Thursday, September 14, 2006

Lo que yo viví: Temporada 04-05

El año de Nash y los Suns; la explosión de la nueva generación; la final menos deseada; el año en que Lakers y Wolves osaron fallarme

El largo verano buscando respuestas a interminables cuestiones se centró, básicamente, en el equipo de Los Angeles. Con Jackson saliendo por la puerta de atrás, la más que posible marcha de Payton y Malone y el ver como Kobe Bryant se declaraba agente libre, el mundo de la NBA se vino abajo.

Enmedio de tanto barullo llegaban a la liga los Bobcats de Robert Johnson, el primer propietario de color de una franquícia americana. El precio de compra del nuevo equipo de Charlotte fueron 300 millones de dólares (comparadlo con los 125 que costaron Grizzlies y Raptors o los 1,25 que costaron los Bulls en el 66 para ver como ha cambiado la liga). Trabajaron duro para llegar a la noche del Draft con opciones de hacerse con el jugador que querían, aquel que acababa de dar el campeonato de la NCAA a los Huskies de Connecticut.

Así los Magic partían con el número 1 después de ver cómo no se llegaba a las veinte victorias la anterior temporada, aún contar con el determinante Tracy McGrady. El fenómeno de instituto Dwight Howard sería el escogido, un tremendo físico y un potencial técnico como hacía tiempo que no se veían en la liga; sus números como sophomore cantan. En el segundo los Bobcats se hacían con Emeka Okafor, inteligente pívot que había acabado el ciclo universitario para los Huskies de UConn, el mismo equipo en el que militaba Ben Gordon, escogido en el tercer puesto por los Bulls, y que cogería el relevo de Toni Kukoc en lo que al dorsal se refiere.

Tres jugadores que actualmente juegan de base fueron los siguientes: Shaun Livingston (4), que llegó a los Clippers, Devin Harris (5) que fue a Dallas y Josh Childress (6), cuyo atractivo destino fue el estado de Georgia y sus Hawks. Dos jugadores con futuro, Luol Deng (7) y Andre Iguodala (9), llegaron a Philadelphia y Chicago respectivamente. El segundo fue precedido por un decebedor Rafael Araujo, uno de los inteligentes movimientos de Babcock en los Raptors. Le siguió otro fiasco en mayúsculas, Luke Jackson (10), que recaló en los Cavaliers.

Poco más a destacar, se salvan Telfair (13), elegido por los Blazers, Josh Smith (17) a los Hawks, JR Smith (18) a los Hornets, Jameer Nelson (20) a Denver...Y nada, por la parte que nos toca Anderson Varejao (31), que llegaría a los Cavaliers tras un traspaso con Orlando y Albert Miralles, elegido en el número 40 por los Toronto Raptors.

Justo un día después llegaba el bombazo del verano; mejor dicho, uno de ellos. McGrady llegaba a los Rockets a cambio de Steve Francis, que no era del gusto de Jeff Van Gundy. A este capítulo le seguiria en importancia el traspaso de Shaquille O'neal a Miami a cambio de Lamar Odom, Caron Butler y Brian Grant, la llegada de Steve Nash a Phoenix, las renovaciones de Gasol y Bryant entre otros...

Estos eran los destacados, aunque tambien hubo otros de menor importancia que vale la pena recalcar. La renovación en Dallas era total, pues se marcharon Walker y Jamison para ver llegar a Jason Terry y Jerry Stackhouse. Quentin Richardson se unía a Nash en Phoenix, Boozer llegaba a Utah, Payton a Boston y Kenyon Martin, All-Star el año anterior, se marchaba a los Nuggets a cambio de tres primeras rondas del Draft. Mira por dónde, el verano más movido y el que termino más rápido.

Otro fiasco olímpico, esta vez en Atenas, y el ver un campeón del mundo como Nocioni llegar a los Bulls fue más de lo que nos ofrecieron aquellas vacaciones. Por mi parte destacar un genial viaje que me llevó a Nueva York una semana y dos más que pasé en Canadà, de este a oeste. Toronto, Montreal, Calgary, Vancouver...paradas destacadas de un viaje en dónde pude descubrir la riqueza en paisaje del país más nórdico del continente americano, y conocer una cultura que hasta el momento no había tenido la oportunidad de hacerlo.

Evidentemente la estancia a Nueva York me llevó a la quinta avenida, calle 52, lugar donde se hospeda el NBA Store. Mis adquisiciones fueron una camiseta de Carmelo Anthony (azul) y la roja de Houston con el nombre de Francis, en homenaje ya que él formaba parte de la plantilla de los Magic pero estaba muy rebajada y valió la pena el adquirirla. Además traje una camiseta de Marbury para un amigo, que me supo muy mal no quedarme...

Con esas dio comienzo una temporada de la que casi todo recuerdo. Por aquel entonces aún no sabía lo que me esperaba con la nueva generación de jugadores, lo que iba a cambiar dinámicas de equipos como Phoenix y Miami con las incorporaciones, lo que pasaría en Minnesota...

La temporada empezaba y en el oeste los Timberwolves eran los claros candidatos al título. Garnett había roto la maldición y, con los Lakers fuera del camino, parecía lógico luchar por aquel objetivo. Kings, Spurs y Mavericks podían sorprendernos pero, sin duda, eramos favoritos. Algunos de los que podían llegar a luchar por estar en semifinales eran unos Lakers que contaban con la incorporación de Rudy Tomjanovich en los banquillos y los Rockets de McGrady y Yao Ming. Ningún otro era contemplado como candidato al título de la conferencia.

En lo que hace referencia al este, Pacers, Pistons y Heat tenían todos los números para llegar a mayo disputándose el título. Los primeros por récord en la temporada anterior, los segundos por ser los vigentes campeones y los terceros por haber incorporado a Shaquille O'neal a una plantilla ya muy destacable. Los Nets y poco más podían dar alcance a aquellos equipos cuyo límite solo se lo discutían entre ellos mismos.

Garnett era el máximo favorito para llevarse el MVP de nuevo, en caso de repetir los números de la temporada anterior y llevar a los Timberwolves donde les correspondía. Kobe Bryant tambien tenía sus opciones de llegar lejos, y Tim Duncan, Tracy McGrady y Dirk Nowitzki podían presentar candidatura. Jugadores del este que podían llegar a conseguirlo, pues se contaba con dos: los O'neal y, si cabe, Lebron James. Carter y Iverson poco contaban por aquel entonces en las apuestas.

Comenzó la liga y enseguida se percató todo el mundo de algo muy significativo. Una nueva generación de jugadores que prometía marcar una época, liderada por Lebron James, y con Amaré Stoudemire, Carmelo Anthony y Dwyane Wade como alumnos aventajados. Los Cavaliers llevaban un buen recorrido, al revés que unos Nuggets que no empezaron nada bien la temporada.

Mientras tanto Raül tenía más problemas de lo esperado en la que debía ser su temporada de confirmación. Al igual que Gasol, al que una inoportuna lesión alejó de las canchas algún tiempo, poco después de haber firmado su gran contrato.

Hartos de su rendimiento, los Raptors traspasaban a Vince Carter a los Nets a cambio de Eric Williams, Alonzo Mourning (que no llegó a debutar) y Aaron Williams, en un traspaso muy criticado por Jalen Rose, que textualmente dijo que en el NBA Live él sacaba mucho más cuando traspasaba a un jugador de la categoría de Air Canada. Jason Kidd ya tenía compañero de lujo en cancha, y los de New Jersey el gancho que necesitaban para su traslado (finalmente retrasado) a Brooklyn.

Pero se me pasaba por alto el más destacable suceso (no fueron pocos como vais viendo) de la temporada 2004-05: la batalla.

Ningún otro nombre más adecuado para lo que supuso toda pérdida de esperanza en Indianapolis para lograr el anillo al ver como Stephen Jackson y Jermaine O'neal perdían los papeles al pelearse en medio de la cancha de los Pistons. Pero no fue sólo eso, pues el cabeza hueca Ron Artest (presidente de cortocircuitos SL) subió a la grada a agredir el que creía que le habia echado un vaso lleno, después de un leve empujoncito con Ben Wallace. Le cayó un ejemplar castigo por toda la temporada, bien merecido en mi opinión, por protagonizar lo peor que la liga había visto en sus más de cincuenta años de historia. Y como bien dijo Stern: "La medida ha sido aprobada por mayoría. Un único voto, el mío" responsabilizandose directamente de la sanción a Ron Artest.

Se llegó al All-Star con unos Suns sorprendiendo a propios y extraños con el más vistoso estilo de juego que se había visto en los últimos tiempos. Si alguien había apostado por el MVP de Nash debería estar frotándose las manos, aunque aquel que lo había hecho por Amaré tambien tenía esperanzas. Pero no eran la única sorpresa, pues los Sonics estaban haciendo una gran temporada regular y eran los líderes de su división. Tambien en el plano positivo destacaba el récord de Wizards y Bulls que, después de muchos años parecían ser carne de Play-Offs, el no muy mal récord de los Bobcats.

En lo que a decepciones se trata, sin duda las de Garnett y Kobe, que no conseguían meter en récord positivo a los que protagonizaron las últimas finales del oeste. También Hawks y Knicks merecen un comentario, pues su balance no era en absoluto el esperado, al igual que unos Hornets que se estrenaban en el oeste.

Llegó el All-Star de Denver 2005 en el que, por desgracia, no se pudo contar con Carmelo Anthony entre sus participantes, pues la situación de su equipo no era la más idónea. El partido de rookies dejó buenas perlas y el ver el heroe local alzarse como el mejor del partido, mientras que en los concursos destacó la actuación de Phoenix, llevandóse el de tiro, habilidades y triples y no pudiendo por muy poco en el futbolero concurso de mates. Allí Josh Smith tomó el relevo del maestro Wilkins y se proclamó campeón en un concurso de los más brillantes de los últimos tiempos. El 5 de los Hawks es la única alegría que recuerdan sus aficionados en los últimos cinco años, prácticamente.

El más esperado partido llegó con un roster en ambas conferencias que se asemejaba bastante a lo deseable, pues no había Artests a la vista. Wade, James, Arenas y Jamison debutaron en el este con el que todos ibamos, ya que Grant Hill volvía al partido y todos teníamos nuestros mejores deseos para él. En el oeste, por su parte, destacaban muy a mi gusto las incorporaciones de Ginobili, Lewis y Stoudemire, dejando ambas conferencias con unas plantillas muy al estilo de lo que quería.

O'neal fue factor clave para dar la victoria al este, en un partido en que nadie superó los 20 puntos. Iverson fue escogido el MVP de la misma forma que pudieron haber sido Jermaine, James o Wade, pero el de Philadelphia fue sin duda el líder. Ray Allen hizo una gran serie de triples para terminar con 17, aunque no pudo dar la victoria al oeste. Así el sheriff se llevaba su cuarto triunfo consecutivo y devolvía al este a un terreno desconocido desde el All-Star de Washington.

Antes de llegar a los Play-Offs destacaron algunos movimientos en forma de traspaso, aunque los más importantes fueron los que acabaron con Baron Davis en los Warriors, que terminarían la temporada con una gran marca, con Chris Webber en Philadelphia o Keith Van Horn a Dallas...no sufrais verdes, no me olvido del más esperado retorno, un movimiento más extraño por parte de Danny Ainge incluso que el realizado cuando decidió prescindir de él: Antoine Walker volvía a ser un Celtics, y Al Jefferson cambiaba su dorsal para no molestar a la eterna pareja de baile de Paul Pierce.

Se acabó lo que se acaba con James, Bryant y Garnett como los grandes fracasados de aquel curso baloncestístico, y con McGrady y Iverson redimiéndose con todos los aficionados al balonceso NBA.

Había muchos candidatos al MVP más disputado de los últimos tiempos. Duncan, Iverson, Nowitzki y jóvenes valores como Dwyane Wade o Amaré Stoudemire. Pero por encima de todos ellos destacaban Nash (David) y O'neal (Goliath), jugadores totalmente opuestos que se caracterizaron por hacer aquello que la liga parecía querer premiar aquel año: cambiar el rumbo de una franquícia. No cabía duda que, a su manera, lo habían logrado.

Discutible evidentemente fue la elección del premio, pero no hay que olvidar que O'neal ha tenido mejores temporadas que la pasada. Lo que más me duele es el hecho que la historia sólo muestre a Shaq con un MVP, cuándo el dominio que ha tenido en la liga le da como mínimo para dos más.

Las series empezaron en el oeste con los Spurs enfrentándose a los Nuggets, que habían remontado el vuelo tras la llegada de George Karl. Cayeron, pero dejaron buenas sensaciones en su derrota, al contrario que unos Grizzlies que no podían tomarle un solo pulso a los Phoenix Suns. Que rabia dejarnos fuera para hacer esto, creo que cada vez iba odiando más los de Memphis...Los Sonics pasaban a ser algo más que una sorpresa al eliminar a unos Kings a los que nadie se atrevía a expulsar de la primera ronda desde el año 2000 (4-1). Pero sin duda el duelo más disputado fue el tejano, en el que parecía que McGrady rompería su maldición ante los Mavericks. Pero los discípulos de Avery Johnson remontaron el 2-0 en contra y se llevaron el gato al agua en el séptimo partido.

En el este los líderes, Miami Heat, empezaban barriendo a unos Nets que por plantilla podrían haber quedado algo mejor que octavos. La gran temporada de Iverson acababa antes de lo deseado, pues sólo no pudo hacer nada para vencer a los Pistons, y los Wizards rompían una racha de 23 (la mágia de los números) años al eliminar a los Chicago Bulls, sorprendentes cuartos clasificados de la conferencia. Y que bonito fue, aunque más de un verde me lo reprochará, ver a Reggie Miller avanzar una ronda y jugando como un chaval de veinte años. En el séptimo la leyenda de el Killer se convertía en mito, y en la díficil temporada de los Pacers aparecía en el horizonte un hilo de esperanza.

En segunda ronda Cuban tuvo que ver a su ex-discípulo pasearse con el MVP en el bolsillo, y liderando su nuevo equipo hacia la final de conferencia. Con el mismo resultado (4-2), los Spurs ponían fin al sueño de Ray Allen, Rashard Lewis y, porqué no, Juanejo y McMillan, en una temporada para enmarcar del aún por aquel entonces equipo de Seattle y propiedad de Starbucks; toquemos madera...

En el este Wade y O'neal seguían inalterables su ruta hacia la tierra prometida, sin importar quien se pusiera en medio de su camino. Les tocó a Gilbert Arenas y Antawn Jamison el verse barridos en cuatro partidos en el triunfal regreso de los Wizards a los Play-Offs. Mientras tanto, Reggie Miller no culminaba su milagro y caía como lo que era, una leyenda, ante los Pistons en el Conseco Field House, que suplicaba su regreso para el año próximo. Su exhibición en los Play-Offs de antaño, fue una lección de clase y talento que no debe olvidarse jamás.

Llegaron las finales, en que muchos amantes del buen baloncesto soñábamos con ver un Miami-Phoenix semanas más tarde. Malditas las lesiones de O'neal, Stoudemire y Wade, que nos alejaron de lo más atractivo que podía verse en el escenario perfecto. En vez de esto, y tras ver como los Spurs acababan sin problemas con el mejor equipo de la temporada, y Flash no podía solo vencer a aquella engrasada máquina que eran los Pistons, nos tuvimos que conformar con un duelo de conjuntos que, penándolo bien, es toda una lección a los que defienden el balonceso como un individualismo.

No quiero extenderme más, pues todos sabeis lo que pasó. Solo recordar tres claves con las que me quedo de aquellas finales: Brent Barry, el MVP Ginobili y, sobre todo, ese extraño elemento llamado Horry, que si no las tenía ya, abrió todas las puertas del paraíso que pudieran estar cerradas a su paso.

No fue la final más bonita, pero nos dejó un gran quinto partido y mi primera final a siete, que es de agradecer de vez en cuándo. Me quedo con esto y con el impacto de la nueva generación como los puntos claves de una gran temporada, aunque con las notas negativas que dejaron Wolves, Lakers y Cavaliers.

Tim Duncan entró de la mano de Nash en el cuadro de honor de la temporada, en la que vimos a Emeka Okafor (Charlotte) convertirse en el rookie del año. Con toda justícia, Mike d'Antoni (Phoenix) fue elegido mejor técnico, al tiempo que Ben Wallace (Detroit) se coronaba mejor defensor por tercera vez. Bobby Simmons (Clippers) y el segundo mejor rookie, Ben Gordon (Bulls), eran elegidos como más mejorados y mejor sexto hombre respectivamente.

Por mi parte nada a destacar, acabé el primer curso de bachillerato y tuve una temporada en que iba a rachas, pero que acabé con grandes actuaciones. Mi equipo, día de confesiones, ascendía a LEB-2 y nosotros afrontábamos por segunda vez un verano con el objetivo de estar en preferente.

PD: Soy consciente de haber olvidado la retirada de Malone y Pippen, y de haber ensalzado en exceso la de Miller. Las cosas claras, para mi las primeras tienen un valor histórico más importante, pero la clase con la que se va Miller no puede aplicarse a los dos nombrados arriba. Aquí queda pues, un testimonio de tal pretendido olvido.

Wednesday, September 13, 2006

Lo que yo viví: Temporada 03-04

La mayor decepción de la historia; el gran año de Garnett; Bad is Back, sorpresa en las finales; la batalla entre Lebron y Carmelo

Con los Spurs de nuevo con el campeonato quedaba en el aire el futuro de la pareja Bryant-O'neal, y como afectaría a la liga su ruptura. Lejos de desear esto los Lakers parecían dispuestos a moverse contra viento y marea (¿alguien dijo el efecto mariposa?) para volver a armar un conjunto dominador.

En un verano en que asistí al último campus de federación al que fuí como jugador, la NBA se preparaba para recibir a su dulce paraíso una nueva generación de jugadores que pretendían dominar la liga en un futuro próximo, lo que podría llamarse como el relevo.

Jordan anunció su retirada tras confirmar al mundo que su inmortalidad era limitada y que, tarde o temprano, los gigantes caen. Sólo O'neal y Duncan hasta el momento habían ganado el anillo tras la última conquista de los Chicago Bulls y muchos eran los aspirantes a relevarles en esa gesta. Pero, antes que nada, toca hacer un repaso al mejor Draft (junto el 96) al que he asistido.

Justo saberse que disponían del número 1, los Cavaliers hicieron evidente que su objetivo no era otro que Lebron James, dejando la noche del Draft huérfana de sorpresas. La nota la dieron los Pistons con la elección en el número 2 de Darko Milicic, el europeo hasta el momento elegido en un número más alto y que prometía altas prestaciones. En tercer lugar los Nuggets eligieron al campeón de la NCAA con Syracuse Carmelo Anthony, sin duda mucho más seguro que el jóven gigante serbio-montenegrino. Chris Bosh (4) de Georgia Tech llegó a Toronto, mientras que Dwyane Wade (5) era la elección de Pat Riley para sus Heat, cerrando el mejor Top 5 que he tenido el honor de recordar hasta el momento.

Los diez primeros puestos se completaron con la elección de Chris Kaman (6) por los Clippers, la incorporación de Kirk Hinrich (7) a los Bulls, el cierre del fichaje de TJ Ford (8) por los Bucks, la llegada de Mike Sweetney (9) a los Knicks y el ver a Jarvis Hayes (10) llegar a Washington.

No fueron estas las únicas perlas de un Draft que incluyó otros nombres a destacar a día de hoy, como Luke Ridnour (14) que se unió a los Sonics, David West (18) a los Hornets, Boris Diaw (21)a los Hawks y Josh Howard (29) a Dallas, un robo en mayúsculas aunque más lo fue en mi opinión Maurice Williams (47) que llegó a Utah.

Con estas destacables incorporaciones no acabó aquel verano, pues aún quedaba un duro mercado de traspasos y agentes libres. En el capítulo de incorporaciones destacar los fichajes, sobretodo, de los Lakers, que se hacían con dos veterano de lujo al dar la bienvenida a Gary Payton y un Karl Malone que iba a por el anillo que se le había resistido en Utah. Lo mismo buscaba Olowokandi en Minnesota, mientras Robert Horry iba a la caza de nuevos retos en San Antonio. Lamar Odom y Andre Miller abandonaban los Clippers por Heat y Nuggets al ver como no igualaban su oferta, pero si la de Maggette y Brand que tenían contrato con Utah y Miami, y Gilbert Arenas se decidía por Washington gracias a la suerte de una moneda; no hace falta decir que el azar quiso que no fueran los Clippers los que se hicieran con sus servicios.

Además de todo esto hubo algún traspaso destacado que para no aburrir resumiré de forma rápida y con los jugadores principales y sus destinos. Uno de ellos llevó a Van Horn a los Knicks, Glenn Robinson a los Sixers y Sprewell a Minnesota. El segundo acabó con Jamison en Dallas y Van Exel en Golden State. El tercero llevó a Brad Miller a Sacramento a cambio de Turkoglu y Pollard básicamente y un cuarto acabó con Lafrentz en Boston a cambio de Walker, en una elaborada prueba a la inteligencia que Ainge pasó sin éxito.

Así se llegaba a una temporada de cambios, en la que vimos desaparecer del mapa NBA dos jugadores que, si no voy mal entendido, ninguno de mis visitantes recordaba haber visto llegar a la liga: Stockton y Jordan, el primero de los cuáles fue cubierto por mi gran ídolo del baloncesto español (Raül López).

Los Lakers eran los favoritos antes de empezar la liga, gracias al impacto mediático de sus fichajes y la calidad que ya de por sí rebosaba la plantilla. Añadéle a todo este glamour a Phil Jackson, y alzad el dedito todos aquellos que por un momento dudásteis, antes de empezar la temporada, que se llevarían el anillo.

Aún así había en el oeste rivales a tener en cuenta como eran los vigentes campeónes (San Antonio), los Dallas Mavericks, los Sacramento Kings y, últimos pero no menos importantes, los mejores Timberwolves de la historia. Estos eran los que aspiraban a ganar el anillo en una conferencia en que los Grizzlies podían empezar a sacar pecho y no teme a nadie, pues con la llegada de Posey (aquel que en su día fue considerado jugador franquícia) lograron un buen equilibrio en su plantilla.

Por parte del este destacaban unos Nets que ya no sorprendían a nadie, unos Pistons que cada año subían un escalón, los Pacers de Miller y O'neal...también Philadelphia, Orlando, Toronto y Miami podían ofrecer algo bueno, aunque con ellos se albergaban más dudas al respecto.

Duncan, O'neal, Bryant, Garnett, Webber...incluso Nowitzki podían disputar el MVP, que de no acabar en el oeste iría para Iverson, Jermaine, Kidd, McGrady y también Carter si se ponía manos a la obra.

Empezaba la liga en que la fiebre amarilla, y no los vigentes campeones, eran el rival a batir. Aún la baja de Malone seguían pecando de favoritos cada noche en que saltaban a cancha para disputar su duelo. Y no únicamente la lesión del cartero afectaba la dinámica del equipo, pues la acusación que afectó a Bryant en aquella temporada puso aún en más aprietos al equipo que con gran maestría dirigía Phil Jackson.

Situaciones inversas vivían Jazz y Grizzlies, equipos en los que jugaban Raül y Pau. El primero luchaba, tras muchos años estando, por llegar a unos Play-Offs que prometían ser complicados. El base tenía buenos minutos, y poco a poco se adaptaba al ritmo de la liga. En lo que a los de Memphis se refiere, veían con esperanza la posibilidad de llegar a ellos por primera vez en su historia.

En cuánto a los rookies Lebron y Anthony mantenían un duelo en el olimpo como no se recordaba en muchos años. Los dos querían llegar al All-Star, llegar a los Play-Offs y conseguir el rookie del año. De las tres ansiadas metas una sóla fue saciada por cada uno, la tercera de ellas con polémica en contra del ganador.

Previo al All-Star tuvo lugar un traspaso que echó a perder toda mi cantidad de votos a favor de Marbury. El mejor base de la liga llegaba traspasado a los Knicks a cambio de poco más que McDyess y junto a Penny Hardaway. Si ya tenía en el oeste pocas esperanzas, con menos contaba en el este, pues las posiciones exteriores estaban excelentemente cubiertas por aquel entonces.

Así se llegó a un All-Star, el de Los Angeles, que más bien poco tuvo de glamouroso. Con Lebron, Wade y Anthony jugando la pachanga de los rookies y siendo aniquilados por Stoudemire y amigos, el partido menos serio del año se convirtió en un improvisado concurso de no mucha mayor calidad. En cuánto a triples y mates, no era precisamente mi sueño ver ganar a Voshon Lenard y Fred Jones, que aguaron la fiesta a aquellos que deseabamos el triplete de Stojakovic y Richardson. Y especial ilusión no me hacía el ver debutar a Magloire y Artest en el partido, o la vuelta de Brad Miller por segundo año consecutivo.

Mucha novedad, aunque de mal gusto, tuve que aguantar en aquel partido. Así quedaron fuera en el este gente como James, Odom o Marbury para hacer sitio a los arriba nombrados, Redd y Martin, como novedades, aparte de típicos como Wallace, el otro, Iverson, McGrady, Carter...En el oeste tambien cantaban un poco las selecciones de Kirlenko o Cassell, aunque eran sin duda más de mi gusto.

Así se presentaba un partido en el que beatifiqué a O'neal y le dediqué dos oraciones, pues evitó la mayor de las catástrofes que la NBA pudiera haber presenciado jamás: Magloire como MVP del All-Star, en el que fue el segundo máximo anotador del este. Menos glamour imposible, de las peores experiencias que este glorioso fin de semana me ha llegado nunca ha ofrecer.

Antes de finalizar el período de traspasos, los Hawks enviaron a los Pistons aquel jugador que les había llegado vía Rattliff y Abdur-Rahim: Rasheed Wallace, un hombre que sin saberse por aquel entonces sería el jugador clave de la temporada 2003-04. Así mismo los Knicks enviaban a Van Horn (menudo sangre de orchata) a los Bucks a cambio de Tim Thomas.

La regular season terminó con la lectura fácil de unos Lakers que decepcionaban, unos Pacers a los que Carlisle les habia dado alas y unos Timberwolves que, por fin, parecían ir en serio a por el anillo. Fue además triste ver llegar a los Celtics a la postemporada con un récord pésimo de 36-46, teniendo en cuénta que los Jazz se quedaron fuera en la otra conferencia; su balance era de 42-40. Aunque por decepción la de los Magic, 76ers, Raptors y Blazers, equipos a los que muy pocos veían fuera de los Play-Offs.

En el oeste los Timberwolves (58-24) terminaban por 4-1 su série ante los Nuggets del que había sido, al menos merecería haber compartido, el mejor rookie del año, Carmelo Anthony, pasando por fin de la maldita primera ronda de Play-Off. Por el mismo resultado los Kings echaban a unos Mavericks que desde que llegaron en el 2001, nunca habían durado tan poco en Play-Offs, y los Lakers hacían lo mismo ante los Rockets de Francis y Yao. Se me olvidaba decir, como muchos habreis notado, que los Grizzlies inauguraron su marca negativa ante los Spurs, al caer 4-0 en su primer partido más allá del 20 de abril.

Mientras tanto en el este Pacers (61-21) y los Nets presentaban su candidatura al eliminar a Celtics y Knicks respectivamente. Los Pistons sólo cedieron un asalto ante los Bucks y Miami hizo gala de coraje para eliminar en siete partidos a los Hornets, en la presentación en sociedad de un jugador único: Dwyane Wade.

Llegó la segunda ronda y los Lakers apartaron de su camino a los Spurs (4-2) para poner las cosas en su sitio. Los Kings hacían valer calidad e historia para llevar a los Wolves del MVP a siete partidos, cayendo con el honor que su leyenda a principios de milénio merecía. Los de Minnesota habían logrado salvar el segundo escalón, pero lo más complicado aún estaba por llegar...

Mientras tanto los Pistons se vengaban en siete partidos de la anterior final de conferencia, dejando en la cuneta unos Nets que no podían alargar su dominio en la hermana pobre de la liga. Por su parte, Wade se erigió como el líder del equipo de Jones y Odom para llevar a los Pacers hasta seis partidos que acabaron resolviéndo a su favor los antiguos discípulos de Larry, que se veían más cerca que nunca de traer el anillo a Indianapolis. Una bonita historia la de Flash, que tan sólo tardaría dos años en llevar a los Heat al olimpo.

Llegaron las finales de conferencia en dónde los Pistons sorprendieron a unos Pacers que sólo pensaban en la final, subestimando aquel equipo hecho a base de trabajo y sacrificio y en el qué, por qué no decirlo, sobraba más calidad de la que se creía. Mientras tanto pasado y futuro se la jugaban en Minneapolis, siendo el menos esperado, Derek Fisher, el que apartó a los lobos de la prometida gloria, y llevar a los Lakers a dónde nadie debía haber dudado que llegarían.

Cómo ya conté en una ocasión, después del espejismo que para mi fue el primer partido, me fuí tranquilo a Londres sabiendo que Bryant había impartido justícia, y que el anillo, el número quince, iría para California. Me conecté a Internet un día antes de volver a casa, para ver un sonriente Chauncey Billups con un premio por el que nunca hubiera apostado ni el mismo.

El avión llegó a Barcelona y mi cabeza estaba aún pendiente de confirmar aquello, como si no pudiera creer que había ocurrido. Pero puse el vidéo y allí estaba, el triunfal paseó que se brindaron los Pistons en el quinto partido, del que mi consciencia sólo pudo tragar el cuarto período, pues el resto no quería ni verlo. Un trágico final que demostró la calidad del trabajo de equipo por encima de las individualidades. Una bonita lección que bien les vendría a un equipo nacional en concreto...

Aquello acabaría con el traspaso más grande jamás contado, pero no toca hoy recordarlo. El Dream Team amarillo no llevaría a Jackson a la cima de la historia, ni a los Lakers a acercarse a los verdes, pues Red y los Celtics aún velan para que nadie les alcance.

Kevin Garnett consiguió un MVP que prima una gran trayectoría, a la que sólo le queda un hueco por llenar. Lebron James (Cleveland) se convirtió en el discutido rookie del año en una temporada que contó con tres jugadores novatos que ya ahora indican que van camino del Hall of Fame. Ron Artest (Indiana) fue el mejor defensor rompiendo la dinastía de Ben, Zach Randolph (Portland) fue el jugador más mejorado y Antawn Jamison (Dallas) el mejor sexto hombre. El premio al mejor técnico se largó a Memphis, siendo para mi merecido sin duda por Saunders. Hubie Brown (Memphis) se colgó la medalla al reparto de minutos y la igualdad de unos jugadores que no merecían porqué tener los mismos derechos. La paliza ante San Antonio no fue más que una lección, la primera de las dos que posteriormente recibirían.

Por mi parte destacar que estaba a punto de vivir mi primer verano en New York City, además de una fantástica ruta por Canadá. Me saqué el título de iniciación como entrenador, y tenía como objetivo jugar en categoría preferente, sueño que se esfumó al perder en las fases de la manera más tonta. Tendríamos que esperar dos años para llegar hacia aquel objetivo que perseguíamos con el equipo, aún ver cómo aquel que nos había derrotado quedaba segundo de su grupo. Injusticia o desgracia con el sorteo, sólo nos queda saber que hubieramos podido competir sin problemas.

Felicidades a los que habéis llegado al final del rollo, hoy ha sido de aquellos días en que todo salía rápido y me era placentero el ir escribiendo. Un honor estar un día más con todos vosotros, gracias por hacer de taylorwolves una actividad agradable de realizar día tras día.

Tuesday, September 12, 2006

Lo que yo viví: Temporada 02-03

El sueño del cuarto anillo; temporada para enmarcar de Tim Duncan; el último año de Jordan; la dulce recompensa del peor equipo

Hay veces en que no puedes dormir y, pensando, se te enciende una vela. Hoy la inspiración ha querido llegarle de noche a este lobo que se disponía a meterse en cama. Pues nada, a escribir y publicar ya hoy lo de mañana, que hay veces que justo levantarse uno no tiene ánimo para redactar.

Como futuro universitario que empieza el día 27, mi labor estos días es permanecer en casa hasta la tarde, cuándo los entrenamientos de los pequeños y el mío propio en ocasiones me llaman. Así que me permitiré el lujazo de, hasta fin de mes, estar levantado en horas más bien intempestivas.

Ya que de noches hablamos y antes de empezar a repasar con el Draft, que mejor que recordar el primero de muchos: el fiasco de Indianapolis. En aquel equipo que quedó sexto tras perder ante España jugaban, entre otros, Jermaine O'neal y Tracy McGrady.

Fiasco americano, anillo Spur, que dice mi teoría. Así pues, la laureada mano de Phil Jackson temblaba al plantearse no volver a colgar más banderas en el techo del Staples Center, al menos durante aquel curso. El reto era díficil, algo que ni los Bulls habían conseguido: ganar el cuarto, extender aún más el dominio.

En otro Draft de dudosa calidad, el gigante chino (Yao Ming) llegó a Houston dando esperanza a los seguidores del equipo tejano y llevando consigo la desgracia al fin de semana de las estrellas. El malogrado Jay Williams (2) a los Bulls, su compañero Mike Dunleavy (3), en Duke, a los Warriors, Drew Gooden (4) a los Grizzlies...esto fue lo que llegó antes del primer fiasco en mayúsculas: Nickoloz Tskitishvili (5) a los Denver Nuggets. Dajuan Wagner (6) a los Cavaliers, Nené Hilario (7) a los Nuggets via-Knicks, Chris Wilcox (8) a los Clippers, Amaré Stoudemire (9) a los Suns y Caron Butler (10) a Miami fueron los top 10 de otra mala promoción, como iba siendo habitual en los últimos años. Un Draft desgraciado, pues todos sabemos el historial médico de Williams, Hilario, Stoudemire o el fatal devenir del prometedor Wagner.

Pero aún quedaba más, pues otros jugadores destacables (la mayoría, a decir verdad, no mucho) formaron también parte de este Draft. Jared Jeffries (11) a los Wizards, Tayshaun Prince (22) a los Pistons, Nenad Krstic (24) a los Nets y Carlos Boozer (35), desde los Blue Devils, a los Cavaliers. Nombro también a Navarro (40) para los Wizards y Scola (56) a los Spurs y nadie más creo que merezca entrar aquí. Para la historia quedaran estos tres años de Draft malditos, hasta la genial promoción del 2003.

Con algunos fichajes a destacar como la incorporación de Ginobili a la disciplina de los Spurs, el fichaje de Hughes por los Wizards o el de Billups por Detroit, algunos de muy positivos, el verano se caracterizó por una gran cantidad de traspasos. Sin olvidar la firma que estampó Raül López, que pasó a ser uno más en los Jazz a pesar que una lesión le dejaría fuera toda la temporada, hubo algunos movimientos que merecen la pena ser recordados. Los Wizards se movieron para rodear a Jordan con jugadores de calidad, y se trayeron a un puro anotador como Stackhouse, ya asentado en la liga, dándo a cambio a Richard Hamilton, que hizo la maleta y se fue a Detroit. Enviando a Van Horn a Philadelphia a cambio de Mutombo, los Nets conseguían el center que les hacía falta para las finales, los Bucks rompían el trío mágico enviando a Robinson a Atlanta a cambio de Kukoc y los Clippers conseguían en Andre Miller aquello que más necesitaban: un director de juego. Con este traspaso Darius Miles llegaba a Cleveland, que conseguía salvar a Ricky Davis de las garras de McHale, cómo hicieron los Bucks con Michael Redd, pretendido por los Mavericks.

Así se perfilaba la temporada del cuarto como objetivo. Mucho había cambiado, pues ya no estaban Olajuwon y Ewing, y David Robinson sería el siguiente en dejar la NBA huerfana de los que antaño dominaron la liga: los pívots altos, todos ellos de gran clase.

New Jersey era el equipo a batir en el este y Bucks, Pacers, Pistons, Celtics y 76ers eran varios de los candidatos a sucederles, a los que se podrían incluir también los recién mudados Hornets, los Magic y ¿por qué no? los Wizards de Jordan. Cualquiera de ellos perdería contra los aspirantes en el oeste, que encabezaban unos Lakers a los que Kings, Spurs y Mavericks podían mirar al rostro. Timberwolves, Blazers y Suns estaban un escalón abajo, pero con capacidad de sorprender, algo que ya no podían hacer unos Jazz viejos a más no poder.

O'neal, Duncan, Iverson, Garnett, Bryant, McGrady, Kidd, Carter...Siempre tantos los aspirantes, para los pocos que realmente llegan a disputarlo: el premio al mejor jugador de la temporada.

Así empezó la segunda temporada de Pau en la mejor liga del mundo, con Memphis siguiendo con pocas aspiraciones más que mejorar su marca, y a Gasol con el objetivo en mente de luchar para lograr eso y algo más: respeto.

Con pocos suplentes que rindieran en temporada regular, de poco sirvieron los 57 puntos entre O'neal y Bryant para meter a los angelinos entre los mejores del oeste. Allí Mavericks, Spurs y Kings confirmaban su candidatura de favoritos, mientras mis Timberwolves se metían en la pomada sin hacer excesivo ruido.

En el pozo, jugando a otra liga, se encontraban dos equipos en la particular lucha que, recuerdo haber leído en un artículo, se profetizó que habría en la parte baja. Compitiendo a ser el peor, para hacerse con el número 1 del Draft. Y por si alguien no lo recuerda, no se trataba de otro que de el elegido, el único jugador que me llegó al oído y que merece estar aquí una temporada antes de lo que tocaría. Y eran Nuggets y Cavaliers aquellos que parecían desearle con toda su alma.

Con esas llegó el segundo momento cumbre, la más grande de las fiestas a la que nunca he sido invitado: el All-Star Game.

Le tocaba a Atlanta convertirse en sede de la gran movida, y transformar en alegría todas las penas que había por la situación de la franquícia, que aún así por aquel entonces luchaba por llegar a los Play-Offs. Antes del partido poco a destacar salvo el MVP de Arenas en el partido de rookies contra Sophomores, el hecho de haber sido Ming el pívot más votado en el oeste o los vuelos de Richardson, lo mejor visto desde Vince Carter en Oakland.

Pero vamos a lo interesante, aquel partido que debía cerrar la carrera de Jordan, y por el cuál no había sido votado titular. Bonito gesto el que tuvo Vince Carter de cederle el puesto, curioso el ver que el comandante en el este no era otro que el gran enemigo de Mike, Isiah Thomas y horrible el ver como se volvía a vestir de uniforme en los partidos de las estrellas. Llegué a la liga en un momento que cada uno iba con la de su equipo y, aún a día de hoy, me parece mucho más atractivo.

Vayamos primero a las novedades, destacando en el este un Ben Wallace como titular, y tres jugadores que dan muestra del bajo nivel de la conferencia: Brad Miller, Zydrunas Ilgauskas y, uno que para mi lo merecía, Jamal Mashburn. Por parte del oeste llegaban al partido Shawn Marion y Yao Ming, uno de ellos gracias al apoyo de todo un país.

Sin mucha historia, aunque sí emoción, transcurrió el partido hacia el escenario perfecto: igualdad en el cuarto período. Allí el demoledor juego interior del oeste se dedicó a intercambiar canastas con Michael Jordan en una muestra de dominio y savieza impresionante. Se llegó a la prórroga tras un fallo de Air en el lanzamiento decisivo y, una vez allí, volvió la igualdad al marcador.

Sobre los largos brazos de Shawn Marion anotó el lanzamiento que daba la victoria al este el legendario heroe Bull pero, cuando el partido parecía ganado, vio él y todo el mundo como Jermaine O'neal cometía una personal a Kobe Bryant que acabó mandando el partido a la segunda prórroga...y allí el oeste barrió.

Al final Garnett MVP cuando menos se deseaba, con 37 puntos, y con Iverson (35), McGrady (29) y Jordan (20) siguiendo sus pasos. Aún así, retirada dorada para el que en su día logró tres MVP's del partido, y el único triple doble en esta clase de acontecimiento.

Siento haberme alargado tanto con el All-Star pero es de los mejores que he vivido, y merece la pena. Antes de los Play-Offs sólo destacar los traspasos de Gooden y Giricek a Orlando, que trajo a Mike Miller a Memphis, y la marcha del mejor base de la historia de los Sonics, Gary Payton, a cambio de Ray Allen, de Milwaukee.

Por fin y sin más floriduras se llegó a unos Play-Offs en los que parecía viable destronar al rey. Los primeros de la historia en jugarse a siete partidos la primera ronda, tuvieron pocas sorpresas, al menos en el oeste. Los Kings eran los primeros en liquidar a los Jazz, y en un paso más hicieron lo mismo los Lakers ante los Wolves y los Spurs contra los Sonics. Algo más tardaron los Mavericks en poner de manifiesto el último fracaso Blazer en la postemporada.

En el este los Celtics demostraban su solidez al eliminar a los Pacers, los Nets hacían lo mismo con los Bucks y los 76ers alimentaban las esperanzas de sus seguidores al eliminar a los Hornets. Y sufriendo, como les gusta, los Pistons acababan con la andadura de McGrady y sus Magic.

La segunda ronda fue un paseo para los Nets ante Boston, que no pudo vengarse por lo del año anterior. Por su parte, los Pistons eliminaban a los 76ers de Iverson y llegaban hasta dónde ni Grant Hill les había llevado, a un lugar que sólo recuerdan los que vivieron la era Bad Boy. En el oeste los Spurs apartaban de su camino a un maldito de los últimos años, los Lakers, confirmando más que nunca que iban en serio. Y, un año más, veíamos caer a los Kings antes de lo que queríamos, ante unos Mavericks que apuntaban desde hacía mucho tiempo.

Otro barrido y a esperar rival, fue el planteamiento de unos Nets que, como todos, veían caer a Nowitzki para los duelos decisivos, cosa que permitió a los Spurs sobrepasar las defensas de su rival tejano. El alemán tardaría tres años más, ya en solitario, en alcanzar la gloria que en aquella ocasión se le escapó.

Los Nets volvían al escenario soñado para vérselas esta vez con el último equipo campeón antes de los Lakers. Aún así, ellos contaban ya con experiencia, y con el factor sorpresa de jugar en la conferencia light de la liga. A seis partidos logaron llevar su final, para ver como los Spurs ganaban el segundo de sus tres anillos, y David Robinson conseguía aquello que todos los jugadores desean al retirarse. Sería bonito acabar con la célebre frase de Daimiel pero, al conocerla todos, prefiero hacerlo con la mucho más fria: "el segundo MVP de las finales para un Tim Duncan convertido en leyenda".

Y ya que me lo pedís, citaré a Daimiel refiriéndose a Robinson: "Es el final soñado por parte de cualquier jugador".

Tim logró algo que llevaba tiempo apuntando: los dos MVP's importantes de la temporada superando esta vez a Kevin Garnett en la votación. Amaré Stoudemire (Phoenix) logró el rookie del año por delante del chino, al tiempo que Ben Wallace (Detroit) repetía como mejor defensor, Gilbert Arenas (Golden State) se convertía en el jugador más mejorado y Bobby Jackson (Sacramento) en el mejor sexto hombre. Y, como siempre dejándolo para el final, Popovich (San Antonio) fue el mejor técnico.

Mi peor temporada como jugador había llegado, pues no fue un buen año en absoluto. En el bando positivo destacar la camiseta de Gasol y el hecho de llegar al 1'70 de estatura, aunque aún me quedaba por crecer.

Los Lakers habían caído, pero la rabia contenida no podía sino traer novedades de infarto en aquel largo verano, al tiempo que los Cavaliers mostraban una camiseta con el número 23 y Jordan anunciaba su retirada...¿Coincidencia? Más bien diría relevo.

Lo que yo viví: Temporada 01-02

El impacto de Pau en la liga; el regreso de Michael Jordan; el tercer anillo de la dinastía Laker; bienvenidos al siglo XXI

Mi cambio de club no era el acontecimiento más importante que el verano del 2001 nos había dejado. Por un lado dos de los nuestros, Pau Gasol y Raül López, habían sido seleccionados en el Draft de la NBA, aunque solo el de Sant Boi abandonó aquel verano la disciplina de su club. Por el otro, los atentados en el World Trade Center y el Pentágono, que justo ayer rememorabamos.

El crespón con la bandera americana que los 29 nueve equipos lucieron durante aquella campaña ya son, a día de hoy, historia, pero al ver a Pau en su año rookie todos recordaremos el motivo por el cuál la liga decretó tal iniciativa.

Dos fiascos de High School fueron seleccionados antes que el catalán en otro Draft muy mancado de calidad, en comparación con anteriores. Los Washington Wizards eligieron con el número 1 a Kwame Brown, jugador con las manos pequeñas y que poco le faltó para ser el nuevo LaRue Martin; venía desde el instituto. También recién salido del High School se encontraba Tyson Chandler, un pívot aprovechable en tareas defensivas, pero que poco a lucido en ataque con el número 3 de los Bulls. Y poco más tuvimos que esperar, para que David Stern nombrara a Pau Gasol como la tercera elección de aquel Draft, elegido por los Atlanta Hawks, que enseguida lo intercambiaron por Shareef Abdur-Rahim, en un traspaso en el que Lorenzen Wright llegó tambien a Memphis. ¿Ha pisado Atlanta, cómo Memphis, el Play-Off en todo este tiempo?

A partir de ahí las elecciones siguieron con Eddy Curry (4) a los Bulls, Jason Richardson (5) a los Warriors, Shane Battier (6) a los Grizzlies, Eddie Griffin (7) a los Nets, DeSagana Diop (8) a los Cavaliers, Rodney White (9) a los Pistons, Joe Johnson (10) a los Celtics...Un Draft en que, como veremos a continuación, hubo más de un robo: Richard Jefferson (13) a los Rockets, Zach Randolph (19) a los Blazers, Gerald Wallace (25) a los Kings, Tony Parker (28) a los Spurs, Gilbert Arenas (31), el más flagrante, a los Warriors y Mehmet Okur (38) a los Pistons. Y destacar además el número 24 de Raül López, que tardaría aún dos años en debutar en la liga. Bastantes despropósitos y la caída del mito de jugadores de instituto que habían impuesto Kemp, Garnett y Bryant.

Muchas novedades trajo consigo la temporada 2001-o2 alguna de las cuáles, el traspaso de Gasol es un ejemplo, ocurrió la misma noche del Draft. Los Clipper vieron cómo los Bulls les entregaban a un futuro All-Star ya confirmado en la liga, Elton Brand, a cambio de los derechos de Tyson Chandler, en uno de los movimientos más estúpidos que he visto. Así mismo, veían como su hijo pródigo, Michael Jordan, volvía a las canchas con los Washington Wizards. El verano también trajo dos destacados intercambios de bases, llegando a Memphis Jason Williams a cambio de Mike Bibby, y con los Suns intercambiando a Jason Kidd, que llevaría a los Nets a dos finales, a cambio de Stephon Marbury. Viejos rockeros de los noventa cambiaban chaquetas para ganar el anillo: Richmond a los Lakers, Ewing a Orlando y Olajuwon, hombre de club como pocos, a los Raptors...Eddie Jones dejaba los Hornets para ir a la calurosa Miami, mientras Derek Anderson y Rubben Patterson recalaban en Portland en busca del anillo.

Con esas comenzó la temporada en que algunos por primera vez (Gasol) y algunos que volvían (Jordan), empezaban una etapa con la ilusión de provarse y ver de que eran capaces, lejos de aspiraciones que otros podían tener: el anillo.

Los Lakers partían como favoritos para lograr el tercero, y pocos rivales podían hacerles sombra. Kings, Spurs, Wolves y Mavericks parecían capacitados, seguidos de lejos por Blazers, Jazz, Sonics y Rockets, que empezaban a generar serias dudas respecto a su rendimiento. En el este se jugaba otra liga, que no era otra que la del segundo puesto, pues nadie daba a un equipo de allí como favorito. 76ers, Magic, Heat, Pacers, Bucks, Raptors, Knicks...Ningún experto hubiera apostado por tres equipos que acabarían llegando a segunda ronda de Play-Offs, con gran sorpresa para los aficionados de la liga, y ejemplificando lo bajo que era el nivel en el este: Boston, Detroit y New Jersey, tres agradables sorpresas que nos dejó aquella temporada.

Shaquille O'neal, Allen Iverson, Tim Duncan, Kevin Garnett, Chris Webber, Vince Carter, Tracy McGrady...muchos eran los que luchaban por el premio al más valioso de la liga aunque, como cada año, sólo uno de ellos se lo llevaría.

En su segundo partido como profesional, Garnett hizo un gesto feo para celebrar una canasta "in your face" a Pau Gasol: gritarle a la cara. Mientras tanto se confirmaban las decepciones en New York, Phoenix, Houston y Atlanta, y el auge de equipos con que nadie contaba, los tres descritos más arriba. Gasol fue el rookie del mes de noviembre y vio como en diciembre los Grizzlies elegían a su compañero Battier como el candidato del equipo; por repartir, según dijeron.

Pronto Garnett vio el error que había cometido y Gasol, que había idolatrado a Big Ticket, le dejó una perla que pasará a la historia del baloncesto NBA. Remontando la línea de fondo, ganando espacio, machacando el aro y mirada asesina al más feroz de los lobos, aquel que un día se atrevió a mirarle mal por el hecho de ser blanco y delgaducho.

Los Grizzlies vieron por su desgracia aquel año caer a dos jugadores con los que había grandes esperanzas: Bryant Reeves y Michael Dickerson. Víctimas de lesiones eternas, anunciaron su retirada del baloncesto profesional, dejando bastante cojo el equipo de Tennessee.

Llegó el All-Star de Philadelphia, con un concurso de mates y triples que no brilló en exceso y el debút de uno de los nuestros en el partido de rookies. En el partido de las estrellas el oeste salió a jugar con once por la lesión de O'neal y la renuncia de un Karl Malone que ya llevaba un tiempo mosca con el comportamiento de los jóvenes y la actitud que estaba dominando el partido. Elton Brand sustituyo al veterano pívot Laker mientras a Tyson Chandler no le llegaban las estadísticas para disputar el partido de rookies.

Ver debutar a Pierce, Abdur-Rahim, el otro O'neal y Baron Davis por parte del este y Nash, Brand, Stojakovic, Nowitzki, Francis y Szczeribak en el oeste fueron algunos de los momentos que quedaran para siempre grabados en mis retinas. El regreso de Jordan al partido, Iverson jugando con el 6 en homenaje a Erving y Kobe Bryant siendo silbado en su ciudad natal y dónde ganó además el MVP del partido fueron otros de los momentos destacables del fin de semana. McGrady fue, cómo en tantas ocasiones, el MVP del equipo perdedor.

Artest y Brad Miller a los Pacers a cambio de Jalen Rose, Van Exel y Lafrentz a los Mavericks a cambio de Juwan Howard y Joe Johnson y Randy "Sugar" Brown a Phoenix a cambio de Tony Delk y Rodney Rogers fueron los movimientos destacados después del acontecimiento de las estrellas.

Se llegó a los Play-Offs con Iverson como máximo anotador y Duncan, Kidd y O'neal disputándose el premio al mejor jugador de la temporada, que acabó recayendo sobre los amplios hombros de Tim.

La primera ronda fue un infierno en el este, y sólo los Hornets resolvieron a su favor su eliminatoria contra los Magic en cuatro partidos. A Nets, Pistons y Celtics les llevó uno más acabar con Pacers, Raptors y 76ers respectivamente, llegando más allá de lo que ninguno de ellos, al empezar la campaña, podría haber aventurado.

En el oeste tambien hubo un par de duelos de altura, aunque Lakers y Mavericks no tuvieron problemas en barrer por la vía rápida a los Blazers (tercer año que caían contra los amarillos) y unos Wolves que convertían la segunda ronda en su hogar en el bosque. Los Jazz pudieron en un partido al mejor equipo del oeste en temporada regular, unos Sacramento Kings cuyo sueño del anillo parecía estar más cerca que nunca. Por su parte, los Sonics pusieron en aprietos a los Spurs, pero el MVP no podía caer en primera ronda y se encargó de eliminar toda esperanza en el quinto partido de la serie.

Resueltos todos por 4-1, la segunda ronda llevó a los Nets a su primera final de conferencia después de acabar con los Hornets y a los Celtics a su territorio histórico habitual, prévia derrota a los Pistons. Los Kings y Dallas protagonizaron en cinco partidos el más intenso y bonito duelo que por aquel entonces se podía ver en la liga, resuelto a favor de los californianos, que se verían en la final con sus paisanos, Lakers, que acabarían con los Spurs en un duelo repetido hasta el agotamiento en los últimos tiempos.

Pidiendo disculpas a los que quisieran saber más sobre la final del este, pero aquel año fue el de mi conversión y el 2-1 a favor que los Nets remontaron no es tan interesante como el Lakers-Kings, la final de conferencia más intensa que he vivido (aunque también lo fue el Pacers-Bulls, pero aún no era todo lo consciente del fenómeno). 3-2 llegaron a ponerse los Kings a los que les traicionaron los nervios y las urgencias en momentos decisivos. Al que no le tembló el pulso fue a Robert Horry en un partido decisivo, para volver a llevar a los Lakers a su dominio en los últimos años: la final de la NBA.

Sólo el bonito aliciente de ver jugar un equipo de gris contra uno de amarillo, y el hecho de que los Nets alcanzaran su primera final. Esto es lo que destacaría del barrido que llevó a los Lakers a conseguir el three-peat, a Jackson a ganar su noveno anillo y a la franquícia al número catorce, peligrosamente cerca de los Celtics.

Shaquille O'neal ganó su tercer MVP de las finales, el mismo año en que un joven formado en las ligas locales se hacía con el rookie del año, dando a los Memphis Grizzlies el primer sorbo de honor que conocieron en la liga. Ben Wallace (Detroit) ganó el primero de sus cuatro premios al mejor defensor, su compañero Williamson fue declarado el mejor sexto hombre y Jermaine O'neal, con toda justícia, el más mejorado. Rick Carlisle llevaba el tercer premio a la ciudad de Michigan al ser declarado entrenador del año.

Por mi parte destacar que me regalaron la camiseta de Pau Gasol, convirtiéndose en la tercera, y que vi desaparecer a una gran amiga: la revista XXL Basketball. El 2002 será recordado por mi entrada en el genial mundo de la noche, la llegada a un gran club y el ver a Gasol defender una camiseta de la NBA.


Monday, September 11, 2006

I love that looks

Algo lo podeís tomar cómo rumor, pero de todo esto alguna verdad habrá.

Descanso de mis artículos por un día porqué, después de una gran búsqueda, he encontrado petróleo, cómo cada verano.

Me encantan los uniformes y para mí es un honor describir las posibles novedades, e ilustrar algunas, que nos traerá este 2006-07

Atlanta Hawks: Nuevo logo y uniformes, según dicen, el primero os lo puedo presentar.

Boston Celtics: Posible, pero díficil, cambio de uniformes.

Charlotte Bobcats: El azul Knick, ya os lo presenté el otro día.

Houston Rockets: Posible tercer uniforme, aunque de dudosa procedencia la fuente.

Memphis Grizzlies: A lo mejor la próxima temporada, pero un azul claro es posible.

Milwaukee Bucks: Os presento en imagen de videojuego, la mayoría ya lo habreis visto, el uniforme. Además presentan nuevo logo.



New Jersey Nets: Un tercer uniforme rojo, precioso, que vereis aquí mismo.

Orlando Magic: Posible uniforme negro, aunque no he encontrado nada sobre el tema. Ya se rumoreó el año pasado...

Philadelphia 76ers: Un uniforme rojo, aunque no sé si eliminaran el azul o tendrán cuatro. Casi confirmado.

Toronto Raptors: Nuevo uniforme local y alternativo, manteniendo el rojo.

Utah Jazz: Rumores de un azul claro o un púrpura, aunque por mi parte lo dudo...

Sunday, September 10, 2006

Lo que yo viví: Temporada 00-01

El año de Allen Iverson; el barrido amarillo en Play-Offs; Ewing fuera de la gran manzana; la explosión de Tracy McGrady

Si algo quedó claro en aquellos Play-Offs del año 2000, es que los Lakers iban a marcar época, y que su dominio, de ser largo, no sería una sorpresa.

Así pues, mi última temporada en mi primer club se presentaba con mucho optimismo y más admiración que nunca hacia las grandes estrellas del baloncesto. En aquel verano, tuve la suerte de conocer a Raül López en el Campus de la Penya, y jugar un disputado 1x1 con él que resolvió a su favor (4-2).

Algo había cambiado en la liga; con la caída de Jordan tambien lo hacían aquellos a los que él había frustrado. Los Barkley, Ewing, Malone...en resumen, aquellos que él había privado del premio que merecían, llegaron sin fuerzas a un nuevo milenio que no estaba reservado para su dominio. Los Draft de finales de los noventa marcaban ahora el devenir de la mejor liga del mundo, y era esta nueva generación la que debía marcar su época.

Aquel Draft del 2000 inició una tendencia irreversible hasta el 2003 que, por circunstancias cómo la juventud, inexperiencia y falta de fundamentos (todo esto se puede reparar con un ciclo universitario completo), carecían de capacidad para dominar en la liga. Esto no hizo más que abrir las puertas a jugadores europeos, mejor trabajados tácticamente y, a largo plazo, la institución de una norma que obligaba a pasar al menos un año en la universidad.

Kenyon Martin de Cincinnati fue el número 1 de aquella ceremonia, elegido por los New Jersey Nets. En segundo lugar los Grizzlies, aún en Vancouver, elegirían a Stromile Swift y los Clippers, con el número 3 del Draft, convertirían a Darius Miles en el jugador salido de instituto elegido con más alta posición en la historia de la liga. Marcus Fizer (Chicago), Mike Miller (Orlando), Dermarr Johnson (Atlanta), Chris Mihm (Cleveland), Jamal Crawford (Chicago)...Basta con enumerar algunos de los que quedaron por debajo de estos para darse cuénta del gran despropósito que fue este Draft: Desmond Mason (17) a Seattle, Jamal Magloire (19) a Charlotte o Michael Redd (43) a Milwaukee son sólo algunos ejemplos. Y cómo ejercicio de memoria, buscad a los sólo tres jugadores de esta promoción que han sido All-Stars, y comprovad que ninguno de ellos lo ha sido más de una vez.

Fue un verano muy movido el del 2000, en el que destacaban aquellos equipos que no querían caer de dónde habían llegado en los noventa, y aquellos que deseaban resucitar tras un gran devacle. El equipo que más se movió fueron los Magic de Orlando, que adquirieron a la jóven promesa de los Raptors Tracy McGrady y el experimentado alero de los Pistons, Grant Hill, en un traspaso que trajo a Ben Wallace a la capital del motor. Tambien intentaron adquirir, sin éxito, a Tim Duncan, que se quedó en unos Spurs que incorporaron a Derek Anderson como principal refuerzo. Otro movimiento destacado es el que se produjo a cuatro bandos y que acabó con Ewing fuera de New York. Algunos nombres a destacar de aquel traspaso fueron Glen Rice (Knicks), Horace Grant (Lakers) y Patrick Ewing (Seattle), en un traspaso en el que tambien participó Phoenix. Además de Grant, los Lakers se reforzaban con Isiah Rider mientras que el que debía batirlos, los Blazers, adquirían dureza interior con Shawn Kemp y Dale Davis; además, perdieron a su perla menos valorada, Jermaine O'neal, que se fue a los Pacers.

Después de tanta movida, llegaba el momento de recoger los frutos a un trabajo bien hecho. En el salvaje oeste Lakers y Blazers se presentaban como los rivales a batir, y Jazz, Kings, Spurs y Sonics los que les podían sorprender. También Dallas, Minnesota, Phoenix y Houston partían con aspiraciones de llegar a la postemporada, dejando claro cómo de alto era el nivel en este lado de los estados unidos.

En el este, por su parte, los Indiana Pacers y los New York Knicks parecían, a priori, aquellos que contaban con más números para llegar a la final. Aún así, los de Indianapolis generaban dudas por el hecho de haber perdido al técnico que los llevó a tres finales de conferencia consecutivas, y contar ahora con el inexperimentado Isiah Thomas al mando. Orlando era el más capacitado para dar la sorpresa y Milwaukee, Philadelphia, Miami, Toronto y Charlotte, contaban con argumentos suficientes como para no acomplejarse ante ningún rival.

Durante la temporada se demostró que Bulls, Warriors y Grizzlies seguirían interpretando a la perfección el papel de cienicientas, mientras Celtics y Nuggets daban señales de estar resucitando. O'neal era, antes de empezar la temporada y durante el transcurso de la misma, el máximo aspirante al MVP, aunque un buen papel de Sixers, Spurs o Timberwolves, podía acabar con Iverson, Duncan o Garnett recogiendo el premio.

En plena depresión por la situación del equipo, el All-Star Game llegó a la capital para gozo de los fans de esta clase de actividades. Después del épico concurso del 2000, muchas esperanzas había depositadas en la presencia de los Carter, McGrady o Francis, en un concurso al que acabaron llegando Stromile Swift, Corey Maggette, Deshawn Stevenson, Baron Davis, Jonathan Bender y el ganador, que ya lo mereció algun otro año, Desmond Mason. Y para los fans del segundo mejor triplista de todos los tiempos, Ray Allen fue quien ganó aquel concurso.

En un partido en el que, si te fijas en las alineaciones, resulta evidente que el oeste era muy superior, el este le dio la vuelta en un último cuarto épico. Destacaban en aquel equipo las novedades de McGrady y Stephon Marbury; Antonio Davis, Anthony Mason y Latrell Sprewell sustituyeron a los lesionados Hill, Mourning y Rattliff, y Jeff Van Gundy sacó a los dos primeros de titulares; para un fan como yo, tener que escribir esos dos nombres al otro lado de Duncan y Webber (titulares en el oeste como pívot y ala-pívot) en mis portadas es un sacrilegio. McDyess y Divac, elegido tras la lesión de Shaquille, fueron las novedades en el oeste.

Allen Iverson fue el mejor del partido tras la histórica remontada protagonizada básicamente por él y Stephon Marbury, que acabaría figurando en la segunda portada de mi colección de partidos de las estrellas. Kobe Bryant veía como se le escapaba el premio que también estuvo a su alcance en el 1998.

Días después, Dikembe Mutombo llegaba a los Philadelphia 76ers para hacer un asalto al título, y Kukoc era enviado a los Atlanta Hawks. Los Mavericks de Cuban adquirían a Juwan Howard a cambio de Christian Laettner y, también los Wizards, enviaban a Rod Strickland a los Portland Trail Blazers, con peor récord del que se le pedía a aquel equipo.

Allen Iverson ganó su segunda corona como máximo anotador del campeonato, quedando Stackhouse segundo y O'neal tercero. Esto, unido al muy positivo récord de los 76ers (56-26), le sumaba muchos tantos en la carrera para el premio al mejor jugador de la temporada, que se acabaría llevando por delante de Duncan, el mismo O'neal, Webber y Garnett.

En abril darían comienzo unos Play-Offs en el que se impusieron, barriendo en todas las eliminatorias de su conferencia, unos Lakers que con un récord de 56-26 habían generado más de una duda.

En el este, Charlotte se impuso a Miami con la comodidad que genera un 3-0, mientras Philadelphia y Milwaukee acababan con las altas pretensiones de Pacers y unos Magic que habían tenido en la lesión de Grant Hill su gran lastre. En el quinto partido, los Raptors echaban a los Knicks consiguiendo, por primera vez en su historia, la segunda ronda de los Play-Offs.

En el oeste los Lakers barrían a los decebedores Blazers, Sacramento y San Antonio acababan en el cuarto con Phoenix y Minnesota y Dallas, después de los duros noventa, volvía a la postemporada y se cargaba un grande, los Utah Jazz.

Mientras en el oeste los Lakers seguían finiquitando duelos rápidamente, esta vez le tocó a Sacramento, y los Spurs solo cedían en un partido ante los Mavericks, las cosas llegaban al séptimo en el este. Por un punto, tras canasta de Allen Iverson y que Vince Carter no pudo devolver, los 76ers llegaban a la final, en que se encontrarían con los Bucks, tras remontar un 3-2 en contra ante Charlotte.

Otra vez hasta el séptimo se fue la eliminatoria del este, resuelta a favor del equipo de Pennsylvania que volvía, dieciocho años después, a la gran final. Iverson contra el mundo, simbolizado en aquellos Lakers invictos hasta el momento. A Allen le bastó el primero de los cinco partidos para romper aquel mito; Rick Fox, que había prometido no cortarse el pelo hasta que perdieran un partido, pudo dejar el turbante en casa para el segundo duelo. Aún así, nada pudo hacer Iverson, más que 30 por partido, para evitar que los Lakers consiguieran su anillo número trece. Eric Snow, que había jugado con un pie lesionado, pasó por el quirófano tras aquella final resuelta por 4-1.

O'neal ganó su segundo MVP de las finales y Jackson su anillo número ocho. El rookie del año se lo llevó Mike Miller, aunque un jugador que había llegado procedente de Europa, Marc Jackson, lo luchó toda la tempora; otra prueba de lo grande que fue aquel Draft. McGrady fue elegido el jugador más mejorado, McKie el mejor sexto hombre y Mutombo ganó su cuarto premio al mejor defensor. Larry Brown fue elegido el mejor técnico tras llevar a los 76ers a un gran récord, y un amargo final.

Tras aquel año cambié de club, sin saber aún las agradables sorpresas que nos deparaba el mes de junio en la NBA.

Friday, September 08, 2006

Lo que yo viví: Temporada 99-00

Shaq attack domina la liga; el luto por Bobby Phills y Malik Sealy; el mejor concurso de mates de la historia; la retirada de Sir Charles

Siento que llegue tan tarde mi prometido artículo diario. De hecho, estará terminado por el día de mañana, pero tampoco se si podré hacerlo, así que...

En fin, pasada la temporada del cierre patronal, llegamos a la época en que seguramente alguno de mis ilustres visitantes gozó de lo lindo con la mejor liga del mundo. El dominio, durante tres largos artículos, de la fiebre amarilla.

En el comienzo de la temporada 99-00 que marcó, entre otras cosas, la NBA del nuevo milenio, dos novedades destacaban por encima del resto. Jugadores que habían marcado una gran leyenda en los noventa, entraban con hambre de anillo, ninguna de las dos saciada, en la nueva era: Penny Hardaway (Phoenix) y Scottie Pippen, que llegaba a Portland a cambio de seis jugadores enviados a los Rockets.

Pero eso era muy posterior, y las cosas tienen que empezar por el principio. Mientras yo tenía ya mi segunda camiseta NBA (Kevin Garnett), tenía lugar en New York City una ceremonia especial, pocos días después de ver a Stern entregar el trofeo de campeones a los San Antonio Spurs: el Draft.

Allí los Bulls, quien lo hubiera dicho dos años atrás, disponían del número 1 para traerse a un power forward que había tenido una gran carrera universitaria: Elton Brand. En segundo lugar los Vancouver Grizzlies elegían a Steve Francis de Maryland que, descontento con su destino, llamó a la puerta de los Rockets, que no tardaron en rescatarle. En el tres, un afortunado Baron Davis llegaba a los Hornets, un equipo con aspiraciones; todo al contrario que el destino de Lamar Odom, unos Clippers que no olían ni a veinte victorias. Cómo Baron, el ya retirado Jonathan Bender y Wally Szczerbiak llegaban a destinos apetecibles (Pacers y Wolves), mientras Richard Hamilton y Andre Miller se preparaban para vivir en el pozo en las capitales de los Estados Unidos y Ohio respectivamente; y no me digais que Cleveland no es la capital del estado...

Shawn Marion a Phoenix, Jason Terry a Atlanta, Corey Maggette a Seattle, Andrei Kirilenko a Utah y Emanuel Ginobili, fueron algunas de las otras perlas que incluyo aquel último Draft de los noventa. Y si dudais de la calidad de aquella promoción, es que no he numerado James Posey, Jeff Foster, Kenny Thomas, Devean George...Un total de nueve jugadores que salieron de allí han sido All-Star y algunos, cómo Odom, Miller, Terry o Maggette podrían haberlo sido, y aún pueden serlo.

En fin, que con esas empezaba la cuarta temporada de este lobito siguiendo la liga, y la segunda como jugador de videojugos con el NBA Live 2000, libre de gasoles en la portada. Tras la confirmación de candidatura el año anterior por Spurs y Blazers, unos Jazz que no se daban por vencidos, la eterna promesa amarilla desde Los Angeles, los Suns de Kidd y Penny, unos Wolves cada año más rodados o los eternos aspirantes de los noventa, Seattle SuperSonics, estaban en el oeste para dar guerra. Súmale a todo esto un equipo que prometía buen juego y resultados a partes iguales (Sacramento Kings), y un geriátrico al que se le había introducido sangre fresca en forma de rookie (Francis en los Rockets).

En lo que el este respeta, el que más se había ganado el respeto el año anterior eran los Knicks; la ilusión volvía al Madison. La tercera y última temporada de Bird en los Pacers prometía dar que hablar, nadie podía descartar a Heat, Pistons y Hornets y los Raptors y los 76ers escalaban posiciones en el rànquing de aspiraciones gracias a las aportaciones de sus jóvenes jugadores franquícia (Vincent Lamar Carter y la respuesta Iverson).

Malone, Duncan, Garnett, Kidd, O'neal, Mourning, Hill, Iverson, Carter...como todos los años, más aspirantes que premios, más decepciones que alegrías, en la carrera hacia el MVP de la temporada.

Los Cavaliers de Kemp y los Rockets de Olajuwon y Barkley se fueron confirmando, a medida que avanzaba la campaña, cómo las decepciones de la temporada. Así en Houston veían cómo Sir Charles se veía forzado a anunciar su retirada al lesionarse en Philadelphia, la primera de las tres ciudades que le vio fracasar en su cruzada por el anillo. También los Mavericks perdían, o más bien echaban en medio de la temporada a un fichaje estrella, Dennis Rodman, que jugaría sus últimos partidos en la NBA con el número 70 en el dorso de la camiseta del equipo tejano.

Pero para pérdida la que tuvieron los Hornets, la que tuvimos todos. Bobby Phills murió en un accidente de coche, circulando casi codo con codo con su compañero de equipo David Wesley, que quedaría marcado para toda su vida tras aquel suceso. Fueron unos días tristes para la NBA, el ver al equipo de North Carolina lucir un crespón negro con el número 13 grabado, en memoria del amigo perdido. Primero en Charlotte, y ahora en New Orleans, su número colgará para siempre del pabellón en que juegue el actual equipo de Louisiana.

Se llegó al All-Star de Oakland, el primero que tengo grabado en DVD y con portada, merecida en aquella ocasión por Vince Carter, campeón de un concurso de mates épico que voy a describir más adelante. Hacemos un paréntesis para hablar del otro triunfador de la ciudad de la bahía, alguien conocido como el virginiano; Jeff Hornacek. Campeón del 2-Ball y del concurso de triples, se ganaría un lugar en la historia de los concursos del fin de semana de las estrellas. Por fortuna o desgracia, la historia recordará otro héroe como el protagonista de aquellos tres días: Vince Carter.

Justo ganador con cinco de los veinte mejores mates que se habían visto hasta el momento. No fue aquello lo mejor, sino el ver que una exhibición como de la que hizo gala Ricky Davis, se viera fuera de la final, tambien de manera justa teniendo en cuénta que los otros dos lo hicieron aún mejor que él. Eran nada más y nada menos que Steve Francis y Tracy McGrady, conocido por aquel entonces como "el primo". Espectacular, ninguna otra palabra define mejor aquel sueño hecho realidad que significó aquel concurso.

Ver debutar a una gran cantidad de jugones, algunos de los cuales siguen asistiendo fieles, año tras año, a la cita, fue algo de lo más destacable que nos dejó el primer All-Star del milenio. Allen Iverson, Vince Carter, Allan Houston, Ray Allen, Glenn Robinson, Jerry Stackhouse...perdón, me olvidaba de un jugón, Dale Davis, el otro de los siete debutantes por parte de la conferencia este. En el lado opuesto destacaban tan sólo Rasheed Wallace y Michael Finley, en un oeste que contaba con los puntales de la nueva generación (Duncan-Bryant-Garnett).

Duncan y O'neal fueron elegidos MVP's de un partido en que Duncan hizo una estadística de 24-12 y el center de los Lakers 22-11; premio para quien más, númericamente, lo merecía y para el que llevaba siendo el mejor de la temporada hasta el momento. No se puede acontentar a todo el mundo, y Garnett (24-11), se fue a la fría Minneapolis sin el premio, aún haber sido, de los tres, el que más había asistido. Iverson fue el máximo anotador del partido con 26 puntos, aunque tendría que esperar a otra ocasión para ser el mejor de aquel partido.

Después de una liga que avanzó con toda la normalidad que se esperaba, o al menos que yo recuerde, salvo las sorpresas ya descritas, se llegó al momento cumbre de la temporada, no sin antes un acontecimiento que se da cada año: un gran traspaso.

En este caso fueron los Bulls de Chicago, los Warriors de Golden State y los 76ers de Philadelphia, los que decidieron cortar de raíz algún problema o duda que hubiera en su vestuario, para encontrar nuevas fórmulas de llegar a la victoria. Toni Kukoc llegaba a hacer compañía a Allen Iverson, que veía a su gran amigo Larry Hughes irse a Golden State, por petición de Larry Brown; Starks fue el que llegó a Illinois.

Pues bien, llegaron los Play-Offs del año 2000 que, para los que lo recuerden, son los que mejor spot televisivo han tenido en digital+. En el este Knicks y Heat resolvieron en los tres primeros asaltos el compromiso ante Raptors y Pistons (con un Grant Hill que disputó su último partido en Auburn Hills, o a lo mejor era General Motors aún). Un aviso dieron los Hornets a los 76ers, que lograron el billete para segunda ronda en el cuarto partido, y esperaban rival de entre un duelo Pacers-Bucks que no se resolvió hasta el quinto partido, a favor de los discípulos del pájaro verde.

En el oeste Portland solo cedia un partido ante los Timberwolves, al mismo tiempo que los Suns destronaban al vigente campeón por 3-1. Los Lakers del 67-15 acababan con los Kings en el quinto partido y los Sonics ponían en aprietos a unos Jazz en clara caída libre.

La segunda ronda la saldó Indiana en el sexto partido ante el equipo de su ex-coach (Larry Brown), los 76ers de Philadelphia. Por cuarto y, por desgracia por Stern, último año consecutivo, el morboso duelo entre Knicks y Heat acababa a puñetazo limpio, sangre en la pista y una audiencia y espacios en los noticiarios sencillamente sorprendentes; 3-1 para los Knicks, serie finalizada, pero rivalidad para la historia.

En el oeste Blazers y Lakers dejaban claro que iban en serio, y acababan con su rival en sólo cinco partidos, reviviendo una interesante rivalidad que no se veía desde finales de los noventa, con las alternancias en la gran final entre el showtime y el equipo de Drexler.

En medio de esto, se aconteció la segunda noticia trágica de la temporada: Malik Sealy moría en un accidente de coche mientras asistía a la fiesta del mejor amigo que tenía en la plantilla, de aquel que le idolatraba: Kevin Garnett. En una revista anterior a su muerte, así lo reconocía Big Ticket, aunque desconozco el motivo, aparte de la amistad, de tal admiración. Fue sin duda un momento duro para la franquícia, y el segundo que vivía la liga en menos de un año. Para la eternidad quedará el recuerdo del número 2 de Malik en el techo del Target Center.

Indiana se vengó de los Knicks por lo del año anterior y, después de dos finales de conferencia consecutivas, llegaba al gran escenario. Al mismo tiempo, o posterior, los Lakers acababan con el sueño de Paul Allen y el equipo más problemático de los últimos años (aunque a lo mejor Isiah tiene otra opinión) comenzaba un declive que aún no estaba anunciado. Veamos nombres, y démonos cuenta de la magnitud de la tragedia: Sabonis, Wallace, Pippen, Smith, Stoudamire, Wells, Schrempf...súmenle a todo esto un Jermaine O'neal que en aquellos tiempos parecía el aguador del equipo y busquen otro técnico que no consiga el campeonato; aunque para lograrlo había que acabar con los Lakers.

Aún la resistencia impuesta por el equipo liderado por dos clásicos de la liga, Larry Bird en el banquillo y Reggie Miller en cancha, los Lakers hicieron gala de calidad e historia para imponerse. Era el primer anillo de una pareja mortífera que no tardaría en dominar la liga y que, de haber salvado sus diferencias, hubiera dejado muy atrás el irrompible mito de los tres anillos, sin lograr un cuarto. A la pareja habría que sumarle un Phil Jackson que lograba su séptimo título de campeón, a sumar junto a los seis conseguidos en Chicago. Mientras Red veía cerca a un compañero en la historia, los Celtics temblaban ante el dominio que parecía imponer aquel equipo; eran ya doce los anillos, a sumar con los que vendrían.

Shaquille O'neal se convirtió en otro de los muy pocos que han logrado los tres MVP's en una misma temporada (All-Star, temporada y finales). De hecho, de memoria sólo me vienen en mente Reed y Jordan, aunque aquí habría que sumar un Bill Russell que vivió una época en que el de la final aún no se premiaba. Elton Brand (Bulls) y Steve Francis (Rockets) compartieron como hermanos el premio al mejor rookie del año. Alonzo Mourning (Heat) lograba el back-to-back en cuánto a premios al mejor defensor se refiere, Jalen Rose (Pacers) era reconocido como el jugador más mejorado y Rodney Rogers (Suns) considerado el mejor sexto hombre. El más discutido fue, sin duda, el premio al mejor entrenador, logrado por un Doc Rivers que no metió a los Magic en Play-Offs.

Fue un año especial, en que logré mi primera treintena de puntos en el último de mi etapa mini. Llegaban nuevos retos, al tiempo que los viejos gigantes de la liga iban cayendo poco a poco...

Thursday, September 07, 2006

Lo que yo viví: Temporada 98-99

El cierre patronal; la retirada del más grande; el fin del sueño en Salt Lake City; la hazaña de los New York Knickerbockers

Pues sí, es tal como lo habeis definido algunos en el post anterior, ya nada volvería a ser igual. El más grande desmentía los rumores de un cambio de aires (New York Knicks) junto a Phil Jackson y anunciaba su segunda retirada del baloncesto profesional, dejando a muchos huerfanos de ídolos a los que seguir.

La nueva hornada de jugadores llegaba vía Draft al mismo tiempo que se alargaba el mal rollo por un posible cierre patronal, al no llegar un acuerdo jugadores y propietarios. Michael Olowokandi, de Pacific, era elegido número 1 del Draft por Los Angeles Clippers, seleccionando así un pívot del que se esperaba un impacto a lo Olajuwon, Robinson o O'neal, siendo más bien un Muresan, Bradley o, siendo generosos, Olden Polynice.

Le seguiría la elección de Vancouver, Mike Bibby, a su vez secundada por la de los Denver Nuggets, Raef LaFrentz. En el cuarto y quinto puesto tenemos un clásico de la historia de la liga, los Warriors intercambiando jugadores y saliendo perdiendo con ello: enviar a Vince Carter a Toronto por su compañero en North Carolina, Antawn Jamison. Visto desde ahora, gran error el de los Bucks, que prefirieron a Robert Traylor (6) al germano Nowitzki (9), que hubiera pegado mucho mejor en la ciudad de Wisconsin. Jason Williams (7) a los Kings, Hughes (8) a los 76ers, Pierce (10) a Boston y Wells (11) a Portland, fueron otras de las elecciones destacadas. Y algún que otro robo: Ricky Davis (21) a Charlotte, Al Harrington (25) a Indiana, Rashard Lewis (32) a Seattle y Cuttino Mobley (41) a Houston. Desde la perspectiva actual, un Draft de gran calidad.

Al tiempo que seguían las negociaciones, y parecía claro que la liga no se iniciaria en noviembre, hubo los clásicos movimientos veraniegos que cada año se dan en la NBA. En la misma madrugada del Draft, los Lakers enviarian a Nick Van Exel a Denver, en un traspaso a cambio de derechos en segunda ronda que dejarían muy descontento al jugador. Scottie Pippen se dejaba querer por Suns y Blazers pero acababa escogiendo los veteranos Rockets como su destino, y Kings y Wizards cambiaban cromos con el traspaso de Webber por Richmond.

Llegó el año nuevo y el NBA Live 99 con Antoine Walker en la portada fue uno de los juegos más regalados por navidades; era lo más cerca de la liga que sus aficionados podían estar en aquel momento. Después de mucha tensión, reuniones, desacuerdos, la asociación de jugadores que lideraba Patrick Ewing y el conjunto de los propietarios llegaban a un acuerdo, y la liga podía empezar en febrero. Se canceló el All-Star de Philadelphia y se redujo el calendario de 82 a 50 partidos de temporada regular.

Sonó el primer pitido inicial y dio comienzo a la liga del asterísco, tal y como la bautizo Phil Jackson. Ya no eran los Bulls el rival a batir, ahora ellos jugaban en la liga de Grizzlies y Clippers. Los máximos aspirantes al anillo menos valioso de la historia de la liga eran los Utah Jazz, parecía que aquel era su año. Tambien Lakers, Spurs y Rockets contaban como aspirantes, e incluso Sonics, Suns y Blazers un escalón por debajo. En el este todo el mundo daba como favoritos los Heat de Riley y los Pacer de Bird, si bien Knicks, Hornets, Hawks o Pistons estaban capacitados para sorprender.

Malone era el máximo favorito, aunque O'neal, Hill, Hardaway, Garnett y el jóven Duncan estaban preparados para presentar candidatura al premio que todos ellos deseaban junto al anillo: el MVP.

A medida que avanzaba la liga, se destapó la calidad de los movimientos veraniegos, de aquel largo verano del 98 (hasta enero). En muy positiva se convirtió la llegada de Sprewell a los Knicks, siempre que Van Gundy mantuviera su cuello fuera de su alcance, mientras los Lakers cortaban decepcionados al recién llegado, con cinco anillos, Dennis Rodman. Precisamente los Lakers fueron protagonistas de uno de los traspasos más importantes de la temporada, que trajo Glen Rice a la ciudad angelina a cambio de Eddie Jones, que se fue a los Hornets. El otro traspaso destacable, es el que nos privó de la magia de Marbury, enviado a los Nets que, a su vez, enviaron a Cassell a los Bucks. Gracias McHale, se dijo en Minnesota, por traernos a Terrell Brandon.

Sorprendentemente, el jugador de los 76ers con sólo tres años en la liga, Allen Iverson, fue el máximo anotador de aquel campeonáto. Le seguirían O'neal, Malone, Abdur-Rahim y...¡Van Horn!

Heat, Pacers, Spurs y Blazers acabaron como líderes de sus respectivas divisiones, llegando con ello a una postemporada que, a diferencia de su precedente, no se vio recortada de partidos. Heat-Knicks, Hawks-Pistons, 76ers-Magic y Pacers-Bucks eran los emparejamientos en la costa este. Spurs-Wolves, Lakers-Rockets, Jazz-Kings y Blazers-Suns era lo que había quedado en el oeste; la suerte estaba echada, en unos Play-Offs en los que yo destacaría la ausencia de Hornets, Cavaliers y, por encima de todo, Sonics.

Indiana fue el único equipo que consiguió barrir a su rival (Bucks), mientras Iverson cedía un sólo pulso ante una leyenda de los noventa al que estaba a punto de dejar atrás, Penny Hardaway. Grant Hill puso en aprietos a los Hawks, y a punto estubo de lograr su primer pase a segunda ronda, mientras Knicks y Heat volvieron a convertir en infierno su particular duelo, que acabó resuelto a favor del octavo clasificado en el este, New York Knicks.

En el oeste sólo Portland se mostró sólido ante su rival, los Suns, que no pudieron pararlos. Minnesota y Houston ganaron un partido ante Spurs y Lakers, que pasaron a segunda ronda, y los Jazz tenían problemas para superar a unos jóvenes Kings en su primera experiencia de Play-Offs como conjunto.

En segunda ronda Indiana, New York y San Antonio barrieron a sus respectivos rivales (Philadelphia, Atlanta y Lakers). A su vez, Stockton y Malone veían como volvían a perder el tren en la misma estación, al caer por 4-2 en la eliminatoria ante los sorprendentes Blazers, cuyo quinteto daba para esto y más: Sabonis-Grant-Wallace-Rider-Stoudamire. Vencían a los Jazz y llegaban a su primera final de conferencia desde tiempos de Clyde Drexler.

Una vez allí no pudieron con los Spurs (4-0), pero jugadores y propietario (Paul Allen), se conjuraron para traer el segundo anillo de su historia a la ciudad de Oregon, el año siguiente. Indiana se vio arrollada y sorprendida por la fuerza del que fuera el octavo clasificado del este, y los Knicks (4-2), llegaron al gran escenario, en el año menos esperado por todos.

La historia dirá que de haber jugado Pat Ewing, otro gallo hubiera cantado. Aún así, después de perder sólo un partido (4-1), el segundo en todos los Play-Offs, los San Antonio Spurs lograban su primer anillo de la NBA. Lo celebraron en un escenario de ensueño: el Madison Square Garden, en el corazón de la gran manzana.

Aún así, la hazaña que aquel año consiguieron los Sprewell-Houston-Johnson-Camby-Ward y, por supuesto, el jamaicano Pat Ewing, no sería olvidada. Pero el anillo se lo llevarían, por primera vez en su historia, los Spurs de Robinson-Duncan-Elliott-Ellie-Johnson...

También cabe destacar, que fue el cuarto consecutivo de Steve Kerr, todo un hito para la historia.

Tim Duncan, en su año sophomore, volvería a entrar en el equipo ideal de la liga, y recibiría el premio a MVP de la final como líder de los Spurs. Es la pequeña porción del pastel, que el almirante tuvo que sacrificar para alcanzar la gloria. Junto a él entraron cómo protagonistas de aquella temporada del lock-out, el rookie del año: Vince Carter (Toronto Raptors); el mejor defensor: Alonzo Mourning (Miami Heat), y segundo más votado por el premio MVP de la temporada; el mejor sexto hombre y jugador con mayor progresión: Darrell Armstrong (Orlando Magic) y el merecido mejor técnico, Mike Dunleavy (Portland Trail Blazers).

Fue una temporada diferente para la liga, que cambió completamente el destino de equipos que iban hacia arriba (Spurs, Blazers y Knicks) y el de otros que decaían, capitaneados por los Utah Jazz.

Y para mí, tan sólo una temporada entera jugando y disfrutando del baloncesto, y siguiendo cada día más la actualidad del sueño que tenía lugar en el otro lado del Atlántico.

Wednesday, September 06, 2006

Lo que yo viví: Temporada 97-98

El último vuelo de Air; el impacto de Tim "siglo XXI" Duncan; los cuatro fantásticos de los Lakers; el contrato de Garnett

Por aquel entonces, después de todo un verano adquiriendo revistas, siguiendo reportajes, buscando NBA en la prensa deportiva el mal ya estaba hecho: la liga me había atrapado. Dejé American Basket y busqué lo más especializado que encontré, o que me pareció: XXL Basketball, todo un clásico que no se porqué se dejó de publicar. A ver si uno de estos más veteranos lo sabeis, aún a día de hoy desconozco el motivo.

Aquel año fuí de viaje a París (Eurodisney), aunque no llegué a coincidir con aquellos Bulls que iban a jugar el clásico Open McDonald's ante el Olimpiakos. Previo a la final europea, en mi club se hizo una pequeña apuesta entre los tres equipos que entrenabamos a primera hora, y el perdedor debería pasar por un corredizo de collejas; cometí el error de apostar por el Barça de Aíto, y aquello me hizo recapacitar y hacerme de la Penya...

Dos cambios me llamaron la atención previo al comienzo de la temporada 97-98: por un lado el intercambio que ayer destacaba Juanejo entre Sonics, Cavs y Bucks, ilustrado en dos páginas enteras por mi revista, que mandó al hombre de la lluvia a Ohio, Terrell Brandon a la ciudad germana y Vin Baker a la lluviosa Seattle, con George Karl y Gary Payton. El otro destacable sería el cambio de propietario, nombre y logo por parte de los Washington Bullets, que pasarían a llamarse Wizards.

Previo a todo este barullo, había tenido lugar la ceremonia de un Draft con mucha menos calidad que la anterior, en términos generales. Sólo dos jugadores tuvieron impacto inmediato en la liga: Tim Duncan, que aquel año, el de rookie, ya sería elegido en el quinteto ideal de la liga, y Keith Van Horn, que haría una gran temporada en New Jersey, despertando una expectativas que nunca acabó de cumplir. Otros dos tuvieron que esperar a cambiar de equipo para triunfar, el segundo más que el primero: Tracy McGrady y Chauncey Billups. Por cierto, también Roberto Dueñas formó parte de este Draft y, de hecho, fue el que lo cerró con su elección por parte de los Bulls.

La temporada empezó con un destacable cambio en un banquillo; los Indiana Pacers ahora contaban con la leyendaria figura céltica, Larry Bird, como su técnico jefe. Qué lástima que sólo quisiera estar tres temporadas con el equipo...

En el este la temporada empezaba como los Bulls favoritos a todo, y algunos como Heat, Pacers, Knicks, Magic, Hornets, Hawks, Pistons o Cavaliers capacitados para darles caza. En el oeste, por su parte, destacaban por encima de todos los Utah Jazz, aunque algunos como Lakers, Rockets, Suns, Sonics y Spurs tenían calidad sobrante para ponerles en más de un aprieto. Jordan, Hill, Hardaway, Malone, O'neal...más de un candidato a un premio reservado para el más grande, el MVP.

Se llegó a un All-Star, el de New York, en el que destacaban dos importantes ausencias: el concurso de mates y Scottie Pippen. El partido fue el primer NBA que recuerdo haber visto entero, y en mi memoria sólo queda la emoción que me transmitió, convirtiendome en un fan de los All-Star Games. Fue un duelo entre mi jugador favorito por aquel entonces: Kobe Bryant, del que ya tenía mi primera camiseta con su número 8, y Michael Jordan. Kobe llegó cómo titular en el partido aún ser el sexto hombre de los Lakers, y suplente de un Eddie Jones que tambien estuvo presente. Junto a ellos estaba Nick "The Quick" Van Exel y Shaquille O'neal, consiguiendo los Lakers algo que han hecho muy pocos equipos: juntar cuatro jugadores en el partido de las estrellas.

Había debutantes de calidad, y jugadores que no volverían hasta años más tarde. Por parte del este destacaban el holandés Rik Smits, el pívot de New Jersey, muy trabajador, Jayson Williams, un Steve Smith que por fin llegaba al partido y Antoine Walker, jugador de segundo año que sorprendió a todos siendo el quinto mayor anotador de aquel campeonato. Aún así, Shareef y AI3 con números similares no fueron. Por cierto, un titular, Penny Hardaway, empezaba su larga carrera de lesiones y disputó solo 10 minutos de aquel encuentro.

Y en el oeste había tres que debutaban: Bryant, Van Exel y el rookie del año, Tim Duncan, que con números espectaculares se graduó para poder estar en el partido. Lo dicho, un duelo Kobe-Jordan resuelto a favor del más grande, con alguna perla dejada por el joven jugón Laker cómo el dribling a Mutombo con posterior gancho, una jugada que aún hoy me pone la piel de gallina.

La temporada transcurrió con toda normalidad: los Bulls cediendo en pocos partidos, aún la lesión de Scottie, Rod Strickland liderando la clasificación de asistencias, Sprewell estrangulando entrenadores...con estas se llegó al momento cumbre, los Play-Offs.

Los Bulls no cedieron un sólo partido en su compromiso ante los Nets, y esperaron rival de entre Hornets y Hawks, que acabaron siendo los de North Carolina después de ceder en un sólo partido (3-1). El mismo resultado tuvo Indiana ante los Cavaliers de Kemp, que como Penny jugó su último All-Star, y su rival fueron unos Knicks que resolvieron a su favor el segundo set ante los Heat (3-2), empatando 1-1 su respectivo partido de ténis que, como todos sabemos, acabó siempre en batalla campal.

San Antonio y Lakers fueron los únicos en el oeste que no tuvieron que llegar al quinto y decisivo encuentro. Suns y Blazers no pusieron más de un problema para que tejanos y angelinos pudieran esperar plácidamente su rival en segunda ronda. Mientras tanto, a los Jazz se le atregantaron más de la cuenta unos Rockets que gracias a quedar octavos, pues fue una temporada con muchos problemas (3-2), y mis Timberwolves ponían en aprietos a los Sonics de McMillan y Juanejo, aunque la tradición acabó pesando a la juventud de los Garnett, Marbury y Guggliotta (3-2).

La segunda ronda fue un paseo para todos los equipos (4-1), y Bulls, Pacers, Jazz y Lakers llegaban a sus respectivas finales de conferencia. Allí unos Jazz más hambrientos que nunca optaron por barrer a los cuatro fantásticos del mapa, y esperar rival en el este, que tardaría en llegar, pues los Pacers pusieron en grandes apuros a los Bulls de Jordan (3-3). Se llegó al séptimo en el que una buena actuación de Jordan y Kukoc hicieron justícia a la historia (88-83). Mientras tanto, Stern debía estar encerrado en el lavabo, calculando cuántas decenas de personas querrían ver un Indiana-Utah.

Malone y Stockton nunca lo habían tenido mejor que aquel año. Los Bulls habían demostrado que no eran invencibles, y ellos estaban frescos, mucho más descansados. Había llegado el momento de la pareja mormón, pero Jordan no pensaba ceder sin antes luchar.

Fue una final con momentos destacables, cómo el partido en que los Jazz batieron el récord negativo de anotación en una final (96-54) pero, por encima de todos, hay uno que todos nosotros recordaremos, o habremos visto alguna vez: el tiro.

No se puede definir de otra forma. El cambio, el rectificado, Byron Russell sentado y Jordan, elevandose ante el estupor de miles de aficionados de Salt Lake City y con todo el mundo pendiente de aquel momento. Por segunda vez en la temporada, tiemblo mientras asisto al momento, y se convierte este en otro de los que se imprimen con letras de oro en mi memoria. Eso es lo que quería la historia, guardar este como el último del más grande, y precisamente por esto Stockton falló aquel triple. El tiro, no hay mejor definición ante aquel mágico momento de la historia de la NBA, y de la mía propia. Visto aquello, quién podía dejar de jugar a baloncesto.

Era el segundo three-peat de los Bulls, seis anillos en ocho años, un dominio como no se recordaba en la liga.

Aquella temporada anoté 252 puntos más que la anterior (4), aunque lo calculaba yo y a lo mejor hay unos 20 más o menos de diferencia. Me encantaba la liga, me encantaban los Bulls y me fascinaba Kobe Bryant. Pero una nube oscura se acercaba: el megacontrato de Garnett, a razón de 126 millones de dólares por 6 años, que puso en pie de guerra a los propietarios y los jugadores. Era tiempo de lock-out, mientras el más grande jugador y su maestro Zen se retiraban sorprendidos con todo aquello.

Michael como MVP del All-Star, la temporada y la final entró en el cuadro de honor de la misma, junto al mejor Rookie (Tim Duncan), el mejor defensor (Alonzo Mourning), el mejor sexto hombre (Danny Manning, que pasó por encima del que más lo merecía, Kobe Bryant), el mejor entrenador (Larry Bird) y el jugador más mejorado (Alan Henderson).

Allí estaba yo, que por aquel entonces tomé una decisión: abandonar a los Bulls de Toni Kukoc, el único que quedaba, y pasarme a los Lakers de Kobe y los Wolves de Garnett.

Tuesday, September 05, 2006

Lo que yo viví: Temporada 96-97

El quinto anillo de Jordan y los Bulls; el año en que el cartero entró en la historia; nuevos aires para Lakers y 76ers; la exhibición de Glen Rice

Ojeando mi primera revista sobre la liga, el número 2 de American Basket, te das cuenta del tiempo que ha pasado: Jordan en portada celebrando el quinto anillo, las zapatillas Fila de Grant Hill entre el calzado más destacado, la camiseta de Schrempf entre las comprables por télefono, sin ninguna referencia de página web.

Sí, realmente ha pasado mucho tiempo de todo aquello, nada menos que diez años. Por aquel entonces yo comenzaba mi andadura en el maravilloso mundo del baloncesto y Tim Duncan aún defendía los colores de Wake Forest University. Él tambien vivió de cerca aquel quinto campeonato de los Bulls, que perderían sólo 13 partidos en temporada regular, quedando a tres derrotas del récord que el año anterior habían establecido para la historia.

El Draft inició, como lo hace cada año, el campeonato; aquel fue especial. Los 76ers de Philadelphia se valieron del número 1 para elegir a un conflictivo jugador enclenque de la universidad de Georgetown: Allen Iverson. Le seguírian por orden de selección jugadores que, como él, tambien dejarían su huella en la liga: Marcus Camby, Shareef Abdur-Rahim, Stephon Marbury, Ray Allen, Antoine Walker, Kobe Bryant, Peja Stojakovic, Steve Nash, Jermaine O'neal, Zydrunas Ilgauskas, Derek Fisher...El mejor que he vivido, seguro, junto con el del 2003.

Los Bulls eran el rival a batir. Heat, Knicks y Hawks aspiraban a destronarle en la conferencia este, y Sonics, Rockets, Jazz y unos Lakers que se habían hecho con los servicios de Shaquille O'neal los rivales más peligrosos en el oeste. Algunos de los jugadores a seguir eran, como cada año, el mismo O'neal, Robinson, Olajuwon, Ewing, Mourning, Kemp o Malone, y exteriores de gran calidad como Penny Hardaway, Grant Hill, Gary Payton...ah, se me olvidava, y Michael Jordan.

La lesión de David agotó las opciones de San Antonio para ser aspirantes, aunque como todos sabemos traería consigo algo muy bueno.

Llegó el momento que gente como yo espera con gran deseo: el All-Star Game de Cleveland. Sprewell de los Warriors fue el máximo anotador del oeste (120), que poco pudo hacer ante la conferencia este (132) en que, de todos los nombres, algunos de inesperados destacaron: Vin Baker, Penny Hardaway y, gracias a un gran cuarto, Glen Rice. Allí se dio a conocer la personalidad de dos jugadores que aún hoy en día dominan la liga. Allen Iverson fue silbado al recoger el premio MVP del partido de rookies, mientras que Kobe Bryant se llevó el gato al agua al convertirse en el campeón del concurso de mates; hoy día, seguramente, en Cleveland van a silbar a los dos.

Sabia es la naturaleza, y seleccionó a los mejores para el momento cumbre de la temporada, dejando atrás aquellos indignos de jugar los Play-Offs. En el este Chicago venció con comodidad a Washington en la última postemporada Bullet, barriendo como lo había hecho el tercer clasificado, New York Knicks, ante los Hornets. Con más dificultad, en el quinto partido, Miami y Atlanta finiquitaban a sus rivales, Orlando y Detroit respectivamente. ¿Alguien recuerda a Grant Hill y a Penny en segunda ronda? Del segundo sé seguro que llegó, aunque no conmigo como aficionado en la liga.

En el oeste se repitió la tónica, y el primer y tercer clasificado (Utah y Houston) no tuvieron problemas en acabar por la vía rápida con Clippers i Wolves en primera ronda. Era la primera de muchas ocasiones cayendo en primera ronda. En cuatro partidos los Lakers acabarían con los Blazers, rompiendo una larga serie de años nefastos para la franquícia angelina, y en el quinto los SuperSonics eliminaron a los Suns.

Llegada la segunda ronda, Chicago tuvo un sólo problema para eliminar a Atlanta y Miami resolvía el primer set en cuatro años contra los Knicks a su favor, en un fatídico séptimo partido. Aún no sabían que los Knicks se vengarían de aquellos en tres ocasiones.

Como los Bulls, los Jazz no tuvieron problemas para sacar a los Lakers de su camino hacia la final, y esperaron tranquilamente al que sería su último obstáculo: Houston o Seattle, rivalidad que se alargó hasta el séptimo partido, y que se resolvió a favor del cementerio de elefantes (Drexler, Olajuwon y Barkley). Mientras tanto, con mis nueve años casi cumplidos, disfrutaba en el sillón del NBA Live 97, ajeno a todo aquel movimiento que sólo un año más tarde ya me captibaba completamente.

Miami evitó el barrido en su primera final de conferencia, ganando un cuarto partido que de poco les serviría al fin y al cabo (4-1). Algo más tardaron los Jazz, en concreto un compromiso, en dejar a los Rockets fuera de su última gran carrera hacia el anillo, y de llevar a Salt Lake City a su primera final de la NBA. Stockton y Malone contra Pippen y Jordan (aunque podríamos dejarlo en solo Jordan). Sloan contra Jackson.

Primer partido, 84-82 en el marcador y Malone (el MVP) en la línea de tiros libres. Primero fuera; segundo fuera; tiempo muerto solicitado por Phil Jackson. Al momento de sonar el buzzer Jordan había sorprendido a su defensor, Russell, con un tiro en suspensión con retroceso que acabaría dentro. Los Bulls se llevaban el primero de los seis duelos.

Llegaría el quinto en el Delta Center con 2-2 en la eliminatoria. Jordan no estaba fino: fue incapaz de comer en la previa al quinto partido. Débil y con náuseas, Jordan pidió a Jackson que fragmentara sus minutos; se encontraba en pleno proceso de deshidratación. Sacó fuerzas de allí donde pudo, para acabar el partido con 38 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias, incluído un demoledor triple a falta de 25 segundos. "En algunos momentos estaba a punto de desmayarme, pero yo quería ganar" afirmó el mismo Jordan. "Yo estaba preocupado. No quería que estuviera demasiado tiempo sobre la cancha, pero él me afirmaba que podía seguir. Esta tarde, su esfuerzo ha sido algo impresionante" declaró Phil Jackson.

En el definitivo sexto, Steve Kerr sorprende a todos aquellos que ponían en duda su juego con un triple a falta de diez segundos que pone el 88-86 en el marcador. Tiempo muerto y balón para que lo jueguen los Jazz. Toni Kukoc lo toca levemente y, al ver que Pippen lo roba habilmente, empieza a correr. El croata no da tiempo a ningún jugador rival para que lo atrape y con un mate a dos manos cierra la victoria a favor de los de Chicago en el United Center.

Stern da el trofeo Larry O'brien en el campeonato número 50 de la NBA a los Bulls de Chicago y Jordan recibe su merecido premio de MVP de la final, entrando en el cuadro de honor que formaban ya el MVP: Karl Malone (Utah Jazz). Rookie: Allen Iverson (Philadelphia 76ers). Mejor defensor: Dikembe Mutombo (Atlanta Hawks). Mayor progresión: Isaac Austin (Miami Heat). Sexto hombre: John Starks (New York Knicks).

Por mi parte destacar de aquella temporada que un rookie (Iverson), fue el sexto mayor anotador del campeonato, que Malone y Barkley volvieron a sufrir grandes frustraciones en los Play-Off y que, para mí, fue el principio de un sueño que aún dura hoy en día.

Lo prometido es deuda

Después de una larga serie de 30 artículos, es tiempo de cambio de estilo. Aún así taylorwolves va a seguir con su temática de: ¿que significa para mí la NBA? Buscando respuesta a esta pregunta nace la nueva serie de 10 artículos, que no es más que un repaso a cada una de las diez temporadas NBA que he vivido. Con la ayuda de fuentes propias, revistas e internet vamos a intentar construir un artículo no demasiado largo de como viví cada una de estas temporadas, quien destacaba en ellas, y como evolucionaba yo por aquel entonces.

Gracias a todos los que habéis estado aquí todo este tiempo (rafita, pierce, wilt, julius, wayne, avenida, juanejo, sixers29, peter, the pearl, hoeman, mcmillan...)

Así pues, manos a la obra y que empiece el espectáculo.

Monday, September 04, 2006

¿Cambiará el número mi suerte?

Ya es oficial: Kobe Bryant y Amaré Stoudemire cambian el dorsal en vistas a la temporada 2006-07.

Como amante del orden y, en cierta medida, de la tradición, estoy en contra de tales cambios. Aún que suba el valor de mi clásica camiseta de Kobe, en el diseño que los Lakers lucían anteriormente, con el número 8, me costará acostumbrarme a ver el que tiene el segundo récord histórico de anotación en la NBA con el número 24 en la espalda. El roster oficial de los Lakers y unas capturas del NBA Live 07 confirman mis temores, y mi cerebro no procesa correctamente lo que ve.

¿Caeré mejor a los periodistas y me darán mi merecido MVP con el 24? ¿Tendré suerte con las lesiones y llevaré a los Suns al anillo? Eso debió pensar Amaré Stoudemire al cambiar el 32 que
lucía desde su temporada rookie por el 1, que sin duda no dio precisamente suerte a Penny Hardaway.

No se vosotros, pero a mí me disgustan estos cambios. No es el caso de Amaré pero si el de Bryant, que presenta un importante dilema a los Lakers. De retirarse allí, que haces; ¿le cuelgas el 8? ¿el 24? ¿los dos?

En fin, ahora se me ocurrió esto y pensé que a lo mejor merecía un post, el segundo de hoy, y que hunde más de lo que me gustaría el de los Celtics, el último de mi primera serie premeditada, que mañana se verá secundada por otra.

PD: Por cierto, desde hoy soy un conductor!!