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Monday, January 21, 2008

El poder de la fe

Repasado ya hace unos días todo un aspirante más al anillo como son los Pistons, llega ahora el turno de los Warriors, un equipo que viene de jugar sus primeros Play-Offs en más de una década. Y de que manera, pocos momentos en el 2007 perdurarán en la memoria de quienes los gozamos como el We Believe y aquellas exhibiciones ante el mejor equipo de la temporada regular...

Para los que nunca lo habíamos vivido, fue una alegría verles por fin en la postemporada y que además dieran que hablar. Este año van por el camino de repetir, aunque forman parte del núcleo de riesgo en una conferencia oeste con diez equipos aspirando a ocho limitadas plazas. ¿Lograrán formar parte del grupo de elegidos?

Plantilla actual: Como lo hiciera la adquisición de Baron Davis en la temporada 2004-05, lo mismo supuso la llegada de Stephen Jackson y Al Harrington procedentes de Indiana. A partir de ahí el equipo fue in crescendo, y a diferencia de dos temporadas atrás esta vez la revolución que supusieron los fichajes si lograron catapultar el equipo a la postemporada, trece años después de disputarla por última vez.

Ya sabemos quién resultó ganador en este traspaso, factor primordial para entender la progresión de los Warriors hasta llegar al nivel actual. Esto, el factor Nelson, y el haber dado auténticas sorpresas como Ellis, Azubuike, Biedrins o Barnes da como resultado un equipo aspirante al Play-Off, de juego alegre y capaz de competir con quién sea.
El quintento se reparte buena parte de los minutos, con Davis y Ellis haciendo de pareja de guards, Jackson de falso alero, Harrington de falso cuatro y Biedrins de falso pívot. A partir de ahí Azubuike, Barnes y el renovado Pietrus forman la rotación primordial, y Croshere y los yogurines (Belinelli, Wright o O'bryant) se reparten lo poco que resta.

Lejos de lo que su juego vistoso pueda dar a entender los Warriors no son, para nada, un equipo que olvide la defensa. Con destacables perros de presa en el perímetro y hombres que a pesar de su altura luchan hasta la muerte por cada rebote, estos dos elementos se convierten en la clave para entender las principales armas en ataque de este equipo (velocidad, contraataque...).

Sobre el papel son la peor defensa, aunque anotan más que no reciben (algo que no pueden decir Memphis, Seattle y Indiana, los tres siguientes en esta clasificación). El objetivo no es otro que volver a Play-Off, aunque para lograrlo habrá que competir ante rivales de un oeste muy fuerte y con diez claros aspirantes. Jugar cada partido como si estuviera Nowitzki al frente será la clave para repetir y volver a creer...

Cuerpo técnico: Tras trece años deambulando con más pena que gloria por la liga, la franquícia dio un golpe de timón y recuperó al último hombre que había conseguido llevar este equipo a jugar más allá del 20 de abril. Don Nelson volvía a los banquillos en la que en su día fue su casa, dispuesto a lograr con un grupo de jóvenes y un sano Baron Davis el objetivo por el cuál fue contratado.

Fiel a sus premisas básicas, el equipo apostaría por el Run&Gun y un small-ball aún más claro a raíz del traspaso con los Pacers. Cuando las lesiones acecharon el equipo se sacaría de la manga perlas tan desconocidas en la liga como Kelena Azubuike o Matt Barnes, jugador con pasado en la liga y que no había cuajado en ningún sitio.

Antes ya se había convertido en el valedor de Andris Biedrins y Monta Ellis, dos gratas sorpresas sacadas desde lo más profundo de unos Drafts recientes y qué, seguramente, hubieran tenido que esperar algo más de tiempo a tener oportunidades con otro técnico. Y es por eso que a día de hoy me sorprende el ver las pocas oportunidades que Nelson da a Wright o Belinelli...

En los despachos se sienta Chris Mullin, legendario 17 del equipo y miembro del Dream Team en 1992. Más allá de haber acertado o errado en sus decisiones, en este caso debo quitarme el sombrero por las valientes decisiones que ha ido tomando en los últimos tiempos. Es evidente que salió ganando en el traspaso con Indiana, y aunque no pienso lo mismo en el de Jason Richardson está claro que sus motivos debe tener.

Richardson, aspirante claro al All-Star en 2006, no había terminado de cuajar en el esquema de Nelson, y se perfilaba como prescindible en el equipo tras muchos años de servicios. Su salida abría las puertas de la titularidad a Ellis, suponía oportunidades para Belinelli y, además, traía un prometedor alapívot a la bahía: Brandan Wright.

Imagen: Como leía el otro día en un foro siguen, como los Timberwolves, anclados en los noventa. Desde el logo que combina mil derivados del naranja y el azul hasta el uniforme (que por lo menos se libró de aquellos horribles rayos laterales en el 2002), todo huele locura uniformil noventera y merece ser repasado.

Pocas franqúicias lo tienen tan fácil como ellos, con un clásico en memoria de todos que sería precioso de recuperar. Nadie habla de hacer lo mismo, ya que los números en un vagón o el puente en el dorso delantero no corresponden a una época como lo actual... No estoy hablando de esto, pero sí de recuperar aquellos colores y que vuelvan a ser la seña de identidad de la franquícia.
Esta es la primera opción que propongo: cambiar el logo del cyborg made in 20th Century y olvidarnos de los mil colores para centrarnos en el blanco, el amarillo y el azul claro. Igual que los Pacers, sí, pero con el azul clásico de la franquícia, es decir, uno mucho más claro que el que utiliza ahora mismo el equipo de Indiana.

Mi primera opción sería esta, aunque habría una mucho menos clásica que tampoco me disgustaría. Y es que yo tengo una de las pocas (creo) camisetas naranja de los Warriors que hay en España, y la verdad es que me encanta. Por tanto, mi otra propuesta sería una gama de azul oscuro como el actual, naranja y, obviamente, blanco. No haría sitio para más, ya que ahora el cóctel de colores es immenso y el caos enorme (solo hay que ver el logo y el uniforme oscuro, con detalles amarillos y rojos...).

Potencial futuro: Baron Davis, Al Harrington y Stephen Jackson no son veteranos precisamente, pero si responden los tres a un perfil de jugador cuyo desgaste conforme avanzan las temporadas se hace notar. Y no precisamente a nivel físico, ya que si les respetan las lesiones son un portento, pero si a nivel mental. Especialmente Davis y Jackson son guerreros, luchadores natos que necesitan de nuevos objetivos para motivarse año tras año...

¿Garantizan los Warriors esto? Si mantienen en bloque son aspirantes a Play-Offs cada año pero, como he dicho, esto llevará a un desgaste del trío básico actual. Y es que si el objetivo es cada vez el mismo la motivación actual se perderá y, por tanto, el equipo no tardará en bajar de las cuarenta victorias. Por tanto, para que este equipo dure todo un ciclo, los objetivos deben ir a más cada año hasta llegar a aspirar al título; y no creo que lleguen nunca a aspirantes.

Esto es hablar de futuro immediato, aunque a más largo plazo también puede hacerse. Biedrins, Wright, Ellis, Belinelli, O'bryant, Pietrus... Hay mucha calidad de cara a un futuro próximo, y si se mueven bien y renovan cuando toca es fácil que este equipo vaya encadenando presencias en Play-Offs con años no tan buenos. Como ya he dicho, por el momento, no les veo aspirando a más.

Tengo confianza en que a Mullin no le temblará el pulso a la hora de apretar el gatillo y hacer los cambios que convenga. Hasta ahora ha demostrado criterio y valentía, más allá de haber acertado o no. No tengo dudas de su futura gestión al frente de los Warriors, que van sumando talento y buenas piernas para, si bien no estar en la élite, luchar por estar cerca.

Lo que yo haría: De momento seguir con lo que hay, tal y como ha ido funcionando. Aún así, no perdería de vista que Davis, Jackson y Harrington han subido su cotización, y que no son tan de fiar como para comprometerte con ellos eternamente. Por lo tanto, seguiría de cerca el mercado y aprovecharía para romper vínculos a la que se acercara alguna oportunidad.

Davis me encanta como jugador, pero no hay que perder de vista su historial clínico. Ha dado mucho a los Warriors, pero el equipo a él también, y a sabiendas que una franquícia NBA es un negocio no pondría reparos en romper con él a la que llegara una buena oportunidad. Hay que construir entorno a los jóvenes, y aunque el trío básico sea ahora el protagonista no hay que perder el norte y olvidar quienes, rodeados convenientemente, pueden dar verdaderas alegrías.

Lo que se comentó en su día: Fue el primer artículo de la serie de treinta que hice nada más comenzar en este mundo del blog baloncestístico. Destacaría de mis primeros pasos este fragmento "Richardson, Davis, Dunleavy y Murphy deben empezar a dar argumentos para hacer resucitar un guerrero muerto". El anterior y "tendrá que ser la 2006-07, la de la redención" son de lo mejorcito por mi parte.
Aunque fuera recién llegado a la blogoesfera, personalidades destacables del mundillo ya se decaron caer por mi humilde blog. Rafita ponía en duda su candidatura a llegar por fin a los Play-Offs, y proponía a Oden, Mayo o Durant como soluciones para que por fin lograran algo. Sergio Gutierrez daría en el clavo al criticar el despido de Musselman, algo que ni él ni media NBA entendió tras la mejor temporada desde 1994.

El último de los cinco comentarios lo dejaría Wilt Chamberlain, clásico del blog que ha llegado hasta nuestros días aún siendo un fiel visitante y que nos dió una lección de historia recordando a los viejos Warriors en Philadelphia y Joe Fulks. ¡Aquel lejano 13 de julio de 2006 yo debutaba en blogger, y el gran Wilt ya estaba por aquí!

Conclusión: Los Warriors son un equipo feroz, luchador, que compite durante 82 partidos al año y que aún reserva fuerzas para abril. Es un proyecto atractivo, que nos cautivó a todos al derrotar a Nowitzki y que aún puede dar sorpresas en futuros Play-Offs. ¿Algo más? Como he avanzado, me temo que no mucho si los objetivos no aumentan gradualmente al ritmo que envejece el equipo.

De repetir rutinas no vive el hombre, que acaba aburriendose de hacer siempre lo mismo y luchar por las mismas causas perdidas. Esto es lo que deben evitar los Warriors, entrar en un bucle de luchar por nada más que los Play-Offs, ya que esto les hará caer otra vez al pozo aunque, eso sí, cuentan con suficientes valores de futuro como para contrarrestar este fenómeno regresivo.

Wednesday, August 09, 2006

La fiebre amarilla

A lo mejor no habrá lagos en California pero, ¿a quien le importa? Alguien prefiere Palm Trees a Lakers? Alguno de ustedes cambiaría el púrpura y el amarillo por cualquier otro color?

Si ahora la ciudad de los lagos es la más grande de California es gracias al equipo que comenzó su andadura con el primer gigante que el mundo del baloncesto profesional conoció: George Mikan. Con el 99 en su espalda, lideró a la laureada franquicia a cinco anillos en seis años en la década de los cincuenta. El equipo, por entonces en Minneapolis, se convirtió ya de buen principio en la más respetada de las franquicias en la liga profesional.

Con el cambio a la ciudad de los ángeles se omitió el amarillo por poco tiempo, pero el ansia de triunfo no cambió en absoluto. Hombres como Jerry West o Elgin Baylor lucharon contra corriente para lograr el sexto para la ya californiana franquicia. Un muro infranqueable en forma de trébol alargó la espera hasta el año 72, en el que un veterano Wilt Chamberlain acudió en su ayuda para poner las cosas en su sitio.

Más bien no fueron brillantes los setenta, y se llegó al año 1979 con un numero 1 del Draft que con gran acierto aprovecharon para traer a Earvin Johnson, de la universidad de Michigan State. El joven base de más de dos metros lideró en un épico sexto partido ante los 76ers al séptimo anillo, sin Kareem Abdul-Jabbar a su lado. Era tan sólo un rookie, pero logró que su actuación no fuera olvidada en el transcurso del tiempo.

Pat Riley y el Showtime dieron a los Lakers otros cuatro anillos. Podrían ser más, pero los mejores Celtics, Pistons y Bulls de la historia se encargaron de evitar el dominio más grande desde los años sesenta por parte de un solo equipo.

Catorce anillos en veintiocho finales. Los tres últimos logrados con el Three-Peat de O’neal, Bryant y Jackson. Blazers, Kings, Spurs, Pacers, 76ers, Nets...o lo que es lo mismo: Webber, Miller, Iverson, Kidd...jugadores que les deben a ellos tener las manos libres de anillo.

Allí iban veintisiete. En 2003 las peleas, lesiones y causas ajenas a la historia no lograron el cuarto del milenio, y décimo de Jackson. Llegamos al 2004: Payton y Malone como refuerzos de lujo, una plantilla incomparable a otra. Sobran las palabras, era la mejor de la historia...

Pasaron los Play-Offs. Después de ver caer a los Wolves me fui a Londres de viaje de fin de curso. Olvidada la pesadilla del primer partido, el triple de Bryant en el segundo puso las cosas en su sitio.

Había sido un espejismo, nada de aquello podía ocurrir de verdad. Última noche en Londres, tranquilo en mis presentimientos me conecto a internet. Aquello no había pasado; como en 2001, perder el primero y acabar 4-1. Este era el resultado, pero a favor de los Pistons. No veía a Kobe en la foto con el trofeo de MVP de las finales. Vestía de blanco y era Chauncey Billups,..

Muy decepcionado llegué a mi casa para ver el quinto grabado. Fue vergonzosó, y durante una época llegué a odiar a mi primer ídolo, Kobe Bryant y, sobretodo, a O’neal. Mis sentimientos en cuanto el primero han ido cambiando pero a Shaq sigo sin soportarlo.

Con mi ilusión nunca se había jugado, nunca un Chauncey había sido el mejor en una final y nunca un equipo de infravalorados había podido con los que, con toda la razón, se creían mejores que ellos. Nunca una final ganada desde el julio del 2003 se había regalado de tal forma.

El gigante ha ganado su cuarto anillo y el MVP 2006 ha entrado en la historia con sus 81 puntos y otros épicos logros. Pero la mediocridad de la plantilla no da para más que llegar a la postemporada y, una vez allí, ponerlo todo en las manos de Kobe.

Tuesday, July 25, 2006

El alma de los Bulls

Seis anillos en seis finales...cinco premios de MVP en su haber...cuatro dorsales retirados...tres grandes protagonistas...dos, los anillos que concedieron entre ambos three-peat...uno, el más grande de todos, cuya leyenda no tiene límites.

Los Bulls de Chicago, el ángel vestido de rojo, el equipo que enamoró a todos los aficionados, y odiaban todos los rivales. Pistons, Cavaliers Knicks, Magic, Heat, Pacers...Lakers, Portland, Phoenix, Seattle y Utah; solo unos cuantos de todos aquellos que en Play-Off se vieron arrollados por su majestad Michael Jordan.

Junto a él, Scottie Pippen y Phil Jackson ganaron seis anillos. Lo de Jackson es otra historia, pero todo lo que el 33 tiene en su currículum se lo debe a Mike. Horace Grant, BJ Armstrong, Dennis Rodman, Ron Harper, Toni Kukoc...peones de calidad, pero todos al servicio de Air.

El 23 de los Bulls dejó tras de sí un camino lleno de vuelos, canastas imposibles, víctimas destrozadas y rivales que se rindieron a sus pies. Suya es la culpa que los Barkley, Ewing, Malone, Stockton o Miller no tengan su preciado anillo de campeones. Los más grandes en su tiempo, ninguno pudo con Jordan.

Y si hoy hablo de los Bulls es sólo por él. No serían elogios ni admiración lo que les dedico, de no ser por Mike. Irían para Portland, el equipo que prefirió la elección del mediocre Sam Bowie al mejor jugador de la historia.

Seis anillos en seis finales. Ningún ejemplo más claro de que en una época de gigantes, Michael Jordan fue un coloso. Solo durante dos años viví de aquella magia sabiéndome, con ocho años, el roster del equipo de la Windy City. Longley, Rodman, Pippen, Jordan, Harper, Wennington, Kukoc, Caffey, Buechler, Kerr, Brown, Simpkins...Aún hoy, sin trampas, recuerdo estos doce. En mi caso, son los únicos doce de cualquier franquicia actual o pasada que puedo nombraros.

No hay más que hablar; quien tiene interés alguno por los Bulls anteriores al Draft del 84, o los que vinieron después de Air y, hasta hace dos años, se arrastraban por la liga. Para mí y muchos aficionados de la liga Chicago es, y siempre será, Michael Jordan. De momento, todo lo que cuelga del United Center es por mérito suyo.