Saturday, December 09, 2006

Wilton V

Nuevo equipo, nuevos retos

Tras una semana de negociación del nuevo contrato (90 millones de dólares por 3 años), el 6 de julio Randy Wilton estampó su firma. Aquello que parecía poner fin a la guerra iniciada el año pasado, era tan sólo el principio, pues ahora los equipos interesados en sus servicios debían presentar sus ofertas.

El hecho de ser el contrato más alto de la liga alejaba el límite salarial de muchos de la negociación. Solo los Bobcats, los Blazers y los Condors podían por aquel entonces permitirse aquello. También los Wolves, cuyo compromiso con Greg Oden y su contrato acababa de expirar.

Wilton se trasladó a Washington, a descansar en la casa nueva que había comprado a sus padres, que finalmente habían accedido al traslado. Su hermano era quién le llevaba la negociación, y cualquier destino posible sería bien visto para Randy.

Aún así, cuando recibió la llamada de William para anunciarle que iría a los Oklahoma City Condors, sintió que a lo mejor se había equivocado. No había estado nunca en aquella ciudad, y los Condors solo habían llegado a los Play-Offs en una ocasión; en catorce años de historia. Además, su uniforme era el que menos le gustaba a Randy...

Al momento que los veteranos Alessio Cavenaghi y Jimmy Roberts partían volando hacia Philadelphia, Randy Wilton era presentado en su nueva casa. Llevaría el número 31, y en la primera charla con el General Manager Brian Shaw exigiría buenos compañeros para ayudarle a conseguir lo que había prometido: traer el anillo a Oklahoma.

Por el momento había decidido no comprar ninguna casa en la ciudad, y se acomodaba en un hotel de lujo en el que pasaba seis horas diarias de gimnasio preparando el primer compromiso que le esperaba: los juegos olímpicos de Capetown (Suràfrica).

Intentando emular aquel legendario Dream Team, habían reunido un conjunto de gran calidad y con mucha cantidad de hombres altos. El objetivo no era otro que traer el oro a casa, como cuatro años atrás no se había conseguido ante Alemania.

Así Sam Cassell (entrenador de los Clippers) dispondria de cuatro pívots de nivel All-Star: Wilton (Oklahoma City), Mills (Orlando), Francis (Denver) y Funs (Houston); dos ala-pívots dominantes: Norman (Indiana), Stackhouse (Phoenix); dos aleros de lujo: Dewirn (Chicago), Daniels (Vancouver); dos grandes escoltas: Barson (Boston), Fortson (Milwaukee) y los mejores bases de la liga: Reid (San Diego), Lewis (Dallas).

Tras una primera ronda muy cómoda para los americanos, Ucrania en octavos fue la primera en poner aprietos. Nickiev llevaba el partido a la prórroga tras convertir un triple, y Arkeve les daba ventaja a falta de quince segundos. Tuvo que ser un gran "clutch timer", Fortson, quién diera la victoria a los suyos en el último suspiro.

Panamá fue presa fácil en cuartos, y la ahora débil Alemania no puso ningún problema en semifinales. Así pues, todo se decidiría en la final ante la Bélgica de Van Bast y Michail, que acababan de dar al Charleroi su primer título continental.

Fue un partido igualado en todo momento, pero la superioridad física de los hombres de Cassell acabó llevando el partido a su favor, y los Estados Unidos ganaban la primera medalla de oro olímpico tras la conseguida en el 2016.

Ajeno a todo lo que ocurría en la liga por orden de Cassell, Wilton se encontró al llegar a su nueva casa con jugosas novedades en la plantilla. Shaw había traído todo un All-Star como Abbey, base de los Grizzlies y Murdock, artífice del último viaje de los Raptors a los Play-Offs. Se unían a Oswaldo Briones, explosivo anotador panameño que llevaba sus dos años como profesional siendo el líder de los Condors.

Así se había logrado una buena mezcla de veteranía y juventud, en un equipo que a su vez contaba con tres jugadores jóvenes como proyectos de futuro: Casey Thomas, ala-pívot rookie de gran proyección que habían elegido con el número ocho del Draft, el alero Louis Russell y el escolta Jeremy Van Fyde, que fue el rookie del año en la temporada anterior.

Faltaban aún dos piezas por encajar, más fichar un entrenador. Este último apartado fue el más difícil de conseguir, y cuando ya habían llegado Matteen Hodges para el juego interior y Danny Barros como el base suplente, se convirtió en un tema urgente para Shaw.

Mientras el propietario Walter Greyard era partidario de hacerse con los servicios de un novato como Andre Miller, Shaw propuso su viejo amigo en el cuerpo técnico Laker, Ron Harper, como la solución más efectiva para el banquillo Condor.

Al final fue el criterio de Shaw el que se impuso, y Ron Harper llegó al banquillo de la franquícia de Oklahoma. Con poco tiempo disponible, planificó una pretemporada suave con el objetivo que el equipo empezara a dar muestras de todo su potencial a partir del mes de febrero, y llegar a los Play-Offs en condiciones de ganar el campeonato.


Pero aquel equipo forjó ya de buen principio una identidad que no iba acorde con lo que Harper y Shaw habían planificado: un equipo duro. Wilton era el chico bueno en un equipo en el que Abbey hacía gala de su habitual jerga y lenguaje corporal en los partidos, el rookie Thomas se peleaba con todo aquel que osaba meterse con su autoridad y Briones celebraba todos y cada uno de sus mates gritando al cielo y provocando aquel que lo había recibido en cara.

Eran un equipo difícil de defender y más complicado de atacar. El quinteto que formaban Wilton, Thomas, Briones, Van Fyde y Abbey salía a jugar con una intensidad y un ritmo inalcanzable para la mayoría de equipos. Hodges lo daba todo cuando tenía la oportunidad de dar descanso a Wilton, Russell y Murdock aportaban una calidad desde el banquillo que nadie más podía dar y Barros se había convertido en el líder en robos por minuto jugado. El ala-pívot Banner, el alero Mikki Williams y el base Frey completaban la rotación sin tener muchos minutos.

Así pues, los Condors habían faltado a la promesa de Harper al llegar con un récord de 26-4 al primer tercio de temporada. Wilton era el máximo reboteador y taponador del campeonato, y segundo máximo anotador por detrás de Taylor. Con estos números llegó al partido de navidad, el que su equipo jugaría en el Independence Coliseum de Philadelphia.

Allí la franquícia cumplió su promesa de retirar para siempre el 31 de Wilton, y este a cambio evitó que los suyos les dieran una paliza a sus Sixers, que no habían empezado muy bien la temporada (13-29).

Los Condors daban que hablar, y recibían aplausos y abucheos a partes iguales en todo el país. Mientras que algunos veían en ellos una evolución del Run&Gun, otros veían un equipo anclado en la defensa que solo jugaba por las individualidades de su pívot estrella.

También fuera de la cancha provocaban escándalos y confusión. Como por ejemplo el episodio de la pelea en un bar por parte de Casey Thomas, y en la que la prensa involucró también a Wilton (fan reconocido de la vida nocturna), Briones y Murdock.



Los Condors llegaron al All-Star de San Diego con un envidiable récord de 47-8, y la liga les premió con tres jugadores elegidos para formar en el equipo del oeste, que sería dirigido por Ron Harper. Así pues, Wilton formaría en el quinteto titular junto a Stackhouse (Phoenix), Sanders (San Antonio), Taylor (Houston) y Reid (San Diego). El ya veterano Abbey y Briones le acompañarían desde el banquillo, en el que también formarían los veteranos Daniels (Vancouver) y Voshell (Seattle), el pívot Francis (Nuggets), Bickerstaff (Utah) y Lewis (Dallas).

Por parte del este saldrían de titulares: Mills (Orlando), Norman (Indiana), Benjamin (Cleveland), Fortson (Milwaukee) y Barson (Boston). Redner (Chicago), Learving (Detroit), Dewirn (Chicago), King (Charlotte), Layne (Brooklyn), Myers (Orlando) y Richmond (Miami), lo harían desde el banquillo.

En todo momento el oeste llevó el peso del partido, y Wilton era el centro de atención como tanto le gustaba. Fue el máximo anotador y reboteador del encuentro, y se quedó a dos asistencias de repetir su histórico triple doble logrado dos años atrás. Briones cerró la boca, con 20 puntos, a todos aquellos que discutían su presencia en el partido, y Abbey jugaba su octavo All-Star, el primero sin la camiseta grizzlie.

Tras aquel parón los Dark Condors (así les nombraba la prensa, por el odio y fascinación que generaban a partes iguales), siguieron su andadura hacia lo más alto de la conferencia y la liga. Rompieron la mejor racha de la historia de la franquícia (catorce, logradas aquel mismo año) con diecinueve victorias consecutivas, y afrontaron la última parte del calendario sabiéndose ya el mejor récord de la liga; quizás por esto Harper reservó jugadores clave.

Terminó la fase regular y se producieron los emparejamientos en Play-Offs. Los Spurs del joven Sanders eran el primer rival a batir en el camino hacia el título. El espectacular alero de cuarto año había metido por los pelos a la franquícia tejana en la postemporada, la primera que vivían desde el año 2017.

Aún el esfuerzo de aquel chico de 24 años, los Condors no tardaron más de cuatro partidos en barrer a su rival y esperar el siguiente, que llegaría de la serie que enfrentaba a Clippers contra Grizzlies. Finalmente Daniels tiró de orgullo metió a la franquícia canadiense en segunda ronda, cuando ya nadie apostaba por ellos.

El veterano alero logró anotar 36 puntos y dar la sorpresa en el primer partido jugado en el Henry Ford Memorial de Oklahoma, siendo el protagonista de un partido en el que Wilton recibió el premio al mejor defensor y el MVP de la temporada, el segundo que conseguía en ambos apartados. Aún así, los cuatro siguientes se le hicieron demasiado largos (el que había liderado a los Grizzlies al back-to-back ya no estaba en su mejor forma), y los Condors se clasificaban para su primera final de conferencia, que jugarían ante unos Suns que seguían vivos en su camino de defender el anillo, tras haber derrotado a los Rockets.

Poco pudo hacer el juego alegre de Nash en el partido más defensivo que Harper había planteado nunca. Stackhouse, Newble y Stone quedaron por debajo de los 20 puntos en los dos primeros partidos, y los Condors lograban una ventaja de oro que les serviría para, tras perder el cuarto, resolver en el quinto partido la serie y llegar a la final de la NBA.

Todo había ido muy rápido aquel año; el oro olímpico, el nuevo equipo, las salidas nocturnas, el fenómeno Dark Condors, el MVP y el mejor defensor y, finalmente, las finales. Todo aquello era muestra del dominio absoluto de Randy Wilton.

Los Celtics vencían a los Bulls en la final del este y serían el rival de los Condors. Otra oportunidad que se le presentaba a Randy para humillar a su gran rival (Barson). Así lo haría en los dos primeros partidos jugados en Oklahoma logrando 35 y 43 puntos, y dando ventajas de hasta 20 puntos en ambos compromisos.

Viajarían a Boston con la moral muy alta y dispuestos a finalizar la serie en cuatro partidos; pero saltó el escándalo.

La policía de Massachussets encontraba marihuana en las maletas de Thomas, Wilton y Murdock, que eran obligados a volver a Oklahoma y multados por la liga con tres partidos de suspensión. Barson aprovecharía para empatar la serie en el Green Garden y dar ventaja a los suyos en Oklahoma.

Wilton y Thomas eran autorizados a viajar con el equipo, no así Murdock, que tenía además pendiente un juício por resistencia a las autoridades y alterar el orden público. Wilton se aislaba de los insultos y provocaciones que recibía para anotar 58 puntos y dar la victoria a los suyos, empatando la serie (3-3).

Mientras los periódicos de Boston seguían haciendo sangre con el asunto y la poca suspensión que la NBA había impuesto los Condors, más oscuros que nunca, ganaban la final y se alzaban con el primer campeonato de su historia.

Aquel conflicto iría más allá de los límites de aquel mes de junio, y sería para siempre recordado para los Celtics como el robo más grande de la historia de las finales.

7 comments:

Wilt Chamberlain said...

Hola wolf cuánto tiempo. Como sabrás estoy a régimen de blogs, aun así no puedo evitar pasarme por este mundillo diariamente, aunque en mucha menor medida.

Como veo sigues con tu impresionante derroche de imaginación, y la evolución de Wilton, a pesar de algunos altibajos y los clásicos problemas antideportivos, parece que va por el buen camino. Sin duda se le puede considerar ya una megaestrella consolidada de la liga.

Por cierto, este puente está siendo epsectacular, todo el mundo se ha esfumado. Saludos.

true wolf said...

Ei Wilt!!

Pues sí, no sabía si publicar o no por temor a la poca gente que lo vería pero bueno,algún clásico o otro siempre queda por allí.

Sobre lo de tu régimen, ya sabes que voy siguiendo tu blog y siempre es agradable ver alguna novedad, a ver si pronto nos traes algún otro artículo con el que ilustrarnos compañero ;)

avenida said...

acabo de volver, y la verdad que espero que a Iverson le hubiera ido tan bien como a Wilton tras marcharse de Philly...es que no me acuerdo, jeje.
Un gran trabajo tío

rafita said...

me dejas atonito con estas historietas, macho te lo curras de una manera tremenda

Pierce said...

¡El mayor robo de la historia! pero que es esto wolf???, 3 partidos por posesion de maria??!! a la carcel!!! y el anillo para Boston y Barson jajaja. Que tiempos en los que estava David Stern imponiendo sanciones...

Bueno, bromas aparte, este creo que ha sido el que mas me ha gustado de los cinco, te lo curras mucho, sigue asi amigo ;)

PD: la proxima vez intenta que Boston se lleve el anillo, aunque solo sea pa levantarme la moral, pq con los Celtics de ahora... XD

true wolf said...

Se llevaron uno si no recuerdo mal xD y tranquilo, Barson tiene la misma edad que Wilton así que hay rivalidad para muchos años

sixers29 said...

hola Wolf,acabo de leer este extraordinario post sobre Wilton,al final ha acabado en un equipo conflictivo,es decir,como los pacers actuales,jeje.
La duda ahora es ¿el equipo tomará medidas en verano debido al conflicto producido en las finales contra Boston? supongo que lo sabremos en la proxima entrega,jeje