Dividiré el artículo en cinco apartados. En el primero me centraré en aquellos nombres que creo que merecen la consideración de superestrellas. Son quienes aparecen en las quinielas de MVP's y generalmente son los máximos candidatos a titulares en el All-Star. Luego hay aquellas estrellas que están un escalón por debajo, pero merecen la consideración. Entre ellos hay un subgrupo, aquellos que a día de hoy no sabrías como calificar. Tanto pueden acabar en las estrellas apagadas dentro de un año como estar en las estrellas o superestrellas. Finalmente, aunque no menos importante, haré mención a los nombres que se perfilan como futuras estrellas (o superestrellas) de la liga.
SUPERESTRELLAS
Kevin Garnett (Boston Celtics): Está próxima su caída de la lista, pero los Play-Offs de los suyos sin él no han hecho más que reforzar mi tésis. A día de hoy es más liderazgo que números, más espíritu que estadística, pero su influencia en el equipo de Massachussets es innegable. Quizás sea su último año, pero creo que no puede faltar en este apartado.
Lebron James (Cleveland Cavaliers): La estrella más brillante del universo, tanto que incluso sus compañeros de apartado tiemblan por lo que "La Bestia" les privará en lo que les queda de carrera. Quizás muchos de los que comparten consideración de superestrella sean los Barkley, Ewing o Malone de turno, a la sombra de Lebron como ellos lo fueron en su día con Jordan. El primer anillo está al caer, pero no es ahora el turno de recordaros que "yo lo dije".Dirk Nowitzki (Dallas Mavericks): Como con Garnett he tenido mis dudas, pero creo que a día de hoy sigue siendo indiscutiblemente uno de los mejores jugadores de la liga, con unos recursos inauditos en alguien con su físico. Es un ejemplar único, y lo triste es que se le dé por retirado cuando aún no ha llegado a la treintena. "Su tiempo ha pasado", dicen algunos. "Quizás", digo yo sin atreverme a hacer leña de un arbol que aún no ha caído...
Kobe Bryant (Los Angeles Lakers): Antes de empezar la serie contra Denver sus detractores vuelven a las andadas. Los mismos que se escondían bajo las piedras hasta que acabó la final contra Boston vuelven a la carga, achacándole lo de siempre. Quizás el destino de Bryant sea retirarse como un gran anotador y el mejor complemento de la historia en un equipo campeón. Es mi gran ídolo, aunque muy a mi pesar hoy apueste por Denver en la final o, en caso que no sea así, con Lebron venciendo a otro caso más de "el que pudo ser el más grande"...
Dwyane Wade (Miami Heat): Por si tras su pasada campaña alguien tenía dudas, Dwyane Wade vuelve con su mejor versión. No es el padre modelo que muchos quisieran, pero aquí se evaluan sus méritos en cancha, donde ha cumplido con creces. No solo hemos visto al Wade de las finales, sino a un jugador incluso superior a aquel. Habrá que ver como se mueven los Heat entorno al líder, pues hay un proyecto en Chicago la mar de atractivo y no hace falta recordar que Flash es de ahí...Chris Paul (New Orleans Hornets): Tras su serie contra Dallas me entran las dudas respecto a Chris y su condición de base más decisivo de la liga. Últimamente soy más de Deron, y mentiría si no reconociera que a lo largo de esta postemporada estoy haciendo reverencias día tras día a Chauncey Billups. Aún así lo de Chris Paul esta temporada y antaño no tiene parangón histórico, con números al alcance de muy pocos y (sobretodo el año pasado) erigiéndose como uno de los mejores de la liga y motivo por el cuál los Hornets ganaron el primer título de división de su historia.
Dwight Howard (Orlando Magic): A pesar de considerarle sobrevalorado en algunos aspectos, no cabe duda que Howard es una máquina estadística y el principal motivo del respeto que impone el equipo que ha eliminado a los campeones en segunda ronda. Quizás Turkoglu sea más decisivo, pero negar que Howard es el "hombre" en Orlando es dar la espalda a la realidad. El tiempo dirá si Howard logra en Florida lo que O'neal y Hardaway no alcanzaron, en todo caso parece claro que estos Magic llegarán hasta donde llegue su jovencísimo líder...Tim Duncan (San Antonio Spurs): Es grande, se hace mayor, ya no es el de antes... Argumentos que llegada la hora de la verdad el mejor alapívot de la historia se encarga de enterrar. Buena prueba de ello es que nadie respiró aliviado hasta que se confirmó que Ginobili no estaría en Play-Offs. Hoy los Nuggets y los Lakers son los finalistas del oeste, pero que nadie olvide cuál era la alternativa que daba más miedo en la conferencia y al jugador culpable de ello.
ESTRELLAS
Joe Johnson (Atlanta Hawks): Este año Joe Johnson ha dado el siguiente paso. Se ha asentado como un habitual en el fin de semana de las estrellas y, lejos de lo que pensaban la mayoría de analistas, ha llevado a su equipo a segunda ronda, donde nada ha podido hacer para frenar el intento de "Fo Fo Fo Fo" por parte de Lebron James. Le comparo con los nombres de esta lista y no me cabe duda: Johnson merece un sitio en el Top 20 de la liga, Top 25 teniendo en cuenta algunos de los nombres que figuran en otras.
Paul Pierce (Boston Celtics): Una sombra de lo que vimos por parte de The Truth antaño. El tiempo ha demostrado que el alma de este equipo, el centro, es Kevin Garnett. Por otra parte, en los momentos decisivos ha sido Ray Allen el que ha dejado recuerdos imborrables para la retina. Con todo, Paul Pierce merece todo el respeto del mundo y más, y no debe darle por muerto porqué aún tiene batallas que librar como capitán y leyenda del mejor equipo de la historia.
Ray Allen (Boston Celtics): Como todo tirador tiene sus más y sus menos, pero hace de cada parábola un arte y solo la muerte puede cortar su idilio desde los siete metros con el aro. Lo de la serie ante Chicago fue una muestra más que hay que rendirse a su figura, para mi indiscutiblemente el mejor tirador de la historia de la NBA.Carmelo Anthony (Denver Nuggets): Como Johnson, en estos Play-Offs hemos asistido al siguiente paso por parte de Carmelo Anthony. En un juego mucho más ordenado que antaño al lado de Allen Iverson Melo ha encontrado su mejor versión. Letal como tirador ha visto como ya no recae en él toda la responsabilidad, siendo ahora una pieza más, aunque sin dejar de ser la más importante.
Chauncey Billups (Denver Nuggets): Hay que rendirse a su figura. Todo cuanto diga quedará en morralla al lado del artículo que le dedicó ESPN hace poco, de quitarse el sombrero. En un abrir y cerrar de ojos los Nuggets pasaron de candidatos a lotería a equipo respetado, si bien la consideración de aspirantes no les ha llegado hasta bien avanzada la postemporada. Hoy en día nadie duda de ellos, incluso el frío de Colorado ha penetrado en la urbe angelina. Séptima final de conferencia consecutiva para Billups, que condena a Iverson a otro apartado que repasaremos más adelante...
Yao Ming (Houston Rockets): Sin McGrady al lado le tocó a la muralla china ejercer de líder de los Houston Rockets, que lograron su mejor clasificación de la década. En California han sudado sangre para eliminarles, a pesar que fue Aaron Brooks y no Yao el principal motivo de ello. Aún así nada ni nadie puede discutirle a Ming su condición de segundo mejor pívot de la liga.
Pau Gasol (Los Angeles Lakers): Sigue siendo discutido por lo de siempre, una dureza que se deja ver de vez en cuando y la fama de no jugarse demasiados balones, algo que por otra parte no tiene porqué ser un defecto. Por si había dudas Gasol se ha encargado de disiparlas esta temporada. Es uno de los mejores alapívots de la liga y está en situación de ganar el campeonato, hito que de lograrse sería con una importancia capital por parte del catalán.
Brandon Roy (Portland Trail Blazers): Un paso más en su tercer año en la liga, en el que ha logrado asentarse entre los mejores jugadores de la misma. Oden fue un número 1 del Draft i Aldridge el 2 en el anterior, pero como Clyde Drexler en su día es a día de hoy un escolta quién determinará el porvenir de la franquícia de Oregon. Brandon Roy, brillantemente traspasado a Portland por parte de Minnesota, un jugador decisivo cuyo próximo paso debe ser intentar (que no lograr) subir al grupo superior a este.Tony Parker (San Antonio Spurs): El MVP de las finales de 2007 no fue una mera anécdota. Tanto en popularidad como influencia en cancha Tony Parker no ha parado de crecer desde que empezara su relación con Eva Longoria, y a día de hoy ya nadie duda de cuál es el relevo natural de Tim Duncan como líder de los Spurs. Impecable a nivel estadístico sigue teniendo en el tiro una cuenta pendiente, objetivo que de alcanzarlo podrían convertirle en el mejor base de la liga.
Deron Williams (Utah Jazz): El único de esta lista que nunca ha sido All-Star. En las últimas ediciones él y Carmelo son quienes más motivos tienen para quejarse, aunque en el caso de Deron han influído también inicios de campaña modestos, lesiones y una competencia infernal en su puesto. Haya sido considerado o no como All-Star lo que todo el mundo parece ya tener claro es que el base es un más que digno heredero de John Stockton, mucho más completo que este en muchas facetas e incluso comparable a nivel de liderazgo e impacto. Determinará el porvenir de los Jazz el paso que marque el ex de Illinois, sin duda el jugador franquícia en años venideros del equipo mormón.
ESTRELLAS EN STAND-BY
Vince Carter (New Jersey Nets): Nadie se atreve a descartarle del olimpo (a diferencia de su primo). Realmente ha firmado una gran temporada, liderando el vestuario de los Nets y demostrando sus dósis de estilismo y hombre decisivo. Aún así no es suficiente para seguir siendo considerado como uno de los mejores de la liga, aunque tampoco para considerarlo acabado. Quizás este verano reciba la suerte "Garnett-Allen" en forma de traspaso, estando aún a tiempo de demostrar si su estrella sigue brillando o hace tiempo que dejó de hacerlo...
Amare Stoudemire (Phoenix Suns): No volveremos a ver el Stoudemire de los Play-Offs de 2005, esto lo tenemos claro. Ser la tercera opción en el jerárquico ha sido un golpe duro para alguien que aspiraba a serlo todo, un alapívot total cuyo juego y evolución se estancaron con una lesión de por medio. Siempre quedará la duda de lo que pudo llegar a ser, pues a pesar de su juventud no me atrevería a aventurar que Amare abandone esta lista, y si lo hace no creo que sea para estar en las dos de arriba por desgracia...Chris Bosh (Toronto Raptors): Si había dudas sobre su capacidad de liderazgo se han disipado, aunque en negativo claro. Bosh huele a Pau Gasol de la vida, hombre complementario en un equipo aspirante. Como líder ha fracasado, aunque por otro lado siempre le quedará el consuelo de decir que no tenía piezas al lado para aspirar a más. Febrero o verano del 2010 serán clave, con Cleveland y Miami en el punto de mira siempre que Chris se haya dado cuenta que en solitario nunca aspirará a nada que no haya logrado ya en Toronto...
Carlos Boozer (Utah Jazz): ¿Hombre para liderar a un equipo o para engordar la propia cuenta corriente con números de los considerados "de mentira"? La final de conferencia en 2007 no hizo más que hacer crecer la leyenda de Deron Williams, pero la opinión que se tenía de Boozer no varió un ápice. A medida que el aburrimiento se convierte en costumbre entran dudas, que no tardarán en disiparse cuando el ex de Duke firme un nuevo contrato y confirme o entierre los temores que hay alrededor de su figura.
Gilbert Arenas (Washington Wizards): Muy próximo a engrosar la lista de estrellas que se apagan o ya se han apagado, recibe su oportunidad en este grupo puesto que en los últimos tiempos no ha podido demostrar en qué categoría está realmente. Sea jugando de escolta con Ricky Rubio al lado o como playmaker de los Wizards su evaluación llegará el próximo curso, pues en esto no ha podido siquiera comparecer a examen.
ESTRELLAS EMERGENTES
Rajon Rondo (Boston Celtics): Se le miraba con lupa antaño y demostró sobrada capacidad para ser el director de orquestra de un equipo campeón. Las estrellas bien alimentadas y él sin arrugarse en momentos puntuales que se le necesitó. Era un gran paso, aunque pequeño con el agigantado que ha dado este año. Candidato al All-Star, su mítico duelo con Derrick Rose dejará mella en la historia, acercándose a un promedio de triple doble a lo largo de una serie sin parangón en los últimos tiempos.
Derrick Rose (Chicago Bulls): Michael Beasley y OJ Mayo aparecían como cabezas de serie en la carrera hacia el ROY, o esto se transmite de las apuestas previas al inicio de la campaña. En el caso de Rose pesaban compañeros de equipo como Deng, Gordon o Hinrich, un trío con mucha experiencia a sus espaldas y miembros de la generación Baby Bull. A pesar de todo poco tardó Derrick en demostrar quién es el hombre a seguir en años venideros, y por si alguien no siguió su espectacular fin de campaña guardó lecciones para cuando más importa, los Play-Offs.Danny Granger (Indiana Pacers): Nada más poético que un alero con el 33 liderando a los Pacers. Danny Granger es seda pura, con un tiro y estilo de juego que me remite al McGrady del perímetro, no a su versión explosiva. Habrá que rodearle como es debido, pero junto a Jefferson ha confirmado esta campaña que con él se puede ir a cualquier guerra.
Andrew Bynum (Los Angeles Lakers): No centraré mi análisis en los presentes Play-Offs del presunto nuevo novio de Rihanna, algo que por otra parte le podría catapultar incluso a la categoría de superestrella. Referencias del corazón aparte Bynum apunta maneras como futuro mejor pívot de la liga en poco tiempo, o como mínimo candidato a discutirles el cetro a Ming, Howard y, de confirmar las altísimas expectativas, Oden. El año que viene será clave para ver si queda en mero candidato o Drew es, moldeada por Abdul-Jabbar, una realidad.
Al Jefferson (Minnesota Timberwolves): Sea como pívot o alapívot el deplorable futuro de los Wolves pasa por sus manos. Y soy crítico porqué realmente no veo vida mucho más allá de su figura y el limpiador de tableros Kevin Love, cuya incidencia dudo que vaya más allá de unos excelentes números por minuto jugado. Espero que haya suerte con las bolitas, aunque vistiendo tan mal no sé yo si lo merecemos...
Devin Harris (New Jersey Nets): Nuevo base de moda en la liga, discutiéndole a Carter la condición de líder en New Jersey y dejando en evidencia el error en haberle traspasado a cambio de Jason Kidd. En los próximos tiempos tiene la responsabilidad de asentarse en el All-Star y aspirar a llevar a los Nets a Play-Offs. La competencia y poca profundidad del equipo hacen que el segundo objetivo se presente más complicado que el primero, aunque con jugadores como Rondo, Rose, Mo Williams, Nelson, Arenas o Calderón en su puesto estar en Dallas 2010 tampoco será tarea fácil.
Kevin Durant (Oklahoma City Thunder): El gran candidato a subir un peldaño el año que viene. De no ser por su juventud y la situación de su equipo podría estar ya considerado como estrella, algo que por otra parte no tardará en quedársele pequeño. Solo me sabe mal que vista la horrenda camiseta de los Thunder, una aberración sin historia ni principios que para mí no merece figurar en ningún libro de historia. De momento el nombre de Kevin Durant está en la lista de un premio, y no es Oklahoma City Thunder el equipo que presumirá de haberle coronado rookie del año.Andre Iguodala (Philadelphia 76ers): Ha dado guerra a los Magic, algo que a la postre ha ganado en mérito viendo la serie de estos ante los Celtics. A principios de campaña Brand se perfilaba como el líder de estos Sixers, con Miller como cerebro y Thaddeus Young como promesa. Iguodala se encontraba en tierra de nadie, sin los suficientes galones como para autoproclamarse líder de este equipo, algo que a día de hoy no creo que nadie dude. De él depende llegar a un nivel superior, enfundado en unas camisetas nuevas que hagan justícia a la legendaria historia de los Philadelphia 76ers.
ESTRELLAS APAGÁNDOSE
Allen Iverson (Detroit Pistons): Sus detractores hacen sangre de forma despiadada. Se da una relación inversamente proporcional entre el crecimiento de la unanimidad entorno la figura de Billups y las acérrimas críticas con Allen Iverson como blanco. El legendario pequeño anotador parece haber pasado a mejor vida, y tendrá en el ego su peor enemigo este verano. A día de hoy no está para liderar un proyecto ganador en solitario, y solo se entiende un renacimiento de sus cenizas en caso de renunciar a su rol habitual y caer al lado del Bryant o James de turno buscando el anillo. Por cierto, mi apuesta personal es que firmará con los Celtics, ahí queda...
Tracy McGrady (Houston Rockets): El gafe es descomunal, la sensación universal. El mejor McGrady hace tiempo que dejó de estar entre nosotros, lastrado por un infinito historial de lesiones y quizás agravado por unas expectativas que nunca llegó a alcanzar. Es innegable que la mejor versión de los Rockets este año se ha visto con él vistiendo de traje, aunque también sería de justícia recordar que era T-Mac el que vestía de corto durante la racha de 22 victorias consecutivas el año pasado. Quizás el problema es que el esquema del equipo está hecho solo para uno. O él o Yao deberían salir, y está claro a quién apunta el dedo.Baron Davis (Los Angeles Clippers): Como apunté en su día no sé si en el blog o en algún foro su fichaje por los Clippers responde a la llamada hollywoodiense. Con pinitos y e intentos en el mundo del cine Baron Davis renunciaba al sueño del anillo a cambio de estar más cerca del gran circo. Es cierto que en primera instancia quería quedarse en los Warriors, pero no lo es menos que fichar por los Clippers no da muy buena imagen sobre su ambición, por más que el proyecto pareciera atractivo a primera vista.
Jermaine O'neal (Miami Heat): Estrepitoso fracaso el suyo en Toronto y Miami. También con lesiones de por medio Jermaine deja atrás sus gloriosos días como jugador franquícia y su breve estancia en el club de "secundarios de lujo". Carne de banquillo o titular con un rol inferior a su contrato O'neal se perfila como uno de tantos casos ha habido en la liga, la de jugadores que nunca alcanzaron la cima por más que se acercaron a ella...
Elton Brand (Philadelphia 76ers): Habrá que ver como vuelve el año que viene, aunque no tengo ninguna duda en qué no lo hará como la referencia de los Sixers. Iguodala es el hombre, Brand es un apodo que dudo que pueda volver a cumplir y, eso sí, un complemento de auténtico lujo por inteligencia en cancha, modales, capacidad de liderazgo... Vamos, lejos de estar acabado quiero resaltar con esta presencia en la lista que sus días como jugador franquícia parecen haber llegado a su fin.
Shaquille O'neal (Phoenix Suns): La temporada que se ha marcado le harían digno de engrosar el club de estrellas de la liga, incluso superestrella teniendo en cuenta que venía de haber tocado fondo. Cuando el físico ha aguantado ha dejado destellos del Shaq imparable que nadie olvidará, demostrando que aún puede convertir un equipo aspirante en candidato y un candidato en favorito. Huele a que O'neal cambiará de camiseta por última vez, con Mavericks y Hornets como principales interesados según ha trascendido hasta hoy.Steve Nash (Phoenix Suns): No ha hecho mala campaña, de hecho él y Shaq son el principal motivo por el cuál los Suns lucharon hasta final para alcanzar la postemporada. Es más, la hubieran alcanzado sin ninguna duda de no haber sido por el experimento Terry Porter. Aún así parece claro que Nash ha abandonado, quién sabe si definitivamente, el top de mejores jugadores de la liga. Seguirá en el de mejores bases con permiso de los jóvenes, pero poca cuerda le queda al que fuera MVP de la liga en 2005 y 2006...
Otros nombres que podrían haber aparecido por aquí:
Josh Smith, Ben Gordon, Mo Williams, Josh Howard, JR Smith, Rip Hamilton, Rasheed Wallace, Ron Artest, Rudy Gay, OJ Mayo, Michael Redd, David West, David Lee, Hedo Turkoglu, Jameer Nelson, LaMarcus Aldridge, Kevin Martin, Manu Ginobili, Shawn Marion, Caron Butler y Antawn Jamison.
Intenso incluso en las pachangas del Europe Live, se acercaba el día en que su fama de perdedor quedaría aparcada. Se le discutió no haberse mostrado tan intenso en Minnesota en los últimos tiempos, algo que en el caso de Gasol con los Grizzlies se justifica a causa de la falta de motivación. Supongo que a Kevin le pasaba lo mismo así que por mi parte está olvidado y además creo que es perfectamente normal.
Y es que la metamorfosis vivida por el equipo respecto antaño no pasó desapercibida al colectivo periodístico, que premió la labor de Kevin Garnett en defensa otorgándole el premio que hace no mucho monopolizaba Ben Wallace. Trofeo totalmente merecido para el jugador que, hoy ya puede afirmarse, ha cambiado más su equipo con su llegada. El segundo, también vale reconocerlo, es un tal Pau Gasol.
El joven base viene dejando destellos de calidad desde que empezó la temporada, agradeciendo la confianza que Ainge le depositó al considerarle el único intransferible. También Perkins está haciendo un buen trabajo en una posición, la suya, que carece de clara competencia. El que más me gusta es Big Baby Davis, que veo mucho más útil que gente como Scott Pollard y Leon Powe.
De todas formas, pienso que la introducción del uniforme verde y negro es una sutil insinuación que algo no tardará a cambiar. Un logo más sencillo y moderno que el diseñado por el hermanísimo Auerbach, y uniformes con detalles negros (incluso dorados o rojos si se atreven, aunque yo lo encontraría excesivo) creo que sería un cambio nada radical a plantear en un futuro próximo.
Ya en los comentarios el primero fue, como no podía ser de otra forma, todo un clásico que hace mucho que no se deja ver como Pierce. Loaba las virtudes históricas de la franquícia y deseaba más que la mayoría que volvieran los tiempos de gloria que esperemos que pronto celebre en su célebre blog. Me felicitaba, como también hizo Rafita, por haber dejado a los Celtics como el último equipo a repasar.
Este es el destino del plan perfecto. Tener media década de finales Lakers-Celtics, Bryant y O’neal contra el trío, Massachussets contra California. Sería bonito, realmente bonito, pero todo plan A necesita un plan B.
Pero si todo va según planeo (yo me decanto por el plan B en 2008 y el A en 2009) los sin anillo perderán a tres ilustres. Uno ha sido MVP de la liga y ni la ausencia de anillo en su currículum puede negarle el olimpo del deporte de la canasta. El otro ha sido All-Star en siete ocasiones y tiene en su mano el convertirse en el mejor triplista de todos los tiempos. Y el último, pero primero de ellos en vestir de verde, es uno de los pocos dorsales treinta que aún no cuelgan del Garden.
Parecía que, por fin, había llegado el momento. Con siete bastaba, y un Garnett de 24 puntos y 14 rebotes por partido no permitiría que la temporada volviese a acabar a primeros de mayo. Más bien acompañado que nunca, y con Saunder supliendo como podía la baja de Szczerbiak, los Wolves iban viento en popa.
Pero se sobrepondrían a la baja de Cassell y lograrían forzar la vuelta a Los Angeles. De nada serviría la visita a California: Kareem Rush ejerció de Daniel Gibson y se erigía en protagonista del encuentro. Seis triples suyos valieron la victoria de los Lakers, que tras derrotar a Spurs y Wolves parecían destinados a lograr el título número diez para Phil Jackson.
Fue un duro golpe, un recuerdo solo endulzado por el oro que el equipo olímpico se llevaría de Sidney. El tatuaje Malik Sealy RIP inmortalizaría el recuerdo de su gran amigo, que sería la baja más sensible del equipo de cara a la campaña 2000-01.
La temporada del regreso de Jordan y el crespón negro en homenaje a las víctimas del 11-S volvería a ser más de lo mismo para Kevin. Repitió en el segundo quinteto ideal, vió como Szczerbiak le acompañaba en el partido de las estrellas y, si, caería por sexta vez consecutiva en primera ronda de Play-Offs.

Los Wolves tenían un trío joven y prometedor rodeado de hombres de equipo como Sam Mitchell, James Robinson, Terry Porter, Dean Garrett o Doug West. Todos ellos entrenados por un Flip Saunders preparado ya para su primera temporada completa como técnico de los lobos.
Cuando en febrero por fin empezó la campaña, Garnett lo hacía como líder en solitario junto a Marbury después que Gugliotta hubiese firmado contrato con los Suns. Y en una temporada agria, que en el caso de Minnesota no tuvo su excepción, Marbury era traspasado a los Nets, tras expresar su deseo de estar cerca de la gran manzana, a cambio de Terrell Brandon, que llegaba desde Milwaukee en un traspaso múltiple.











Así de dulce parece ser el futuro de Boston: candidato a título hasta el año sophomore de Ricky Rubio y susceptible de juntar a tres hombres en cada partido de las estrellas que se precie. Ainge se lanza al río que no se atrevió a cruzar Kupchack, y los Boston tienen de tres a cuatro oportunidades de oro para agrandar su leyenda y salvar distancias con su eterno rival.
