Nada más llegar a Miami, Pat Riley consideró que era un crimen que alguien pudiera llevar el 23 de Jordan y lo hizo retirar en honor del mejor jugador de baloncesto de la historia. A nadie le importa su poca habilidad a la hora de dirigir franquícias, ni su ludopatía. Michael está retirado pero el 23 sigue allí...
Desde hoy se han iniciado conversaciones entre la franquícia y Shaquille O'neal para que cambie de dorsal. Al parecer, los Heat de Miami harán oficial muy pronto la retirada del número 32. Kevin McHale se unirá al más grande como la otra leyenda del baloncesto con camiseta retirada en Miami, pero no por méritos deportivos en su casa.
El sufrido aficionado timberwolf pensaba que el único expiring que tenía sitio en las ciudades gemelas era Ratliff, y que el resto de la plantilla o bien era joven o veteranos a los que buscaban salida. Al fin y al cabo, moverse en el mercado de la NBA es relativamente fácil. Hacerlo bien y no dejarse timar, no tanto.
Criticar la salida de Garnett ahora sería gratuíto, ya que soy de los que he defendido que, dentro de lo que cabe, ha sido un buen traspaso. Recordar que el susodicho General Manager de los Wolves traspasó a Cassell por Jaric también sería gratuíto y muy bajo por mi parte, así que lo dejaré aquí.
Hasta ayer McHale me caía mal, tan mal que no creía que jamás había creído que mi odio podía ir a más. Como ya he dicho, esta sensación la tuve hasta ayer. Por la noche lo que esta leyenda céltica me transmitía era peor que nunca, y pensando en mis sentimientos anteriores hasta él hubiera jurado que eran de simpatía.
Aceptamos Garnett por el pack de Boston. Aceptamos a regañadientes Buckner por Hassell, que ya parecía el timo del siglo y era suficiente como para pedir que ahorcasen a McHale. ¿Pero lo de ayer? Esto no tiene nombre amigos, os dejo con el link de SiempreBasket porqué si escribo más me da algo...
http://siemprebasket.blogspot.com
Tocará ir con Garnett y los Celtics este año, siguiendo de cerca los pasos de Lakers, Suns, Bulls, Heat...
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Thursday, October 25, 2007
Friday, January 05, 2007
El naufragio
Con este título tan estremecedor puede que acabamos denominando la temporada 2006-07 de los Miami Heat.
Con la única nota positiva hasta el momento de Dorell Wright, los vigentes campeones han visto como les humillaban en el día de su paseo triunfal, como sus veteranos daban lástima, como sus dos estrellas eran baja por lesión, como dos de los getas más grandes del baloncesto (Posey y Walker) eran sancionados, como su entrenador los abandonaba...
Hasta el momento todo esto, y más notas negativas sacaremos de su próxima mortal gira por el oeste, que podría definitivamente enterrar sus opciones de llegar a los Play-Offs.
Estoy siendo muy negativo pero ¿alguién tiene alguna fe en ellos? Ahora mismo, ni la recuperación de O'neal y Wade me lleva a creer en una recuperación, a no ser que alguien de los ocho por encima de ellos pinche (siete si no contamos a ninguno del atlántico, que van totalmente a parte del resto de su conferencia).
Ahora mismo tenemos en Play-Offs a los cinco de la Central, Wizards, Magic y el que sea que acabe entrando del atlántico. Y, muy por detrás, los vigentes campeones, que además de todos sus problemas les viene encima una gira por el oeste que puede tocar y hundir el barco.
No era yo, lo reconozco, el más negativo crítico con el geriátrico. Admito que les metía en la final de la NBA, y que creía en Wade como un firme candidato al MVP. Pero nadie se llevará el mérito de decir "yo ya avisé", porqué nadie creía en un fracaso tan estrepitoso.
La foto de Dwyane, mi favorita del anuario fotográfico 2006, lo dice todo. Es un testimonio de ver aquello que ya ha logrado, pero que tan lejos le queda el repetirlo.

Por mi parte, y espero equivocarme, ya les doy por muertos. Pero estaré muy contento si la próxima vez que escribo sobre ellos, puedo hacerlo recordando su recuperación y su carrera hacia el anillo.
PD: Por cierto, he agregado etiquetas para que sea más fácil buscar viejos artículos. Puede que me haya excedido en el número, próximamente quitaré algunas por inútiles pero de momento lo dejo así.
Con la única nota positiva hasta el momento de Dorell Wright, los vigentes campeones han visto como les humillaban en el día de su paseo triunfal, como sus veteranos daban lástima, como sus dos estrellas eran baja por lesión, como dos de los getas más grandes del baloncesto (Posey y Walker) eran sancionados, como su entrenador los abandonaba...
Hasta el momento todo esto, y más notas negativas sacaremos de su próxima mortal gira por el oeste, que podría definitivamente enterrar sus opciones de llegar a los Play-Offs.
Estoy siendo muy negativo pero ¿alguién tiene alguna fe en ellos? Ahora mismo, ni la recuperación de O'neal y Wade me lleva a creer en una recuperación, a no ser que alguien de los ocho por encima de ellos pinche (siete si no contamos a ninguno del atlántico, que van totalmente a parte del resto de su conferencia).
Ahora mismo tenemos en Play-Offs a los cinco de la Central, Wizards, Magic y el que sea que acabe entrando del atlántico. Y, muy por detrás, los vigentes campeones, que además de todos sus problemas les viene encima una gira por el oeste que puede tocar y hundir el barco.
No era yo, lo reconozco, el más negativo crítico con el geriátrico. Admito que les metía en la final de la NBA, y que creía en Wade como un firme candidato al MVP. Pero nadie se llevará el mérito de decir "yo ya avisé", porqué nadie creía en un fracaso tan estrepitoso.
La foto de Dwyane, mi favorita del anuario fotográfico 2006, lo dice todo. Es un testimonio de ver aquello que ya ha logrado, pero que tan lejos le queda el repetirlo.

Por mi parte, y espero equivocarme, ya les doy por muertos. Pero estaré muy contento si la próxima vez que escribo sobre ellos, puedo hacerlo recordando su recuperación y su carrera hacia el anillo.
PD: Por cierto, he agregado etiquetas para que sea más fácil buscar viejos artículos. Puede que me haya excedido en el número, próximamente quitaré algunas por inútiles pero de momento lo dejo así.
Sunday, August 27, 2006
Un caluroso verano
Campeones de la NBA en la temporada 2005-06, los Heat pueden presumir de ser el equipo más joven de la liga con un campeonato, pues nacieron en el mismo año que este lobito: 1988.
En aquella primera temporada de 15 victorias Kevin Edwards y Rony Seikaly eran los que apuntalaban una franquícia que por entonces poco prometía. Algo grande se estaba cociendo, un año después con la llegada de Glen Rice, que serviría años más tarde para traer a Alonzo Mourning.
Los primeros Play-Off llegarían en el año 1994 con Rice, Steve Smith y Seikaly a un gran nivel, y la correcta aportación de Baby Jordan (Harold Miner). Algo no fue bien un año después y tuvo que llegar Pat Riley y revolucionar al equipo con Mourning y Hardaway como lideres del proyecto. Los Magic estaban arriba, pero los otros de Florida tenían más de una carta escondida.
Un año después llega la primera final de conferencia, y la primera batalla ante los Knicks; la única que ganó Miami. Majerle, Lenard y un hombre que me trae grandes recuerdos, el jugador con mejor progresión del año 1997, Isaac Austin, y el titular que ilustraba su artículo en el número 2 de American Basket (Sangre Sudor y Lágrimas).
En el siguiente la segunda pelea entre los titanes de ambos equipos, y ex-compañeros (Mourning y Johnson), trajo consigo una temprana eliminación en Play-Off, para un equipo que quería plantarles cara a los Bulls. Un año después, con el Lock-Out, volverían a las andadas con un Heat-Knicks, pero en muy distinta situación: los de Miami como primeros del este, y los Knickerbockers como los octavos de conferencia. Otra pelea y la eliminación de un favorito al título, y con el jugador que quedó segundo en la votación para el MVP: el infatigable Mourning.
En el 2000 más de lo mismo. La enfermedad que contrajo Mourning y la decadencia en su juego de Hardaway fueron minvando la competividad de la franquicia, que entró en una profunda depresión. La salida, con extraordinario resultado, traerse un chaval de Marquette con el número 5 del Draft, para acompañar a Lamar Odom y Eddie Jones: Dwyane Wade.
El eléctrico escolta dio un giro de 360º a un equipo que pintaba a depresión, y clasificó a la franquícia de los Heat para los Play-Off. Una vez allí tomó las riendas del juego y logró eliminar a los New Orleans Hornets en su último año en el este y llegar a segunda ronda contra los Pacers, el equipo con mejor récord de la conferencia. Había nacido una estrella, pero pocos sospechaban que tambien una leyenda.
En el verano del 2004 los Heat son los elegidos de entre los 29 equipos para recibir en traspaso al pívot más dominante de la historia (no se me ofendas por el comentario Wilt, los dos sabemos que está por debajo del otro): Shaquille O'neal. Las lesiones hicieron estragos en la final de conferencia y aún forzar el séptimo partido ante los vigentes y sanos campeones, se quedaron a las puertas de la final; Stan Van Gundy había fracasado, o esto se debió pensar en los despachos.
Dulce es la venganza, volvieron a llegar y esta vez doblaron a un equipo que no se mostró ni más ni menos como el mejor de la temporada regular. Pat Riley había vuelto al equipo en medio de la temporada, y pretendía ser el segundo entrenador en ganar un anillo sin haber estado con el equipo desde el principio. El primero tambien había sido él.
El equipo generaba muchas dudas, desde buen principio y hasta el sexto partido de la final. Aún habiendo ganado tres partidos seguidos, pocos eran los que creían que los Heat se alzarían con el título. Pero aquella frontera que separa los hombres de los dioses se abrió para devolver a Dirk a donde le corresponde, y situar a Dwyane Wade en el olimpo. Y el 33 de los Heat, despues de muchos años de fidelidad, tenía su recompensa, que se verá reflejada pronto en el techo del American Airlines.
¿Primero de muchos? Esto se tratará más adelante, en el previo de la temporada.
En aquella primera temporada de 15 victorias Kevin Edwards y Rony Seikaly eran los que apuntalaban una franquícia que por entonces poco prometía. Algo grande se estaba cociendo, un año después con la llegada de Glen Rice, que serviría años más tarde para traer a Alonzo Mourning.
Los primeros Play-Off llegarían en el año 1994 con Rice, Steve Smith y Seikaly a un gran nivel, y la correcta aportación de Baby Jordan (Harold Miner). Algo no fue bien un año después y tuvo que llegar Pat Riley y revolucionar al equipo con Mourning y Hardaway como lideres del proyecto. Los Magic estaban arriba, pero los otros de Florida tenían más de una carta escondida.
Un año después llega la primera final de conferencia, y la primera batalla ante los Knicks; la única que ganó Miami. Majerle, Lenard y un hombre que me trae grandes recuerdos, el jugador con mejor progresión del año 1997, Isaac Austin, y el titular que ilustraba su artículo en el número 2 de American Basket (Sangre Sudor y Lágrimas).
En el siguiente la segunda pelea entre los titanes de ambos equipos, y ex-compañeros (Mourning y Johnson), trajo consigo una temprana eliminación en Play-Off, para un equipo que quería plantarles cara a los Bulls. Un año después, con el Lock-Out, volverían a las andadas con un Heat-Knicks, pero en muy distinta situación: los de Miami como primeros del este, y los Knickerbockers como los octavos de conferencia. Otra pelea y la eliminación de un favorito al título, y con el jugador que quedó segundo en la votación para el MVP: el infatigable Mourning.
En el 2000 más de lo mismo. La enfermedad que contrajo Mourning y la decadencia en su juego de Hardaway fueron minvando la competividad de la franquicia, que entró en una profunda depresión. La salida, con extraordinario resultado, traerse un chaval de Marquette con el número 5 del Draft, para acompañar a Lamar Odom y Eddie Jones: Dwyane Wade.
El eléctrico escolta dio un giro de 360º a un equipo que pintaba a depresión, y clasificó a la franquícia de los Heat para los Play-Off. Una vez allí tomó las riendas del juego y logró eliminar a los New Orleans Hornets en su último año en el este y llegar a segunda ronda contra los Pacers, el equipo con mejor récord de la conferencia. Había nacido una estrella, pero pocos sospechaban que tambien una leyenda.
En el verano del 2004 los Heat son los elegidos de entre los 29 equipos para recibir en traspaso al pívot más dominante de la historia (no se me ofendas por el comentario Wilt, los dos sabemos que está por debajo del otro): Shaquille O'neal. Las lesiones hicieron estragos en la final de conferencia y aún forzar el séptimo partido ante los vigentes y sanos campeones, se quedaron a las puertas de la final; Stan Van Gundy había fracasado, o esto se debió pensar en los despachos.
Dulce es la venganza, volvieron a llegar y esta vez doblaron a un equipo que no se mostró ni más ni menos como el mejor de la temporada regular. Pat Riley había vuelto al equipo en medio de la temporada, y pretendía ser el segundo entrenador en ganar un anillo sin haber estado con el equipo desde el principio. El primero tambien había sido él.
El equipo generaba muchas dudas, desde buen principio y hasta el sexto partido de la final. Aún habiendo ganado tres partidos seguidos, pocos eran los que creían que los Heat se alzarían con el título. Pero aquella frontera que separa los hombres de los dioses se abrió para devolver a Dirk a donde le corresponde, y situar a Dwyane Wade en el olimpo. Y el 33 de los Heat, despues de muchos años de fidelidad, tenía su recompensa, que se verá reflejada pronto en el techo del American Airlines.
¿Primero de muchos? Esto se tratará más adelante, en el previo de la temporada.
Wednesday, August 09, 2006
La fiebre amarilla
A lo mejor no habrá lagos en California pero, ¿a quien le importa? Alguien prefiere Palm Trees a Lakers? Alguno de ustedes cambiaría el púrpura y el amarillo por cualquier otro color?
Si ahora la ciudad de los lagos es la más grande de California es gracias al equipo que comenzó su andadura con el primer gigante que el mundo del baloncesto profesional conoció: George Mikan. Con el 99 en su espalda, lideró a la laureada franquicia a cinco anillos en seis años en la década de los cincuenta. El equipo, por entonces en Minneapolis, se convirtió ya de buen principio en la más respetada de las franquicias en la liga profesional.
Con el cambio a la ciudad de los ángeles se omitió el amarillo por poco tiempo, pero el ansia de triunfo no cambió en absoluto. Hombres como Jerry West o Elgin Baylor lucharon contra corriente para lograr el sexto para la ya californiana franquicia. Un muro infranqueable en forma de trébol alargó la espera hasta el año 72, en el que un veterano Wilt Chamberlain acudió en su ayuda para poner las cosas en su sitio.
Más bien no fueron brillantes los setenta, y se llegó al año 1979 con un numero 1 del Draft que con gran acierto aprovecharon para traer a Earvin Johnson, de la universidad de Michigan State. El joven base de más de dos metros lideró en un épico sexto partido ante los 76ers al séptimo anillo, sin Kareem Abdul-Jabbar a su lado. Era tan sólo un rookie, pero logró que su actuación no fuera olvidada en el transcurso del tiempo.
Pat Riley y el Showtime dieron a los Lakers otros cuatro anillos. Podrían ser más, pero los mejores Celtics, Pistons y Bulls de la historia se encargaron de evitar el dominio más grande desde los años sesenta por parte de un solo equipo.
Catorce anillos en veintiocho finales. Los tres últimos logrados con el Three-Peat de O’neal, Bryant y Jackson. Blazers, Kings, Spurs, Pacers, 76ers, Nets...o lo que es lo mismo: Webber, Miller, Iverson, Kidd...jugadores que les deben a ellos tener las manos libres de anillo.
Allí iban veintisiete. En 2003 las peleas, lesiones y causas ajenas a la historia no lograron el cuarto del milenio, y décimo de Jackson. Llegamos al 2004: Payton y Malone como refuerzos de lujo, una plantilla incomparable a otra. Sobran las palabras, era la mejor de la historia...
Pasaron los Play-Offs. Después de ver caer a los Wolves me fui a Londres de viaje de fin de curso. Olvidada la pesadilla del primer partido, el triple de Bryant en el segundo puso las cosas en su sitio.
Había sido un espejismo, nada de aquello podía ocurrir de verdad. Última noche en Londres, tranquilo en mis presentimientos me conecto a internet. Aquello no había pasado; como en 2001, perder el primero y acabar 4-1. Este era el resultado, pero a favor de los Pistons. No veía a Kobe en la foto con el trofeo de MVP de las finales. Vestía de blanco y era Chauncey Billups,..
Muy decepcionado llegué a mi casa para ver el quinto grabado. Fue vergonzosó, y durante una época llegué a odiar a mi primer ídolo, Kobe Bryant y, sobretodo, a O’neal. Mis sentimientos en cuanto el primero han ido cambiando pero a Shaq sigo sin soportarlo.
Con mi ilusión nunca se había jugado, nunca un Chauncey había sido el mejor en una final y nunca un equipo de infravalorados había podido con los que, con toda la razón, se creían mejores que ellos. Nunca una final ganada desde el julio del 2003 se había regalado de tal forma.
El gigante ha ganado su cuarto anillo y el MVP 2006 ha entrado en la historia con sus 81 puntos y otros épicos logros. Pero la mediocridad de la plantilla no da para más que llegar a la postemporada y, una vez allí, ponerlo todo en las manos de Kobe.
Si ahora la ciudad de los lagos es la más grande de California es gracias al equipo que comenzó su andadura con el primer gigante que el mundo del baloncesto profesional conoció: George Mikan. Con el 99 en su espalda, lideró a la laureada franquicia a cinco anillos en seis años en la década de los cincuenta. El equipo, por entonces en Minneapolis, se convirtió ya de buen principio en la más respetada de las franquicias en la liga profesional.
Con el cambio a la ciudad de los ángeles se omitió el amarillo por poco tiempo, pero el ansia de triunfo no cambió en absoluto. Hombres como Jerry West o Elgin Baylor lucharon contra corriente para lograr el sexto para la ya californiana franquicia. Un muro infranqueable en forma de trébol alargó la espera hasta el año 72, en el que un veterano Wilt Chamberlain acudió en su ayuda para poner las cosas en su sitio.
Más bien no fueron brillantes los setenta, y se llegó al año 1979 con un numero 1 del Draft que con gran acierto aprovecharon para traer a Earvin Johnson, de la universidad de Michigan State. El joven base de más de dos metros lideró en un épico sexto partido ante los 76ers al séptimo anillo, sin Kareem Abdul-Jabbar a su lado. Era tan sólo un rookie, pero logró que su actuación no fuera olvidada en el transcurso del tiempo.
Pat Riley y el Showtime dieron a los Lakers otros cuatro anillos. Podrían ser más, pero los mejores Celtics, Pistons y Bulls de la historia se encargaron de evitar el dominio más grande desde los años sesenta por parte de un solo equipo.
Catorce anillos en veintiocho finales. Los tres últimos logrados con el Three-Peat de O’neal, Bryant y Jackson. Blazers, Kings, Spurs, Pacers, 76ers, Nets...o lo que es lo mismo: Webber, Miller, Iverson, Kidd...jugadores que les deben a ellos tener las manos libres de anillo.
Allí iban veintisiete. En 2003 las peleas, lesiones y causas ajenas a la historia no lograron el cuarto del milenio, y décimo de Jackson. Llegamos al 2004: Payton y Malone como refuerzos de lujo, una plantilla incomparable a otra. Sobran las palabras, era la mejor de la historia...
Pasaron los Play-Offs. Después de ver caer a los Wolves me fui a Londres de viaje de fin de curso. Olvidada la pesadilla del primer partido, el triple de Bryant en el segundo puso las cosas en su sitio.
Había sido un espejismo, nada de aquello podía ocurrir de verdad. Última noche en Londres, tranquilo en mis presentimientos me conecto a internet. Aquello no había pasado; como en 2001, perder el primero y acabar 4-1. Este era el resultado, pero a favor de los Pistons. No veía a Kobe en la foto con el trofeo de MVP de las finales. Vestía de blanco y era Chauncey Billups,..
Muy decepcionado llegué a mi casa para ver el quinto grabado. Fue vergonzosó, y durante una época llegué a odiar a mi primer ídolo, Kobe Bryant y, sobretodo, a O’neal. Mis sentimientos en cuanto el primero han ido cambiando pero a Shaq sigo sin soportarlo.
Con mi ilusión nunca se había jugado, nunca un Chauncey había sido el mejor en una final y nunca un equipo de infravalorados había podido con los que, con toda la razón, se creían mejores que ellos. Nunca una final ganada desde el julio del 2003 se había regalado de tal forma.
El gigante ha ganado su cuarto anillo y el MVP 2006 ha entrado en la historia con sus 81 puntos y otros épicos logros. Pero la mediocridad de la plantilla no da para más que llegar a la postemporada y, una vez allí, ponerlo todo en las manos de Kobe.
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