La casualidad o el destino, quisieron que los Rockets de San Diego recalaran en Houston, ciudad donde está ubicado el centro espacial de la NASA, y lugar en el que se presenta muy adecuado el nombre. Leyendas como Tomjanovich, Moses, Ralph Sampson, Robert Horry (un tío que tiene 6 anillos con tres equipos, merece ser leyenda) y los más recientes Francis, Mobley, McGrady y Yao.
Dos anillos conseguidos gracias a las aptitudes de Michael Jordan por el béisbol, es todo lo que puede presumir esta franquicia que perdió dos finales contra los Celtics de Larry Bird. Sus víctimas fueron los Knicks, y los no más afortunados Magic de Orlando. O lo que es lo mismo: Ewing, Starks, Jackson, O’neal, Hardaway...todo para que Hakeem y un año más tarde Drexler pudieran ganar su preciado anillo. En su búsqueda llegó años más tarde el maldito Charles Barkley, que entró sin premio en el Hall of Fame.
Con Shane Battier llega un hombre de equipo a una plantilla que, por nombres, puede aspirar a todo. Mis dudas están en los banquillos, y en la respuesta de un McGrady que cada año veo más frustrado, más cansado.
Van a sudar en el oeste, y más en su división. Los Mavericks defienden el título de la conferencia y los Spurs quieren volver a reinar. Los Grizzlies han hecho una arriesgada apuesta de la que pueden salir muy beneficiados, y New Orleans parece haberse reforzado bien. Pueden verse en Play-Off fácilmente, pero los Rockets también son candidatos a la cola de su división.
No me cae bien Houston, aunque es mi favorito de los de Texas. Como este año tendrán dos titulares All-Star y el lujo de estar de vacaciones en abril.
