De los cinco que os llevo diciendo que cambiarán de uniformes hace tiempo empiezo por los Nuggets, que al final lo han dejado en una nueva recolorización del logo e inapreciables cambios en sus uniformes local y visitante principales. Yo pensaba que reajustarían el diseño al del uniforme alternativo, al estilo Sixers, pero al final solo han añadido una pizca de azul oscuro y, al menos durante tres años, seguirán vistiendo tal y como os presento más abajo.
Thursday, July 31, 2008
Una imagen vale más que mil palabras
De los cinco que os llevo diciendo que cambiarán de uniformes hace tiempo empiezo por los Nuggets, que al final lo han dejado en una nueva recolorización del logo e inapreciables cambios en sus uniformes local y visitante principales. Yo pensaba que reajustarían el diseño al del uniforme alternativo, al estilo Sixers, pero al final solo han añadido una pizca de azul oscuro y, al menos durante tres años, seguirán vistiendo tal y como os presento más abajo.
Wednesday, July 30, 2008
Uno que lo deja
Me niego a seguir siendo fan de un equipo que viste peor que la amplia mayoría de franquícias de la WNBA, hasta aquí podíamos llegar. Se acabó, me bajo del barco ya mismo, indignadísimo por lo sucedido, o más bien por lo que está por suceder. Y sí, antes que algunos intenten hacerme recapacitar que sepan que esto es mucho peor que lo de los Sixers vistiendo de negro o los Pistons de verde azulado.
En fin, cuando lo veáis sabréis de que hablo. Y eso que el logo secundario prometía, de hecho yo me las prometía muy felices con él. Más tarde vino la primera decepción, al ver que aquel lobo aullando no sería la imagen principal de la franquícia pero bueno, tuve paciencia, a la expectativa de un uniforme digno de tan bonita combinación de colores (verde y azul).
Pero bueno, he visto una sola imagen así que no diré nada, por el momento. Mejor pinta lo que he visto y pronto os traeré de Magic, Hornets y Raptors. Los de Orlando volverán a las franjas verticales en su vigésimo aniversario, cambian también el estilo de letra y el azul se asemeja más al antiguo. He visto solo un detalle del cuello pero no pinta mal.
Los Hornets, por su parte, modernizan al viejo Hugo (como los Wolves para no pagar la multa que supone cambiar el logo). Sí, la NBA apesta, y por culpa de esta norma muchos equipos no cambian lo suficiente y pasa lo que pasa. El de los Hornets no estará mal, el estilo de letra es mucho más acorde a la ciudad que les acoge. Tendrá también franjas verticales, si lo que he visto es cierto no está mal pero tampoco mola, digamos que está bien pero no destaca.
He citado también a los Raptors, que en verdad lo único que han hecho ha sido (por fin) eliminar el púrpura del logo principal y preparar el terreno para su nuevo y futuro uniforme secundario negro. Por cierto, también han acordado el logo a la totalidad de sus colores los Nuggets, que al final solo introducen pequeños detalles de azul oscuro en sus uniforme local y visitante.
Y he dejado por último lo mejor, unos Kings que me han sorprendido gratamente con su nuevo uniforme, muy sencillo y bonito con el choque entre púrpura oscuro y negro. De momento lo mejor que he visto, a falta de ver en detalle los de Hornets y Magic. Al de los Wolves lo doy ya por perdido, sin duda lo peor de la NBA junto al naranja de los Bobcats (al que no le queda mucha vida) y el insulto a la historia de los Sixers.
En fin, acabo este artículo de indignación diciendo que ya estoy de vacaciones y quizás haga algo en los próximos días, seguramente en esta línea. Analizaría el Draft de mi equipo pero ya no tengo, así que os dejo avisando que seguramente Rockets (negro), Grizzlies (azul claro) y Bucks (rojo) tengan uniformes secundarios en un futuro próximo.
Monday, July 21, 2008
Relámpagos en Oklahoma
Puede que Gary Payton pague sus palabras y muera, como lo ha hecho su equipo, sin ver su camiseta retirada en ningún pabellón NBA. Poco le importará al "guante" que los cuatro vaqueros que paguen sus abonos al traidor Clayton miren hacia el techo y no vean su número veinte. Es más, si esto se da no hará más que confirmar a los Thunder como la franquícia más repulsiva y detestable de la liga.
Un gran mercado queda atrás pero, en el caso de los Sonics, una gran historia. Más allá de aquel único anillo quedarán para siempre la infinidad de jugones que han vestido de verde y oro, uno de los pocos derbis de la liga con Portland y, sí, incluso la derrota del 94 ante Denver. Lo que pagaríamos muchos para vivir una humillación semejante cada año, mejor ser el Atlético de Madrid de la NBA que un equipo de rancho con nombre de liga femenina.
Quizás sea para no perder la relación con Storm, el equipo de WNBA que también abandonará Emerald City y al que no veo mucho futuro en OKC, aunque poco o nada me importe. El caso es que tras más de cuatro décadas los Sonics y su historia descansan en paz, lejos de donde deberían haber permanecido para siempre y con un nombre que aunque sepa a homenaje a su lluviosa ex-ciudad de acogida dudo que haya sido elegido por esto.
Thunder, relámpago, palabra que no solo hace llorar a niños pequeños solo de nombrarla. Thunder, motivo por el que, por muy mal que me sepa, desearé año tras año muchas derrotas y una sequía a lo McGrady a su gran estrella Kevin Durant.
No estoy de humor ni siquiera para escribir mi teoría del Gatorade, cuyo símbolo es un relámpago. Dicha teoría se me ha ocurrido hoy en alguna de las ocho horas que he pasado en el curso intensivo de entrenador de primer nivel. Se resume rápidamente concluyendo que mantendrán el verde como color principal y que sacarán el naranja como secundario de la mezcla entre el tradicional dorado y el noventero rojo, con lo cuál crearán un vínculo con los Sonics y Gatorade tendrá publicidad gratis.
La verdad es que no creo en ella, sería muy descarado aunque de ocurrir sería el único que lo habría pensado. El único aspecto positivo del traslado es imaginar que imagen se sacarán de la chistera, estoy entre grana y naranja y azul y amarillo, aunque puede que, como todo el oeste, acaben con azul celeste, oscuro y amarillo.
En fin, llevo más de tres semanas durmiendo un máximo de seis horas y con fiestas en mi pueblo y cursillo a diario hasta el domingo no creo que haya margen de posible mejora. Lo dejo aquí sin foto ni nada, si alguien se pasa por aquí sigo vivo y echando en falta llevar este blog que ya tiene dos años.
No quisiera acabar sin desearle lo mejor a Juanejo y a su madre, espero que ya esté mejor porqué no estoy muy enterado del tema. Un abrazo y ánimos tío, no quiero perderte por la blogosfera porqué quizás Los lobos de Taylor cerrarían tras Sonics Garage.
Thursday, June 26, 2008
Hasta el 20 de julio
Sí, quizás hoy mismo tengo material para un post, pero mañana me voy temprano así que esto es lo último que escribo, deseando que no la caguemos en el Draft y presentando el nuevo logo principal de la franquícia, dejo la crítica de este y los secundarios que le acompañen (uno de los cuáles ilustra la gorra que luzco en mi imagen desde hace días) para mi vuelta, saludando a todos y cada uno de los que lean esto y, por cierto, felicitad el blog por su segundo cumple.
Wednesday, June 18, 2008
La leyenda de KG (V)
Mis archivos y los de este blog han decidido eliminar de su memoria el cuarto capítulo de esta serie, un expediente X que nunca verá la luz. El cinco, abierto aún a nuevos hitos que Garnett con este mismo número a la espalda logre en los próximos años, sabe mucho mejor, pues es la fin a una sequía que en Minnesota hubiera sido eterna.
Ironías del destino KG me tuvo en su contra en su primera final o, mejor dicho, no a su favor. En mi caso el motivo no fue patrio, por simpatías con nuestro amigo barbudo que por lo logrado merece también un homenaje. Como ya sabéis la mayoría yo iba con los Lakers única y exclusivamente por Kobe, que aún tiene pendiente la reválida que Garnett, Pierce y Allen llevan superando con éxito desde que el uno de noviembre el Big Three del siglo XXI debutara en un Garden que se pellizcaba aún sin creerlo.
El Draft del 2007 fue el punto de inflexión, con Boston renunciando al Pick 5 que resultó ser Jeff Green a cambio de un Ray Allen que, como mínimo, augmentaba sensiblemente las opciones de los Celtics para los Play-Offs. Aún así, y visto en perspectiva, estaba claro que faltaba algo más. Garnett era la pieza, y tras ver que aquel proyecto que Ainge ofrecía a su buen amigo McHale era de su gusto dio luz verde, y nunca mejor dicho, a un traspaso que le cambió la vida.
Intenso incluso en las pachangas del Europe Live, se acercaba el día en que su fama de perdedor quedaría aparcada. Se le discutió no haberse mostrado tan intenso en Minnesota en los últimos tiempos, algo que en el caso de Gasol con los Grizzlies se justifica a causa de la falta de motivación. Supongo que a Kevin le pasaba lo mismo así que por mi parte está olvidado y además creo que es perfectamente normal.
Garnett, Allen y Pierce iban a por todas. Se olía en el ambiente, se leía en sus rostros... La NBA entera hubiera firmado por aquel entonces un campeonato céltico, el decimoséptimo con dedicatoria apuntando al cielo tras una temporada horrenda por parte del mejor equipo de la historia de la liga. Nadie parecía destinado a evitarlo, y los únicos factores en contra (maldición de Sports Illustrated aparte) residían en las dudas hacia un banquillo que de Rivers a Pollard no ofrecía garantías.
Jugaban tan intenso que daba la sensación que agotarían sus fuerzas en enero. Thibodeau elevaba a un nivel sublime la defensa de un equipo con piezas preparadas para ello, en el que además era el gran fichaje del verano el que daba mejor ejemplo. Si Kevin, Paul y Ray predicaban por el ejemplo los otros no podían sino seguirlos, o morir en el intento, pues dudo que en el corazón de Garnett, Pierce o Allen hubiera perdón para alguien que no se sacrificara como el que más.
Ilustrativo de esta capacidad de sacrificio, de darlo todo desde el primer día, es el siguiente ejemplo. No recuerdo las cifras exactas pero poco importa, pues la anécdota se refiere al primer entrenamiento al que asistió Kevin Garnett tras su fichaje por los Celtics. Llegó dos horas antes para calentar, orgulloso de haber sido el primero en llegar a la cancha. Poco tardaría en descubrir que Ray Allen estaba ya haciendo pesas y Paul Pierce trabajando el tiro; sí, sin duda esto iba en serio...
Siguiendo con el recorrido del equipo a lo largo del año esta historia, como todos recordaremos, no pudo empezar de mejor manera, con el equipo siguiendo la estela de los Bulls del 1996 hasta que los Wizards, con dos victorias de forma consecutiva, aparcaron este sueño solo a la altura de mitos. Esto y los primeros problemas de lesiones de una plantilla en la que, era evidente, faltaban piezas.
Los refuerzos se hicieron esperar más de la cuenta, pero lo que finalmente llegó valió la pena. PJ Brown y Sam Cassell reforzaban un equipo que se sobrepuso a la baja de su MVP, Kevin Garnett, de forma gratamente sorprendente. Aquel era el primer gran obstáculo que se encontraban en su cruzada hacia el anillo, y lo superaron con creces; estaban preparados.
Finalmente, y tras la baja de Garnett por lesión, Rivers, Pierce y Allen serían los afortunados que conformarían el combinado del este que se impuso al oeste en New Orleans. Quizás para Rivers, primerizo en este evento como entrenador, tuvo algún significado, aunque poca importancia debía darle alguien que de no ganar el título quizás perdería su puesto de trabajo. Pierce y Allen, por su parte, asistieron por compromiso aunque con la cabeza en otro sitio, en junio más concretamente.
Salieron indemnes y, visto en retrospectiva, con un robo que a día de hoy lamento aún más. Y es que Lebron James fue el injusto MVP de un partido que, en realidad, su equipo ganó gracias a Ray Allen. Digo que visto desde ahora sabe aún peor que aquel día porqué esto habría completado un cuarteto de auténtico ensueño, con todos y cada uno de los miembros del Big Three con un trofeo individual a añadir al más preciado de todos, el anillo de campeones.
Y es que la metamorfosis vivida por el equipo respecto antaño no pasó desapercibida al colectivo periodístico, que premió la labor de Kevin Garnett en defensa otorgándole el premio que hace no mucho monopolizaba Ben Wallace. Trofeo totalmente merecido para el jugador que, hoy ya puede afirmarse, ha cambiado más su equipo con su llegada. El segundo, también vale reconocerlo, es un tal Pau Gasol.
Con este premio bajo el brazo Kevin Garnett llegaba a territorio maldito, la primera ronda que salvo en el año 2004 jamás había sido capaz de superar. Esta síndrome T-Mac sin duda se agudizó conforme iba avanzando la serie ante los jóvenes Hawks, con el peor entrenedor de la liga en el banco y sin nada que perder. La sombra de los Mavs planaba sobre la comunidad céltica, que de haber visto a su equipo caer hubiera perdido, por suicidio, muchos de sus seguidores. Pero en el séptimo y definitivo choque los Celtics acabaron con la pesadilla y se clasificaban para la segunda ronda de los Play-Offs.
Ahí muchos veían ya la final anticipada, yo lo llevaba diciendo de hacía tiempo y por suerte, en este caso, el tiempo me ha dado la razón. Fue un duelo a muerte en que el feudo resulto clave, y en que los Celtics levantaron aún más dudas de las que ya había a su alrededor por no aprovecharse en exceso de la mala serie de Lebron James. Volverían a la muerte súbita para un choque de infarto, un duelo Pierce-James que, en mi opinión, ha sido de lo mejor de estos Play-Offs junto al partido inaugural entre Suns y Spurs.
Paul Pierce apareció entonces como el espíritu del equipo, consciente que diez años de leyenda sin anillo pesaban sobre sus espaldas y debían quedar en el olvido. Con una exhibición de más de cuarenta puntos acabó con el vigente finalista del este y llevó a los Celtics a un escenario que, con él junto a Antoine Walker, habían pisado ya en 2001.
También Garnett y Allen habían llegado, y caído, en la final de conferencia. Tocaba dar un paso más, un salto hacia lo desconocido, y me permitiré la libertad de comparar lo que estaban a punto de hacer con lo que dijo Sam en el señor de los anillos: "si doy un paso más seré lo más lejos de casa que habré estado".
Pronostiqué un 4-1 y los Celtics alargaron a un choque más la serie, dejando los Pistons muy tocados y acabando con las esperanzas de vida de Flip Saunders en el banquillo. Garnett vencía a su mentor y llegaba al gran escenario, como uno de los tres pilares (más bien dos por aquel entonces visto como estaba Allen) del equipo por el que nadie apostaba.
Pocos son los que pueden presumir de haber acertado, más allá de aquellos a quienes podían los colores y se decantaban por los Celtics, por sentimiento más que por otra cosa. Los Lakers habían perdido solo tres choques a lo largo de la postemporada (los mismos que los Celtics ante los Hawks) y venían de vencer por 4-1 al vigente campeón, a pesar que uno de los choques fuera ganado con polémica.
Ray Allen se recuperó y fue el más regular del Big Three en la final, aunque cuando Pierce apareció lo hizo de forma estelar. También Rondo estuvo a un nivel sublime y Perkins, a pesar de la lesión, merece todos mis respetos. Ambos han aguantado el tipo y han demostrado estar hechos de otra pasta, la que separa al ganador del perdedor. Y Kevin, por fin, se ha quitado su etiqueta, a pesar de que quizás haya sido, salvo en el último choque, el más discreto del trío estelar.
El "Beat LA" se convirtió en "Defense" cuando Doc Rivers resumió en una palabra lo que les ha llevado al campeonato. Wyc Grousbeck levantaba el trofeo tras esconderse en el bolsillo el puro que a buen seguro Red Auerbach gozó como los dieciséis anteriores, donde quiera que esté. Diecisiete son ya los anillos y ha sido Paul Pierce, un chico de Inglewood, quién ha aumentado a tres la distancia de campeonatos que separa a los Lakers de los Celtics.
¿Y Garnett? Lo vimos, todos fuímos testigos. Desde ayer es ya un ganador, un campeón del mundo, algo más que un secundón al lado de Tim Duncan. Desde ayer el podio de Barkley y Malone se pone más caro, desde ayer Kevin Garnett ya no tiene la presión de, como tantos otros, no tener nada con que acompañar su MVP. Ha sido un largo recorrido, trece años luchando, sudando, dándolo todo para que este quinto capítulo que aún no ha acabado sea escrito con tinta de oro.
"I've got my own" (tengo el mío) le decía ayer a Bill Russell. Y sí, Kevin, puedes estar seguro que está orgulloso de ti, de todos vosotros, y que estará encantado que por este éxito y los que han de venir tu dorsal cinco preceda su número seis en el techo del Garden, territorio sagrado que ayer acogió tres nuevos miembros; tres de los suyos.
Lloró como un niño, como el Da Kid que nunca ha dejado de ser. Ayer tanto esfuerzo tuvo su premio, y como Shaq en 2006 fue él quién cambió el rumbo de una franquícia que no merecía mediocridad. Que lo disfrute como lo que puede ser, el primero de muchos, pues su sed de anillos no creo que se sacie tan fácilmente y tampoco veo yo a Pierce, Allen, Rivers y, sobretodo, la afición del Garden demasiado conformistas.
Wednesday, June 04, 2008
LA FINAL
La historia se ha colado en el evento y regala la final soñada por la liga, los aficionados y las propias estrellas en cada equipo. A las puertas del primer salto inicial se avecina una férrea competición entre el tercer y cuarto mejor jugador de la liga en la última era. Kobe Bryant contra Kevin Garnett, duelo de altos vuelos con ambos enfundados en camisetas que nos remiten a la edad dorada de la liga.
Ambos se presentan a la final con ánimo de redención, a pesar de que Kobe tenga ya tres anillos en su poder. No hay discusión posible, los dos pertenecen a la megaélite de la última década, siendo el tercer y cuarto clasificados en una tabla dominada por Shaquille O'neal y Tim Duncan. Ganar este anillo supondría para Kobe mirar a los ojos a Shaq y Tim, mientras que a Garnett le permitiría despejar dudas sobre su hegemonía en un cuarto puesto que alguno podría pensar que pertenece a Allen Iverson, Steve Nash o Dirk Nowitzki.
Ganar para ellos sería un gran paso adelante, pero también para sus compañeros. Paul Pierce quiere dejar atrás su récord como céltico con más partidos de Play-Offs sin anillos y, por encima de todo, asegurar su honor si algún día su dorsal es retirado en lo más alto del Garden. Tiene dos opciones, la mejor pasa por ganar un anillo y no ser el único en el techo sin tener uno. La segunda... en fin, supongo que no quiere saber que se siente en el caso contrario.
En una situación similar está Ray Allen, aunque en su caso se trata de un jugador que viste por primera vez la camiseta céltica. Hasta ahora el bueno de Ray no ha tenido suerte en sus proyectos, siempre con mimbres alrededor muy lejanos de ofrecer garantías para luchar por el campeonato. Ahora ya no es el líder, pero si recupera su nivel deseable puede ser el termometro de la eliminatoria para los suyos.
Y del Big Three de Boston pasamos al de Los Angeles, en el que en un ejercicio de patriotismo nada habitual en este blog merece ser destacada la presencia de Pau Gasol. El catalán se ha sacado en una sola postemporada la espina cada vez más clavada después de tres fracasos con los Grizzlies y ahora, en el gran escenario, sueña con ser el segundo de a bordo que regale a Kobe Bryant la primera corona de un reinado que está por empezar.
Lamar Odom es el otro jugador con un alto rol de importancia en el equipo angelino, y como Ray Allen puede ser clave en el sentido de decantar la balanza hacia uno u otro lado. Prueba de ello es su desaparición en la única derrota ante los Spurs. Pero bueno, hablaremos de esto más adelante en el análisis individual de los Lakers, por ahora empiezo por los Celtics.
BOSTON CELTICS
QUINTETO
43- Kendrick Perkins: Cada vez más suelto en ataque, haciendo su trabajo y sumando para el equipo. No se ha arrugado en su primer gran reto en la liga, respondiendo a lo que se esperaba de él y, al menos en mi caso, superando incluso las expectativas. En esta final tendrá la responsabilidad de defender a Pau Gasol, y con la posible presencia de Garnett lejos del aro deberá velar para que, en caso de fallo, los Lakers no dispongan de segundas oportunidades.
5- Kevin Garnett: El hombre que ha transformado a los Celtics tiene ante sí la oportunidad de su vida. Pesa sobre sí la histórica llama céltica, que crema por primera vez en el siglo XXI. Mejor defensor de la campaña, sabe que las posibilidades de los suyos pasan por partidos a pocos puntos y minar la moral de Kobe Bryant. Se emparejará con Odom, que puede alejarlo del aro y dejar mucho espacio para que Kobe en aclarado se las arregle con Perkins.
34- Paul Pierce: Garnett es el líder en cuerpo, pero él es el alma del equipo. La última leyenda céltica en activo lleva desde noviembre encabezando una cruzada personal y colectiva, en busca del decimoséptimo anillo bostoniano pero, por encima de todo, con el objetivo personal de no tener que ruborizarse al lado de tantas leyendas célticas que, a diferencia de él, si tienen en los campeonatos ganados la justificación para ver su dorsal retirado. Será, en principio, quién defienda a Kobe, aunque es de suponer que serán unos cuantos los tengan que bailar con la más fea.
20- Ray Allen: El tercero en discordia pero, visto el nivel mostrado hasta ahora, la auténtica clave que decantará la balanza a favor o en contra de los verdes. Más que el tiro sobre la bocina que todos soñamos se echa en falta, sobretodo, una regularidad en su juego y mayor amenaza que el tiro, que encima no está en el momento más brillante que se le recuerda. Me extrañaría que Kobe no defendiera a Paul Pierce con lo cuál, en los primeros minutos del primer y tercer cuarto, Allen debería aprovecharse de los bloqueos para volver loco a Radmanovic.
9- Rajon Rondo: Hay claros signos de síndrome Farmar, algo más grave en su caso puesto que es el base titular del equipo. Veremos si mantiene la compostura en las finales o se arruga, por ahora hay signos claros de que algo le va grande cuando ves lo conservadora que ha sido su actitud en instantes claves y finales, sobretodo en la última serie ante los Pistons.
BANQUILLO
Es una evidencia que en este aspecto los Celtics están a años luz de los Lakers. James Posey es el sexto hombre por excelencia, un jugador que en esta serie será clave por su capacidad de defender a Kobe. Los otros dos que se suponen importantes son PJ Brown y Sam Cassell, veteranos de lujo que no han mostrado la solvencia y confianza que se deseaba en el momento de su fichaje, en especial el segundo.
Leon Powe y Eddie House también aparecerán tarde o temprano, el primero para intendencia y trabajo sucio y el segundo para enloquecer el partido, aunque no creo que sea algo que ante los Lakers sea conveniente para los Celtics. Cerrarán el banquillo a lo Pat Burke Tony Allen (jugador que a lo máximo saldrá a desgastar a Kobe) y Glenn "Big Baby" Davis.
Y si hablamos de banquillo hay que hablar como no de Glenn Doc Rivers, al que no forzaremos a un uno contra uno ante Jackson porqué saldría quemadísimo. Por el momento ha cometido errores a la hora de repartir minutos entre sus jugadores, fallo que Phil Jackson, en el caso de Farmar, no ha cometido. De ganar el anillo hará historia, uniéndose a Riley, Daly, Jackson, Tomjanovich, Popovich y Brown como únicos técnicos en ganar un anillo desde el año 1987, cuando él aún vestía de corto.
LOS ANGELES LAKERS
QUINTETO
16- Pau Gasol: Blando y madre en defensa, adjetivos que poco a poco ha ido despejando hasta llevar a que algunos planteen la venta de Bynum. A diferencia de la eliminatoria ante los Spurs sufrirá mucho menos en defensa, y si Odom aleja a Garnett del aro puede ser clave jugándosela ante Perkins o siendo asistido por Kobe en caso de ayuda del segundo. De momento nos ha regalado esta perla: "no queremos saber lo que se siente al perder una final de la NBA".
7- Lamar Odom: Como dije de Ray Allen, el termómetro de los Lakers. En mi opinión será clave que se aleje del aro de cara a dejar huecos en la defensa de los Lakers que Kobe o Fisher puedan romper, teniendo así espacio para doblar balones en caso de ayuda. Es imprescindible que los Lakers encuentren espacios y opciones al contraataque, pues cerrados y sin circulación cada ataque suyo se convertirá en un infierno.
10- Vladimir Radmanovic: ¿Realmente alguien como él debe ser titular en un histórico como los Lakers y en un equipo finalista de la NBA? En fin, Allen sufrirá poco defendiéndole a él, aunque en los minutos importantes es más que probable que no esté en pista, más que nada porqué no puede defender con garantías ni a Pierce ni a Allen algo que, sin ser un experto en tareas defensivas, pienso que hará mejor Vujacic.
24- Kobe Bryant: Odio no poder teclear el ocho pero que se le va a hacer... En fin, por mucho Big Three que tengan los Celtics no tienen a un jugador tan desequilibrante y con una aura de leyenda tan grande como la de Kobe. Es él quién decanta las apuestas a favor de los Lakers, y quién antes de tiempo nos lleva a pensar en Kevin Garnett como un Charles Barkley o un Karl Malone de la vida, condenado a la miseria por el mejor jugador del mundo de su era.
2- Derek Fisher: Son discutibles sus alocadas penetraciones y su toma de decisiones en alguna ocasión, pero está claro que tiene experiencia en citas de este tipo, y viendo el minutaje que tendrá Cassell él es, junto a Kobe, la experiencia en mayúsculas de la eliminatoria. Veremos si nos deleita con más momentos para la historia, en cuanto a la final en sí su primer objetivo debe ser demostrarle a Rajon Rondo quién es alguien en la liga y quién, lo quiera o no, sigue siendo un yogurín.
BANQUILLO
Aquí los Lakers ganan por goleada. No diré que uno sea mejor o peor que el otro, lo que está claro es que a uno se le ha dado confianza para que aporte y el otro no aporta por falta de confianza en él. Farmar, Vujacic, Walton y Turiaf son, básicamente, las piezas que aparecerán de refresco, con la misma regularidad que hasta ahora.
Vujacic posiblemente acabe el partido en pista, por lo que he explicado en el caso de Radmanovic, que lo estará en lugar de Odom si Jackson quiere alejar a Garnett del aro. Farmar tendrá sus oportunidades para dar descanso a Fisher más que nada, Turiaf saldrá a currar lo suyo mientras esté en cancha y Walton tendrá más o menos oportunidades en función de que versión ofrezca.
Acabo finalmente hablando de Phil Jackson, y me ahorro el insulto que para él supondría ser ni siquiera medido a Doc Rivers. El gurú ha ganado nueve de diez finales posibles, y no creo que tenga ganas de rememorar sus dos últimas como las dos en que ha caído derrotado. Su trabajo hasta ahora ha sido mejor que Rivers pero, a diferencia de su equipo, el equipo de Doc lleva con el anillo en mente desde noviembre.
ANÁLISIS
Para el primer párrafo me centraré en este último punto. Los Celtics llevan jugando para ganar el anillo desde el uno de noviembre, es más, me atrevería a decir incluso desde que en el mes de agosto el Big Three fuera una realidad. Los Lakers, por su parte, pasaron el día uno de febrero de ser un equipo con la mente en la segunda ronda a un gran aspirante en el oeste, y tras una gran serie de victorias a ser el gran aspirante.
Su situación de favoritos desde el minuto uno y las urgencias históricas para algunos de los miembros de su plantilla puede convertirse en un arma de doble filo para los Celtics. En el ambiente huelen que solo les vale ganar, pues caer derrotados ante unos Lakers sin Bynum y con la perspectiva de enfrentarse a un Lebron James hambriento el año que viene no invitarían a una sonrisa, sin duda.
La sombra de los Miami Heat es casi tan alargada como la de Red Auerbach en el Garden. El equipo de Florida es el paradigma de equipo construído para el anillo que lo gana en la única oportunidad de que dispone, misión en la que muchos otros han fracasado. Con el Big Three envejeciendo, los Lakers adivinándose como los dominadores en los próximos cinco años y el banquillo viejo y aportando poco hay miedo, mucho miedo en Boston.
Lo miraré desde dos puntos de vista. Pienso que si la plantilla de Boston la tuviera Charlotte no ganarían la final, es más, ni siquiera habrían llegado en ella. Tengo la creencia que están allí porqué los jugadores se saben en una misión, en deuda con la historia que hay detrás de ellos y que no solo la respetan; quieren formar parte de ella, no hay más que ver el escalofriante vídeo de Garnett hablando con Russell.
Por otro lado, sabiendo que el orgullo céltico ha hecho mella en sus corazones, solo hay alguien capaz de alejarles de su ansiado anillo. Pienso que a día de hoy no hay equipo con la ambición de los Celtics, pues en LA la sensación es de que si no es este año es el próximo, y no solo este, sino que además pueden seguir sumando anillos hasta los juegos de Londres.
No veo equipo capaz de ganar en ambición a Boston, pero si veo a un ser sobrehumano al que por ambición no le gana ni el Big Three junto. Si, hablo de Kobe Bryant, el hombre más cercano a Michael Jordan que la humanidad ha conocido y que quiere dejar a Garnett, Pierce y Allen en meros Drexler, Barkley, Ewing, Payton, Malone o Miller, algunas de las más sonadas víctimas en el reinado de Air.
Las posibilidades de los Celtics pasan por la magia del Garden y asegurarse choques a pocos puntos. Si el marcador se enfila demasiado no serán capaces de seguir el ritmo, pues las características de su equipo no lo permiten. Deben frustrar a Kobe como consiguieron con James, y si lo logran serán los campeones.
Apuesto por Boston a no ser que Kobe esté a un nivel sobrehumano, algo que doy por seguro y que, en consecuencia, me hace apostar por los Lakers. Lo mío es un mar de dudas que tengo ganas de que se despejen. Disfrutaré de esta final como lo que creo que va a ser: la más grande a la que he asistido.
Echo de menos esta final antes de que empiece, supongo que es la misma sensación con la que algunos habéis tenido que vivir durante las últimas dos décadas. De momento, con el primer partido en el horizonte, me jugaré el primer suspenso, pues a las nueve tengo exámen pero seis horas antes yo veré baloncesto.
Por cierto, no puedo cerrar sin antes pedir disculpas por el abandono de este blog, intentaré regalaros a cambio varios artículos durante la serie y pronto, muy pronto, los análisis de los Wizards y el Draft de los Wolves, con un Pick 3 envenenado que sabe mal destinar a una pieza que ya tienes (Mayo) pero que peor sabrá echarla por la borda con López o Bayless.
Tuesday, May 20, 2008
Lo que nos queda
- Es la primera vez desde el año 2001 que todos los equipos que llegan a las finales de conferencia tienen al menos un campeonato de la NBA. Entonces 76ers, Bucks, Lakers y Spurs coincidieron para dar con esta circunstancia, que hasta el 2008 no se ha repetido. Esta circunstancia, aparte de este año, se ha dado también en los años 1959, 1960, 1961, 1963, 1964, 1966, 1967, 1968, 1969, 1972, 1973, 1980, 1993 y 2001.
- Es la vez en que se da esta circunstancia y que el número total de campeonatos es más alto, llegando a una cifra de 37. En años venideros solo podría virse superada si los equipos implicados fueran, tal y como está el número a día de hoy, Celtics, Lakers, Bulls y Spurs, una combinación por la que más de uno apostó a principios de campaña...
- Gane quién gane el campeonato la jerarquía de la élite de la liga tal y como la conocemos cambiará enormemente. De ganar el decimoséptimo campeonato los Celtics respirarán aliviados, algo que no ocurrirá de ser los Lakers quienes se alcen finalmente con el campeonato, pues con quince pisarían los talones a la histórica franquícia bostoniana. De rebote los Bulls podrían verse con el agua al cuello, pues los Spurs de Duncan se pondrían a uno solo de los seis que consiguieron en los noventa. Los Pistons, por su parte, pueden igualar a San Antonio con cuatro campeonatos y dejar atrás el trio de títulos que Golden State Warriors y Philadelphia 76ers también han logrado.
- En el plano técnico, dos son a priori los favoritos, vistos los acontecimientos de los últimos años. Y es que desde el añ0 1987 solo Pat Riley, Chuck Daly, Phil Jackson, Rudy Tomjanovich, Greg Popovich y Larry Brown han logrado dar campeonatos a sus equipos. Siempre que la tendencia se repita, Gregg completará la mano que empezó a llenar merced a Tim Duncan. O Popovich o Jackson, que tiene ante sí la oportunidad de ganar su décimo anillo como entrenador. Por tanto, si gana uno de los dos como en principio parece más que factible, una mano será llenada, ya sea la primera o la segunda.
- En caso de ganar Detroit o Boston Saunders y Rivers entrarían en esta selecta reserva de técnicos que han logrado monopolizar desde los banquillos los últimos anillos de campeón. No parece tarea fácil, pero el factor campo en un caso y la experiencia en el otro deberían evitar al optimismo. Y más si uno de los dos equipos resuelve por la vía rápida, pues todo parece indicar que la eliminatoria entre Lakers y Spurs se resolverá en siete choques.
- Nadie duda que Kobe Bryant y Tim Duncan son dos de los tres mejores jugadores de la última década. Manu Ginobili, Tony Parker, Pau Gasol o Lamar Odom (aún no haberlo sido, pues en 2004 lo merecía) son All-Stars puntuales, pero las verdaderas superestrellas son estos dos. También Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen (en menor medida) pertenecen en esta categoría, igual que Chauncey Billups, Rip Hamilton o Rasheed Wallace a pesar de estar algo infravalorados. De todas formas, aún hay clases, y los que la historia no olvidará son Tim y Kobe.
- En su particular duelo personal presumen de no haberse perdido ningún All-Star desde el del 1998 en New York y de tener tres y cuatro anillos respectivamente. En el caso de Kobe nadie duda que era una de las claves del Three-Peat que los Lakers lograron entre el 2000 y el 2002, pero al mismo tiempo todo el mundo da por hecho que Shaquille O'neal era el líder de aquel proyecto. Kobe no puede permitirse una derrota ante Duncan si de verdad quiere estar en la misma categoría que el Gran Arístoteles y el de las Islas Vírgenes. Un quinto anillo situaría a Duncan en lo más alto del podio, y Kobe seguiría viéndose relegado al tercer puesto en el que se sabe y que a buen seguro tanto odio.
- También es una cuenta personal la que tiene Kevin Garnett, pues hasta ahora poco hueco ha dejado la historia para él. Está clarísimo que merece ser nombrado en todo Top 10 de la década que se precie, pero no puede obviarse que esta es solo su segunda presencia en una final de conferencia y que aún no ha ganado ningún anillo. Posiblemente esté por encima de Iverson, Webber, Kidd, Nash, Nowitzki o James (los que con permiso de Billups y mi admirado Wade completarían el Top 10), pero no creo que a un competidor como él le valga verse fuera del podio de forma tan clara y tener que ruborizarse cuando mire a los ojos de otras leyendas del Garden que le recriminarán el no haber ganado ni un anillo, algo que se agraviaría aún más si encima lo pierde ante los Lakers.
- El mismo problema tiene Paul Pierce, que a pesar de haber hecho méritos más que suficientes para ver su dorsal retirado seguro que no quiere saberse como una de las pocas leyendas célticas que no dio nada a su franquícia a cambio de su presencia en el olimpo. Jugar en los Boston Celtics conlleva una responsabilidad, la de ganar anillos si no quieres ser recordado como un don nadie. Si el equipo fueran los Charlotte Bobcats posiblemente valdría con vender el producto y recordar con cariño el llegar a la final, pero en Boston todo lo que no sea ganar simplemente no vale...
- Los Celtics y los Pistons se han enfrentado un total de siete veces en postemporada, circunstancia que se entiende siendo Detroit (previamente en Fort Wayne) equipo de la conferencia oeste en sus inicios en la liga. Sus enfrentamientos se han dado con regularidad a partir de los ochenta. La era de los Bad Boys y Larry Bird saldó la rivalidad en empate a tres, empate que rompieron Pierce y Walker al derrotar a unos entonces sorprendentes Pistons entrenados por Rick Carlisle; fue el último año en que Detroit no llegó a la final de conferencia.
- Se enfrentaron dos años consecutivos en la final del este. En el año 1987 los Celtics lograron alargar su dominio en la conferencia al vencerlos por 4-2, pero no pudieron acabar con los Lakers en la final. El año siguiente los Bad Boys llegaban a su primera final, que también perderían ante los Lakers, que lograban el primer back-to-back desde que el equipo estaba en Minneapolis y el único de la era del Showtime. A partir de entonces todos los equipos ganarían más de un campeonato de forma consecutiva hasta que los Spurs rompieron esta racha al caer en primera ronda el año 2000.
- Los Spurs están en la NBA desde que el año 1976 llegaran de la ABA, y aunque el suyo es un mercado muy pequeño siempre han estado en la élite gracias, sobretodo, a las legendarias figuras de George Gervin, David Robinson y Tim Duncan. Se han enfrentado a los Lakers en postemporada un total de diez veces, con un balance de siete a tres favorable a los angelinos. Los últimos precedentes son sus cuatro duelos consecutivos desde el 2001 al 2004, que los Lakers saldaron con un balance de 3-1, cayendo solo el año 2003, en que los Spurs terminarían ganando el campeonato.
- Siempre que se han enfrentado en una final del oeste han ganado los Lakers (1982, 1983 y 2001). Es más, solo en el año 1983 los Spurs lograron ganar algun partido (dos, concretamente). En las otras dos ocasiones cayeron por 4-0, resultado que no parece que vaya a darse a día de hoy, aún con el cada vez menos fresco recuerdo del dominio absoluto Laker en 2001, cediendo un solo choque ante un gran Allen Iverson en la mismísima final de la NBA.
- Gane quién gane se alargará el monopolio de ambas franquícias en lo que a presencias en la final se refiere. Cuatro a cuatro desde 1999, empate que se romperá dentro de dos semanas. La única excepción a esta regla fueron los Dallas Mavericks en el año 2006, que pueden presumir de ser uno de los dos equipos del oeste (el otro son los Lakers del Fab Four) que desde que San Antonio ganara su primer campeonato han permitido que un equipo del este sea campeón.
- Kobe Bryant es el único MVP de la temporada regular en la historia de los Lakers que no ha ganado este mismo premio en la final. Este puede ser su año, pues por mucho tiempo que tenga no creo que le haga la mínima gracia alargar la racha de MVP's que no se alzan con el campeonato. Es más, desde que el 2003 lo lograra Tim Duncan ni siquiera llegan a la final, pues Minnesota, Phoenix y Dallas han ido cayendo sin llegar a la final el mismo año en que ganaron el premio. Alguien con la clase y casta de Bryant dudo que quiera pertenecer a este club cuyos miembros presumen de honores más bien dudosos...
- Solo en el año 1955 Celtics y Lakers cayeron ambos en la final de conferencia, con lo cuál ninguno de los dos llegó a la final. Más de cincuenta años después no creo que este dato sea relevante, pero sin duda es una muestra de la riqueza histórica de ambos equipos, que sabedores de la camiseta que defienden lucharán hasta el final. De todas formas, hay un factor que últimamente juega en contra, y es que desde el año 2003 ningún líder de conferencia (sí, ninguno) ha llegado a la final de la NBA. De seguir la racha tendremos Spurs y Pistons jugando a partir de la segunda semana de junio.
Con muchos frentes que repasar dejo aquí este repaso, pues son ya varios los puntos que se han analizado y poco es el tiempo del que dispongo. Cerraré el artículo detallando mis impresiones acerca de las posibilidades de cada equipo según mi opinión.
Boston Celtics: A favor juega el hecho de haberse mostrado muy fuertes en casa y que tienen factor cancha hasta la final. Sin embargo esto no deja de ser un espejismo, pues la racha puede que no tarde en romperse y además son los que más dudas generan de estos cuatro supervivientes que nos llegan al tramo final con serias aspiraciones.
Detroit Pistons: Tienen oficio y experiencia, pero la diosa historia no quiere ver el nombre de Chauncey Billups muy repetido en el NBA Register, y si tiene un poco de autoestima no creo que prefiera Rasheed Wallace, Richard Hamilton o Tayshaun Prince (dios me libre) pudiendo presumir de Kobe Bryant, Kevin Garnett, Paul Pierce, Tim Duncan... Sí, incluso Manu Ginobili o Tony Parker. Será la costumbre pero me dolerá mucho menos soportar el back-to-back de los Spurs a un segundo título de los Pistons con un MVP de las finales indigno de codearse con figuras de las que históricamente están a años luz.
Los Angeles Lakers: Si su rival fueran los Hornets serían mis favoritos, pero ante los Spurs tengo muchas dudas. Tarde o temprano debe demostrarse que un equipo sin una de sus referencias no puede llegar mucho más lejos, como les pasó a los Suns en 2006. Y es que si ganan el campeonato sin Andrew Bynum el dominio que este equipo puede ejercer en los próximos años dará verdadero miedo. Me sabrá mal por Kobe, pero si me conectan a BWin.com a punta de pistola y me dicen a quién apostaría todos mis ahorros este equipo, mal que me pese, serían los Spurs, aún creyendo que los Lakers son los que llegan mejor al actual momento de campaña.
San Antonio Spurs: Como he dicho, mal que me pese, me da mucho miedo que logren por fin el back-to-back y su quinto anillo de la dinastía. Nunca antes habían llegado a una final de conferencia en año par, pues hasta ahora lo habían logrado en 1999, 2001, 2003, 2005 y 2007 (por supuesto hablo solo de esta última era). De todas formas, me genera dudas su serie ante los Hornets. Que sí, que los de New Orleans juegan de miedo, pero no tienen banquillo y en experiencia están a años luz de los de Popovich. Esta es mi esperanza para que vuelva a brillar el sol y los Spurs no sean campeones.
Y acabo con las posibles finales:
Boston Celtics-Los Angeles Lakers: Repetida hasta la saciedad, aburrida como ella sola, lo peor que le puede pasar a la liga... Era broma, está claro que es lo que todos queremos a pesar de que huela a reiterativo y ya visto. El equipo del año contra el jugador del año, la situación ideal para revalorizar una rivalidad histórica en el que uno puede distanciarse a tres anillos del otro o, en caso de ganar este, ver como se le acerca a uno solo. Verde y amarillo, colores que las nuevas generaciones no han visto enfrentados en una gran final y que no estaría mal que chocaran entre sí. Y en este caso, por mucho factor cancha céltico, apostaría por los Lakers y Kobe MVP.
Boston Celtics-San Antonio Spurs: Esperanza verde para poner freno a la racha de cuatro anillos en cuatro finales de los Spurs, aunque final nada emocionante y que muchos analistas podrían presumir de haber acertado en octubre. Partidos a cincuenta puntos y oportunidad para que Kevin Garnett vuelva a poner el debate sobre la mesa. ¿Quién es mejor, Garnett o Duncan? De ganar nuestro preferido aquel cuarto puesto en el que le he colocado podría experimentar una ligera mejora, distanciándose del quinto y acercándose con decisión hacia el podio.
Detroit Pistons-Los Angeles Lakers: Showtime contra Bad Boys, final ya vivida en tres ocasiones y en que los Pistons llevan ventaja, pues han ganado las dos últimas (1989 y 2004). Oportunidad de vendetta para Kobe, que a no ser que sea muy fan de la historia de la liga preferirá que sean los Pistons quienes lleguen para, esta vez sí, acabar con ellos y quitarse la espina que lleva cuatro años clavada en su divino corazón. Evidentemente apostaría en este caso por los Lakers, que creo que lo tendrían más fácil ante los Pistons que ante los Celtics.
Detroit Pistons-San Antonio Spurs: Deja vú nada deseable y los directores de ABC y ESPN suicidándose colectivamente junto a una munión de fans entre los que posiblemente más de uno de nosotros se una. En este horrible contexto juro por todos los dioses que solo vería el séptimo partido y que, mal que me pese, iría con los Spurs, pues prefiero un quinto anillo de Duncan a que Chauncey Billups se coloque a la altura de Willis Reed, Kareem Abdul-Jabbar y Hakeem Olajuwon con dos MVP's de las finales. Miedo me da, aunque me da mucho más si el que finalmente lo gana es un tal Tayshaun Prince. Nada nada, me bautizo de inmediato y rezo cada noche para que esta final no se de.
Conclusión: El corazón me dicta Celtics-Lakers, el cerebro Pistons-Spurs, el oráculo Celtics-Spurs y las monedas Pistons-Lakers. Ocurra lo que ocurra yo habré acertado en mi pronóstico y el mundo se habrá equivocado, terminará ganando el que yo pensaba que ganaría y solo si son los Lakers me alegraré además de ello. A muerte con los Lakers, con los Celtics como mal menor y con los Spurs como medida desesperada para que los campeones no sean los Pistons, un servidor se despide cruzando los dedos para que el sorteo del Draft se porte bien con Minnesota y mal con la Miami de mi admirado Dwyane Wade.
Monday, May 05, 2008
Lemmeis VIII
El fracaso en las últimas finales había hecho mella en Marcus Lemmeis. Con la mayoría de compromisos publicitarios rotos volvería a cerrarse en banda durante el verano, en el que alternó tardes de sol a sol jugando al baloncesto con los amigos con largas jornadas encerrado en casa pensando o rememorando tiempos pasados en los que creía haber sido feliz.
Para alguien que lo ha sido todo no hay nada peor que verse superado por un jugador al que dabas por muerto. Esto le había pasado a Marcus Lemmeis, que al ver a sus archirrivales Wilton y Bullock caídos en combate soñaba con humillar a Willie Barson, la última leyenda céltica. Nada más lejos de la realidad, el mítico escolta de Boston le había arrebatado el que hubiera sido su quinto anillo consecutivo, y lo que era peor, no le daría la oportunidad de vengarse.
Barson se había retirado y privaba a Lemmeis de salvar el honor perdido. Se tendría que conformar con iniciar una nueva era de anillos, reanudar su dominio sin el único rival que le había derrotado enfrente. A sus 26 años (cerca de los 27) aún tenía mucho recorrido por delante, pero su equipo envejecía a marchas forzadas y Atlanta, New York, Springfield, Houston o Vancouver crecían a un ritmo vertiginoso.
Lemmeis habló con el General Manager, y ambos llegaron a la conclusión que había llegado el momento de renovar el equipo. Solo Bass, Hoobson y Sweet seguirían de años anteriores, pues Norman y Reid se retiraban y Donaldson cambió de aires. La mitad de los hombres de rotación también cambiaron de aires, así que serían solo cuatro los supervivientes del equipo tetracampeón.
Tyson Kennedy y Justin Berford serían los mejores refuerzos en un verano en que costó sudor y lágrimas encontrar quién quisiera ir a Los Angeles. La mala prensa de Lemmeis y su mala relación con el entorno alejaron a muchos de firmar por los Lakers, algo sorprendente teniendo en cuenta que la franquícia angelina era tradicionalmente el destino más atractivo.Todo el mundo seguía considerando a los Lakers como un aspirante, pero nadie confiaba que pudieran superar a los Rockets en una posible final de conferencia, y de logarlo no les auguraban la misma suerte ante los Knicks. Todo el mundo apuntaba hacia un cambio de ciclo, una nueva era en la que un Arison acompañado de una leyenda de la talla de Wilton o Bullock serían sus máximos exponentes.
Marcus se motivó para evitarlo y seguir callando bocas a sus críticos, que ahora que veían al conjunto angelino debilitado salían de debajo las piedras. Él era consciente de ser el villano número uno de la liga, sabía que salvo en Detroit y Philadelphia le odiaban en todas las ciudades a las que acudía. Podría haberlo evitado, incluso estaba aún a tiempo de mejorar su imagen...
Unos Celtics debilitados tras el retiro de Barson se hacían con la Copa Mundial mientras el resto de la liga justo empezaba la pretemporada. En el vestuario angelino había muchas caras nuevas, y como capitán Lemmeis debía velar para que todo el mundo se adaptara lo más rápido posible. Ejerció de perfecto anfitrión y cambió el concepto que los nuevos tenían de él, aunque nadie creyera sus palabras cuando le alabaran en la prensa...
Con una comunión similar a la que había en los primeros años del escolta en el equipo Brian Shaw tenía grandes esperanzas puestas en su equipo. A pesar que se había rumoreado sobre su retiro a lo largo del verano seguía viéndose capacitado, a sus 67 años, para seguir un par de años más. A Lemmeis le restaban aún tres años de contrato y aunque aún le quedaba muy lejos la expiración de su compromiso meditaba sobre que haría una vez acabara su compromiso...
El baloncesto le seguía llenando, pero odiaba todo lo que le rodeaba. Se sabía víctima y al mismo tiempo culpable de su situación, pero detestaba que todo lo que hacía fuese mirado con lupa solo por ser tan bueno. Algo de culpa habría tenido él, pero en el fondo pensaba que todo lo que había ido mal en su vida privada era también culpa de este entorno.
Aquel año pensaba dedicarse únicamente a dar lo mejor de sí mismo e intentar ser mejor compañero, sin pensar en ningún momento en lo que decía la prensa sobre él. Se había puesto un reto muy difícil de conseguir, incluso para él: lograr un triple doble de media en puntos, rebotes y asistencias y acercarse lo más que pudiera al liderazgo en cada una de aquellas categorías estadísticas.En puntos no le sería difícil volver a ser el mejor de la liga, pero en asistencias la competencia estaba servida con Eddie Fox a un nivel soberbio en las últimas campañas. De todas formas, el base de Miami se encontraba ante una inminente cuesta abajo, con lo cuál quizás tendría oportunidad para superar un reto que, en el caso de los rebotes, se antojaba imposible.
Los Lakers empezarían la temporada venciendo en casa a los Mavericks, que tenían en Gerald Bentley la estrella emergente que intentaría darles por fin un anillo. Aún estaba lejos su momento, pero con Arison, Bullock y él mismo acercándose a su madurez baloncestística Bentley encabezaba la nueva generación que no debía tardar en dominar la liga.
Enseguida los críticos de Lemmeis volvían al armario del que nunca, según pensaba él, nunca deberían haber salido. La media de triple doble, un hito con contados precedentes, era ya una realidad, y nada parecía indicar que Marcus pudiera bajar el nivel que estaba alcanzando. Con 32 puntos por noche, y rondando la decena de rebotes y asistencias en la mayoría de los choques, emulaba a leyendas de la talla de Oscar Robertson o Lebron James.
Trataba de transmitir confianza a sus compañeros y tener siempre la actitud adecuada de cara a construir un equipo campeón. Tenía claro que ninguno de los que compartían vestuario con él eran nada del otro mundo, pero era plenamente consciente que si había alguien que podía llevarles en volandas hasta un anillo ese era él.
Bass había sido uno de los mejores pívots de la liga, pero su momento hacía mucho tiempo que había pasado. Kennedy era un alapívot trabajador y que gracias a él se acercaba al 20-10 por noche, pero no pasaba de rotación de lujo en un proyecto medianamente serio. Berford no defendía mal y abierto no tenía malos porcentajes, pero era incapaz de crear sus propios tiros y meterse en la zona. Diener Lang, por su parte, se limitaba en pasar desapercibido en su campaña rookie y dar el balón enseguida que lo pedía Lemmeis, que a la postre era quién hacía jugar a su equipo.
Sumale al triste panorama una rotación útil que se limitaba a Hoobson, Moss y Sweet y te encontrabas ante un equipo que sin Lemmeis probablemente flirtearía con los puestos altos en el Draft. Por suerte contaban en sus filas con un fenómeno, el más grande fuera de serie que había visto este deporte. Todo el mundo le odiaba, pero no había discusión posible en este sentido.
Fue gracias a sus constantes exhibiciones que los Lakers llegarían como líderes al parón del All-Star, con lo cuál Brian Shaw sería una vez más el técnico de la conferencia oeste. Los Angeles alojaría el evento, algo que Lemmeis agradecería especialmente ya que al menos no sería silbado en cada posesión que tocara el balón.
Como el año anterior apenas sintonizaría con sus compañeros, pero les llevó a ganar otra vez el partido, además de ser MVP por segunda temporada consecutiva algo que, por otra parte, no era muy habitual en un evento de estas características e incluso quedaba un poco mal. Al menos en esta ocasión el público estaba a su favor...Con solo dos meses por disputarse Lemmeis no bajó el pie del acelerador y permitió a los suyos llegar líderes a la fase final del campeonato. En Los Angeles todos creían en el milagro, pues Marcus se había mostrado a un nivel sobrehumano a lo largo de la campaña y nada parecía imposible.
Los Clippers fueron la primera víctima angelina en su camino hacia el título. En ningún momento dieron tregua a los de San Diego, que se despedirían de la serie con el dudoso honor de no haber podido arrebatar a los Lakers ni siquiera un parcial. Lemmeis pudo incluso dedicarse a subir la moral de sus compañeros bajando de los treinta puntos en tres de los cuatro choques, demostrando que incluso con él borrándose del partido eran capaces de barrer a cualquier rival que se les pusiera enfrente.
Llegada la segunda ronda los Vancouver Grizzlies se presentaban como el nuevo rival a batir. Liderados por el canadiense Luke Pirtsmouth y un ex-Rocket como Walcott, el equipo que entrenaba el jugador que les había liderado a dos campeonatos al final de la segunda década del nuevo milenio (Gerald Daniels) se perfilaba como un hueso duro de roer.
Aún la apariente superioridad del rival, los angelinos se refugiaban en la figura de su flamante estrella, recién galardonado por cuarta vez en su carrera como MVP de la temporada regular. Tras una estratosférica exhibición de fuerza en la primera y segunda mitad resolvió el partido para los suyos, haciendo gala de una superioridad que nadie pensaba que aquella plantilla pudiera alcanzar.
Tras el descanso los Grizzlies salieron muy mentalizados para variar el rumbo del partido, pero otra vez se encontraron ante un Marcus Lemmeis al nivel de dominio más alto que ningún jugador de baloncesto había alcanzado. Nada le separaría, ni con aquella mediocre plantilla, de lograr su quinto anillo. Nada le separaría de otra era de dominio absoluto en la liga. Los más grandes observaban desde su olimpo en Springfield al que por méritos ya se había unido a ellos mientras Bullock temblaba en su ático de Manhattan, con lágrimas en los ojos al darse cuenta que estaba condenado a no ganar nunca nada bajo el dominio del número uno.
Lemmeis robaba el enésimo balón a Pirtsmouth y Brian Shaw llamaba a Sweet para que pidiera el cambio mientras su estrella cabalgaba decidido hacia el aro. Fue al completar el tercer bote y marcar los pasos cuando la historia dio un giro dramático que nadie al contemplar aquel dios sobre la cancha había podido anticipar...Inexplicablemente la rodilla sucumbió a la fuerza de aquel movimiento tan natural antes del mate que Lemmeis dominaba a la perfección desde que había cumplido los catorce años. Fue al estirarse para completar el salto cuando la rótula giró dolorosamente sobre sí misma y estiró de tal forma los ligamientos cruzados que acabó por romperlos. El balón jamás llegaría a la altura del aro y Marcus tardó más de medio año en poder completar con éxito un movimiento similar.
El número uno caía al suelo mientras el silencio más absoluto regnaba en el ambiente. De repente se habría un hueco para que otros pudieran hacerse con el ansiado campeonato, y los Lakers se veían condenados a la más absoluta de las miserias. Ganarían aquel partido, incluso lograrían hacerse con el quinto en homenaje a su heroe caído, pero poco más podrían hacer para evitar que los Grizzlies llegaran a la final de conferencia y, a la postre, perdieran ante el equipo que acabaría ganando el campeonato...
Wilton igualaba a Lemmeis en número de anillos mientras Bullock perdía una vez más, esta vez ante un Tommy Arison que de fuerza emergente se había convertido en una realidad. Cuarenta años después los Rockets podían presumir de campeonato, un título muy celebrado en Houston pero que poca trascendencia tuvo en el resto del mundo, más pendiente del estado de la rodilla de Marcus Lemmeis que de preocuparse sobre quién, gracias a la baja del más grande, le había arrebatado el título.
Friday, May 02, 2008
Lemmeis VII
Había ganado su cuarto anillo consecutivo, convirtiéndose a los 25 años en el segundo jugador de la historia que lo lograba como estrella de su equipo. Los ocho campeonatos seguidos de los Celtics aún estaban lejos, pero si había alguien capaz de arrebatarles el hito este era Marcus Lemmeis.
Immediatamente después de ganar el choque definitivo en el Garden se olvidó de los festejos en Los Angeles y voló dirección a Pittsburgh. Estaba harto de la liga, con los que le adoraban lamiéndole el culo allí donde iba y los que le odiaban sin dejarle respirar tranquilo. Quería volver a casa para estar con sus amigos de instituto, dos de los cuales habían llegado a la NBA: Mike Hayes, de los Blazers y Travis Strong, de los Hornets.
A pesar de haber pasado a la historia, aquello no le llenaba en absoluto. La fama y la prensa parecían centradas en hacerle la vida imposible, en evitar que a pesar de encontrarse en una plenitud de juego jamás vista en la historia del baloncesto pudiera ser feliz con lo que tenía y que por su culpa, pensaba, había perdido.
Solo en casa de sus padres pasó el verano rodeado de quienes siempre habían estado a su lado mientras pasaba de los compromisos que había adquirido anteriormente. Faltó a su viaje por Asia patrocinado por Adidas y a la llamada de la selección estadounidense, que disputaba los juegos olímpicos de Dublín. Se alejaba del baloncesto competitivo y todo lo que lo rodeaba, deseando que aquel deprimente verano, aunque fuera lo más feliz que había estado en todo el año, no acabara nunca.
Finalmente tuvo que separarse de los suyos para asistir a la final de la Copa Mundial que se disputaba en Yokohama, en la que el Tallin Cramo de Estónia sería su rival. Con el conjunto angelino al completo en un estado físico lamentable, el equipo que lideraban Ildres y Andurs pasaría por encima del considerado mejor equipo del mundo, dando el primer título mundial a un equipo que bastante había hecho el año anterior con ganar la Euroliga.Aquello fue un golpe muy duro para un Lemmeis más solo y fastidiado que nunca. La columna vertebral del equipo estaba ya muy envejecida, con Norman, Donaldson y Reid dando quizás su última campaña de buen baloncesto. Marcus se había desentendido totalmente de los movimientos del equipo en verano, mientras que una franquícia acomodada tras cuatro anillos consecutivos no había planteado ningún cambio para lograr que un equipo en el que ni siquiera quedava la ambición de Terry Norman tuviera nuevos alicientes para volver a lograr el anillo.
Por su parte la liga perdía por su veteranía a Willie Barson y Randy Wilton como grandes iconos de la competición. La apatía de Marcus Lemmeis no le hacía digno de convertirle en imagen de la mejor liga del mundo, que en su lugar confiaría en carácteres más amigables como Bullock, Arison, Haykes o Fox. Incluso desde la misma liga parecía que Lemmeis era el villano, imagen que él no hacía más que reforzar con su pasividad y su actitud negativa hacia todo lo que le rodeaba.
Antes de cerrarse el mercado de traspasos forzaría un intercambio a tres bandas que llevó a sus queridos Hayes y Strong a la franquícia angelina, que a cambio perdía a Caldwell y McCain, envejeciendo aún más la plantilla. Bass, Norman, Donaldson, Lemmeis y Reid seguirían siendo el quinteto preferido por Shaw, mientras que Perkins, Hoobson, Deberick, Hayes, Sweet y Strong formarían el núcleo fuerte del banco.
Esta sería la plantilla que empezaría la temporada 2032-2033, con el objetivo de lugar el quinto anillo de forma consecutiva. El cuarto banderín sería el maestro de ceremonias perfecto para un primer partido ante los Heat que resolverían con facilidad. Sería la primera de las siete victorias que saldarían de forma consecutiva antes de caer, con relativa sorpresa, ante los Raptors.
Lemmeis iba lanzado hacia otra corona anotadora, jugando más solo que de costumbre. Por primera vez en años Shaw se veía obligado a hacer cambios en el quinteto habitual, pues Reid, Donaldson y Norman estaban totalmente fuera de forma y no estaban para jugar mucho más de veinte minutos y seguir siendo competitivos.Cada vez que abría la boca Marcus Lemmeis agradecía al General Manager el haber fichado a sus dos amigos de la infancia, aunque a la vez aprobechaba para lanzar un dardo envenado en referencia a aquellos que ya no le seguían como en años anteriores. Terminaba diciendo que deseaba lo mejor para el equipo, pero que quizás los movimientos debían haberse encarado hacia el imminente cambio de ciclo que hubiera sido mejor aventurar "antes de que fuera tarde".
Era rara la ocasión en que no era criticado o silbado a lo largo y ancho del territorio NBA, siendo Detroit (por su paso por la universidad de Michigan) y Philadelphia (por su cercanía con Pittsburgh) las únicas excepciones a la regla. Lemmeis era sin lugar a dudas el chico malo de la liga, el villano que no hacía más que alimentar las feroces críticas hacia su persona cada vez que abría la boca o dedicaba un gesto a público y equipos rivales.
Llegó la navidad, y con ella un interesante duelo entre Lakers y Rockets que enfrentaba a Lemmeis con la fuerza emergente (Arison) y su viejo amigo Wilton. Marcus se empeñó en demostrar que en una hipotética final del oeste los tejanos no podrían con él, pero tras dos prórrogas los Lakers terminarían cayendo. Aquella dolorosa derrota la pagaron los Clippers en la jornada siguiente, recibiendo 96 puntos de un Lemmeis empeñado en demostrar con aquella exhibición que era, sin lugar a dudas, el mejor baloncestista de la historia.
Tras la habitual cena de fin de año que el propietario ofrecía a la plantilla Lemmeis, Hayes y Strong decidieron alargar la velada para celebrar la hazaña del escolta y entrar con buen pie al año nuevo. Se pasaron la noche recorriendo locales conocidos de la ciudad y llegaban al amanecer a la mansión de Marcus para descansar tras una noche algo agitada. Perderían el avión que llevaba a su equipo a Indiana, recibiendo un ejemplar castigo de diez partidos que en el caso de Hayes y Strong no fue suficiente, pues aquella juerga les costó el despido.
Aquella polémica supuso el primer choque frontal de Marcus con su amada franquícia, que se remitió a los cuatro años que aún le restaban al contrato de su estrella para obligarle a cumplir con sus obligaciones. Lemmeis volvería a los entrenamientos tras la gira por el este que su equipo saldó con cinco derrotas. No se hablaba con Shaw ni ninguno de sus compañeros, y cuando por fin volvió a las canchas se dedicó simplemente a engordar su estadística personal mientras la comunión de equipo que había llevado a cuatro anillos consecutivos se desmoronaba.
Llegaba el All-Star y la franquícia obligó a Lemmeis a acudir, aunque este hubiera llevado a luz pública su intención de pasar unos días en Pittsburgh. Fue multado por la liga por pasar de los compromisos publicitarios de esta y las obras sociales que tuvieron lugar en Minnesota, pero finalmente llegó desde su casa para asistir al partido, en el que los suyos resolverían y él se llevaría el MVP llevándose un abucheo histórico.Ni siquiera en su casa era bien recibido, pues su actitud empezaba a molestar al único público que hasta aquel momento le había adorado. Estaba claro que la química que por su culpa regnaba en el vestuario no era la adecuada para lograr otro anillo. Lemmeis pasaba de las críticas dedicándose a su principal objetivo, hacerse con el MVP y demostrarse a sí mismo que sólo podía ganar el anillo.
Llegaron los Play-Offs y los Lakers recibirían a los Suns como primeros clasificados de la temporada regular. Djeric era un gran jugador, pero no pudo ni siquiera ganarle un partido al MVP de la competición. Lo mismo ocurriría con los Wolves de Clifford y Terry en segunda ronda, aunque estos pudieron al menos salvar el honor ganando un partido.
Los Lakers llegaban por enésima vez consecutiva a otra final del oeste, escenario en el que sorprendentemente se enfrentarían a los Denver Nuggets. Todo el mundo esperaba los Rockets de Wilton y Arison en el gran escenario, pero el primero había demostrado ser ya muy mayor para resolver por sí solo y el segundo había pagado la novatada de verse como uno de los favoritos al título.
Denver opuso una resistencia firme. Woods y Corke querían hacerse con el anillo a toda costa, y sabían que tras sorprender a Houston difícilmente tendrían una mejor oportunidad. Solo había que parar a Lemmeis, pues se había demostrado a lo largo de la campaña que el resto se paraban por sí solos...
Tras perder los dos primeros choques Marcus se dió cuenta de cuanto se había equivocado hasta entonces. Pidió a sus compañeros un esfuerzo extra a cambio de comprometerse a intentar cambiar su actitud en la cancha, y gracias a ello lograron arrebatarles a los Nuggets cuatro partidos del tirón y llegar a su quinta final de la NBA consecutiva, escenario en el que sorprendentemente no aguardaban los Knicks de Bullock.
Willie Barson ni siquiera había sido All-Star aquel año y había anunciado su retirada, pero antes de poner punto final a una histórica carrera quería llevar a los Celtics a ganar un anillo más. El conjunto bostoniano venía muy cansado de las tres eliminatorias previas, que habían resuelto por 4-3 en tres agónicos partidos decisivos. Los Lakers eran los claros favoritos, pero ya desde el primer partido Barson demostró que los verdes iban a plantar cara.Lograron llevar la serie a Boston con empate a uno, y salieron de allí con 3-2 a su favor a pesar de las monstruosas exhibiciones de Lemmeis, que faltaba a su promesa y volvía a intentar hacerse con el anillo librando batallas en solitario. Con 54 puntos lograría empatar la serie y llevarla a un decisivo encuentro, pero en este recibiría una auténtica lección de maestría, humildad y trabajo en equipo.
Willie Barson se coronaría como el MVP de las finales a pesar de no destacar por encima de sus compañeros en ninguna categoría estadística. Sería el premio a una gran carrera y, sobretodo, a la defensa sobre Marcus Lemmeis que permitiría a los suyos sorprender en Los Angeles y destrozar la ambición del dorsal uno de los Lakers de poder llenar su mano de anillos.
El escolta no haría declaraciones al término del partido, ni en todo lo que restaba de junio. El entorno de la liga asistía a multitud de rumores que apuntaban hacia que el escolta había pedido el traspaso y que incluso pensaba en la retirada. Nada más lejos de la realidad, Lemmeis se encontraba en casa de sus padres llorando al recordar todos los errores que había cometido y sin saber en que dirección encaminar su carrera.
Tuesday, April 22, 2008
Dime como vistes y te diré quién eres
Suena con fuerza que hasta cinco equipos van a cambiar lo que lucen ahora (Nuggets, Wolves, Hornets, Magic y Kings), y que Milwaukee Bucks se les sumarían al presentar un uniforme alternativo que llevo tiempo anunciando. En otro lado leía que por fin los Raptors presentarían su esperado alternativo negro, algo que quizás venga acompañado de la recolorización del que es el logo oficial de la franquícia, a pesar de lo mucho que lo esconden...
Por partes: lo del uniforme alternativo de los Bucks lo daría como 100% seguro, pues han pasado ya dos años desde que presentaron el cambio de estilo, y contando además con la tirada que tendrá su rojo en china está claro que ha llegado el momento de sacarlo a la luz. Sería bonito que incluyera el nombre de la ciudad en vez del del equipo, pues solo el uniforme alternativo que al final no lucieron entre los años 2003 y 2006 contemplaba la opción de homenajear la ciudad que acoge al equipo.
Luego está el alternativo de los Raptors, que por su parecido a la gama de Chicago, Philadelphia y Houston (que también tienen uno diseñado, y sería injusto que permitieran el uno y en cambio el otro no) no me creeré que sale por fin a luz hasta que lo vea. No hay que olvidar la manía que la NBA ha cogido con los uniformes negros, a los que solo quiere como principales de la franquícia y no como alternativos (a excepción de casos clásicos como Bulls).
¿Podrían llegar más uniformes alternativos el año que viene? Yo no he oído nada al respecto. Los Hawks aún tienen que esperar un año, los Rockets no quieren sacar un gris, los Grizzlies no se deciden (algo que no entiendo, hace ya años que podrían tener uno), los Knicks no ven claro sacar un naranja, los Spurs no se atreven a hacer de una vez uno gris... Lo veo difícil, de salir los de Bucks y Raptors quedarán sin tener ninguno estos cinco equipos. A Knicks y Spurs no les veo muy por la labor, mientras que los Rockets quizás recoloreen el gris del logo por amarillo y saquen uno en este color, no veo muchas más opciones. Hawks sacarán uno, y los Grizzlies son para mi el ejemplo más raro de la liga, pues tienen una gama atractiva y un azul claro les pegaría la mar de bien.En fin, vayamos ya a los cambios drásticos que se avecinan. El de los Nuggets sorprende un poco porqué apenas hace cinco años que presentaron el diseño nuevo (coincidió con la llegada de Melo). Supongo que quieren aprovechar el tirón comercial de su pareja de oro, y no creo que el cambio sea drástico. Pienso que adaptarán el diseño del local y visitante al estilo del alternativo, es decir, cogerán el patrón del alternativo y recolorearán los otros dos. Me extrañaría un cambio total, creo que este uniforme tiene aún vida por delante así que mi apuesta es que acabarán decantándose por esto.
El caso de los Hornets merece mucho más tiempo y análisis, y es algo que lleva rumoreándose desde la introducción del logo de la fleur de bee. Siempre he criticado de su gama el hecho de tener dos tonos claros, error que los Nuggets no cometieron en su día al decantarse por el azul marino en vez del amarillo. Hay otro punto a criticar, y es que como leí el otro día en algún sitio el suyo parece un uniforme de NBDL más que de NBA, por colores, diseño...
Veo dos opciones. La primera es que hagan como media liga y se decanten por un azul oscuro, el mismo que vemos en el logo que presentaron el verano pasado. Aparte de su ya famoso teal (azul verdoso), del que yo no me desprendería, el color principal es un azul que dista mucho del púrpura clásico de la franquícia. Creo que este será el color principal elegido, y que esperaremos hasta la campaña 2010-2011 para volver a verles vestir de un tono claro con su azul verdoso clásico.La versión oficial dice que el uniforme es de color Mardi Grass Blue, algo que confunde un poco siendo el verde, el púrpura y el amarillo los colores de este festival típico de New Orleans (motivo por el cual los Jazz vestían con estos colores en sus inicios). Yo apuesto a que el cambio es en dirección a lo que digo arriba, pero si por gustos fuera los Hornets deberían vestir los colores de Mardi Grass, huérfanos de equipo que los luzca desde que los Bucks volvieron al rojo.
Por cierto, he oído (no sé porqué digo oído si siempre es leído) en dirección a que el uniforme de los Hornets recuperará las barras que vimos en los de Charlotte y Orlando en los noventa. Será algo sutil supongo, habrá que estar atentos a este cambio revolucionario al que quizás se una el equipo que he citado y del que os voy a hablar a continuación...
Llegamos ya a los Magic, equipo que cambia de uniforme otra vez, como hace en cada aniversario. El que lucen actualmente es muy soso para una franquícia teóricamente mágica y fantástica, y además no pueden presentar un alternativo por el baneo hacia el color negro. Así pues, como en el aniversario diez y quince, los Magic nos presentarán algo nuevo.
Quizás se decanten también por franjas verticales como los Hornets, volviendo a los inicios de la franquícia. Otra opción que gana peso es que el negro vuelva a ser el color elegido para el uniforme visitante, con lo que el azul clásico llegaría también en la campaña 2010-11. Me extrañaría mucho que cambiaran de colores, la verdad es que sería un error que lo hicieran.Ojalá se decanten para algo parecido a lo que os presento en la imagen, un precioso diseño que un forero de Sports Logos hizo en su día y del que me enamoré desde el primer momento. Reúne todas las cualidades para ser un gran uniforme de aniversario (que por supuesto durará mucho más que el año de celebración del vigésimo), además de no cambiar en exceso los elementos definitorios de la franquícia a lo largo de todo su recorrido en la liga.
Soy consciente de haberme saltado los Timberwolves, pero les recuperaré más adelante. Toca el turno de los Kings, un equipo sobre el que no me atrevo a pronunciarme, puesto que pueden hacer cualquier cosa. No hay que olvidar que el púrpura es color de la franquícia desde el año 1994, y que a pesar de lo bien que les fue en la era Adelman los colores clásicos son el azul celeste u oscuro y el rojo.
Posiblemente recoloreen el logo y presenten uniformes nuevos aprovechando la inscripción que presentaron por el dorado y que es preciosa. No creo que sigan con el púrpura, el negro y el dorado como colores principales, me decanto más por un cambio drástico en su caso, volviendo a unos colores demasiado vistos ya en la liga, con lo cuál sería preferible un azul claro que uno oscuro.
Y llego finalmente a mis Timberwolves, que también celebrarán su vigésimo aniversario la próxima campaña (dios quiera que lo hagamos con Rose o Beasley en la plantilla, aunque me temo que a nosotros nos toca Mayo). Tras muchos años siendo los peor vestidos de la liga llega el ansiado cambio, que aunque debería posiblemente no arrastre consigo un cambio de logo. Será al estilo Hawks (aunque sin recolorear espero), presentando un logo secundario más definitorio que el principal y que espero que no sea tan de dibujos animados como el de los georgianos.
El negro quedará atrás y el azul seguirá siendo protagonista, pero con el verde como gran aliado para salir a luz la temporada 2010-11. Azul y verde, gama de colores que no debería cambiarse y que puede dar mucho juego en unos uniformes que supongo que saldrán a luz la noche del Draft. Quienes ya los han visto han observado el parecido con el de los Mavs (espero que no sea por el juego de azules).En fin, esto es lo que nos espera próximamente. Como siempre no desaprovecharé la oportunidad de hablar de los próximos cambios que se avecinan. El alternativo de los Hawks y el de los Grizz espero que estén a la vuelta de la esquina, para la campaña 2009-10 concretamente. Por aquel entonces los Bobcats ya podrán hacer sus ansiados cambios (buscad Bobcats Nascar, aquel estilo de letras es el futuro). O bien adaptarán el local y visitante al azul actual o renovarán diseño con un azul nuevo y el naranja pasando a plano secundario.
Quizás los Cavaliers se apunten al carro Nugget y adapten sus dos principales al secundario, pero yo no les veo cambiando mucho. Los Mavs cumplirán bastantes años de su actual diseño, y como este año no han lucido el verde esto apunta a dos opciones: cambio drástico o nuevo alternativo, un azul celeste que en mi opinión es el que por jerarquía en la gama lo merecería.
Los Warriors también cambiarán por fin, con un azul neutro combinado con amarillo o azul oscuro con naranja como opciones. Me decantaría por la primera, al más puro estilo The City. De los Rockets ya he hablado un poco, igual que de los Grizzlies. En medio me quedan los Clippers, pero si aún no se han dado cuenta hasta ahora que necesitan un cambio no malgastaré yo teclado para hacérselo saber.
Los Nets no cambiarán hasta su traslado a Brooklyn, y según las normas los 76ers no pueden hasta la 2009-10 o 2010-11, pues no recuerdo si son tres años desde la introducción de nuevos uniformes en caso de haberlos adaptado al estilo del secundario (el rojo en el caso de los de Phila). Portland cambiará seguro en los próximos tiempos, y el diseño de arriba, por mucho concept que sea, es una opción que no deberíamos descartar. Me olvidaba de los Suns, que en una camiseta que sacaron hace poco dejaban intuir un nuevo estilo de fuente para próximos diseños, y el naranja como principal (relegando el púrpura a un segundo plano).Me quedan solo los Wizards, que a pesar de los deseos de muchos para que vuelvan a los colores capitalinos quizás sigan con el dorado y el negro al más puro estilo New Orleans Saints. Lo que está claro es que deben elegir, lo que tienen a día de hoy es un cóctel de colorido demasiado amplio y tienen que decidirse por el camino que prefieran (y como los Sixers quizás se vean obligados a esperar demasiado).
Solo me quedan los Sonics, equipo que espero que no cambie, pues querrá decir que se quedan en Seattle. En caso de traslado (y cambio de nombre) estoy seguro en que también cambiarían los colores, una decisión que sería muy estúpida teniendo en cuenta que la de verde y dorado es una combinación única en la liga y además muy bonita. En fin, aquí dejo mi repaso, un saludo a todos y a disfrutar de la postemporada, que a buen seguro nos regalara más momentos históricos a unirse al triplazo de Duncan.
PD: No he encontrado todas las fotos deseadas, espero poder tenerlo tarde o temprano y editar el post.
Friday, April 18, 2008
There can only be one
Lo decimos cada año, pero los Play-Offs del 2008 se presentan como los más interesantes de la historia. Soltado el tópico, en un análisis más profundo veremos que hay razones para pensar esto. Y es que ya en primera ronda hay duelos que se presentan como una final anticipada, algo insólito y que no hace sino confirmar la buena salud del baloncesto de hoy en día, por mucho que algun purista suelte el topicazo de "nada como los ochenta".
Quizás no haya un Bird, un Johnson, un Jordan, un Wilkins, un Olajuwon, un Barkley, un Thomas, un Drexler... En fin, mi opinión es que nada tienen que envidiarles apellidos de la talla de Garnett, Howard, James, Bryant, Paul, Duncan, Nash, Nowitzki o Iverson, por no repetir más de un jugador de cada equipo y no buscar más ejemplos donde no tendría problema en encontrarlos. Son otros tiempos, otra era, ni mejor ni peor, la que se vive ahora y que no tengo dudas que disfrutaremos en todo su esplendor a lo largo de estos dos meses de infarto.
El debate está servido, y quizás otro día en que esté inspirado le dedique un artículo. Hoy lo que toca es repasar el cuadro de Play-Offs, pero antes quisiera echar la vista atrás y repasar lo que ha dado de sí esta temporada regular y cuáles son, para mí, los jugadores que merecen ser premiados en cada categoría.
MVP: Kevin Garnett empezó en lo más alto de una hipotética carrera hacia el premio, pero las estadísticas personales dieron ventaja a un Lebron James que se acercaba a su trofeo más preciado después del Larry O'brien. Al final lo que acabará pesando será el récord del equipo, unido por supuesto a unos grandes números personales, con lo cuál The Choosen One posiblemente deba conformarse con la cuarta plaza y esperar su turno en otra ocasión.
Con este criterio en cuenta Kobe Bryant, Chris Paul y Kevin Garnett se presentan a la postre como los favoritos al premio. El primero sigue teniendo unos grandes números, aunque ha sacrificado los que llevaba firmando las dos últimas campañas a cambio de convertir a los Lakers en un equipo competitivo. El segundo ha dado el campanazo con un equipo del que nadie esperaba tanto, además de mostrar un dominio solo inferior al que Lebron y Kobe muestran cada noche. Por su parte, Kevin Garnett ha llevado a los Celtics hasta las 66 victorias, aunque algunas se lograran sin él y ciertos sectores opinen que la clave sigue siendo Paul Pierce.
En mi opinión y, por lo que parece ser, la carrera estaba entre Kobe Bryant y Chris Paul. En la encuesta lo habéis dejado claro: el MVP debe ser por el 24. Opino lo mismo, si bien algunos recordaréis que en mi último análisis decía que mi premiado era Paul. De todos modos, los que lo leyeran con más atención también debisteis fijaros en este punto:
"A dia de hoy yo votaría, y creo que lo va a ganar, Chris Paul. Si de aquí al final se cumplen mis previsiones y los Lakers están en 56-26 y los Hornets en 58-24 yo votaría por Bryant, teniendo en cuenta que aún no tiene ninguno y que ha tirado del equipo cuando este ha estado plagado de bajas importantes. Será clave el partido en el Staples para decidir, pero ya digo, unos Lakers por debajo de las 55 victorias no merecen el MVP si los Hornets están igual o por encima de las 58. Con dos o tres partidos de diferencia entre ambos equipos me decantaría por Kobe, con más Paul es mi hombre".
Está claro. Se han cumplido los requísitos que decía, y con creces además. Yo ya hubiera optado por Kobe Bryant MVP con los Lakers dos o tres partidos por debajo de los Hornets, pero es que además les han superado. Mi opinión, y la que creo que acabará pesando en todo el que vote, es que Kobe se ha sobrepuesto a las bajas y ha liderado a su equipo a lo más alto. Por fin, y sin discusión, Kobe Bryant debe ganar el MVP, convirtiéndose junto a Karl Malone en el jugador que más años ha tenido que esperar hasta ganar su primer trofeo Maurice Podoloff.
Mi elección: Kobe Bryant (Los Angeles Lakers)
Rookie: Aquí no hay discusión posible, aunque durante algunas semanas una candidatura amenazaba a la favorita desde principios de campaña. Kevin Durant ha sido a lo largo del año el único motivo para sonreir en la ciudad de la lluvia. El 35 se ha echado (con 19 años) el equipo a sus espaldas, liderándolo en anotación e incluso, según deduzco del conflicto que tuvo Carlesimo con Thomas y Szczerbiak por hablar en exceso en el vestuario, fuera de la cancha.
Sus números son buenísimos, a pesar de la irregularidad y los bajones típicos de un recién llegado a la liga. Obviamente su adaptación dentro de no mucho tiempo será total, sabrá cuando tiene que jugársela y cuando debe involucrar a sus compañeros y, en definitiva, sus porcentajes de tiro y números en otras facetas del juego se verán superados.
Estamos ante un fenómeno, por mucho que en eficiencia Al Horford esté por encima. A ver, todos sabemos que para un pívot sumar es mucho más fácil que por un exterior, así que para mí esta estadística debería ser mucho más anécdotica que el impacto que, globalmente, han tenido uno y otro en los resultados de su equipo. Durant ha pasado de la cuarentena e incluso se ha jugado balones de partido para su equipo, algo de lo que Horford, por tener a Johnson y Smith al lado, no ha tenido que hacer.
Los números del dominicano son incontestables, y le hacen merecedor sin duda de un puesto de honor en el podio que debe presidir Durant. Solo ellos dos deben ver su año premiado en forma de votos al mejor rookie, pues Scola se ha limitado a cumplir, con creces, pero nada más que cumplir. Luego hay otros nombres que han demostrado suficiente como para que les sigamos más en un futuro, gente como Thornton, Young, Stuckey, Sessions... Ojo a esta promoción, que aún no ha dicho su última palabra ni mucho menos.
Mi elección: Kevin Durant (Seattle SuperSonics)
Defensor: Para mí el mejor defensor debería estar entre Josh Smith y Marcus Camby, pero me da que se lo llevará otro. Y es que desde hace unos días hay un par de campañas para influenciar el voto que huelen a compensasión, y en el caso del mejor defensor parece que nos encontramos ante una de ellas. La corriente apoya a Kevin Garnett como el mejor defensor, algo que más allá de la estadística (inferior a otros en líneas generales) puede que merezca, pues es el eje atrás del equipo que mejor viene defendiendo a lo largo del año.
Digo que es un premio de compensasión porqué está claro que si gana este no gana el MVP, como cuando Clooney recogió el premio a mejor actor secundario y ya se olía que el de mejor director era para otro. La influencia que tienen las quinielas de Óscar que hacen en ESPN no dudo que deben ser muy grandes, y si ellos se decantan por Bryant MVP y Garnett mejor defensor será por algo...
Mi elección: Josh Smith (Atlanta Hawks)
Entrenador: Seguramente por el mismo algo que ve en la figura de Byron Scott la del mejor técnico del año. No negaré que si lo gana, igual que si Garnett gana el de mejor defensor, creeré que son premios justos, pero a la vez es evidente que tienen la intención clara de compensar Hornets y Celtics por no contar con el MVP en sus filas. Aún así, campañas al margen, yo sí votaría por Byron Scott, por los mismos motivos que me hubieran empujado el año pasado a decantarme por Jerry Sloan.
Los Hornets han sido la gran sorpresa del año. También los Lakers, pero en menor medida y ayudados por un traspaso. De acuerdo que no es tanta la diferencia entre el segundo y el noveno, con lo cuál ni siquiera sería injusto premiar a Don Nelson. Pero no nos engañemos, este premio debería ir hacia Louisiana, y en caso de no ir solo se me ocurren Rick Adelman o Doc Rivers como otros candidatos posibles.
Mi elección: Byron Scott (New Orleans Hornets)
Sexto hombre: Me limitaré a párrafo por premio a partir de ahora, pues este es evidente y el próximo tan subjetivo que prefiero dejarlo en breve. Este premio es evidente que se lo va a llevar Manu Ginobili, por mucho que sea un titular saliendo desde el banquillo. Ya sabemos que hay diversas opiniones al respecto, pero desde el momento que se considera sexto hombre a todo jugador que sale del banquillo ninguno en toda la liga merece este premio tanto como el argentino, que seguro que estará en el Top 15 de votados para el MVP además...
Mi elección: Manu Ginobili (San Antonio Spurs)
Progresión: Otro premio con sabor extranjero desde el punto de vista americano, más bien europeo desde nuestra perspectiva. Hedo Turkoglu y José Manuel Calderón, ambos injustamente excluídos del All-Star según algunos sectores (comparto lo del turco) son los mejor colocados para tomar el relevo de Monta Ellis. Chris Kaman era mi hombre hasta hace poco, pero la temporada y actitud de los Clippers no merece un premio. Los dos que cito, y sophomores como LaMarcus Aldridge, Rudy Gay y Rajon Rondo parten como los mejos posicionados para ganar el galardón.
Mi elección: Hedo Turkoglu (Orlando Magic)
Y aquí acabo mi resumen de una temporada que pasará a la historia por el batacazo de Heat y Bulls, la racha de 22 partidos de los Rockets, los traspasos en el mercado del All-Star, las 66 victorias de los Celtics... Por mi parte, la recordaré sobretodo por el nacimiento de nuevas superestrellas (Howard y Paul) pero, sobretodo, por el nivelón del oeste, en que un equipo llamado Golden State Warriors ha quedado fuera de los Play-Offs a pesar de ganar 48 partidos, más que el cuarto clasificado en el este.
NBA PLAY-OFFS 2008
Tras el rollo anterior, aquí viene mi análisis de unos Play-Offs que están a la vuelta de la esquina. Serie por serie, clave por clave, analizaré lo que creo que merece ser destacado y me lanzaré al adictivo mundo de la apuesta para poder echaroslo en cara si es que acierto. Antes de continuar, recordar que un menda apostó a principios de campaña por Celtics-Bulls en la final del este y Rockets-Suns en la del oeste, terminando por una final ganada por los Celtics ante los Rockets con Kevin Garnett MVP de las finales. Aquí os dejo el link, ya véis lo bueno que soy haciendo predicciones aunque repetiré el que en su día era mi campeón.
Antes de continuar y hacer mi previsión, quiero también dejar constancia que en su día soñé que la final era Pistons-Jazz, y temo muy sinceramente que la pesadilla se convierta en realidad. Yo lo digo ahora porqué si se da el caso nadie se creería que lo había soñado, así que dejo aquí constancia de este sueño que rezo (y creo que todos lo haremos a partir de ahora) para que no se haga realidad.
PRIMERA RONDA - CONFERENCIA ESTE
(1) Boston Celtics vs (8) Atlanta Hawks: Los Celtics no deben temer el fanasma del We Believe, pues en esta serie con sabor ochentero las treinta victorias de diferencia entre ambos equipos deberían ser aval suficiente para no alargar la eliminatoria más allá de cinco partidos, pues incluso Mike Woodson puede tener la suerte de cara y ganar un partido de Play-Offs.
Será tiempo para que los secundarios cojan confianza de cara a rondas posteriores, pues el sálvase quién pueda de los Hawks no tiene nada que hacer ante el arsenal verde. Deben guardar fuerzas, ya que en la segunda ronda tienen un duelo mucho más difícil que el que se encontrarán sus posibles rivales en la final de conferencia. Cavs o Wizards, un hueso duro que será mucho más fácil que digerir con el Big Three en plenitud mental y física...
(4) Cleveland Cavaliers vs (5) Washington Wizards: En mi opinión, más allá de los que venden la igualdad del Raptors-Magic, es el duelo en mayúsculas de esta primera ronda en la conferencia pobre de la liga. No debemos cometer el error de fijarnos en la eliminatoria de antaño, pues Caron Butler no estaba y tampoco Gilbert Arenas. El espejo son los partidos a cara o cruz del 2006, el primer set de un partido en el que los Wizards aún no han dicho su última palabra.
Me acechan las dudas, pues veo en los Cavs de este año algo que me recuerda a los Heat o Mavs del año pasado. Vienen de ser finalistas, pero el equipo anda escaso de recursos ofensivos y el pésimo récord en temporada regular podría ser un aviso. Lebron solo puede ganarte un partido, pero si la serie se alarga los Wizards no tienen nada que perder y el elegido y, sobretodo, su equipo, sí.
(3) Orlando Magic vs (6) Toronto Raptors: Que no nos engañe el corazón patrio; los Raps están sentenciados. Llevan toda la campaña lidiando con el conflicto en el puesto de base, un entrenador sin mucho poder de decisión y un Chris Bosh demasiado solo. Me estoy hartando de oír hablar de que la clave está en que los Raptors alejen a Howard del aro en defensa mientras nadie habla de como Dwight campará a sus anchas en la inocente zona de los de Toronto.
Personalmente creo que lo mejor que puede pasarles a los Raptors es una eliminación rápida, que aunque no será tan decepcionante como el caer el año pasado servirá al menos para darse cuenta de los muchos errores que se han cometido, empezando por Bargnani, siguiendo con Ford y acabando con Mitchell. En mi opinión, y en este caso estoy bastante seguro de mi mismo, los de Stan Van Gundy no alargarán las esperanzas de los Raptors más de cinco o seis partidos.
(2) Detroit Pistons vs (7) Philadelphia 76ers: Los de Maurice Cheeks llegan a estos Play-Offs en estado de gracia y sin nada que perder, algo que sin duda es una ventaja respecto a cuando esta misma eliminatoria la disputaban con Iverson o Webber en la plantilla. Sin embargo, y a pesar que la presión es para los Pistons, pienso que el rodillo de Michigan no debería tener problemas en resolver el tema por la vía rápida.
En los últimos años hemos visto a unos Pistons dominando en primeras rondas y cayendo estrepitosamente en la final del este. Su única opción de hacerse con el anillo es llegar frescos al gran escenario, y para ello no deben desgastarse en primeras rondas porqué ante Cavs o Celtics sí sufrirán de lo lindo. Para mí el camino a seguir es acabar rápido con los de Philadelphia, ellos lo saben y tienen experiencia suficiente como para no sufrir en exceso.
PRIMERA RONDA - CONFERENCIA OESTE
(1) Los Angeles Lakers vs (8) Denver Nuggets: Muchos sectores creen que los Nuggets pueden armarla en California, incluso varios de mis amigos apuntan hacia esta posibilidad. Iverson estará más motivado que nunca. Para mi la clave no es Kobe, ni Iverson, ni siquiera Melo cuando llegue. La clave está en como Marcus Camby pueda minimizar el factor Gasol y como Pau se enfrente a uno de los mejores defensores interiores y reboteadores de la liga.
Sin Bynum la clave puede estar en el juego interior. Los Nuggets correrán como gacelas, y los Lakers están sobradamente preparados para ello. En finales apretados Bryant será clave, y sus compañeros deben encargarse de no hacerle sentir demasiado solo. Colorado y su equipo son una trampa mortal para los Lakers, pero si de veras quieren ser considerados como candidatos a todo deben superarlo y dejando sensaciones positivas a su paso.
(4) Utah Jazz vs (5) Houston Rockets: Por mucha racha que hayan tenido los Rockets de Adelman, no apostaría por ellos ni con Yao Ming. Pienso que los Jazz resolverán en cinco partidos, pues les veo mucho más sólidos que antaño cuando les derrotaron en siete. McGrady salvará el honor en el tercero o cuarto, que se juega en Houston, y las sensaciones no serán tan negativas después de todo puesto que el chino está de baja y se ha firmado una racha para la esperanza en vistas a temporadas venideras.
Son varios los analistas que apuestan por los Jazz en la final, y mal que me pese comparto su opinión, aunque en mi caso se convierta en miedo. La pareja Boozer-Williams es muy sólida, tienen piezas capaces de hacer, en global, de todo en una cancha de baloncesto, y además tienen la experiencia del año pasado. Miedo me dan los de Utah, y risa me viene cuando oigo que los Lakers están en la parte fácil del cuadro...
(3) San Antonio Spurs vs (6) Phoenix Suns: El año pasado todo el mundo apostaba por ambos en la final de conferencia, y también lo hacían la mayoría este año. Con sabor a final anticipada, esta es sin duda la más atractiva de las primeras rondas, y aunque sería para ambos un fracaso caer quién más tiene que perder son los de Phoenix.
El fichaje de O'neal hipoteca a dos años vista sus esperanzas de anillo, y no sería nada positivo para seguir vendiendo humo caer este año a primeros de mayo. Por su parte nadie en San Antonio discutiría que otro back-to-back no llegara, pues este proyecto ha cumplido con creces y tampoco debería sorprender que se hiciera con el anillo otra vez. Así pues, serie envenenada para los Suns, que se encuentran ante su penúltima opción de coger el tren del anillo...
(2) New Orleans Hornets vs (7) Dallas Mavericks: Mucha gente apuesta por los Mavs, e incluso hay quién dice que no tienen nada que perder. ¿Nada que perder? Venga ya, estos también han hipotecado la temporada con el fichaje de Jason Kidd. Otra cosa es decir que no vendría de aquí, que después de todo ya lo han perdido todo en poco menos de dos años, pero atreverse a afirmar que no tienen nada de perder.
Antes lo diría de New Orleans, aunque vista la ambición demostrada a lo largo del año sería muy injusto decirlo de ellos. Creen en sí mismos, y yo también creo en ellos. No solo me atrevo a considerarles favoritos, sino que además pienso que será una de las series más cortas, y no tengo ninguna duda en que será la más corta en toda la conferencia oeste.
APUESTA
Boston Celtics - Atlanta Hawks 4-0
Cleveland Cavaliers - Washington Wizards 4-3
Orlando Magic - Toronto Raptors 4-1
Detroit Pistons - Philadelphia 76ers 4-1
Los Angeles Lakers - Denver Nuggets 4-2
Utah Jazz - Houston Rockets 4-1
San Antonio Spurs - Phoenix Suns 2-4
New Orleans Hornets - Dallas Mavericks 4-1
Boston Celtics - Cleveland Cavaliers 4-2
Detroit Pistons - Orlando Magic 4-2
Los Angeles Lakers - Utah Jazz 4-3
New Orleans Hornets - Phoenix Suns 3-4
Boston Celtics - Detroit Pistons 4-1
Los Angeles Lakers - Phoenix Suns 4-2
Boston Celtics - Los Angeles Lakers 4-2
FINALS MVP: Kevin Garnett
No creo mucho en ella de todos modos, pienso que los Lakers sufrirán ante los Nuggets y no les veo con opciones ante los Jazz. Es más, mucho me temo que los de Utah serán el campeón del oeste, aunque por supuesto espero equivocarme. En cuanto al campeón del este, veo muy sólida la candidatura de los Boston Celtics, y pienso que salvo Lebron James no deberían tener rival.
Por cierto, como dato curioso recuerdo que desde el año 2003 ningún, y repito, ningún equipo líder de su conferencia ha llegado a la final. De ser así en 2004 habríamos disfrutado de un Pacers-Wolves, en 2005 de un Heat-Suns, en 2006 de un Pistons-Spurs y en 2007 de un Pistons-Mavericks. Este año toca Celtics-Lakers, pero según estos últimos ejemplos ninguno de los dos va a llegar a la final... En fin, where amazing happens, toca sentarse en el sofá y disfrutar de algo muy especial.
