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Wednesday, August 09, 2006

La fiebre amarilla

A lo mejor no habrá lagos en California pero, ¿a quien le importa? Alguien prefiere Palm Trees a Lakers? Alguno de ustedes cambiaría el púrpura y el amarillo por cualquier otro color?

Si ahora la ciudad de los lagos es la más grande de California es gracias al equipo que comenzó su andadura con el primer gigante que el mundo del baloncesto profesional conoció: George Mikan. Con el 99 en su espalda, lideró a la laureada franquicia a cinco anillos en seis años en la década de los cincuenta. El equipo, por entonces en Minneapolis, se convirtió ya de buen principio en la más respetada de las franquicias en la liga profesional.

Con el cambio a la ciudad de los ángeles se omitió el amarillo por poco tiempo, pero el ansia de triunfo no cambió en absoluto. Hombres como Jerry West o Elgin Baylor lucharon contra corriente para lograr el sexto para la ya californiana franquicia. Un muro infranqueable en forma de trébol alargó la espera hasta el año 72, en el que un veterano Wilt Chamberlain acudió en su ayuda para poner las cosas en su sitio.

Más bien no fueron brillantes los setenta, y se llegó al año 1979 con un numero 1 del Draft que con gran acierto aprovecharon para traer a Earvin Johnson, de la universidad de Michigan State. El joven base de más de dos metros lideró en un épico sexto partido ante los 76ers al séptimo anillo, sin Kareem Abdul-Jabbar a su lado. Era tan sólo un rookie, pero logró que su actuación no fuera olvidada en el transcurso del tiempo.

Pat Riley y el Showtime dieron a los Lakers otros cuatro anillos. Podrían ser más, pero los mejores Celtics, Pistons y Bulls de la historia se encargaron de evitar el dominio más grande desde los años sesenta por parte de un solo equipo.

Catorce anillos en veintiocho finales. Los tres últimos logrados con el Three-Peat de O’neal, Bryant y Jackson. Blazers, Kings, Spurs, Pacers, 76ers, Nets...o lo que es lo mismo: Webber, Miller, Iverson, Kidd...jugadores que les deben a ellos tener las manos libres de anillo.

Allí iban veintisiete. En 2003 las peleas, lesiones y causas ajenas a la historia no lograron el cuarto del milenio, y décimo de Jackson. Llegamos al 2004: Payton y Malone como refuerzos de lujo, una plantilla incomparable a otra. Sobran las palabras, era la mejor de la historia...

Pasaron los Play-Offs. Después de ver caer a los Wolves me fui a Londres de viaje de fin de curso. Olvidada la pesadilla del primer partido, el triple de Bryant en el segundo puso las cosas en su sitio.

Había sido un espejismo, nada de aquello podía ocurrir de verdad. Última noche en Londres, tranquilo en mis presentimientos me conecto a internet. Aquello no había pasado; como en 2001, perder el primero y acabar 4-1. Este era el resultado, pero a favor de los Pistons. No veía a Kobe en la foto con el trofeo de MVP de las finales. Vestía de blanco y era Chauncey Billups,..

Muy decepcionado llegué a mi casa para ver el quinto grabado. Fue vergonzosó, y durante una época llegué a odiar a mi primer ídolo, Kobe Bryant y, sobretodo, a O’neal. Mis sentimientos en cuanto el primero han ido cambiando pero a Shaq sigo sin soportarlo.

Con mi ilusión nunca se había jugado, nunca un Chauncey había sido el mejor en una final y nunca un equipo de infravalorados había podido con los que, con toda la razón, se creían mejores que ellos. Nunca una final ganada desde el julio del 2003 se había regalado de tal forma.

El gigante ha ganado su cuarto anillo y el MVP 2006 ha entrado en la historia con sus 81 puntos y otros épicos logros. Pero la mediocridad de la plantilla no da para más que llegar a la postemporada y, una vez allí, ponerlo todo en las manos de Kobe.

Thursday, July 20, 2006

Bambi vuelve a ser verde

Aún con algunos problemas con internet, por fin me puedo conectar. Así pues, dedicaré mi tiempo de hoy a un equipo que a la mayoría nos deja frios, pienso. Ya me lo direís, pero no conozco absolutamente a nadie a quien le gusten los Milwaukee Bucks. Veremos si el nuevo logo y uniformes enganchan, por fin, al público de aquí.

La historia de los Bucks se podría definir como un llegar y romper. Tener la suerte de disponer del numero 1 del Draft en la llegada de Lew Alcindor, llamado tambien Kareem Abdul-Jabbar, no tiene precio. Gracias a tal figura, en el tercer año después de su creación ya consiguieron ganar el anillo de campeones. Por cierto, el único de su historia, en 1971.

Los años setenta, hasta la huída de Abdul-Jabbar y la previa retirada de Robertson, dejaron un buen sabor de boca en la germana ciudad de Wisconsin. Tampoco fueron malos los ochenta, en que llegaron en más de una ocasión muy lejos en los Play-Offs, aunque sin conseguir volver a una final de la NBA. Unos grises noventa, con un cambio de uniforme que pasó del verde y rojo al púrpura y verde, dejaron a los Bucks con una buena plantilla al final del siglo XX.

Este equipo, liderado por el mejor back-court de la época (Robinson-Allen-Cassell), culminó su gran historia al llegar a la final de conferencia, y perder con unos 76ers, que junto a Celtics han sido sus malditos históricos. Allen por Payton (se podría decir nada), Cassell a los T-Wolves y Robinson de trotamundos, dejaron a los Bucks con un segunda ronda del Draft (Michael Redd), y pocas joyas más.

TJ Ford y, dos años más tarde, Andrew Bogut con el número 1, más la inclusión de Simmons, devolvieron a los de Milwaukee en territorio de Play-Off, donde poca resistencia pudieron presentar a los Pistons, que defendían su título de conferencia. El traspaso de Ford a cambio de un talentoso Villanueva, da a los nuevos Bucks más consistencia interior, para volver a dar guerra en postemporada.

Un equipo que mira al futuro con optimismo, y con un look renovado, para dejar atrás el maldito púrpura, un color que no iba ni con las raíces, ni con la identidad de la franquícia.

Me gustaran los nuevos Bucks? No dudeís ni por un momento que al menos podré ver sus partidos, ya que hasta ahora siempre los había visto vistiendo igual de mal. Lo único del viejo look que merece pasar a la historia es el parquet del Bradley Center, sin duda uno de los más elegantes del mundo NBA.