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Monday, May 18, 2009

Galaxia liguera

Negar que la NBA es una liga de nombres sería dar la espalda a la realidad. La liga vende un producto, y sus estrellas son el gran embajador de este a lo largo de los Estados Unidos y todo el mundo. Aún así, como en el universo, hay estrellas que mueren para dejar paso a las nuevas. Con este artículo resucita una estrella muerta, Los lobos de Taylor, y espero que no quede en mera anécdota.

Dividiré el artículo en cinco apartados. En el primero me centraré en aquellos nombres que creo que merecen la consideración de superestrellas. Son quienes aparecen en las quinielas de MVP's y generalmente son los máximos candidatos a titulares en el All-Star. Luego hay aquellas estrellas que están un escalón por debajo, pero merecen la consideración. Entre ellos hay un subgrupo, aquellos que a día de hoy no sabrías como calificar. Tanto pueden acabar en las estrellas apagadas dentro de un año como estar en las estrellas o superestrellas. Finalmente, aunque no menos importante, haré mención a los nombres que se perfilan como futuras estrellas (o superestrellas) de la liga.

SUPERESTRELLAS

Kevin Garnett (Boston Celtics): Está próxima su caída de la lista, pero los Play-Offs de los suyos sin él no han hecho más que reforzar mi tésis. A día de hoy es más liderazgo que números, más espíritu que estadística, pero su influencia en el equipo de Massachussets es innegable. Quizás sea su último año, pero creo que no puede faltar en este apartado.

Lebron James (Cleveland Cavaliers): La estrella más brillante del universo, tanto que incluso sus compañeros de apartado tiemblan por lo que "La Bestia" les privará en lo que les queda de carrera. Quizás muchos de los que comparten consideración de superestrella sean los Barkley, Ewing o Malone de turno, a la sombra de Lebron como ellos lo fueron en su día con Jordan. El primer anillo está al caer, pero no es ahora el turno de recordaros que "yo lo dije".

Dirk Nowitzki (Dallas Mavericks): Como con Garnett he tenido mis dudas, pero creo que a día de hoy sigue siendo indiscutiblemente uno de los mejores jugadores de la liga, con unos recursos inauditos en alguien con su físico. Es un ejemplar único, y lo triste es que se le dé por retirado cuando aún no ha llegado a la treintena. "Su tiempo ha pasado", dicen algunos. "Quizás", digo yo sin atreverme a hacer leña de un arbol que aún no ha caído...

Kobe Bryant (Los Angeles Lakers): Antes de empezar la serie contra Denver sus detractores vuelven a las andadas. Los mismos que se escondían bajo las piedras hasta que acabó la final contra Boston vuelven a la carga, achacándole lo de siempre. Quizás el destino de Bryant sea retirarse como un gran anotador y el mejor complemento de la historia en un equipo campeón. Es mi gran ídolo, aunque muy a mi pesar hoy apueste por Denver en la final o, en caso que no sea así, con Lebron venciendo a otro caso más de "el que pudo ser el más grande"...
Dwyane Wade (Miami Heat): Por si tras su pasada campaña alguien tenía dudas, Dwyane Wade vuelve con su mejor versión. No es el padre modelo que muchos quisieran, pero aquí se evaluan sus méritos en cancha, donde ha cumplido con creces. No solo hemos visto al Wade de las finales, sino a un jugador incluso superior a aquel. Habrá que ver como se mueven los Heat entorno al líder, pues hay un proyecto en Chicago la mar de atractivo y no hace falta recordar que Flash es de ahí...

Chris Paul (New Orleans Hornets): Tras su serie contra Dallas me entran las dudas respecto a Chris y su condición de base más decisivo de la liga. Últimamente soy más de Deron, y mentiría si no reconociera que a lo largo de esta postemporada estoy haciendo reverencias día tras día a Chauncey Billups. Aún así lo de Chris Paul esta temporada y antaño no tiene parangón histórico, con números al alcance de muy pocos y (sobretodo el año pasado) erigiéndose como uno de los mejores de la liga y motivo por el cuál los Hornets ganaron el primer título de división de su historia.

Dwight Howard (Orlando Magic): A pesar de considerarle sobrevalorado en algunos aspectos, no cabe duda que Howard es una máquina estadística y el principal motivo del respeto que impone el equipo que ha eliminado a los campeones en segunda ronda. Quizás Turkoglu sea más decisivo, pero negar que Howard es el "hombre" en Orlando es dar la espalda a la realidad. El tiempo dirá si Howard logra en Florida lo que O'neal y Hardaway no alcanzaron, en todo caso parece claro que estos Magic llegarán hasta donde llegue su jovencísimo líder...

Tim Duncan (San Antonio Spurs): Es grande, se hace mayor, ya no es el de antes... Argumentos que llegada la hora de la verdad el mejor alapívot de la historia se encarga de enterrar. Buena prueba de ello es que nadie respiró aliviado hasta que se confirmó que Ginobili no estaría en Play-Offs. Hoy los Nuggets y los Lakers son los finalistas del oeste, pero que nadie olvide cuál era la alternativa que daba más miedo en la conferencia y al jugador culpable de ello.

ESTRELLAS

Joe Johnson (Atlanta Hawks): Este año Joe Johnson ha dado el siguiente paso. Se ha asentado como un habitual en el fin de semana de las estrellas y, lejos de lo que pensaban la mayoría de analistas, ha llevado a su equipo a segunda ronda, donde nada ha podido hacer para frenar el intento de "Fo Fo Fo Fo" por parte de Lebron James. Le comparo con los nombres de esta lista y no me cabe duda: Johnson merece un sitio en el Top 20 de la liga, Top 25 teniendo en cuenta algunos de los nombres que figuran en otras.

Paul Pierce (Boston Celtics): Una sombra de lo que vimos por parte de The Truth antaño. El tiempo ha demostrado que el alma de este equipo, el centro, es Kevin Garnett. Por otra parte, en los momentos decisivos ha sido Ray Allen el que ha dejado recuerdos imborrables para la retina. Con todo, Paul Pierce merece todo el respeto del mundo y más, y no debe darle por muerto porqué aún tiene batallas que librar como capitán y leyenda del mejor equipo de la historia.
Ray Allen (Boston Celtics): Como todo tirador tiene sus más y sus menos, pero hace de cada parábola un arte y solo la muerte puede cortar su idilio desde los siete metros con el aro. Lo de la serie ante Chicago fue una muestra más que hay que rendirse a su figura, para mi indiscutiblemente el mejor tirador de la historia de la NBA.

Carmelo Anthony (Denver Nuggets): Como Johnson, en estos Play-Offs hemos asistido al siguiente paso por parte de Carmelo Anthony. En un juego mucho más ordenado que antaño al lado de Allen Iverson Melo ha encontrado su mejor versión. Letal como tirador ha visto como ya no recae en él toda la responsabilidad, siendo ahora una pieza más, aunque sin dejar de ser la más importante.

Chauncey Billups (Denver Nuggets): Hay que rendirse a su figura. Todo cuanto diga quedará en morralla al lado del artículo que le dedicó ESPN hace poco, de quitarse el sombrero. En un abrir y cerrar de ojos los Nuggets pasaron de candidatos a lotería a equipo respetado, si bien la consideración de aspirantes no les ha llegado hasta bien avanzada la postemporada. Hoy en día nadie duda de ellos, incluso el frío de Colorado ha penetrado en la urbe angelina. Séptima final de conferencia consecutiva para Billups, que condena a Iverson a otro apartado que repasaremos más adelante...

Yao Ming (Houston Rockets): Sin McGrady al lado le tocó a la muralla china ejercer de líder de los Houston Rockets, que lograron su mejor clasificación de la década. En California han sudado sangre para eliminarles, a pesar que fue Aaron Brooks y no Yao el principal motivo de ello. Aún así nada ni nadie puede discutirle a Ming su condición de segundo mejor pívot de la liga.

Pau Gasol (Los Angeles Lakers): Sigue siendo discutido por lo de siempre, una dureza que se deja ver de vez en cuando y la fama de no jugarse demasiados balones, algo que por otra parte no tiene porqué ser un defecto. Por si había dudas Gasol se ha encargado de disiparlas esta temporada. Es uno de los mejores alapívots de la liga y está en situación de ganar el campeonato, hito que de lograrse sería con una importancia capital por parte del catalán.

Brandon Roy (Portland Trail Blazers): Un paso más en su tercer año en la liga, en el que ha logrado asentarse entre los mejores jugadores de la misma. Oden fue un número 1 del Draft i Aldridge el 2 en el anterior, pero como Clyde Drexler en su día es a día de hoy un escolta quién determinará el porvenir de la franquícia de Oregon. Brandon Roy, brillantemente traspasado a Portland por parte de Minnesota, un jugador decisivo cuyo próximo paso debe ser intentar (que no lograr) subir al grupo superior a este.

Tony Parker (San Antonio Spurs): El MVP de las finales de 2007 no fue una mera anécdota. Tanto en popularidad como influencia en cancha Tony Parker no ha parado de crecer desde que empezara su relación con Eva Longoria, y a día de hoy ya nadie duda de cuál es el relevo natural de Tim Duncan como líder de los Spurs. Impecable a nivel estadístico sigue teniendo en el tiro una cuenta pendiente, objetivo que de alcanzarlo podrían convertirle en el mejor base de la liga.

Deron Williams (Utah Jazz): El único de esta lista que nunca ha sido All-Star. En las últimas ediciones él y Carmelo son quienes más motivos tienen para quejarse, aunque en el caso de Deron han influído también inicios de campaña modestos, lesiones y una competencia infernal en su puesto. Haya sido considerado o no como All-Star lo que todo el mundo parece ya tener claro es que el base es un más que digno heredero de John Stockton, mucho más completo que este en muchas facetas e incluso comparable a nivel de liderazgo e impacto. Determinará el porvenir de los Jazz el paso que marque el ex de Illinois, sin duda el jugador franquícia en años venideros del equipo mormón.

ESTRELLAS EN STAND-BY

Vince Carter (New Jersey Nets): Nadie se atreve a descartarle del olimpo (a diferencia de su primo). Realmente ha firmado una gran temporada, liderando el vestuario de los Nets y demostrando sus dósis de estilismo y hombre decisivo. Aún así no es suficiente para seguir siendo considerado como uno de los mejores de la liga, aunque tampoco para considerarlo acabado. Quizás este verano reciba la suerte "Garnett-Allen" en forma de traspaso, estando aún a tiempo de demostrar si su estrella sigue brillando o hace tiempo que dejó de hacerlo...

Amare Stoudemire (Phoenix Suns): No volveremos a ver el Stoudemire de los Play-Offs de 2005, esto lo tenemos claro. Ser la tercera opción en el jerárquico ha sido un golpe duro para alguien que aspiraba a serlo todo, un alapívot total cuyo juego y evolución se estancaron con una lesión de por medio. Siempre quedará la duda de lo que pudo llegar a ser, pues a pesar de su juventud no me atrevería a aventurar que Amare abandone esta lista, y si lo hace no creo que sea para estar en las dos de arriba por desgracia...

Chris Bosh (Toronto Raptors): Si había dudas sobre su capacidad de liderazgo se han disipado, aunque en negativo claro. Bosh huele a Pau Gasol de la vida, hombre complementario en un equipo aspirante. Como líder ha fracasado, aunque por otro lado siempre le quedará el consuelo de decir que no tenía piezas al lado para aspirar a más. Febrero o verano del 2010 serán clave, con Cleveland y Miami en el punto de mira siempre que Chris se haya dado cuenta que en solitario nunca aspirará a nada que no haya logrado ya en Toronto...

Carlos Boozer (Utah Jazz): ¿Hombre para liderar a un equipo o para engordar la propia cuenta corriente con números de los considerados "de mentira"? La final de conferencia en 2007 no hizo más que hacer crecer la leyenda de Deron Williams, pero la opinión que se tenía de Boozer no varió un ápice. A medida que el aburrimiento se convierte en costumbre entran dudas, que no tardarán en disiparse cuando el ex de Duke firme un nuevo contrato y confirme o entierre los temores que hay alrededor de su figura.

Gilbert Arenas (Washington Wizards): Muy próximo a engrosar la lista de estrellas que se apagan o ya se han apagado, recibe su oportunidad en este grupo puesto que en los últimos tiempos no ha podido demostrar en qué categoría está realmente. Sea jugando de escolta con Ricky Rubio al lado o como playmaker de los Wizards su evaluación llegará el próximo curso, pues en esto no ha podido siquiera comparecer a examen.

ESTRELLAS EMERGENTES

Rajon Rondo (Boston Celtics): Se le miraba con lupa antaño y demostró sobrada capacidad para ser el director de orquestra de un equipo campeón. Las estrellas bien alimentadas y él sin arrugarse en momentos puntuales que se le necesitó. Era un gran paso, aunque pequeño con el agigantado que ha dado este año. Candidato al All-Star, su mítico duelo con Derrick Rose dejará mella en la historia, acercándose a un promedio de triple doble a lo largo de una serie sin parangón en los últimos tiempos.

Derrick Rose (Chicago Bulls): Michael Beasley y OJ Mayo aparecían como cabezas de serie en la carrera hacia el ROY, o esto se transmite de las apuestas previas al inicio de la campaña. En el caso de Rose pesaban compañeros de equipo como Deng, Gordon o Hinrich, un trío con mucha experiencia a sus espaldas y miembros de la generación Baby Bull. A pesar de todo poco tardó Derrick en demostrar quién es el hombre a seguir en años venideros, y por si alguien no siguió su espectacular fin de campaña guardó lecciones para cuando más importa, los Play-Offs.

Danny Granger (Indiana Pacers): Nada más poético que un alero con el 33 liderando a los Pacers. Danny Granger es seda pura, con un tiro y estilo de juego que me remite al McGrady del perímetro, no a su versión explosiva. Habrá que rodearle como es debido, pero junto a Jefferson ha confirmado esta campaña que con él se puede ir a cualquier guerra.

Andrew Bynum (Los Angeles Lakers): No centraré mi análisis en los presentes Play-Offs del presunto nuevo novio de Rihanna, algo que por otra parte le podría catapultar incluso a la categoría de superestrella. Referencias del corazón aparte Bynum apunta maneras como futuro mejor pívot de la liga en poco tiempo, o como mínimo candidato a discutirles el cetro a Ming, Howard y, de confirmar las altísimas expectativas, Oden. El año que viene será clave para ver si queda en mero candidato o Drew es, moldeada por Abdul-Jabbar, una realidad.

Al Jefferson (Minnesota Timberwolves): Sea como pívot o alapívot el deplorable futuro de los Wolves pasa por sus manos. Y soy crítico porqué realmente no veo vida mucho más allá de su figura y el limpiador de tableros Kevin Love, cuya incidencia dudo que vaya más allá de unos excelentes números por minuto jugado. Espero que haya suerte con las bolitas, aunque vistiendo tan mal no sé yo si lo merecemos...

Devin Harris (New Jersey Nets): Nuevo base de moda en la liga, discutiéndole a Carter la condición de líder en New Jersey y dejando en evidencia el error en haberle traspasado a cambio de Jason Kidd. En los próximos tiempos tiene la responsabilidad de asentarse en el All-Star y aspirar a llevar a los Nets a Play-Offs. La competencia y poca profundidad del equipo hacen que el segundo objetivo se presente más complicado que el primero, aunque con jugadores como Rondo, Rose, Mo Williams, Nelson, Arenas o Calderón en su puesto estar en Dallas 2010 tampoco será tarea fácil.

Kevin Durant (Oklahoma City Thunder): El gran candidato a subir un peldaño el año que viene. De no ser por su juventud y la situación de su equipo podría estar ya considerado como estrella, algo que por otra parte no tardará en quedársele pequeño. Solo me sabe mal que vista la horrenda camiseta de los Thunder, una aberración sin historia ni principios que para mí no merece figurar en ningún libro de historia. De momento el nombre de Kevin Durant está en la lista de un premio, y no es Oklahoma City Thunder el equipo que presumirá de haberle coronado rookie del año.

Andre Iguodala (Philadelphia 76ers): Ha dado guerra a los Magic, algo que a la postre ha ganado en mérito viendo la serie de estos ante los Celtics. A principios de campaña Brand se perfilaba como el líder de estos Sixers, con Miller como cerebro y Thaddeus Young como promesa. Iguodala se encontraba en tierra de nadie, sin los suficientes galones como para autoproclamarse líder de este equipo, algo que a día de hoy no creo que nadie dude. De él depende llegar a un nivel superior, enfundado en unas camisetas nuevas que hagan justícia a la legendaria historia de los Philadelphia 76ers.

ESTRELLAS APAGÁNDOSE

Allen Iverson (Detroit Pistons): Sus detractores hacen sangre de forma despiadada. Se da una relación inversamente proporcional entre el crecimiento de la unanimidad entorno la figura de Billups y las acérrimas críticas con Allen Iverson como blanco. El legendario pequeño anotador parece haber pasado a mejor vida, y tendrá en el ego su peor enemigo este verano. A día de hoy no está para liderar un proyecto ganador en solitario, y solo se entiende un renacimiento de sus cenizas en caso de renunciar a su rol habitual y caer al lado del Bryant o James de turno buscando el anillo. Por cierto, mi apuesta personal es que firmará con los Celtics, ahí queda...

Tracy McGrady (Houston Rockets): El gafe es descomunal, la sensación universal. El mejor McGrady hace tiempo que dejó de estar entre nosotros, lastrado por un infinito historial de lesiones y quizás agravado por unas expectativas que nunca llegó a alcanzar. Es innegable que la mejor versión de los Rockets este año se ha visto con él vistiendo de traje, aunque también sería de justícia recordar que era T-Mac el que vestía de corto durante la racha de 22 victorias consecutivas el año pasado. Quizás el problema es que el esquema del equipo está hecho solo para uno. O él o Yao deberían salir, y está claro a quién apunta el dedo.

Baron Davis (Los Angeles Clippers): Como apunté en su día no sé si en el blog o en algún foro su fichaje por los Clippers responde a la llamada hollywoodiense. Con pinitos y e intentos en el mundo del cine Baron Davis renunciaba al sueño del anillo a cambio de estar más cerca del gran circo. Es cierto que en primera instancia quería quedarse en los Warriors, pero no lo es menos que fichar por los Clippers no da muy buena imagen sobre su ambición, por más que el proyecto pareciera atractivo a primera vista.

Jermaine O'neal (Miami Heat): Estrepitoso fracaso el suyo en Toronto y Miami. También con lesiones de por medio Jermaine deja atrás sus gloriosos días como jugador franquícia y su breve estancia en el club de "secundarios de lujo". Carne de banquillo o titular con un rol inferior a su contrato O'neal se perfila como uno de tantos casos ha habido en la liga, la de jugadores que nunca alcanzaron la cima por más que se acercaron a ella...

Elton Brand (Philadelphia 76ers): Habrá que ver como vuelve el año que viene, aunque no tengo ninguna duda en qué no lo hará como la referencia de los Sixers. Iguodala es el hombre, Brand es un apodo que dudo que pueda volver a cumplir y, eso sí, un complemento de auténtico lujo por inteligencia en cancha, modales, capacidad de liderazgo... Vamos, lejos de estar acabado quiero resaltar con esta presencia en la lista que sus días como jugador franquícia parecen haber llegado a su fin.

Shaquille O'neal (Phoenix Suns): La temporada que se ha marcado le harían digno de engrosar el club de estrellas de la liga, incluso superestrella teniendo en cuenta que venía de haber tocado fondo. Cuando el físico ha aguantado ha dejado destellos del Shaq imparable que nadie olvidará, demostrando que aún puede convertir un equipo aspirante en candidato y un candidato en favorito. Huele a que O'neal cambiará de camiseta por última vez, con Mavericks y Hornets como principales interesados según ha trascendido hasta hoy.

Steve Nash (Phoenix Suns): No ha hecho mala campaña, de hecho él y Shaq son el principal motivo por el cuál los Suns lucharon hasta final para alcanzar la postemporada. Es más, la hubieran alcanzado sin ninguna duda de no haber sido por el experimento Terry Porter. Aún así parece claro que Nash ha abandonado, quién sabe si definitivamente, el top de mejores jugadores de la liga. Seguirá en el de mejores bases con permiso de los jóvenes, pero poca cuerda le queda al que fuera MVP de la liga en 2005 y 2006...

Otros nombres que podrían haber aparecido por aquí:

Josh Smith, Ben Gordon, Mo Williams, Josh Howard, JR Smith, Rip Hamilton, Rasheed Wallace, Ron Artest, Rudy Gay, OJ Mayo, Michael Redd, David West, David Lee, Hedo Turkoglu, Jameer Nelson, LaMarcus Aldridge, Kevin Martin, Manu Ginobili, Shawn Marion, Caron Butler y Antawn Jamison.

Wednesday, June 18, 2008

La leyenda de KG (V)

Mis archivos y los de este blog han decidido eliminar de su memoria el cuarto capítulo de esta serie, un expediente X que nunca verá la luz. El cinco, abierto aún a nuevos hitos que Garnett con este mismo número a la espalda logre en los próximos años, sabe mucho mejor, pues es la fin a una sequía que en Minnesota hubiera sido eterna.

Ironías del destino KG me tuvo en su contra en su primera final o, mejor dicho, no a su favor. En mi caso el motivo no fue patrio, por simpatías con nuestro amigo barbudo que por lo logrado merece también un homenaje. Como ya sabéis la mayoría yo iba con los Lakers única y exclusivamente por Kobe, que aún tiene pendiente la reválida que Garnett, Pierce y Allen llevan superando con éxito desde que el uno de noviembre el Big Three del siglo XXI debutara en un Garden que se pellizcaba aún sin creerlo.

El Draft del 2007 fue el punto de inflexión, con Boston renunciando al Pick 5 que resultó ser Jeff Green a cambio de un Ray Allen que, como mínimo, augmentaba sensiblemente las opciones de los Celtics para los Play-Offs. Aún así, y visto en perspectiva, estaba claro que faltaba algo más. Garnett era la pieza, y tras ver que aquel proyecto que Ainge ofrecía a su buen amigo McHale era de su gusto dio luz verde, y nunca mejor dicho, a un traspaso que le cambió la vida.
Intenso incluso en las pachangas del Europe Live, se acercaba el día en que su fama de perdedor quedaría aparcada. Se le discutió no haberse mostrado tan intenso en Minnesota en los últimos tiempos, algo que en el caso de Gasol con los Grizzlies se justifica a causa de la falta de motivación. Supongo que a Kevin le pasaba lo mismo así que por mi parte está olvidado y además creo que es perfectamente normal.

Garnett, Allen y Pierce iban a por todas. Se olía en el ambiente, se leía en sus rostros... La NBA entera hubiera firmado por aquel entonces un campeonato céltico, el decimoséptimo con dedicatoria apuntando al cielo tras una temporada horrenda por parte del mejor equipo de la historia de la liga. Nadie parecía destinado a evitarlo, y los únicos factores en contra (maldición de Sports Illustrated aparte) residían en las dudas hacia un banquillo que de Rivers a Pollard no ofrecía garantías.

Jugaban tan intenso que daba la sensación que agotarían sus fuerzas en enero. Thibodeau elevaba a un nivel sublime la defensa de un equipo con piezas preparadas para ello, en el que además era el gran fichaje del verano el que daba mejor ejemplo. Si Kevin, Paul y Ray predicaban por el ejemplo los otros no podían sino seguirlos, o morir en el intento, pues dudo que en el corazón de Garnett, Pierce o Allen hubiera perdón para alguien que no se sacrificara como el que más.

Ilustrativo de esta capacidad de sacrificio, de darlo todo desde el primer día, es el siguiente ejemplo. No recuerdo las cifras exactas pero poco importa, pues la anécdota se refiere al primer entrenamiento al que asistió Kevin Garnett tras su fichaje por los Celtics. Llegó dos horas antes para calentar, orgulloso de haber sido el primero en llegar a la cancha. Poco tardaría en descubrir que Ray Allen estaba ya haciendo pesas y Paul Pierce trabajando el tiro; sí, sin duda esto iba en serio...

Siguiendo con el recorrido del equipo a lo largo del año esta historia, como todos recordaremos, no pudo empezar de mejor manera, con el equipo siguiendo la estela de los Bulls del 1996 hasta que los Wizards, con dos victorias de forma consecutiva, aparcaron este sueño solo a la altura de mitos. Esto y los primeros problemas de lesiones de una plantilla en la que, era evidente, faltaban piezas.

Los refuerzos se hicieron esperar más de la cuenta, pero lo que finalmente llegó valió la pena. PJ Brown y Sam Cassell reforzaban un equipo que se sobrepuso a la baja de su MVP, Kevin Garnett, de forma gratamente sorprendente. Aquel era el primer gran obstáculo que se encontraban en su cruzada hacia el anillo, y lo superaron con creces; estaban preparados.

Finalmente, y tras la baja de Garnett por lesión, Rivers, Pierce y Allen serían los afortunados que conformarían el combinado del este que se impuso al oeste en New Orleans. Quizás para Rivers, primerizo en este evento como entrenador, tuvo algún significado, aunque poca importancia debía darle alguien que de no ganar el título quizás perdería su puesto de trabajo. Pierce y Allen, por su parte, asistieron por compromiso aunque con la cabeza en otro sitio, en junio más concretamente.

Salieron indemnes y, visto en retrospectiva, con un robo que a día de hoy lamento aún más. Y es que Lebron James fue el injusto MVP de un partido que, en realidad, su equipo ganó gracias a Ray Allen. Digo que visto desde ahora sabe aún peor que aquel día porqué esto habría completado un cuarteto de auténtico ensueño, con todos y cada uno de los miembros del Big Three con un trofeo individual a añadir al más preciado de todos, el anillo de campeones.
Y es que la metamorfosis vivida por el equipo respecto antaño no pasó desapercibida al colectivo periodístico, que premió la labor de Kevin Garnett en defensa otorgándole el premio que hace no mucho monopolizaba Ben Wallace. Trofeo totalmente merecido para el jugador que, hoy ya puede afirmarse, ha cambiado más su equipo con su llegada. El segundo, también vale reconocerlo, es un tal Pau Gasol.

Con este premio bajo el brazo Kevin Garnett llegaba a territorio maldito, la primera ronda que salvo en el año 2004 jamás había sido capaz de superar. Esta síndrome T-Mac sin duda se agudizó conforme iba avanzando la serie ante los jóvenes Hawks, con el peor entrenedor de la liga en el banco y sin nada que perder. La sombra de los Mavs planaba sobre la comunidad céltica, que de haber visto a su equipo caer hubiera perdido, por suicidio, muchos de sus seguidores. Pero en el séptimo y definitivo choque los Celtics acabaron con la pesadilla y se clasificaban para la segunda ronda de los Play-Offs.

Ahí muchos veían ya la final anticipada, yo lo llevaba diciendo de hacía tiempo y por suerte, en este caso, el tiempo me ha dado la razón. Fue un duelo a muerte en que el feudo resulto clave, y en que los Celtics levantaron aún más dudas de las que ya había a su alrededor por no aprovecharse en exceso de la mala serie de Lebron James. Volverían a la muerte súbita para un choque de infarto, un duelo Pierce-James que, en mi opinión, ha sido de lo mejor de estos Play-Offs junto al partido inaugural entre Suns y Spurs.

Paul Pierce apareció entonces como el espíritu del equipo, consciente que diez años de leyenda sin anillo pesaban sobre sus espaldas y debían quedar en el olvido. Con una exhibición de más de cuarenta puntos acabó con el vigente finalista del este y llevó a los Celtics a un escenario que, con él junto a Antoine Walker, habían pisado ya en 2001.

También Garnett y Allen habían llegado, y caído, en la final de conferencia. Tocaba dar un paso más, un salto hacia lo desconocido, y me permitiré la libertad de comparar lo que estaban a punto de hacer con lo que dijo Sam en el señor de los anillos: "si doy un paso más seré lo más lejos de casa que habré estado".

Pronostiqué un 4-1 y los Celtics alargaron a un choque más la serie, dejando los Pistons muy tocados y acabando con las esperanzas de vida de Flip Saunders en el banquillo. Garnett vencía a su mentor y llegaba al gran escenario, como uno de los tres pilares (más bien dos por aquel entonces visto como estaba Allen) del equipo por el que nadie apostaba.

Pocos son los que pueden presumir de haber acertado, más allá de aquellos a quienes podían los colores y se decantaban por los Celtics, por sentimiento más que por otra cosa. Los Lakers habían perdido solo tres choques a lo largo de la postemporada (los mismos que los Celtics ante los Hawks) y venían de vencer por 4-1 al vigente campeón, a pesar que uno de los choques fuera ganado con polémica.

Ray Allen se recuperó y fue el más regular del Big Three en la final, aunque cuando Pierce apareció lo hizo de forma estelar. También Rondo estuvo a un nivel sublime y Perkins, a pesar de la lesión, merece todos mis respetos. Ambos han aguantado el tipo y han demostrado estar hechos de otra pasta, la que separa al ganador del perdedor. Y Kevin, por fin, se ha quitado su etiqueta, a pesar de que quizás haya sido, salvo en el último choque, el más discreto del trío estelar.

El "Beat LA" se convirtió en "Defense" cuando Doc Rivers resumió en una palabra lo que les ha llevado al campeonato. Wyc Grousbeck levantaba el trofeo tras esconderse en el bolsillo el puro que a buen seguro Red Auerbach gozó como los dieciséis anteriores, donde quiera que esté. Diecisiete son ya los anillos y ha sido Paul Pierce, un chico de Inglewood, quién ha aumentado a tres la distancia de campeonatos que separa a los Lakers de los Celtics.

¿Y Garnett? Lo vimos, todos fuímos testigos. Desde ayer es ya un ganador, un campeón del mundo, algo más que un secundón al lado de Tim Duncan. Desde ayer el podio de Barkley y Malone se pone más caro, desde ayer Kevin Garnett ya no tiene la presión de, como tantos otros, no tener nada con que acompañar su MVP. Ha sido un largo recorrido, trece años luchando, sudando, dándolo todo para que este quinto capítulo que aún no ha acabado sea escrito con tinta de oro.

"I've got my own" (tengo el mío) le decía ayer a Bill Russell. Y sí, Kevin, puedes estar seguro que está orgulloso de ti, de todos vosotros, y que estará encantado que por este éxito y los que han de venir tu dorsal cinco preceda su número seis en el techo del Garden, territorio sagrado que ayer acogió tres nuevos miembros; tres de los suyos.

Lloró como un niño, como el Da Kid que nunca ha dejado de ser. Ayer tanto esfuerzo tuvo su premio, y como Shaq en 2006 fue él quién cambió el rumbo de una franquícia que no merecía mediocridad. Que lo disfrute como lo que puede ser, el primero de muchos, pues su sed de anillos no creo que se sacie tan fácilmente y tampoco veo yo a Pierce, Allen, Rivers y, sobretodo, la afición del Garden demasiado conformistas.

Sunday, March 30, 2008

Race2MVP - Análisis profundo

Soy consciente de que el artículo de los 76ers apenas lleva 24 horas colgado, pero como los dos fans que acostumbran a pasarse por aquí (sixers29 y Bias) ya lo han leído y comentado creo poder permitirme el lujo de volver a actualizar hoy que estoy motivado para ello, haciendo un análisis relacionado con la encuesta.

KEVIN GARNETT (BOSTON CELTICS)

Con un MVP en su haber y fama de perdedor, el poste de los arrogantes verdes cuenta aún con opciones al premio en este sprint final por su condición de estrella del equipo que lidera la liga. El número cinco juega más motivado que nunca, implicando a sus compañeros y llevando los galones de un Big Three en el que, según él, la referencia es Paul Pierce.

Números: Sus estadísticas personales en puntos y rebotes son los peores desde la temporada 1997-98 (última en que estuvo por debajo del 20-10 en ambos apartados). Es más, el número de rebotes de media que promedió aquella campaña fue superior a los de esta, siendo solo sus años rookie y sophomore peores en este aspecto. Esto le hace perder algunos puntos respecto la competencia, además de suponerle la pérdida de la que hubiera sido su quinta corona reboteadora consecutiva (algo que solo Rodman y Moses han conseguido, ni siquiera Wilt Chamberlain aunque a la postre consiguiera más que Garnett).

Récord: 57-15 hasta ahora, es decir, a falta de diez partidos. Solo les quedan partidos ante equipos del este, siendo Nets, Bulls, Pacers y Hawks rivales peligrosos por el hecho de luchar por los Play-Offs. Heat, Knicks, Bobcats y dos contra Milwaukee no deberían ser un problema, algo que si será el mayor hueso que van a encontrarse, unos Wizards que les han derrotado por dos veces y que borraron por completo el sueño del 72-10. Mi estimación es que el récord será de 65-17.

Factores: Es el jugador franquícia en el equipo que lidera la liga, su gran y quizás única baza.
Él mismo declaró que el hombre clave era Paul Pierce, y sobre el papel el equipo apenas notó su ausencia cuando estuvo de baja. Así pues, parece claro que las opciones de Big Ticket para hacerse con el premio pasan por una caída en picado de Hornets y Lakers, ya que a día de hoy y a falta de tres semanas parece claro que el Maurice Podoloff estará entre Bryant y Paul.

Curiosidades: De ganar el premio Garnett sería el cuarto jugador del este que se hace con el trofeo desde el año 1984. Y es que parece mentira que en todo este tiempo solo Bird, Jordan e Iverson lo hayan levantado, por diez jugadores del oeste (Johnson, Barkley, Olajuwon, Robinson, Malone, O'neal, Duncan, Garnett, Nash y Nowitzki). Contando que Jordan ganó cinco, el cómputo global nos muestra aún así una clara ventaja de nueve a quince a favor del oeste.

LEBRON JAMES (CLEVELAND CAVALIERS)

Con números de vértigo, la de este año es su segunda candidatura sólida al premio tras quedarse a las puertas en 2006 (aunque no haré mucho caso a su segundo puesto teniendo en cuenta que Bryant fue cuarto). De momento ya tiene su segundo premio a mejor jugador del All-Star, y si no fuera por el récord del equipo no habría dudas de que el de la temporada regular también sería suyo.

Números: Sus dígitos son de vértigo, equiparables solo a los de una legendaria figura de los sesenta llamada Oscar Robertson y prácticamente a nadie más. Y es que treinta puntos por noche están al alcance de muy pocos, pero si a ellos les sumas ocho rebotes y siete asistencias no queda un ápice de duda: es un robot, y tan cercano a la perfección que aún tiene tiempo de acercarse a los dos robos y un tapón por noche.

Récord: Este es el gran "pero" en la candidatura de Lebron, el que le alejará de los puestos nobles para relagarle a ocupar el podio o quedarse a colgar medallas a los otros tres. Vamos, si el criterio es el mismo que hubo en el Kobe Bryant del 2006 Lebron no puede ni debe superar el cuarto puesto en las votaciones. No hay más que observar el récord de los Cavs ahora mismo, que cuentan con 40 victorias por 33 derrotas, con lo cual ni siquiera tienen ya opciones de llegar a las cincuenta. Miami es la única cienicienta que les queda, siendo Charlotte, Orlando, New Jersey, Detroit y Chicago y Philadelphia por partido doble los próximos rivales. Apuesto por un 4-5 en estos choques, acabando con un 44-38. Solo tengo algo que añadir, a modo de sentencia: aunque ganen todos los choques, en el oeste habrá un equipo que se quedará fuera de Play-Offs con mejor récord que ellos.

Factores: Estadísticamente está a un gran nivel, pero este mismo argumento no le sirvió de nada a un Bryant que había anotado 81 puntos en un partido y promedió 36. Además, sería un factor a tener en cuenta si los otros candidatos estuvieran con malos números, pero creo que los de Paul y Kobe, sin estar a su misma altura, también son muy buenos. Huele a que el récord será determinante para dejarle sin el premio, pero no le descarto pues la prensa quizás le vote antes que a Kobe por simpatía, y no cabe olvidar lo que pasó con el rookie del año que en 2004 debió ganar Carmelo Anthony. Eso sí, debo añadir a su favor que es el único jugador de la liga, junto a Kobe, que me da la sensación de estar ante un ser imparable cuando tiene el balón.

Curiosidades: Es muy joven y lo terminará ganando, pero a cada año que pasa deja atrás etapas que otros ya habían quemado con menos experiencia en la liga que él. En lo que al MVP se refiere, en su quinta temporada o antes la lista de jugadores que lo han logrado es muy amplia, casi la totalidad de hecho, aunque en los últimos tiempos cada vez cuesta más ganarlo e incluso la joventud se convierte en un factor en contra (como le pasa a Chris Paul). Aún así no creo que le guste mucho al elegido tardar mucho más en ganar "su" premio, pero deberá esperar a que el equipo sea competitivo para tenerlo por fin en sus manos. Por cierto, Jordan lo ganó en su cuarta temporada.

KOBE BRYANT (LOS ANGELES LAKERS)

Posiblemente hablemos del mejor jugador en no haber ganado jamás un MVP. ¿Alguien cree que Iverson, Garnett, Nash o Nowitzki son históricamente mejor que él? ¿Alguien se atrevería a colocarle un peldaño por debajo de nadie en esta última era, más allá de O'neal y Duncan? Mala prensa y demasiadas derrotas en sus tiempos de líder han llevado a esta triste situación, la de ver el mejor jugador de baloncesto del mundo sin un Maurice Podoloff al lado de sus dos coronas anotadoras y dos premios al mejor jugador del All-Star.

Números: En anotación ha tenido tres campañas mejores en su carrera, pero en robos se acerca a su mejor cifra y en rebotes y asistencias supera su media de carrera. Su 28-6-5 global no está a la altura de Lebron, pero es el que más se le acerca y no es su único argumento de cara a ganar el premio. Perderá en favor de James el premio al máximo anotador, a no ser que mantenga de aquí al 20 de abril el salvaje nivel mostrado ante los Grizzlies.

Récord: Va camino de ser el mejor balance desde que lidera en solitario al equipo, pero de nada servirá si terminan sin tener el factor campo a su favor o considerablemente por debajo de los Hornets. Deben por todos los medios quedar por encima de Phoenix, y las últimas derrotas ante Charlotte o Memphis invitan al pesimismo. Reciben a Wasington, Portland, Dallas, New Orleans y Sacramento y visitan Sacramento, Portland y Clippers. Pueden y deben ganarse todos, aunque lo normal sería que se consiguiera un balance de 8-1 o 7-2 con el que acabarían con 56 victorias y 26 derrotas. Por encima de las 55, siempre y cuando New Orleans no firme una racha perfecta, vería normal que el MVP fuera Kobe.

Factores: Su mala relación con la prensa es su principal factor en contra. No hay que engañarse, Nash debe en buena parte sus dos premios el contar con un trato favorable en este sentido. De todas formas este año, más que nunca, pesan los argumentos para decantarse a favor de Bryant, y uno por encima de todos: el récord del equipo. Este factor fue el que lo alejó de ganarlo en 2006 y 2007, pero la excusa ya no vale este año. Sus números siguen intactos, ha cargado con el equipo sin Bynum y Gasol y está en boca de todos que es el mejor del mundo, le deben uno este es el año. Eso sí, que no eche por la borda sus opciones con más derrotas tontas, las 55 victorias son un mínimo exigible.

Curiosidades: Solo Moses Malone, Kevin Garnett y el europeo Dirk Nowitzki han ganado el MVP sin pasar por la universidad, y tanto Kobe como Lebron no deberían tardar en ingresar su nombre a esta selecta lista, que seguramente cerrará Dwight Howard. Otra curiosidad es que Kobe se encuentra en condiciones de ganar el MVP con doce temporadas NBA a sus espaldas, lo que supondría la carrera más longeva antes de hacerse con el premio junto a Karl Malone, que también tardó doce años. Eso sí, Kobe tendrá 29 años cuando esto ocurra mientras que el cartero tenía 33 por aquel entonces.

CHRIS PAUL (NEW ORLEANS HORNETS)

La suya es la candidatura más sorprendente, por juventud más que nada. Yo tenía claro que Chris Paul era uno de los grandes de la nueva generación junto a Stoudemire, James, Wade, Bosh, Anthony y Howard, pero pensaba que tardaría algo más en confirmarse como el mejor base de la liga. También apostaba por los Hornets en Play-Offs, pero nunca llegué a imaginarme que estarían por delante de los grandes de Texas y que superarían con creces las cincuenta victorias, que es lo máximo que me hubiera atrevido a pronosticar.

Números: Como base que es no destaca tanto en puntos como Lebron y Kobe, pero en asistencias ya ha superado a Steve Nash, y aunque el canadiense aún puede arrebatárselo Paul va camino de robarle la que sería su cuarta corona consecutiva. A sus 11.3 pases de canasta por noche les suma 21.6 puntos y casi 4 rebotes, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que su labor es hacer jugar al equipo. En este sentido su estadística podría considerarse implecable, a la altura de algunas temporadas en las que Iverson superó los 30 puntos y flirteó con las diez asistencias por noche. Además, por si lo anterior fuera poco, es el líder destacado en robos de balón por partido, con lo que parece claro que integrará el quinteto defensivo ideal junto a Marcus Camby, Josh Smith, Kobe Bryant y un quinto que ahora mismo no me atrevo a decidir.

Récord: De los aspirantes al premio es el que debe lidiar con más partidos próximamente, pues aún les quedan once a sus Hornets para terminar la temporada. Habrá que ver si logran mantenerse arriba o ceden al empuje de Spurs, Lakers y Suns. Aunque acaben cayendo del primer puesto nadie se atreverá a discutirles nada, pues aún perdiendo los once de un tirón su temporada es más que sobresaliente. 49-22 de momento, y once partidos cómodos por delante. Solo el de los Lakers se intuye como prueba de fuego, Toronto, Orlando, Miami, Minnesota, Sacramento y Dallas son partidos a domicilio que pueden (y se saldarán) con victoria, y lo mismo pienso de recibir a New York, Golden State, Utah y Clippers. Creo que perderán ante Warriors y Lakers, terminando al final con un 58-24. Si los ganan todos llegan a 60-22, y en ambos casos lo más probable es que Paul termine siendo el MVP.

Factores: Más allá de sus números personales y los de su equipo, son las sensaciones que ambos transmiten las que le convierten quizás en el candidato más claro. Las últimas derrotas ante Grizzlies y Bobcats han dejado muy tocado a Kobe, que si no vuelve a meter la pata sigue teniendo números y tendrá incluso si se permite un par de errores más en el camino. De todas formas ya hace unos días que veo cada vez más sólida la candidatura de Paul que la de Kobe. En favor de Bryant hay que recordar que tiene dos de sus tres grandes escuderos en el dique seco, pero esto solo sirve de excusa si pierdes tan solo cuando tienes que perder. El 11 de abril será clave, el Hornets-Lakers en el Staples posiblemente decida el ganador del Maurice Podoloff Trophy.

Curiosidades: De ganar el premio Chris Paul entraría en una lista muy selecta de jugadores que lo han ganado en su tercera temporada en la liga o antes, junto a nombres ya muy pasados de moda como son los de Bob Pettit, Bill Russell, Wilt Chamberlain, Wes Unseld, Kareem Abdul-Jabbar y Dave Cowens. Lebron James hubiera podido ingresar en esta lista en 2006, de hecho recuerdo que a pesar de ser el segundo en las votaciones para el premio quedó primero en cuanto a número de votos para el equipo ideal. Como allí influyen las posiciones en el campo tampoco meteré más leña a un fuego tan avivado como es el mérito de Steve Nash en sus dos MVP's.

CONCLUSIÓN

A dia de hoy yo votaría, y creo que lo va a ganar, Chris Paul. Si de aquí al final se cumplen mis previsiones y los Lakers están en 56-26 y los Hornets en 58-24 yo votaría por Bryant, teniendo en cuenta que aún no tiene ninguno y que ha tirado del equipo cuando este ha estado plagado de bajas importantes. Será clave el partido en el Staples para decidir, pero ya digo, unos Lakers por debajo de las 55 victorias no merecen el MVP si los Hornets están igual o por encima de las 58. Con dos o tres partidos de diferencia entre ambos equipos me decantaría por Kobe, con más Paul es mi hombre.

Garnett es el líder del mejor equipo de la liga, pero hay ciertas dudas sobre quién pesa más en aquella plantilla, además que estadísticamente no lo merece. En mi carrera para el MVP el cuarto en discordia es Lebron, por los mismos motivos y criterios que relegaron a Kobe Bryant a verse fuera del podio en 2006. Si la competencia fuera más light yo se lo daría igualmente a James, pero no es el caso así que en las votaciones debería estar por debajo de Paul y Kobe y a la par con Garnett según el criterio que tengan en cuenta los periodistas.

Ya que estamos, mis equipos ideales y el resto de premios sin ningún análisis currado:

MVP: Kobe Bryant (Los Angeles Lakers)
Rookie: Kevin Durant (Seattle SuperSonics)
Defensor: Marcus Camby (Denver Nuggets)
Progresión: Hedo Turkoglu (Orlando Magic)
Sexto hombre: Manu Ginobili (San Antonio Spurs)
Entrenador: Byron Scott (New Orleans Hornets)

Equipos ideales:

Me atrevo con el primero, en el que estarán seguro los cuatro analizados más Howard o Stoudemire. En el resto lo he intentado pero no sería justo, pienso que con presencia segura en el segundo solo apostaría por el pívot de los dos citados que quede fuera del primero y McGrady. Iverson, Nash, Deron o Billups merecerían entrar, como Ginobili, Davis... Demasiads guards, este año habrá muchas injusticias en los equipos ideales.

Apuesto por Paul-Bryant-Smith-Camby más alguien más en el defensivo y Horford, Durant y Scola como presencias seguras en el defensivo. Aquí os dejo por hoy, gracias por leerlo y pensad que hace apenas 24 horas colgué un artículo de los 76ers para vuestro disfrute y, por supuesto, posterior crítica.

Monday, December 10, 2007

La candidatura del trébol

¡Estamos de vuelta señores! Y señoras, por supuesto, aunque en más de un año de recorrido jamás hemos tenido prueba de visitas feméninas... Pues eso, vuelta al trabajo después del primer artículo de esta serie en que se trataba de analizar un equipo con futuro como son los Atlanta Hawks.

Todo lo contrario de los Boston Celtics, cuyo camino hacia el triunfo hace un mes que ha empezado y con menos tiempo de margen para alzarse con el trofeo de campeones. La cuenta atrás ha empezado, y como los segundos en orden alfabético hoy les toca el turno a ellos, el equipo de muchos visitantes del sitio y sobradamente conocido por todos como el más laureado de la historia. ¡Sin más preámbulos, los Cetics de Boston!

Plantilla actual: Lenta reconstrucción al estilo de los Hawks hasta que historia y afición dijeron basta. Ainge miró al histórico techo del "Ya No Es Lo Mismo" Garden y se dio cuenta que, además de su cabeza, también se estaba poniendo en juego desde hacía años el honor de la franquícia más histórica de la liga.

Su solución a primera vista no la entendería nadie. ¿Por qué quieres a Ray Allen si lo que vendías hasta el momento era reconstrucción? Nadie entendía nada hasta que apenas un mes después llegaría la jugada maestra y tan largo tiempo rumoreada: Kevin Garnett llegaba a Boston, convirtiendose en el jugador, desde Bill Russell, al que mejor le queda la elástica verde.

El número cinco es el líder de este Big Three, que a principios de temporada parecía ser lo único ilusionante en Boston. Pero no solo de Pierce, Allen y Garnett debe vivir un equipo con pretensiones al título... Como mínimo necesitan dos jugadores al lado, y en el caso de Boston estos complementos tienen nombres propios, sobradamente conocidos por todos: Kendrick Perkins y Rajon Rondo.
El joven base viene dejando destellos de calidad desde que empezó la temporada, agradeciendo la confianza que Ainge le depositó al considerarle el único intransferible. También Perkins está haciendo un buen trabajo en una posición, la suya, que carece de clara competencia. El que más me gusta es Big Baby Davis, que veo mucho más útil que gente como Scott Pollard y Leon Powe.

Completan la rotación un tirador en plan microondas como Eddie House, un buen suplente como Tony Allen y el trabajo y el tiro del único campeón de la plantilla, James Posey. Estas son las principales basas de Doc Rivers, a sumar también el base Gabe Pruitt y el indefinible Scalabrine, a día de hoy. La gran duda es si todo esto es suficiente o, por el contrario, se echarán en falta más refuerzos cuando lleguen los Play-Offs.

Cuerpo técnico: Se les acabó el cuento a Doc y Danny. Después de muchos años recitando excusas y aludiendo al crecimiento y potencial de la plantilla, este año les toca dejar atrás todo esto. La 2007-08 debe dar, como mínimo, un campeonato de división y la final del este. Es lo mínimo para mantener el cargo, menos que esto sería un naufragio en mayúsculas.

Ambos han despertado siempre dudas, aunque ultimamente Doc Rivers es a quién el Garden mira con lupa noche tras noche. Lejos queda su tiempo de dar esperanzas de futuro a la afición bostoniana. El que fuera técnico del año sin ni siquiera llegar a Play-Offs tiene ante sí un nuevo reto: campeón en dos años, o parado en verano del 2009.

De momento no hay mucho que reprocharle. Maneja bien la plantilla, mueven el balón, están motivados, lideran la liga... De todas formas, aunque el rumbo sea bueno no da la sensación de técnico que da el plus para que su equipo gane partidos. El aura de los Popovich, Avery Johnson o Phil Jackson está claro que no la tiene.

Mientras tanto el siempre discutido Danny Ainge respira tranquilo con los deberes hechos. Tiene una plantilla que con buena fortuna puede ser campeona, y si finalmente no se logra nadie dirá que es culpa suya, más bien mérito de quién sea que les gane. Ha jugado su futuro a una carta y de momento no le sale mal. Falta por ver qué tal se mueve en verano haciendo equilibrios con el salary cap, ganen o no el anillo.

Imagen: Es el más clásico y carismático de la liga. Pones en una balanza argumentos a favor y en contra de modernizarlo y estoy seguro que la balanza quedaría tal cuál. Un pequeño cambio no iría nada mal pero, a su vez, rompería la mágia del uniforme clásico céltic. Precisamente hoy, que es cuando esta magia parece tan necesaria...
De todas formas, pienso que la introducción del uniforme verde y negro es una sutil insinuación que algo no tardará a cambiar. Un logo más sencillo y moderno que el diseñado por el hermanísimo Auerbach, y uniformes con detalles negros (incluso dorados o rojos si se atreven, aunque yo lo encontraría excesivo) creo que sería un cambio nada radical a plantear en un futuro próximo.

Aparcaría el cambio hasta que acabe la era del Big Three, allá por 2012 o así. Como ya he dicho, otro equipo ganador de los Celtics necesita de la magia de su uniforme clásico para levantar el trofeo. Si ni siendo tradicionales los tres lo logran, el cambio estaría más que justificado, dando paso a una era de elegancia pero, hasta que construyan otro proyecto, sin anillos.

Potencial futuro: Está claro que todo potencial de los verdes es a corto plazo, teniendo en cuenta la edad de sus tres líderes. Todo va encarado a dar resultados desde ya, incluso la presencia de los dos jóvenes del quinteto y de un complemento como Big Baby. No son proyectos a largo plazo, les necesitan ahora y bien maduros cuando llegue la hora de la verdad.

Yo de los Celtics me reflejaría en el camino seguido por los Heat del 2006. Me refiero al hecho que el equipo de Miami se quedó a las puertas del anillo y armó un gran conjunto para no volver a quedarse a un paso el año siguiente. Creo que a los Celtics, por lo corta de su plantilla, puede pasarles lo mismo. Si ocurre tal y como me temo, Ainge deberá seguir dando muestras de valentía al arriesgar y darlo todo para rodear mejor al Big Three.

Y es que en un proyecto construído para ser campeones no le conviene dar pasos pequeños un año tras otro. Dos fracasos consecutivos podría hacer que estos Celtics entraran en un ciclo vicioso de derrota y de "ya pasó nuestra oportunidad". Algo así como lo que piensan muchos de Suns y Mavericks, que a algunos les despiertan más dudas que Nuggets o Jazz, por ejemplo.

Por tanto conviene que el ansiado anillo se logre en un plazo de dos años porqué si no es así empezarán las urgencias. Nadie en la franquíca debe preocuparse de que va a pasar en 2012 con Perkins-Davis-Allen-Pruitt-Rondo como presumible quinteto titular. Nada importa más allá de este período de no más de tres años en que los Celtics deben, sí o sí, hacerse con un campeonato.

Lo que yo haría: No hay mucho qué vender ni fichar, así que a día de hoy casi que acabaría con el grupo tal y como está conformado. Tendría mis dudas sobre la profundidad de la plantilla pero, como he dicho, si el anillo no se logra al primer intento tampoco es para ponerse dramático. Donde si no habrí que fallar es en el siguiente verano...

Conseguir agentes libres del perfil de James Posey no es fácil, pero un pívot apañado y un estilo Tony Allen no saldrán muy caros. Se consiga o no el anillo, pienso que hace falta un pívot de perfil defensivo para el banquillo y un director de juego más claro que House y menos verde que Pruitt. ¿Solo eso? Con poco más que lo que hay, e incluso quizás con lo que hay, puede bastar para hacerse con el anillo si no hay lesiones.

Lo que se comentó en su día: Yo recordaba brevemente la historia de los Celtics, rememoraba frases como la magistral de Russell en 1969 ("hoy puede pasar de todo excepto que ganen los Lakers") y, algo que había olvidado, que en realidad el legendario pívot céltico fue una elección original de los St Louis Hawks.
Ya en los comentarios el primero fue, como no podía ser de otra forma, todo un clásico que hace mucho que no se deja ver como Pierce. Loaba las virtudes históricas de la franquícia y deseaba más que la mayoría que volvieran los tiempos de gloria que esperemos que pronto celebre en su célebre blog. Me felicitaba, como también hizo Rafita, por haber dejado a los Celtics como el último equipo a repasar.

Luego vendría un clásico como Wilt, pero esta vez no le dejé mucha historia por contar. Lamentó la pérdida de tradición de los Celtics, y añadía que hasta que no la recuperaran no volverían a ser lo que eran. Después de esto hubo comentarios que si clicáis ya veréis, pero que no aportan mucho al tema. Es raro que el de los Celtics fuera tan poco comentado teniendo en cuenta el éxito que si tuvieron otros anteriores...

http://taylorwolves.blogspot.com/2006/09/la-fortuna-del-trbol.html

Conclusión: Hay que pensar en clave de presente cuando nos referimos a este equipo. ¿Qué dentro de cinco años nos cogerán en bragas? Poco importa si hay algún banderín nuevo en el techo, de blanco implecable y aún sin polvo acomulado. Todo movimiento que se haga debe ponerse como fecha límite 2010, ya que quizás más allá de esto pueda considerarse que se ha perdido el tren.

Por mi parte no creo que con la actual plantilla sea suficiente para hacerse con un anillo, pero si todos están sanos quizás si lo hagan posible. Si llegan bien a Play-Offs a lo mejor este sea el año, o quizás el siguiente. Como ya he dicho, más allá de esto creo que el proyecto perderá su mágia y, poco a poco, todos iremos perdiendo la fe.

Sunday, October 28, 2007

El plan perfecto de Red

El nuevo proyecto céltic mira a lo más alto de los cielos acordándose del que fue su arquitecto. Suyo es el mérito de juntar tres de las piezas más válidas que hay en la liga para una misma causa común. Una causa que todo aficionado a la liga ha hecho suya. Y es que, mientras hace un par de años los Hornets eran el equipo de todos, hoy en día puedo garantizar una cosa: todos somos de los Celtics.

Ni el más acérrimo lakeriano puede evitar sentir envidia sana y admiración por lo que ha juntado el histórico rival. Incluso ellos, desde su lujosa mansión hollywoodiense, no pueden evitar mirar hacia el este y envidiar lo que se cuece ahora mismo en Massachussets. Y mucho se temen que, si no llega Jermaine a la tierra prometida, no existirá en este lustro el duelo sin igual que ha gobernado la liga durante generaciones.

Sería una lástima que Pierce, Garnett y Allen se retiraran sin el anillo. Pero tanto o más triste sería verles ganar ante San Antonio, Dallas, Phoenix... Todos ellos equipos respetables, pero sin contar con la mística e importancia histórica que los Lakers, por ser el máximo rival, tienen ante Boston.

En su plan perfecto Red Auerbach moverá los hilos para que su conocida Indiana vuelva a dotar a Boston de una pieza importante. Pero no para ellos esta vez, sino para reforzar el máximo rival y hacer realidad el sueño que muchos de los que no vivimos los gloriosos ochenta o los olvidados sesenta tenemos: vivir una final Celtics-Lakers.
Este es el destino del plan perfecto. Tener media década de finales Lakers-Celtics, Bryant y O’neal contra el trío, Massachussets contra California. Sería bonito, realmente bonito, pero todo plan A necesita un plan B.

El plan B hará realidad los sueños más húmedos de los recién llegados. A Allen se le concederá el deseo de vengarse del justiciero que le echó de su camino en la final de 2001. Los Celtics barrerán a los Sixers en primera ronda, y el bueno de Ray estará en paz consigo mismo.

Llegará el turno de satisfacer el afán de venganza de Paul Pierce, cuya derrota más dolorosa llegó a manos de los Nets, un año más tarde que Allen. Kidd y el compañero de generación de Pierce, Vince Carter, morderán el polvo por obra y gracia del 34. Los Celtics avanzaran una ronda y llegaran a un territorio que los tres conocen pero que nunca han superado: la final de conferencia.

En ella Garnett saciará su apetito. O’neal y Wade serán los obstáculos a superar para lograr, por fin, jugar más allá de primeros de junio. Los tres pisarán territorio prohibido hasta el momento y, si primero fue O’neal, esta vez les esperará algo igual o peor: Tim Duncan, el gran dominador de la época y última barrera a superar para lograr el anillo.

Quizás para los jugadores sepa mejor el plan B que el A. Lograr en 2008 el anillo ante Duncan sería, metafóricamente, dar paso a una nueva era. Repetir en 2009 y ante los Lakers significaría alargar la ventaja céltica respecto los angelinos y, además, vivir una final a la vieja usanza en pleno siglo XXI. Si se culmina sería un doblete digno del historial de tan ilustre trío y buena muestra que, incluso en los cielos, Red Auerbach sigue dominando la liga a sus anchas.

Y aunque ahora a todos se nos haga la boca agua, hay que tener presente que no será un camino fácil. Heat, Pistons, Cavs, Nets y Bulls presentaran problemas en la cada vez más fuerte conferencia este, y los gigantes de Texas más los Suns y los Lakers tampoco pueden ser descartados en la carrera por el campeonato. Pierce, Garnett y Allen juntos dan miedo, sí, pero también lo dan otras estrellas y equipos con igual o más ambición que estos Celtics.
Pero si todo va según planeo (yo me decanto por el plan B en 2008 y el A en 2009) los sin anillo perderán a tres ilustres. Uno ha sido MVP de la liga y ni la ausencia de anillo en su currículum puede negarle el olimpo del deporte de la canasta. El otro ha sido All-Star en siete ocasiones y tiene en su mano el convertirse en el mejor triplista de todos los tiempos. Y el último, pero primero de ellos en vestir de verde, es uno de los pocos dorsales treinta que aún no cuelgan del Garden.

Y el 34 de Pierce quiere colgar para siempre en el panteón del basket. Igual que los dorsales 5 y 20 habrán hecho mérito suficiente si, dentro de cinco años, el número de anillos es más cercano a la veintena que a los dieciséis actuales. Así se unirán a un club tan numeroso como selecto luciendo en sus dedos, como tantos otros ilustres verdes han hecho antes, el más preciado de los trofeos.

My tribute to Red...

Let’s go Celtics

Monday, September 17, 2007

La leyenda de KG (III)

El año en que Minnesota rozó el cielo

Tras siete caídas a las primeras de cambio uno podía pensar que el romance entre Garnett y los Wolves no daba más de sí. Los años pasaban y aquel Da Kid recién salido del instituto era ya un veterano con ocho temporadas de experiencia y aspirando desde hacía un tiempo al MVP.

Kevin tenía hambre de mucho más, y por fin refuerzos y estrella se sumaron a la misma causa. McHale traía algo nuevo para variar, y Sprewell, Cassell y Olowokandi se sumaban a la causa de Garnett para lograr el anillo; ya no había excusas.

Los Wolves 03-04 partían ahora con las mismas condiciones que los aún amados Kings, los reforzadísimos Mavericks y los últimos campeones (Spurs). Todos ellos un peldaño por debajo de los Lakers del Fab Four, que parecían destinados a acabar con todo aquella temporada.
Parecía que, por fin, había llegado el momento. Con siete bastaba, y un Garnett de 24 puntos y 14 rebotes por partido no permitiría que la temporada volviese a acabar a primeros de mayo. Más bien acompañado que nunca, y con Saunder supliendo como podía la baja de Szczerbiak, los Wolves iban viento en popa.

La liga premiaria la buena temporada de los de Minnesota con la presencia de Sam Cassell en el All-Star de Los Angeles. En una de las convocatorias menos glamurosas que se recuerdan, Shaquille salvaría la vergüenza de ver a Jamaal Magloire recoger el testigo de KG como MVP del partido; esta es otra historia.

El caso es que, con la excepción de los Pacers que dominaban el este, Garnett capitaneaba al mejor equipo del campeonato, y se perfilaba como el mejor jugador de la campaña.

Un premio que acabaría ganando, pero que competiría en valor emocional con otro trofeo que aquella campaña le brindaría. Y es que por fin superaba la primera ronda de los Play-Offs demostrando que, bien acompañado, era todo un ganador.

La primera víctima de los Wolves en postemporada serían los Denver Nuggets. Solo la escalofriante cifra de 70 puntos anotados entre Cassell y Garnett conjuntamente daba muestras del dominio y garra que tenían aquellos Wolves. O los siete triples que anotaría Sprewell en el segundo choque ante la atenta mirada de Carmelo Anthony, cuyo historial en primeras rondas le convierten en el actual alumno aventajado de Kevin.

Los Nuggets salvarían el honor en el tercero y estarían cerca de la victoria en el cuarto, para júbilo de un público que hacía casi una década que no veía un partido de Play-Off de los suyos. Pero con un 3-1 en contra imperaría la lógica en el quinto, y Garnett llevaba a los suyos a volandas a una segunda ronda en que esperarían unos Kings ante su última oportunidad de lograr el anillo.

Todos los fantasmas reaparecían con la primera victoria de los Kings en el Target. La infinidad de derrotas volvía a la mente del sufrido aficionado de los Wolves que, por cierto, se tranquilizaría con el empate a uno tras el segundo choque.

Recuperarían el factor campo en una agónica prórroga en el Arco, y este decidió siempre a favor del equipo local en lo que quedaba de serie. Garnett finalizaba el último y definitivo partido con 32 puntos y 21 rebotes, nada mal como regalo de aniversario a sí mismo; los Wolves estaban en las finales.

El campeón había caído y los temidos Lakers de los cuatro fantásticos merodeaban aún por el cuadro. Los Wolves volvían a desaprovechar el factor cancha y caían con los angelinos, con las piernas descansadas y a punto para la batalla. Salvarían los muebles empatando en el segundo, pero dos derrotas consecutivas fuera de casa les hundirían en la miseria.
Pero se sobrepondrían a la baja de Cassell y lograrían forzar la vuelta a Los Angeles. De nada serviría la visita a California: Kareem Rush ejerció de Daniel Gibson y se erigía en protagonista del encuentro. Seis triples suyos valieron la victoria de los Lakers, que tras derrotar a Spurs y Wolves parecían destinados a lograr el título número diez para Phil Jackson.

Por su parte los Wolves se hundían cuando más cerca de la gloria habían llegado. Bastaba con que las piezas principales estuvieran a tope para volver a intentarlo la siguiente campaña. Había sido una mezcla de mala suerte con las lesiones, fatiga, falta de resolución...

Parecía que todo estaba en su sitio y que en la temporada siguiente se volvería a aspirar a todo. Garnett y sus Wolves seguirían siendo candidatos y, la derrota ante los Lakers, tan solo una lección de madurez para un equipo al que solo le faltaba subir un escalón para lograr el ansiado campeonato.

Thursday, August 30, 2007

La leyenda de KG (II)

El amargo sabor de las primeras rondas

Hasta en tres ocasiones consecutivas los Wolves habían caído a las primeras de cambio en postemporada. Los compañeros se había ido sucediendo hasta dejar a Kevin al mando, junto al veterano Terrell Brandon.

Con la derrota ante los Spurs aún en el recuerdo, Wally Szczerbiak se convertiría en la elección del Draft para un equipo que tardaría un tiempo en volver a contar con ello (merced a McHale y su desliz a la hora de firmar el contrato de Joe Smith).

Pese a todo lo que estaba en su contra los Wolves se las arreglarían para lograr con cincuenta victorias el mejor balance de su corta historia. Garnett quedaría segundo, muy lejos de O'neal por otra parte, en las votaciones para el MVP y Minnesota caería ante la mejor versión de los Blazers en Play-Offs.

No sería esta la peor notícia de su campaña. En su 20 de mayo más agrio, su ídolo de infancia y motivo por el cuál llevaba el dorsal 21 fallecía en accidente de coche. Malik Sealy, por aquel entonces compañero de Kevin en los Wolves, volvía de celebrar el vigésimo cuarto cumpleaños de su amigo y admirador, que fue la última persona que le vio con vida.
Fue un duro golpe, un recuerdo solo endulzado por el oro que el equipo olímpico se llevaría de Sidney. El tatuaje Malik Sealy RIP inmortalizaría el recuerdo de su gran amigo, que sería la baja más sensible del equipo de cara a la campaña 2000-01.

El ahora All-Star Chauncey Billups pasaba sin pena ni gloria por el equipo, mientras Szczerbiak afianzaba poco a poco su condición de segunda espada. Los números de Kevin seguían siendo de vértigo, y su brillante porvenir al alcance de muy pocos en la liga.

Pero otra vez la mala suerte se cruzaría en su camino. O quizás, esta vez, la culpa fuera de Tim Duncan, probablemente el único hombre que resista todas las comparaciones y gana todos los posibles choques ante Kevin. En clave metafórica, Duncan es, historicámente, el justiciero que siempre acaba con todo intento de gloria del "maléfico" KG. ¿Lo logrará también en una hipotética final Spurs-Celtics?

Otra vez, quinta ocasión consecutiva, se caía a las primeras de cambio. Sin embargo nada destacable llegaría a mejorar lo que había, y solo la llegada en segunda ronda, por aquello del veto, del subcampeón Loren Woods supondría un soplo de aire fresco en las frías ciudades gemelas.
La temporada del regreso de Jordan y el crespón negro en homenaje a las víctimas del 11-S volvería a ser más de lo mismo para Kevin. Repitió en el segundo quinteto ideal, vió como Szczerbiak le acompañaba en el partido de las estrellas y, si, caería por sexta vez consecutiva en primera ronda de Play-Offs.

Pero en esta ocasión fue mucho más doloroso, cayendo tras barrido ante los Mavs. Un destino que ya había tenido en el mate de un descarado Pau Gasol, meses atrás, su primera premonición.

Pudiéndolo tener todo Garnett se quedaba, otra vez, en nada. En honor a la verdad debe decirse que los refuerzos nunca habían acompañado y que en el salvaje oeste su soledad era la perdición. Con el traslado de los Hornets a New Orleans los Wolves se sumarían a los equipos que, deseando un futuro más dulce, llorarían inutilmente al comisionado su inmediato traslado a la conferencia este.

Aquello se quedaría en nada y solo cabía esperar con más ganas, ilusión, compromiso y ambición la siguiente temporada. La 2002-03 se iniciaba con un plantel, otra vez sin novedades destacables, que no estaba a la altura de las cotas y objetivos deseados.

De todas formas, con Troy Hudson como gran refuerzo, los esfuerzos de Kevin llevaron a los Wolves a alcanzar las 48 victorias en temporada regular. Garnett había sido el MVP del All-Star que despedía a Jordan y, para muchos, el injusto segundo clasificado (por detrás de Duncan) en la carrera para el MVP de la campaña.

Llegarían motivados a Play-Offs y lograrían ponerse 2-1 a favor ante los Lakers que buscaban completar un cuarteto histórico. Pero los angelinos, a quienes los Spurs si lograron dar caza, remontarían la eliminatoria y dejarían en siete primaveras consecutivas el odiado romance entre los Wolves y la primera ronda de Play-Offs.

Aquello sabía a últimatum. Un veterano Garnett de 27 años no podía soportar verse en la cuneta un año tras otro. Aquella triste situación debía tomar un nuevo rumbo, y en las inoperantes manos de Kevin McHale estaba el poder para lograrlo...

Friday, August 03, 2007

La leyenda de KG (I)

Los orígenes y el ascenso de Da Kid

La andadura de Kevin Garnett hacia el estrellato comenzó en el Springfield Park de Mauldin (South Carolina). Allí el joven Kevin empezó a forjarse como lo que acabaría siendo: un jugador de talento infinito al servicio de un físico privilegidado e inédito hasta el momento.

Se dice que de pequeño su única obsesión era el baloncesto. Un trabajador corriente se levantaba por la mañana y veía un chico tirando a canasta. Cuando volvía por la tarde el pequeño seguía allí, y estaba incluso cuando el hombre se acostaba, temprano, para ir a trabajar el día siguiente.

De sol a sol Kevin intimaba día tras día con el balón y el aro. Pasaban los años y el instituto de Mauldin se quedaba pequeño para un fenómeno como él. Farragut Academy (Chicago) sería el destino de un jugador que no tendría que esperar tan siquiera a la universidad para ser portada del Sports Illustrated.

Superado aquel obstáculo y siendo ya conocido a nivel nacional, toma una decisión no muy habitual por aquel entonces, y se convierte en uno de los primeros jugadores en dar el salto directamente del instituto a la NBA.

Viendo desfilar antes que él a Joe Smith, Antonio McDyess y la conexión de North Carolina (Jerry Stackhouse y Rasheed Wallace), Garnett debía temerse ser el primero en acabar en Canadá. Pero los Timberwolves acaban con sus miedos y le convierten en la quinta elección del Draft de 1995.

Se convierte en el tercer debutante más joven de la historia ante los Lakers y acaba con 10 puntos y 6 rebotes de media su campaña de rookie. Logra establecer, además, el récord de tapones en la historia de la franquícia en una misma temporada.

Minnesota, franquícia perdedora hasta el momento y que no podía evitar sentir envidia de la situación de sus hermanos Miami, Orlando y Charlotte, tiene por fin motivos para sonreír. Dejará atrás dos decepcionantes promesas como Laettner y Rider y basará su proyecto en Tom Gugliotta y su nueva perla.

De cara a la siguiente campaña lograrían además incorporar al que era el mejor jugador del Draft. Sorprendentemente relegado al cuarto puesto, Stephon Marbury llegaría a las ciudades gemelas desde Wisconsin en un intercambio que mandaría la quinta elección de Minnesota a Milwaukee: Ray Allen.
Los Wolves tenían un trío joven y prometedor rodeado de hombres de equipo como Sam Mitchell, James Robinson, Terry Porter, Dean Garrett o Doug West. Todos ellos entrenados por un Flip Saunders preparado ya para su primera temporada completa como técnico de los lobos.

Estaba claro que algo había cambiado. Se olía en el ambiente, el entorno... Incluso en el logo, que pasó de su infantil y casi angelical lobo de la primera época al desafiante y feroz que sale del bosque en la que es aún la imagen de la franquicia. Los Wolves ya daban miedo.

El renovado equipo lograría superar con creces su mejor marca de 29 victorias (40-42) y llegaría por primera vez a los Play-Offs. Kevin Garnett, por su parte, se haría con un hueco en el All-Star como sustituto de Clyde Drexler, y fue el más joven testimonio en Cleveland de la ceremonia que premió a los cincuenta mejores de la historia de la liga; a día de hoy, quizás estaría entre ellos.

Minnesota estaba en la postemporada y no importaba para nada el 3-0 sufrido ante unos Rockets que agotaban sus últimas opciones de hacerse con otro anillo. Con 21 años recién cumplidos la franquícia tenía claro que Kevin sería quién llevaría el timón durante los años venideros. Consciente de ello, el propietario Glen Taylor decidió dar un paso al frente firmando a Da Kid un contrato de seis años a razón de 126 millones de dólares.

Como es conocido por todos, aquello significó un antes y un después en la liga. Con Garnett viniendo de ser titular en el All-Star y habiendo puesto contra las cuerdas a los Sonics de Payton y Baker en Play-Off (3-2), el escándalo que había desatado su contrato tuvo su culminación; la campaña 98-99 no daría comienzo.
Cuando en febrero por fin empezó la campaña, Garnett lo hacía como líder en solitario junto a Marbury después que Gugliotta hubiese firmado contrato con los Suns. Y en una temporada agria, que en el caso de Minnesota no tuvo su excepción, Marbury era traspasado a los Nets, tras expresar su deseo de estar cerca de la gran manzana, a cambio de Terrell Brandon, que llegaba desde Milwaukee en un traspaso múltiple.

La campaña finalizaría con un balance de 25-25 y propició un duelo de alto voltaje entre Tim Duncan y Kevin Garnett. Timoteo resolvería a favor de los suyos (3-1) y al cabo de mes y medio lograría el primero de sus cuatro anillos de campeón. Garnett, por su parte, caía por tercera ocasión consecutiva en primera ronda, y veía algo más lejos que un año atrás su ascenso hacia lo más alto de la competición.

Wednesday, August 01, 2007

El verde se viste de gala

¡Es oficial! Garnett vestirá de verde las próximas cinco temporadas y a cambio llega un buen puñado de sangre joven a la que sacar rendimiento desde ya. Si Big Al se confirma como un 20-10, Gerald Green como el nuevo McGrady, Bassy Telfair como el jugador que debe ser todo primo de Marbury, Rattliff en el defensor de lujo que era y Gomes sigue con sus aceptables números pues...¡Estamos en Play-Offs!

Si la cosa no da para tanto tocará vivir interesantes duelos ante los Baby Sonics y mirar hacia arriba para ver los intentos de Blazers, Nuggets y Jazz para lograr un buen puesto de Play-Offs. Tocará tener paciencia amigos, y esperar días mejores. Cuando nuestros recién nacidos abandonen la cuna y empiecen a andar, será nuestro momento...

Todos los que han llegado pienso que son aprovechables. Ya expondré más adelante los pros y los contras en cada adquisición, al igual que lo que gana y pierde cada equipo. En realidad, el traspaso parece positivo para ambos, aún tener la trampa de convertir en candidatos a todo a unos y en un campo de refugiados célticos en busca de su explosión a otros.

Lástima que no se haya podido sacar a Rondo en vez de a Telfair. Sería la cereza para coronar un suculento pastel, mucho más sin duda que lo que en su día sacaron por Iverson, Carter o O'neal sus respectivos equipos.

Empecemos con Boston nuestro análisis:

Pierde dos rondas y cinco jugadores. Pierde además todo lo que supone el contrato de Ratliff y se come la renovación del recién llegado, cargada de miles de millones de dólares. Dicho así, cualquier trade imaginable parece ser nefasto, la gota que colma el vaso y envía directamente a Ainge a la ahorca; pero el que llega es Garnett.

Y con la anterior llegada de Ray Allen y la presencia de Pierce en el equipo, Boston tiene desde hoy mismo el mejor trío que la liga ha visto en mucho tiempo. Juntale un par de piezas válidas y jovenes como Perkins y Rondo, más unos válidos Tony Allen y Leon Powe y lo que queda no está mal. Caza un agente libre como Brevin Knight y algun pívot que quiera unirse a la causa y, voilá, tenemos favorito al título.
Así de dulce parece ser el futuro de Boston: candidato a título hasta el año sophomore de Ricky Rubio y susceptible de juntar a tres hombres en cada partido de las estrellas que se precie. Ainge se lanza al río que no se atrevió a cruzar Kupchack, y los Boston tienen de tres a cuatro oportunidades de oro para agrandar su leyenda y salvar distancias con su eterno rival.

Faltan piezas, evidentemente, pero el grueso ya está a punto. Un ochenta por ciento de franquícias de la liga cambiarían su situación por la actual de Boston, sin ninguna duda.

A FAVOR:

- Boston pasa de ser el peor equipo del este a un claro candidato a ganar su conferencia.

- Junta tres hombres maduros y experimentados y, lo más importante, com hambre de título.

- El 5, el 20 y el 34 persiguiendo el mismo objetivo: el 17.

EN CONTRA:

- La duda de ver a Doc Rivers manejando tres nombres de tal calibre.

- Faltan jugadores de complemento y rotación para aspirar en serio a ganar algo.

- Dentro de cinco años Boston no tendrá nada alrededor de lo que construir.

En lo que a Minnesota se refiere, algunos se preguntaran: ¿como puedo ver positivo perder a Garnett y, a la vez, ver en positivo lo que llega? Vistas las últimas temporadas, creo que la pregunta se responde sola.

Que es mejor: ¿ser una franquícia perdedora y en reconstrucción alrededor de una estrella con hambre de más? ¿O mejor dejar que esta estrella se vaya y vengan cuatro piezas alrededor de las que construir, junto a lo que tienes? La pregunta, otra vez, se contesta a sí misma con solo plantearla.

Ya que llevas tiempo juntando a los Foye, Smith, McCants o Brewer, no te vendrá de acoger tres o cuatro más. Si encima te llega el lujo que será la liberación del salario de Rattliff, te devuelven tu ronda y llega otra (que, eso sí, será baja) el trato no está nada mal.

En el mejor de los escenarios los Wolves deberían estar un año abajo. Si hay suerte en el Draft, te puede llegar un pívot decente que es lo que más falta hace. Te queda un quinteto con Foye, Green, Brewer, Jefferson y un pívot, teniendo además a McCants, Smith, Telfair o Gomes como buenos suplentes.

Viendo la línea que se sigue yo iría a por la renovación total. A día de hoy los Juwan Howard, Ricky Davis, Marko Jaric o el necesario Blount no te sirven de nada. Si el objetivo es reconstruir, fuego nuevo y a coger jovenes. Y seguro que hay equipos que pueden estar interesados en mandar un par de rondas o una promesa a cambio de alguno de estos. Bueno, quizás por Jaric no pero por los otros...

Por tanto el futuro pinta bien, aunque no todo es color de rosa. Llegará el momento de firmar contratos y te puedes encontrar con el mismo problema que Chicago, firmando a la vez a Deng, Gordon, Hinrich, Nocioni... Lo mejor sería una no muy buena temporada de Big Al, porqué si hay que ofrecerle el máximo ya empezamos a hipotecar el futuro de Foye, Brewer, McCants o Green.

Este puede ser el problema: tener a priori una muy buena plantilla para años pero que, a la hora de renovar, no puedas quedarte con todos. Y si esto ocurre puedes convertirte en el típico equipo que llega justoa Play-Offs y no da para más. Por tanto, a no ser que Big Al me sorprenda en positivo y Green o Foye se conviertan en superestrellas, yo no huelo a anillo. Es más, me veo como el tercero en discordia por detrás de Sonics y Blazers en nuestra división, y por muchos años...

A FAVOR:

- Dejamos que Garnett disfrute de la oportunidad de ganar un anillo. ¡Mucha suerte!

- Rodeamos de más jóvenes a nuestros jóvenes, y conseguimos un futuro prometedor.

- Ilusionamos con jugadores interesantes y espectaculares. ¡Tiempo de jugones!

EN CONTRA:

- Cuando tengamos que renovarlos a todos habrá que decidir entre uno u otro.

- Perdemos un jugador irrepetible, que debe marcharse sin haber ganado el anillo.

- Boston nos cede el testigo. ¿Seremos penúltimos el año que viene?

Aquí termino mi reflexión por hoy. Próximamente, espero que antes de volver a marcharme de vacaciones, haré un merecido artículo (o serie) dedicado a un jugador irrepetible en Minnesota. Mucha suerte Kevin, que el 5 que yo siempre he lucido en la espalda (a excepción del 14 en una ocasión, el 11 otra y el 6 otra) te de la suerte que mereces, y que te permita alargar más allà del dieciséis la leyenda céltica.