Un buen comienzo en Play-Off, para un equipo fundado en el año 1980, que se convirtió en la franquícia numero 23 de la liga. La segunda ronda volvió en el año 86, el fatídico número que se asocia con el último anillo celtico, otra vez con derrota ante los angelinos. Bien cogida les tenía la medida el equipo californiano, que volvió a derrotarlos en el año 88, en una final de conferencia resuelta a siete partidos. Los valedores de aquella gran gesta en Dallas eran los dos ya citados años atrás más los Perkins, Tarpley, Derek Harper y Schrempf.
Un año después, inexplicablemente, no se llegó a Play-Off, para volver en el 1990, por primera y última vez en aquella década, cayendo ante los Portland Trail Blazers. Ahora, y por respeto a sus aficionados, omitiremos estos diez años de su historia y que, por ejemplo, se consiguieron tan sólo 24 victorias entre las temporadas 93 y 94...juntas.
Cuban compra a los Mavericks un 20 de enero del 2000; gran día en una de las ciudades más importantes del estado de Texas. Su primer movimiento es traerse el gran contrato de Juwan Howard a cambio de Laettner, para compartir espacio con jugadores consagrados como el dos veces all-star Michael Finley, y los que vendrían luego (Nowitzki y Nash). Aquel año se logró una plaza por Play-Off y el equipo consiguió echar en primera ronda a los Jazz de Stockton y Malone. Se apuntaba alto, muy alto, aún caer en las semifinales del oeste ante los Spurs.
Van Exel y Lafrentz para jugar de pívot a cambio de Howard era lo que Cuban pretendía para que el equipo siguiera creciendo. La fórmula le valío para eliminar (sniff) a nuestros queridos Timberwolves en primera ronda, pero no para acabar con unos Kings que olían a anillo (y que, sniff, no fue conseguido).
Llegamos a 2003, en el cual el fundador de Broadcast optó por no hacer muchos cambios. Se llegó a la final del oeste, la fita más importante que hasta este año había conseguido la franquícia, pero de allí no se pasó por culpa, otra vez, de los Spurs. En 2004 llegaron Walker, Jamison y el horrible uniforme plateado y, aunque se apuntaba más alto que nunca, Cuban provó por primera vez el amargo sabor de caer en primera ronda. El verdugo fue, otra vez, Sacramento.
Jamison a Washington a cambio de Stackhouse y algo más, Walker a Atlanta y Nash a los Suns como agente libre. La gran revolución tenía como objetivo poner todo en manos del alemán Nowitzki y volver a soñar con el anillo. Se eliminó el sombrio gris y se optó por un pálido verde como color terciario, sin duda mucho más escayente. Se remontó un 2-0 en contra ante los Rockets de McGrady y Yao en primera ronda y se topó con los mejores Suns de la historia en segunda y con su ex-pupilo, alias el MVP Nash.
Y así estaba la cosa hasta este año, en el que se llegó a la final de la NBA, la primera. Grizzlies (sin duda lo más cómodo que puede tocarte en primera ronda), Spurs y Suns fueron las víctimas de Cuban hasta la consecución de la corona del oeste. En la final se tiró una ventaja en el tercer partido y se pasó del 2-0 al 2-4; y la culpa de otro: David Hasselhoff.
