Hoy, con voluntad de homenaje a lo que me han hecho vivir, dedico el artículo a los Sacramento Kings, o a los que yo he conocido. En mi primera temporada estaban Abdul-Rauf, Polynice y Mitch Richmond, jugador que se me dio a conocer gracias a la portada del NBA Live 97. Sacto, con dos entrenadores a lo largo de la temporada, quedaría fuera de aquellos Play-Off.
Hasta dos años más tarde, en la temporada del lock-out, no vería al monarca de California más allá de la Regular Season. Empezaba el reinado de los Webber, Divac y Williams, y Stojakovic era tan sólo una pequeña muestra de todo lo que acabó siendo. Rick Adelman era el maestro, el creador de sueños.
Aquel equipo maduró, explotando un atractivo juego ofensivo, basado en los contraataques, los alley-oops y los pases por la espalda. Con el base más talentoso de la liga, un escolta que defendía bien y completaba contraataques, un frío tirador yugoslavo y la pareja de pivotes con más talento que la liga jamás ha conocido...no hay palabras para describirlo, aquello se vivía, se disfrutaba. Buen baloncesto en estado puro, elegancia en cada partido, algo así solo podía terminar en anillo...pero no fue así.
Los Lakers cortaron de raíz el sueño en el séptimo partido de la final del oeste en el año 2002. Una final anticipada, ya que los Nets no opusieron resistencia alguna para evitar el barrido. Mr May Robert Horry se encargó de convertir en mito, su ya legendaria carrera de Play-Off, con un tiro que acabó con el sueño de los Kings, y de todos los seguidores de la NBA. Ya no estaba Jason Williams, pero en Mike Bibby no cambiaba la esencia.
Ni un seguidor Laker como era yo en aquella época se alegró de aquello. Nunca un equipo me ha hecho sentir lo que hacían los Kings. Fue un deprimente final para un equipo que sabía a gloria, el principio de un declive que afectó tanto a la franquicia como a sus héroes.
Que habrá sido de todos ellos? Empecemos por arriba. Vlade Divac es ahora “director” técnico de la sección de baloncesto de la casa blanca; un buen marrón, vamos. Chris Webber comparte vestuario con el más jugón de la historia y, aunque sobrados van de talento, no consiguen meter los 76ers en Play-Off. Stojakovic ha bajado su nivel desde hace dos años y ya no parece aquel jugador que luchó por ser MVP. El escolta, Doug Christie, es maltratado por su esposa y ya no tiene minutos en la NBA. Y finalmente, Mike Bibby es el director de los nuevos Kings, que han dejado su gran estilo de juego a los Suns y se han pasado a la moda Bad Boy de finales de los ochenta.
Y no nos olvidemos, el entrenador Adelman se encuentra ahora sin trabajo. Así pues, de toda esta historia, el que ha salido mejor parado ha sido Chocolate Blanco. El que sobró en su camino hacia el anillo, y que ha terminado consiguiendo su premio en Florida, en las playas de Miami.
Ha muerto una leyenda, pero no su espíritu. Por el bien del baloncesto, esperemos que no sean Suns y Kings, los últimos en cultivar tal estilo de juego.
