Tuesday, January 09, 2007

Wilton VII

En tierra de nadie

Tras la petición de traspaso, la elección de Adjimata Tabuzzi (pívot angoleño de dudosa calidad que todas las predicciones situaban en los Sonics) fue el segundo signo de que el matrimonio se había roto. Randy Wilton no volvería a vestir nunca más la camiseta de los Condors.

Pasó el verano de gira por África como cabeza visible de su fundación, ajeno como el año anterior a todo lo que ocurría en la liga, y esperando aquella llamada de su hermano que le confirmara que había sido traspasado; tanto le daba dónde.

Dos leyendas de la liga como Olajuwon y Diogu le acompañaron durante aquellos días, habiendo unido fuerzas en una misma lucha común. De ambos aprendió una ética y forma de ver la vida que hasta el momento no había contemplado. Hasta ahora su vida había formado parte de su carrera, y se había propuesto que aquello no ocurriera jamás.

Hizo escala en París antes de volver a casa, para asistir a la final de la Copa Mundial. El Zeleznik buscaba otra victora, como la que había conseguido un año atrás ante los Condors, en un partido en que Wilton, Thomas y Murdock no pudieron participar. Pero los Celtics hicieron honor a su buen nombre, y Barson seguía cultivando una gran carrera e imagen allí donde iba.

Regresó a Washington para volver a partir inmediatamente, con la bella Nueva Zelanda, que organizaba el mundial de baloncesto, como destino.

Con un oro en el mundial del 2022 y otro en los juegos, por primera vez quedaba fuera de una lista con la selección norteamericana. Para evitar la polémica viajaba nada más que para presentar su nuevo acuerdo con Reebok, y volar enseguida a Estados Unidos para ver el mundial por televisión.

Se alegró mucho por su amigo Fortson cuando este salvó el culo al llamado mejor baloncesto del mundo, al anotar una canasta en el último segundo ante Croacia. Se metían en semifinales, donde acabarían con España; pero en la final, no pudieron con Brasil, que confirmaba así su llegada a la zona más noble del baloncesto mundial.

Con estas, llegaba el mes de setiembre y la situación de Wilton seguía cultivando muchas dudas. Greyard se limitaba a contestar a la prensa especializada: "esperamos a Randy, como a todos, a finales de mes para empezar los entrenamientos".

Brian Shaw le contradecía en posteriores declaraciones y era fulminantemente despedido. Una excusa perfecta para abandonar aquel barco a la deriva y fichar por los mucho más ilusionantes Lakers, que dos días más tarde le presentaban como entrenador.

Llegó el denominado día de la prensa, para fotografiar y hablar por primera vez con los jugadores, y Wilton seguía en la casa de sus padres. La misma actitud pasiva de Randy usaron los Condors, metiéndolo en la lista de lesionados y sin dar ninguna explicación acerca de su ausencia. Simplemente, ambas partes se ignoraban y nadie pedía tampoco muchas explicaciones, pues todo aquello en general ya daba para un gran escándalo.

Cada día saltaban nuevos rumores sobre su posible destino. Según un periódico tejano el mismo Olajuwon le había dicho que los Rockets estaban dispuestos a todo, al igual que los Pistons y los Pacers, que dirigían Hill y Miller respectivamente desde los despachos.

Cuando llegó su cumpleaños ya llevaba 30.000 dólares gastados en multas que le imponían desde Oklahoma y la misma liga, que aún no estar en su contra se limitaba a aplicar la norma vigente. Aquel mismo día recibiría una inesperada visita de Willie Barson, su gran rival en cancha y con quién tan solo había intercambiado cuatro palabras en los fines de semana de las estrellas hasta aquel momento.

Le dio un uniforme de juego y le llevó personalmente al partido benéfico que organizaba Herb Douglas, pívot de los Wizards. Saltó a cancha nada más que doce minutos, en que demostró no haber perdido nada de su toque en aquel largo verano sin tocar balón.

Aún haber ganado publicidad con aquel gran gesto, coincidiendo además con el cumpleaños de Wilton, Randy sabía que Willie no había hecho aquello para ganarse aún más el favor del público...

Empezaba la liga, y Wilton seguía ingresando ceros en su cuenta corriente, a pesar de realizar todos sus entrenamientos en un equipo semiprofesional como eran los DC Admirals. Sabía que tenía que volver a estar en forma para si, en alguna ocasión, llegaba el momento.

Era consciente de estar en el mejor momento de su carrera, físicamente. Era el estado óptimo, cuando podía hacer más daño. Era lo único que le sabía realmente mal de su guerra contra Greyard, el no poder dar en cancha todo aquello que en estos momentos se veía capaz de ofrecer.

Asistía a diario al Eagle Complex para ver los partidos de los Wizards. El rocoso pívot Douglas capitaneaba el equipo, que acoplaba novedades tan interesantes como Hurbett (alapívot estrella de los Hawks), Layne (mejor jugador de Portland en la última década, y que había pasado en los Nets los dos últimos años) y Andy Lyndon, un prometedor rookie que había llegado con el número 4 del Draft.

Un Draft que era de los mejores que se recordaban en mucho tiempo, con tres jugadores que podían tranquilamente llegar al All-Star. El número uno, Jamal Bullock, un pívot que prometía grandes tardes al siempre pesimista público del Madison, el mismo Lyndon y Marcus Lemmeis, el segundo en ser elegido (por los Lakers) y que era en aquel mismo momento el líder anotador de toda la liga, y un claro candidato al MVP.

Los Condors sorprendían al ser líderes en el duro oeste, con un juego intratable en defensa, y muy duro en ataque. Van Fyde aportaba la dosis de talento, mientras Abbey se dedicaba a sus habladurías, Thomas a morder todo aquel que le defendiera y Briones a alzar el puño a la más mínima.

Llegaron las navidades y el casillero de Randy, como el año anterior, estaba vacío. Las aprovechó la mar de bien, casándose con la periodista Nancy García, con la que llevaba saliendo cerca de un año, y realizando un viaje a Vanuatu más pendiente de noticias de lo que hubiera querido. Y es que, como le recordaba su hermano, tarde o temprano se realizaría un traspaso.

Al volver del paraíso incrementó el ritmo en los entrenamientos. Estaba seguro de que su momento llegaría y, cuando lo hiciera, quería estar a la altura de sus própias expectativas. Ejercer un dominio nunca visto en más de medio siglo, nada más y nada menos.

Por su recién estrenada mansión a las afueras de la capital pasaron en aquellas fechas gente como Hurbett, Layne, Fortson, Barson, Will Smith...todos ellos menos el último disfrutaron de una agradable cena y del privilegio de jugar en la cancha cubierta más moderna del estado.

Para gran sorpresa por su parte, salió elegido como pívot titular de la conferencia oeste. La NBA había escondido, por primera vez, el estado de las votaciones hasta el día de anunciarlo, con lo cual fue notícia para todo el mundo.

Decidió que, a diferencia del año anterior, esta vez sí que iría. Para volver el cariño a la gente que había confiado en él, y que le convirtieron, después de Barson, en el jugador más votado.

En Portland, que celebraba el cincuenta aniversario de su único anillo, formaría quinteto titular junto a Norman (Dallas), Sanders (San Antonio), Lemmeis (Los Angeles) y Reid (San Diego). Esperarían en el banquillo dos viejos conocidos, con lo cual Oklahoma City llevaba tres, como eran Thomas y Van Fyde, además de Stackhouse (Phoenix), Voshell (Seattle), Haykes (Golden State), Taylor (Houston) y Adams (New Orleans).

Por su parte, el este contaría con Mills (Orlando), Learving (Detroit), Dewirn (Chicago), Fortson (Milwaukee) y Barson (Boston) como titulares. Bullock (New York), Stamp (Boston), Bickerstaff (Miami), Benjamin (Cleveland), Layne (Washington), House (Detroit) y Jerretts (Boston), saldrían desde el banco.

En un partido para él cargado de simbolismo, Wilton decidió tapar con un parche el escudo de los Condors antes de saltar a cancha. Una vez allí, sacó todo su arsenal de movimientos disponible para finalizar el partido con 32 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias, ganando el MVP por segunda vez en su carrera.

Fue un gran fin de semana, al que le siguió el mejor lunes de la temporada, al recibir de su hermano la noticia de que Greyard le había por fin abierto la puerta. En un intercambio a tres bandos, unos Pacers colistas de la liga se habían llevado la mejor parte. Llegaba el mejor pívot de la liga a un equipo que contaba tan solo 10 victorias de 61 partidos jugados.

Le quedaban pues veininueve choques, al nuevo número 13 del equipo de Indiana, que llevaría el número que le habían retirado en Georgetown y que le identificaba con Wilt Chamberlain por primera vez desde que había llegado a la NBA. Reggie Miller llegó a ofrecerle su número 31 el día de la presentación, pero Wilton no pudo más que rechazar aquel honor.

Empezó fuerte con 58 puntos y victoria ante los Titans, en la primera de sus grandes exhibiciones de la temporada que para él contaría tan solo con 29 partidos. No muchos menos, diez, que la temporada anterior de hecho...

Wilton acabaría aquel breve parentésis en su carrera llevando a los Pacers a un récord de 21-8, y dejando atrás sus mejores noches. El ejemplo más claro, aquel mágico 1 de marzo en que, jugando todo el partido, anotó 94 puntos a los Condors, que salieron humillados en una derrota por 146-89. Cogió, además, 25 rebotes a los que añadió 7 tapones.

No fue la última de sus grandes noches, finalizando la temporada habiendo logrado récords como 75, 64, 59, 56, 52 en dos ocasiones 51 y 50 puntos en un partido. Suyos fueron tambien, los récords de temporada en rebotes (29) y tapones (14).

La monstruosa estadística de 41'4 puntos, 21'3 rebotes y los 4,8 tapones jamás saldría en la estadística de aquella temporada, pero se convirtieron en toda una declaración de intenciones y números para el recuerdo, del jugador más dominante que la NBA había conocido hasta el momento en aquel siglo.

Con 31-59 los Pacers se quedaban muy lejos de los Play-Offs, pero en una buena situación para ofrecer la renovación a su nueva estrella, para que les trajera el primer anillo de su cincuentenaria historia.

Randy, aún sin saber que hacer una vez acabara contrato, asistió para volver a su anterior rutina a los tres partidos de la final del este jugados en Washington, que enfrentaba los Celtics y los Wizards. Los de Massachussets, con el MVP Barson rozando perfección, lograron por 4-2 el pase a la final, territorio suyo por tercera ocasión consecutiva.

Los Condors echaban a perder el sueño del rookie del año, y segundo en la votación del MVP, Marcus Lemmeis, y sorprendían a todos al meterse en la final del oeste. Greyard se encontraba en su salsa, con la oportunidad además de meterse con Wilton y la poca importancia de este en el equipo. Pero los Spurs de Sanders les barrieron en cuatro partidos, y el propietario tuvo que cerrar la boca avergonzado.

Barson hizo gala de su experiencia y lideró a los Celtics al primer back-to-back que conseguían desde aquel remoto 1969, en el mítico séptimo partido jugado en Los Angeles, y con Bill Russell ejerciendo de entrenador y jugador. Así Willie, con el número 9 a la espalda, logró con aún más merecimiento su hueco entre los más grandes del Garden, con 27 años y aún mucho camino por recorrer.

En lo que se refería a Randy, el verano le llegaba con muchas dudas en aquella cabeza que ya parecía, por fin, haber sentado. Ante su gran contrato, ¿qué haría? ¿Renovar con con los Pacers? ¿Aceptar la propuesta de Hakeem y los Rockets? ¿Acompañar a Lemmeis en su viaje para traer el anillo otra vez a Los Angeles? ¿Quedarse en Washington? Demasiadas propuestas, y todas igual de buenas como para atreverse a descartar alguna...

6 comments:

avenida said...

genial tío, lo malo de leérselo es que al instante dan ganas de que escribas otro....Una pasada, eres un crack.
P.D. a ver cuando te pasas por la liga de Dm2...

true wolf said...

¿Ya han arreglado el problema? Pensaba hacerlo pronto, un día que tenga tiempo, y actualizar plantilla. Por cierto, mi msn es oleguer55@hotmail.com. Este es el nuevo, en la liga dm2 dejo el viejo de momento. A ti te doy el nuevo, y a todos los que os paséis a menudo y queráis agregarme

sixers29 said...

hola true,espero que ahora al publicar no me aparezca error,es que en el post anterior pues el otro día te escribí un comentario largísimo y me dio error.
Pues Wilton ha jugado pocos partidos pero a nivel individual ha estado mejor que nunca.Me parece que no va a renovar por los Pacers,me inclino más por Washington o por los Lakers.
Por cierto la idea de poner labels es genial.

Juanejo said...

que crack!!! me ha molado lo del pivot angoleño que apuntaba para los sonics....me suena la historia jejejeje.
yo en la liga dm2 estoy agonizando con una plaga de lesiones sin precedentes.

true wolf said...

Pierce y tu compadre Lewis tambiéne están en mi estelar enfermería. A ver si paso a ver tu plantilla, puede que te interese tener a Rashard en tu equipo jejej

El guiño del pívot era un cebo que sabía que los habituales en tu blog cazarían al momento xD

Juanejo said...

bueno, bueno, pues si compadre, tendremos que hablar por lewis...no se si te gusta Jason Richardson, jeje