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Monday, July 24, 2006

No hace tanto, tanto tiempo

Arnie Risen, Bob Davies, Jack Coleman, Bobby Wanzer...algunos de los campeones con los Rochester Royals, en 1951. No sería un mal comienzo, pero no hablaré de ellos.

Hoy, con voluntad de homenaje a lo que me han hecho vivir, dedico el artículo a los Sacramento Kings, o a los que yo he conocido. En mi primera temporada estaban Abdul-Rauf, Polynice y Mitch Richmond, jugador que se me dio a conocer gracias a la portada del NBA Live 97. Sacto, con dos entrenadores a lo largo de la temporada, quedaría fuera de aquellos Play-Off.

Hasta dos años más tarde, en la temporada del lock-out, no vería al monarca de California más allá de la Regular Season. Empezaba el reinado de los Webber, Divac y Williams, y Stojakovic era tan sólo una pequeña muestra de todo lo que acabó siendo. Rick Adelman era el maestro, el creador de sueños.

Aquel equipo maduró, explotando un atractivo juego ofensivo, basado en los contraataques, los alley-oops y los pases por la espalda. Con el base más talentoso de la liga, un escolta que defendía bien y completaba contraataques, un frío tirador yugoslavo y la pareja de pivotes con más talento que la liga jamás ha conocido...no hay palabras para describirlo, aquello se vivía, se disfrutaba. Buen baloncesto en estado puro, elegancia en cada partido, algo así solo podía terminar en anillo...pero no fue así.

Los Lakers cortaron de raíz el sueño en el séptimo partido de la final del oeste en el año 2002. Una final anticipada, ya que los Nets no opusieron resistencia alguna para evitar el barrido. Mr May Robert Horry se encargó de convertir en mito, su ya legendaria carrera de Play-Off, con un tiro que acabó con el sueño de los Kings, y de todos los seguidores de la NBA. Ya no estaba Jason Williams, pero en Mike Bibby no cambiaba la esencia.

Ni un seguidor Laker como era yo en aquella época se alegró de aquello. Nunca un equipo me ha hecho sentir lo que hacían los Kings. Fue un deprimente final para un equipo que sabía a gloria, el principio de un declive que afectó tanto a la franquicia como a sus héroes.

Que habrá sido de todos ellos? Empecemos por arriba. Vlade Divac es ahora “director” técnico de la sección de baloncesto de la casa blanca; un buen marrón, vamos. Chris Webber comparte vestuario con el más jugón de la historia y, aunque sobrados van de talento, no consiguen meter los 76ers en Play-Off. Stojakovic ha bajado su nivel desde hace dos años y ya no parece aquel jugador que luchó por ser MVP. El escolta, Doug Christie, es maltratado por su esposa y ya no tiene minutos en la NBA. Y finalmente, Mike Bibby es el director de los nuevos Kings, que han dejado su gran estilo de juego a los Suns y se han pasado a la moda Bad Boy de finales de los ochenta.

Y no nos olvidemos, el entrenador Adelman se encuentra ahora sin trabajo. Así pues, de toda esta historia, el que ha salido mejor parado ha sido Chocolate Blanco. El que sobró en su camino hacia el anillo, y que ha terminado consiguiendo su premio en Florida, en las playas de Miami.

Ha muerto una leyenda, pero no su espíritu. Por el bien del baloncesto, esperemos que no sean Suns y Kings, los últimos en cultivar tal estilo de juego.

Thursday, July 20, 2006

Bambi vuelve a ser verde

Aún con algunos problemas con internet, por fin me puedo conectar. Así pues, dedicaré mi tiempo de hoy a un equipo que a la mayoría nos deja frios, pienso. Ya me lo direís, pero no conozco absolutamente a nadie a quien le gusten los Milwaukee Bucks. Veremos si el nuevo logo y uniformes enganchan, por fin, al público de aquí.

La historia de los Bucks se podría definir como un llegar y romper. Tener la suerte de disponer del numero 1 del Draft en la llegada de Lew Alcindor, llamado tambien Kareem Abdul-Jabbar, no tiene precio. Gracias a tal figura, en el tercer año después de su creación ya consiguieron ganar el anillo de campeones. Por cierto, el único de su historia, en 1971.

Los años setenta, hasta la huída de Abdul-Jabbar y la previa retirada de Robertson, dejaron un buen sabor de boca en la germana ciudad de Wisconsin. Tampoco fueron malos los ochenta, en que llegaron en más de una ocasión muy lejos en los Play-Offs, aunque sin conseguir volver a una final de la NBA. Unos grises noventa, con un cambio de uniforme que pasó del verde y rojo al púrpura y verde, dejaron a los Bucks con una buena plantilla al final del siglo XX.

Este equipo, liderado por el mejor back-court de la época (Robinson-Allen-Cassell), culminó su gran historia al llegar a la final de conferencia, y perder con unos 76ers, que junto a Celtics han sido sus malditos históricos. Allen por Payton (se podría decir nada), Cassell a los T-Wolves y Robinson de trotamundos, dejaron a los Bucks con un segunda ronda del Draft (Michael Redd), y pocas joyas más.

TJ Ford y, dos años más tarde, Andrew Bogut con el número 1, más la inclusión de Simmons, devolvieron a los de Milwaukee en territorio de Play-Off, donde poca resistencia pudieron presentar a los Pistons, que defendían su título de conferencia. El traspaso de Ford a cambio de un talentoso Villanueva, da a los nuevos Bucks más consistencia interior, para volver a dar guerra en postemporada.

Un equipo que mira al futuro con optimismo, y con un look renovado, para dejar atrás el maldito púrpura, un color que no iba ni con las raíces, ni con la identidad de la franquícia.

Me gustaran los nuevos Bucks? No dudeís ni por un momento que al menos podré ver sus partidos, ya que hasta ahora siempre los había visto vistiendo igual de mal. Lo único del viejo look que merece pasar a la historia es el parquet del Bradley Center, sin duda uno de los más elegantes del mundo NBA.