la temporada hasta el momento. No se puede acontentar a todo el mundo, y Garnett (24-11), se fue a la fría Minneapolis sin el premio, aún haber sido, de los tres, el que más había asistido. Iverson fue el máximo anotador del partido con 26 puntos, aunque tendría que esperar a otra ocasión para ser el mejor de aquel partido.

Después de una liga que avanzó con toda la normalidad que se esperaba, o al menos que yo recuerde, salvo las sorpresas ya descritas, se llegó al momento cumbre de la temporada, no sin antes un acontecimiento que se da cada año: un gran traspaso.

En este caso fueron los Bulls de Chicago, los Warriors de Golden State y los 76ers de Philadelphia, los que decidieron cortar de raíz algún problema o duda que hubiera en su vestuario, para encontrar nuevas fórmulas de llegar a la victoria. Toni Kukoc llegaba a hacer compañía a Allen Iverson, que veía a su gran amigo Larry Hughes irse a Golden State, por petición de Larry Brown; Starks fue el que llegó a Illinois.

Pues bien, llegaron los Play-Offs del año 2000 que, para los que lo recuerden, son los que mejor spot televisivo han tenido en digital+. En el este Knicks y Heat resolvieron en los tres primeros asaltos el compromiso ante Raptors y Pistons (con un Grant Hill que disputó su último partido en Auburn Hills, o a lo mejor era General Motors aún). Un aviso dieron los Hornets a los 76ers, que lograron el billete para segunda ronda en el cuarto partido, y esperaban rival de entre un duelo Pacers-Bucks que no se resolvió hasta el quinto partido, a favor de los discípulos del pájaro verde.

En el oeste Portland solo cedia un partido ante los Timberwolves, al mismo tiempo que los Suns destronaban al vigente campeón por 3-1. Los Lakers del 67-15 acababan con los Kings en el quinto partido y los Sonics ponían en aprietos a unos Jazz en clara caída libre.

La segunda ronda la saldó Indiana en el sexto partido ante el equipo de su ex-coach (Larry Brown), los 76ers de Philadelphia. Por cuarto y, por desgracia por Stern, último año consecutivo, el morboso duelo entre Knicks y Heat acababa a puñetazo limpio, sangre en la pista y una audiencia y espacios en los noticiarios sencillamente sorprendentes; 3-1 para los Knicks, serie finalizada, pero rivalidad para la historia.

En el oeste Blazers y Lakers dejaban claro que iban en serio, y acababan con su rival en sólo cinco partidos, reviviendo una interesante rivalidad que no se veía desde finales de los noventa, con las alternancias en la gran final entre el showtime y el equipo de Drexler.

En medio de esto, se aconteció la segunda noticia trágica de la temporada: Malik Sealy moría en un accidente de coche mientras asistía a la fiesta del mejor amigo que tenía en la plantilla, de aquel que le idolatraba: Kevin Garnett. En una revista anterior a su muerte, así lo reconocía Big Ticket, aunque desconozco el motivo, aparte de la amistad, de tal admiración. Fue sin duda un momento duro para la franquícia, y el segundo que vivía la liga en menos de un año. Para la eternidad quedará el recuerdo del número 2 de Malik en el techo del Target Center.

Indiana se vengó de los Knicks por lo del año anterior y, después de dos finales de conferencia consecutivas, llegaba al gran escenario. Al mismo tiempo, o posterior, los Lakers acababan con el sueño de Paul Allen y el equipo más problemático de los últimos años (aunque a lo mejor Isiah tiene otra opinión) comenzaba un declive que aún no estaba anunciado. Veamos nombres, y démonos cuenta de la magnitud de la tragedia: Sabonis, Wallace, Pippen, Smith, Stoudamire, Wells, Schrempf...súmenle a todo esto un Jermaine O'neal que en aquellos tiempos parecía el aguador del equipo y busquen otro técnico que no consiga el campeonato; aunque para lograrlo había que acabar con los Lakers.

Aún la resistencia impuesta por el equipo liderado por dos clásicos de la liga, Larry Bird en el banquillo y Reggie Miller en cancha, los Lakers hicieron gala de calidad e historia para imponerse. Era el primer anillo de una pareja mortífera que no tardaría en dominar la liga y que, de haber salvado sus diferencias, hubiera dejado muy atrás el irrompible mito de los tres anillos, sin lograr un cuarto. A la pareja habría que sumarle un Phil Jackson que lograba su séptimo título de campeón, a sumar junto a los seis conseguidos en Chicago. Mientras Red veía cerca a un compañero en la historia, los Celtics temblaban ante el dominio que parecía imponer aquel equipo; eran ya doce los anillos, a sumar con los que vendrían.

Shaquille O'neal se convirtió en otro de los muy pocos que han logrado los tres MVP's en una misma temporada (All-Star, temporada y finales). De hecho, de memoria sólo me vienen en mente Reed y Jordan, aunque aquí habría que sumar un Bill Russell que vivió una época en que el de la final aún no se premiaba. Elton Brand (Bulls) y Steve Francis (Rockets) compartieron como hermanos el premio al mejor rookie del año. Alonzo Mourning (Heat) lograba el back-to-back en cuánto a premios al mejor defensor se refiere, Jalen Rose (Pacers) era reconocido como el jugador más mejorado y Rodney Rogers (Suns) considerado el mejor sexto hombre. El más discutido fue, sin duda, el premio al mejor entrenador, logrado por un Doc Rivers que no metió a los Magic en Play-Offs.

Fue un año especial, en que logré mi primera treintena de puntos en el último de mi etapa mini. Llegaban nuevos retos, al tiempo que los viejos gigantes de la liga iban cayendo poco a poco...

Friday, August 18, 2006

Un tricolor se va a Brooklyn

Después de reinar en la ABA gracias al dunker más famoso de los setenta, Julius Erving, los Nets de New York llegaron, junto a cuatro compañeros, a la NBA. No fue muy lucida la primera temporada, en la que Nate Archibald llegó al equipo en medio de la misma, y firmaron un balance de 22-60 final.

Con Williamson y la novedad de Bernard King se lograron los primeros Play-Off en 1979. Aún así, la segunda ronda no llegaría hasta 1984, con la entrada en vigor del sistema en que ocho equipos por conferencia disputaban el Play-Off. Pasaron por encima de los Sixers defensores del título, con un equipo en que destacan nombres como Darryl Hawkins, Buck Williams o Michael Ray Richardson.

Con cuentagotas llegaban las victorias y las presencias en Play-Off. A principios de los 90, llegaron al equipo dos figuras universitarias que prometían llevar al equipo muy arriba: Derrick Coleman de Syracuse y Kenny Anderson de Georgia Tech. Con la inclusion de Petrovic, aquel equipo parecía no conocer un techo a largo plazo. Pero las caídas en primera ronda, la muerte de Drazen, y el más bajo de lo esperado rendimiento de Coleman y Anderson, que iban para estrellas, lastró un proyecto ilusionante, devolviendo a los Nets a la tierra de donde venían. La zona mediocre de la liga.

Les ví en Play-Off por primera vez en el año 1998 y como octavos se enfrentaron a los Bulls. El rookie Van Horn, Cassell y un pívot all-star aquel año como Jayson Williams eran las piezas fundamentales del engranaje. Del primero basta con decir que su primer año fue el segundo mejor de su carrera, del segundo que se fue a Milwaukee en el traspaso a tres bandos que trajo a Marbury y del tercero que se retiró temprano y que tuvo algun problemillo con la justícia.

Tuvo que llegar el espavilado que endosó a Marbury a los Suns a cambio de Kidd para que los Nets volvieran a la postemporada; y de que manera. Ante los Lakers y con la valentía de vestir de gris en el Staples ante el amarillo Laker pero...les barrieron. Volver el año siguiente y caer con honor y con dos victorias ante unos Spurs que ya eran algo más que unos campeones con asterísco.

Los escuderos de Kidd en los Nets eran ni más ni menos que unos jovenes y descarados Kenyon Martin y Richard Jefferson. Aún juntos lograron las semifinales de conferencia al año siguiente y cayeron ante los Pistons...es decir, los campeones, por tercer año consecutivo.

Rompieron su racha el año pasado ante los Heat, ya con Vince Carter ejerciendo de maestro de ceremonias y siendo el principal receptor del arte de Kidd. Es decir, cayeron ante los que, de no haberse lesionado sus estrellas, podían haber ganado el anillo.

Como este año, mismo rival pero en semifinales. Y volvieron a las andadas, cayendo ante los campeones...

Se me hace difícil imaginar el vigente proyecto de los Nets en título. Más que nada, porqué puede que se haya agotado su ciclo, y porqué hay rivales que a lo mejor no tendrán un tridente más poderoso, pero sin lugar a dudas tienen mucho mejor banquillo.

Esta es la historia de los Nets, un equipo que tuvo que esperar hasta el nuevo milenio para hacerse respetar en la mejor liga del mundo. Esperemos que pronto podamos ver a los Nets de Brooklyn alzar el trofeo de campeones de la NBA, y unirlo a sus dos trofeos de la ABA.

Saturday, July 22, 2006

Oh, Canada!

Cerca del Niagara, casi haciendo frontera con los Estates se halla la ciudad de Toronto (Ontario). Perteneciente al selecto club de ciudades NBA que he visitado (New York, Salt Lake City, San Francisco y Los Angeles), se ha quedado como la única situada en el país del vecino de arriba.

Un equipo que comenzó su andadura en la liga un año antes de que yo la siguiera, con un uniforme que, salvo gustos personales, todos recordamos. El púrpura y el blanco grisaceo, con el logo del dinosaurio y las marcas de las garras atravesándolo verticalmente, que tan gravado quedó en nuestras retinas. En aquelle época no era singular, su protagonismo en la liga era compartido con Vancouver, y su dimensión, aún el rookie del año (Stoudamire), muy pequeña.

No sería hasta la llegada de uno de los mejores jugadores que he visto en la liga, Vince Carter, cuando los dinosaurios dieron un espectacular salto a lo más alto del protagonismo de la liga. El 15 convirtió la franquícia en objeto de portadas, titulares en los periódicos, y halagos en todos los medios...se ganaron el respeto en un concurso de mates, pero sus metas estaban más arriba, en los Play-Offs.

En el año 2001 pasaron de primera ronda y forzaron el séptimo partido ante los 76ers de Allen Iverson. La suerte no se alió con Carter, y con mucho honor cayeron contra el campeón del este, el equipo del MVP.

A partir de aquel momento las hazañas de Vince fueron a menos, hasta protagonizar su traspaso en los Nets, la temporada 04-05, y dejar el moribundo equipo en manos del jovencísimo Chris Bosh. En vistas a la siguiente temporada, dispuestos a reforzar sus alianzas con el país (ya con los Grizzlies en Memphis), canviaron el púrpura por el rojo y la garra por la hoja. El inicio no fue bueno, pero en la recta final dejaron buena impresión, para este curso.

Un italiano como el 1 del Draft, el crack europeo del Maccabbi, el MVP de la final ACB, Nesterovic la renovación de Bosh, el intercambio de Villanueva por Ford...movimientos de Colangelo, con buena pinta, y con cierto sabor europeo. Todo para volver a los Play-Offs, y construir un ilusiónante futuro en la más americana de las ciudades canadienses.

Todo hecho para construir un futuro, un nuevo dominio de los dinosaurios.