Precisamente con la mala leche de dos días sin poder conectarme a internet voy a sacarme de encima un equipo que, francamente, me importa más bien poco. La franquícia que a las puertas del milenio se dio cuenta de que Bullets no era un nombre apropiado por un equipo de baloncesto, aunque no soy partidario del cambio de nombre sin cambiar de ciudad, y optó por un nombre que coincide en la letra inicial con la ciudad y un logo que, hay que reconocerlo, es bastante bonito.
Campeones en el 1978, después de una decada en que fueron uno de los equipos más fuertes de la competición, este equipo procedente de Baltimore entró en un pequeño bache del que no salieron hasta 23 años después: lograr una segunda ronda de Play-Off.
Antes habían pasado por el equipo un Moses Malone cuesta abajo, la curiosa pareja Manute/Muggsy, los ex-Michigan Webber y Howard...y el Jordan más lleno de hamburguesas que la NBA ha conocido. Y nada dio resultado.
Tuvo que llegar el mayor robo del Draft del 2001, Gilbert Arenas, y solucionarlo a su manera. Tirando del carro, y nunca mejor dicho, liderando junto a Antawn Jamison y Larry Hughes a los de la capital a su meta más ansiada en dos décadas. En el segundo intento, el tatuado complemento se había pasado al lado de King James, y juntos impidieron a los Wizards volver a alcanzar el tan ansiado objetivo.
Para mí como si tardan 23 años más en lograrlo, pero que no cometan el error de cambiar el logo.
