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Monday, December 10, 2007

La candidatura del trébol

¡Estamos de vuelta señores! Y señoras, por supuesto, aunque en más de un año de recorrido jamás hemos tenido prueba de visitas feméninas... Pues eso, vuelta al trabajo después del primer artículo de esta serie en que se trataba de analizar un equipo con futuro como son los Atlanta Hawks.

Todo lo contrario de los Boston Celtics, cuyo camino hacia el triunfo hace un mes que ha empezado y con menos tiempo de margen para alzarse con el trofeo de campeones. La cuenta atrás ha empezado, y como los segundos en orden alfabético hoy les toca el turno a ellos, el equipo de muchos visitantes del sitio y sobradamente conocido por todos como el más laureado de la historia. ¡Sin más preámbulos, los Cetics de Boston!

Plantilla actual: Lenta reconstrucción al estilo de los Hawks hasta que historia y afición dijeron basta. Ainge miró al histórico techo del "Ya No Es Lo Mismo" Garden y se dio cuenta que, además de su cabeza, también se estaba poniendo en juego desde hacía años el honor de la franquícia más histórica de la liga.

Su solución a primera vista no la entendería nadie. ¿Por qué quieres a Ray Allen si lo que vendías hasta el momento era reconstrucción? Nadie entendía nada hasta que apenas un mes después llegaría la jugada maestra y tan largo tiempo rumoreada: Kevin Garnett llegaba a Boston, convirtiendose en el jugador, desde Bill Russell, al que mejor le queda la elástica verde.

El número cinco es el líder de este Big Three, que a principios de temporada parecía ser lo único ilusionante en Boston. Pero no solo de Pierce, Allen y Garnett debe vivir un equipo con pretensiones al título... Como mínimo necesitan dos jugadores al lado, y en el caso de Boston estos complementos tienen nombres propios, sobradamente conocidos por todos: Kendrick Perkins y Rajon Rondo.
El joven base viene dejando destellos de calidad desde que empezó la temporada, agradeciendo la confianza que Ainge le depositó al considerarle el único intransferible. También Perkins está haciendo un buen trabajo en una posición, la suya, que carece de clara competencia. El que más me gusta es Big Baby Davis, que veo mucho más útil que gente como Scott Pollard y Leon Powe.

Completan la rotación un tirador en plan microondas como Eddie House, un buen suplente como Tony Allen y el trabajo y el tiro del único campeón de la plantilla, James Posey. Estas son las principales basas de Doc Rivers, a sumar también el base Gabe Pruitt y el indefinible Scalabrine, a día de hoy. La gran duda es si todo esto es suficiente o, por el contrario, se echarán en falta más refuerzos cuando lleguen los Play-Offs.

Cuerpo técnico: Se les acabó el cuento a Doc y Danny. Después de muchos años recitando excusas y aludiendo al crecimiento y potencial de la plantilla, este año les toca dejar atrás todo esto. La 2007-08 debe dar, como mínimo, un campeonato de división y la final del este. Es lo mínimo para mantener el cargo, menos que esto sería un naufragio en mayúsculas.

Ambos han despertado siempre dudas, aunque ultimamente Doc Rivers es a quién el Garden mira con lupa noche tras noche. Lejos queda su tiempo de dar esperanzas de futuro a la afición bostoniana. El que fuera técnico del año sin ni siquiera llegar a Play-Offs tiene ante sí un nuevo reto: campeón en dos años, o parado en verano del 2009.

De momento no hay mucho que reprocharle. Maneja bien la plantilla, mueven el balón, están motivados, lideran la liga... De todas formas, aunque el rumbo sea bueno no da la sensación de técnico que da el plus para que su equipo gane partidos. El aura de los Popovich, Avery Johnson o Phil Jackson está claro que no la tiene.

Mientras tanto el siempre discutido Danny Ainge respira tranquilo con los deberes hechos. Tiene una plantilla que con buena fortuna puede ser campeona, y si finalmente no se logra nadie dirá que es culpa suya, más bien mérito de quién sea que les gane. Ha jugado su futuro a una carta y de momento no le sale mal. Falta por ver qué tal se mueve en verano haciendo equilibrios con el salary cap, ganen o no el anillo.

Imagen: Es el más clásico y carismático de la liga. Pones en una balanza argumentos a favor y en contra de modernizarlo y estoy seguro que la balanza quedaría tal cuál. Un pequeño cambio no iría nada mal pero, a su vez, rompería la mágia del uniforme clásico céltic. Precisamente hoy, que es cuando esta magia parece tan necesaria...
De todas formas, pienso que la introducción del uniforme verde y negro es una sutil insinuación que algo no tardará a cambiar. Un logo más sencillo y moderno que el diseñado por el hermanísimo Auerbach, y uniformes con detalles negros (incluso dorados o rojos si se atreven, aunque yo lo encontraría excesivo) creo que sería un cambio nada radical a plantear en un futuro próximo.

Aparcaría el cambio hasta que acabe la era del Big Three, allá por 2012 o así. Como ya he dicho, otro equipo ganador de los Celtics necesita de la magia de su uniforme clásico para levantar el trofeo. Si ni siendo tradicionales los tres lo logran, el cambio estaría más que justificado, dando paso a una era de elegancia pero, hasta que construyan otro proyecto, sin anillos.

Potencial futuro: Está claro que todo potencial de los verdes es a corto plazo, teniendo en cuenta la edad de sus tres líderes. Todo va encarado a dar resultados desde ya, incluso la presencia de los dos jóvenes del quinteto y de un complemento como Big Baby. No son proyectos a largo plazo, les necesitan ahora y bien maduros cuando llegue la hora de la verdad.

Yo de los Celtics me reflejaría en el camino seguido por los Heat del 2006. Me refiero al hecho que el equipo de Miami se quedó a las puertas del anillo y armó un gran conjunto para no volver a quedarse a un paso el año siguiente. Creo que a los Celtics, por lo corta de su plantilla, puede pasarles lo mismo. Si ocurre tal y como me temo, Ainge deberá seguir dando muestras de valentía al arriesgar y darlo todo para rodear mejor al Big Three.

Y es que en un proyecto construído para ser campeones no le conviene dar pasos pequeños un año tras otro. Dos fracasos consecutivos podría hacer que estos Celtics entraran en un ciclo vicioso de derrota y de "ya pasó nuestra oportunidad". Algo así como lo que piensan muchos de Suns y Mavericks, que a algunos les despiertan más dudas que Nuggets o Jazz, por ejemplo.

Por tanto conviene que el ansiado anillo se logre en un plazo de dos años porqué si no es así empezarán las urgencias. Nadie en la franquíca debe preocuparse de que va a pasar en 2012 con Perkins-Davis-Allen-Pruitt-Rondo como presumible quinteto titular. Nada importa más allá de este período de no más de tres años en que los Celtics deben, sí o sí, hacerse con un campeonato.

Lo que yo haría: No hay mucho qué vender ni fichar, así que a día de hoy casi que acabaría con el grupo tal y como está conformado. Tendría mis dudas sobre la profundidad de la plantilla pero, como he dicho, si el anillo no se logra al primer intento tampoco es para ponerse dramático. Donde si no habrí que fallar es en el siguiente verano...

Conseguir agentes libres del perfil de James Posey no es fácil, pero un pívot apañado y un estilo Tony Allen no saldrán muy caros. Se consiga o no el anillo, pienso que hace falta un pívot de perfil defensivo para el banquillo y un director de juego más claro que House y menos verde que Pruitt. ¿Solo eso? Con poco más que lo que hay, e incluso quizás con lo que hay, puede bastar para hacerse con el anillo si no hay lesiones.

Lo que se comentó en su día: Yo recordaba brevemente la historia de los Celtics, rememoraba frases como la magistral de Russell en 1969 ("hoy puede pasar de todo excepto que ganen los Lakers") y, algo que había olvidado, que en realidad el legendario pívot céltico fue una elección original de los St Louis Hawks.
Ya en los comentarios el primero fue, como no podía ser de otra forma, todo un clásico que hace mucho que no se deja ver como Pierce. Loaba las virtudes históricas de la franquícia y deseaba más que la mayoría que volvieran los tiempos de gloria que esperemos que pronto celebre en su célebre blog. Me felicitaba, como también hizo Rafita, por haber dejado a los Celtics como el último equipo a repasar.

Luego vendría un clásico como Wilt, pero esta vez no le dejé mucha historia por contar. Lamentó la pérdida de tradición de los Celtics, y añadía que hasta que no la recuperaran no volverían a ser lo que eran. Después de esto hubo comentarios que si clicáis ya veréis, pero que no aportan mucho al tema. Es raro que el de los Celtics fuera tan poco comentado teniendo en cuenta el éxito que si tuvieron otros anteriores...

http://taylorwolves.blogspot.com/2006/09/la-fortuna-del-trbol.html

Conclusión: Hay que pensar en clave de presente cuando nos referimos a este equipo. ¿Qué dentro de cinco años nos cogerán en bragas? Poco importa si hay algún banderín nuevo en el techo, de blanco implecable y aún sin polvo acomulado. Todo movimiento que se haga debe ponerse como fecha límite 2010, ya que quizás más allá de esto pueda considerarse que se ha perdido el tren.

Por mi parte no creo que con la actual plantilla sea suficiente para hacerse con un anillo, pero si todos están sanos quizás si lo hagan posible. Si llegan bien a Play-Offs a lo mejor este sea el año, o quizás el siguiente. Como ya he dicho, más allá de esto creo que el proyecto perderá su mágia y, poco a poco, todos iremos perdiendo la fe.

Sunday, October 28, 2007

El plan perfecto de Red

El nuevo proyecto céltic mira a lo más alto de los cielos acordándose del que fue su arquitecto. Suyo es el mérito de juntar tres de las piezas más válidas que hay en la liga para una misma causa común. Una causa que todo aficionado a la liga ha hecho suya. Y es que, mientras hace un par de años los Hornets eran el equipo de todos, hoy en día puedo garantizar una cosa: todos somos de los Celtics.

Ni el más acérrimo lakeriano puede evitar sentir envidia sana y admiración por lo que ha juntado el histórico rival. Incluso ellos, desde su lujosa mansión hollywoodiense, no pueden evitar mirar hacia el este y envidiar lo que se cuece ahora mismo en Massachussets. Y mucho se temen que, si no llega Jermaine a la tierra prometida, no existirá en este lustro el duelo sin igual que ha gobernado la liga durante generaciones.

Sería una lástima que Pierce, Garnett y Allen se retiraran sin el anillo. Pero tanto o más triste sería verles ganar ante San Antonio, Dallas, Phoenix... Todos ellos equipos respetables, pero sin contar con la mística e importancia histórica que los Lakers, por ser el máximo rival, tienen ante Boston.

En su plan perfecto Red Auerbach moverá los hilos para que su conocida Indiana vuelva a dotar a Boston de una pieza importante. Pero no para ellos esta vez, sino para reforzar el máximo rival y hacer realidad el sueño que muchos de los que no vivimos los gloriosos ochenta o los olvidados sesenta tenemos: vivir una final Celtics-Lakers.
Este es el destino del plan perfecto. Tener media década de finales Lakers-Celtics, Bryant y O’neal contra el trío, Massachussets contra California. Sería bonito, realmente bonito, pero todo plan A necesita un plan B.

El plan B hará realidad los sueños más húmedos de los recién llegados. A Allen se le concederá el deseo de vengarse del justiciero que le echó de su camino en la final de 2001. Los Celtics barrerán a los Sixers en primera ronda, y el bueno de Ray estará en paz consigo mismo.

Llegará el turno de satisfacer el afán de venganza de Paul Pierce, cuya derrota más dolorosa llegó a manos de los Nets, un año más tarde que Allen. Kidd y el compañero de generación de Pierce, Vince Carter, morderán el polvo por obra y gracia del 34. Los Celtics avanzaran una ronda y llegaran a un territorio que los tres conocen pero que nunca han superado: la final de conferencia.

En ella Garnett saciará su apetito. O’neal y Wade serán los obstáculos a superar para lograr, por fin, jugar más allá de primeros de junio. Los tres pisarán territorio prohibido hasta el momento y, si primero fue O’neal, esta vez les esperará algo igual o peor: Tim Duncan, el gran dominador de la época y última barrera a superar para lograr el anillo.

Quizás para los jugadores sepa mejor el plan B que el A. Lograr en 2008 el anillo ante Duncan sería, metafóricamente, dar paso a una nueva era. Repetir en 2009 y ante los Lakers significaría alargar la ventaja céltica respecto los angelinos y, además, vivir una final a la vieja usanza en pleno siglo XXI. Si se culmina sería un doblete digno del historial de tan ilustre trío y buena muestra que, incluso en los cielos, Red Auerbach sigue dominando la liga a sus anchas.

Y aunque ahora a todos se nos haga la boca agua, hay que tener presente que no será un camino fácil. Heat, Pistons, Cavs, Nets y Bulls presentaran problemas en la cada vez más fuerte conferencia este, y los gigantes de Texas más los Suns y los Lakers tampoco pueden ser descartados en la carrera por el campeonato. Pierce, Garnett y Allen juntos dan miedo, sí, pero también lo dan otras estrellas y equipos con igual o más ambición que estos Celtics.
Pero si todo va según planeo (yo me decanto por el plan B en 2008 y el A en 2009) los sin anillo perderán a tres ilustres. Uno ha sido MVP de la liga y ni la ausencia de anillo en su currículum puede negarle el olimpo del deporte de la canasta. El otro ha sido All-Star en siete ocasiones y tiene en su mano el convertirse en el mejor triplista de todos los tiempos. Y el último, pero primero de ellos en vestir de verde, es uno de los pocos dorsales treinta que aún no cuelgan del Garden.

Y el 34 de Pierce quiere colgar para siempre en el panteón del basket. Igual que los dorsales 5 y 20 habrán hecho mérito suficiente si, dentro de cinco años, el número de anillos es más cercano a la veintena que a los dieciséis actuales. Así se unirán a un club tan numeroso como selecto luciendo en sus dedos, como tantos otros ilustres verdes han hecho antes, el más preciado de los trofeos.

My tribute to Red...

Let’s go Celtics

Friday, July 21, 2006

¿Adios a la ciudad de la lluvia?

Dice la leyenda, que en una fábrica de la Boeing ubicada en Seattle se construía un avión al que se quería llamar el SuperSonico. El proyecto nunca se hizo realidad, pero dio nombre a la primera franquicia en el deporte profesional que veía la ciudad de la lluvia.

Mucho ha llovido desde entonces, y más en la ciudad de Starbucks, hasta ver a los Sonics de hoy en día. Un equipo que en dos años ha demostrado ser capaz de lo mejor y de lo peor, una franquicia que en los últimos año se ha mostrado irregular y cuyo balance roza el 50% de victorias.

Con un anillo conseguido en 1979, con Gus Williams, Dennis Johnson y Jack Sikma liderando al equipo, nunca ha vuelto a contar con los ingredientes necesarios para repetir tal hazaña. Dejaron escapar su oportunidad en la campaña 93-94 con un balance de 63-19 al caer ante los Nuggets, contra todo pronóstico. Dos años más tarde, y con una victoria más en temporada regular, llegaban a su última final de la NBA. Perkins-Kemp-Schrempf-Hawkins-Payton; uno de los pocos quintetos que recuerdo de mi infancia como seguidor de la NBA. A decir verdad, el único junto al de los Bulls y los Lakers. Me gustaban aquellos Sonics, aunque yo los descubrí un año más tarde, en mi debut como seguidor NBA (96-97).

Con 64-18 una campaña solo puede terminar en título...siempre y cuando no te encuentres con los Bulls del 72-10. Así pues, Perkins, Schrempf y Hawkins se retiraron como sónicos sin anillo, Kemp empezó a flirtear con el sobrepeso y el alcohol y Payton se convirtió en un mercenario que hasta hace un mes no tenía anillo. Vin Baker llegó a un equipo que ya empezaba a decaer, y que no consiguió Play-Off en la temporada del lock-out.

Por otra parte, los Sonics son de los pocos equipos que han mantenido una fidelidad al largo de los años a sus colores (verde y amarillo), excepto a finales de los noventa, cuando un rojo vino se coló en la gamma del equipo de Seattle.

La 2004-05 fue esperanzadora. Ray Allen era aspirante al MVP y Rashard Lewis cumplía uno de mis sueños, verle en el All-Star. Se comieron a unos Kings que terminaban un ciclo en primera ronda, y con honor cayeron en segunda ante los campeones, San Antonio Spurs. Pero por lo que se dice, el viejo propietario no quería destinar mucho dinero en el equipo, se dejó escapar a McMillan y en abril, como pasa en estos casos, estaban de vacaciones.
Ahora se habla de un traslado a Oklahoma City. El nuevo propietario puede contemplarlo, a no ser que las autoridades de Seattle hagan algo al respecto. De no ser así, el 40 aniversario de los Sonics puede que se celebre en la actual ciudad de adopción de los Hornets. Y Oklahoma City Sonics no me suena muy bien...

Thursday, July 20, 2006

Bambi vuelve a ser verde

Aún con algunos problemas con internet, por fin me puedo conectar. Así pues, dedicaré mi tiempo de hoy a un equipo que a la mayoría nos deja frios, pienso. Ya me lo direís, pero no conozco absolutamente a nadie a quien le gusten los Milwaukee Bucks. Veremos si el nuevo logo y uniformes enganchan, por fin, al público de aquí.

La historia de los Bucks se podría definir como un llegar y romper. Tener la suerte de disponer del numero 1 del Draft en la llegada de Lew Alcindor, llamado tambien Kareem Abdul-Jabbar, no tiene precio. Gracias a tal figura, en el tercer año después de su creación ya consiguieron ganar el anillo de campeones. Por cierto, el único de su historia, en 1971.

Los años setenta, hasta la huída de Abdul-Jabbar y la previa retirada de Robertson, dejaron un buen sabor de boca en la germana ciudad de Wisconsin. Tampoco fueron malos los ochenta, en que llegaron en más de una ocasión muy lejos en los Play-Offs, aunque sin conseguir volver a una final de la NBA. Unos grises noventa, con un cambio de uniforme que pasó del verde y rojo al púrpura y verde, dejaron a los Bucks con una buena plantilla al final del siglo XX.

Este equipo, liderado por el mejor back-court de la época (Robinson-Allen-Cassell), culminó su gran historia al llegar a la final de conferencia, y perder con unos 76ers, que junto a Celtics han sido sus malditos históricos. Allen por Payton (se podría decir nada), Cassell a los T-Wolves y Robinson de trotamundos, dejaron a los Bucks con un segunda ronda del Draft (Michael Redd), y pocas joyas más.

TJ Ford y, dos años más tarde, Andrew Bogut con el número 1, más la inclusión de Simmons, devolvieron a los de Milwaukee en territorio de Play-Off, donde poca resistencia pudieron presentar a los Pistons, que defendían su título de conferencia. El traspaso de Ford a cambio de un talentoso Villanueva, da a los nuevos Bucks más consistencia interior, para volver a dar guerra en postemporada.

Un equipo que mira al futuro con optimismo, y con un look renovado, para dejar atrás el maldito púrpura, un color que no iba ni con las raíces, ni con la identidad de la franquícia.

Me gustaran los nuevos Bucks? No dudeís ni por un momento que al menos podré ver sus partidos, ya que hasta ahora siempre los había visto vistiendo igual de mal. Lo único del viejo look que merece pasar a la historia es el parquet del Bradley Center, sin duda uno de los más elegantes del mundo NBA.