Monday, September 04, 2006

Reflexiones mundialistas

Bueno antes de comenzar ya con la prometida novedad, quiero felicitar a la selección por su gran campeonato y el premio que se lleva a casa. Parecerá, vistos los resultados, que ha sido un camino fácil, pero no hay que quitarle mérito a un combinado que ha tenido que tumbar antes a algunas de sus bestias negras: Alemania, del gran Dirk Nowitzki, que anteriormente había puesto grandes dificultades ante los rojos. Evidentemente a Serbia, Argentina y Grecia, campeones con anterioridad de los campeonatos que jugamos.

Así pues, España ha tenido que tumbar en su camino grandes equipos que aspiraban a lo mismo, aquello que sólo los elegidos pueden conseguir.

En segundo lugar queda Grecia, una selección que venía de proclamarse campeona de Europa y que sacó todo su potencial a relucir ante el equipo americano. No puedo aún opinar sobre la final, ya que no estaba en casa en su momento y tengo que mirarlo grabado.

En tercer puesto estan los americanos, aquel equipo que ya en demasiadas ocasiones se declaraba vencedor antes siquiera de presentar batalla. Como en Indianapolis y Atenas, el ego y las individualidades han manchado un equipo cuya única misión era ganar.

Y excluída del medallero aún haber sido, para mi, la segunda mejor selección del mundial, está Argentina. El equipo que más problemas nos presentó y que por la motivación y las ganas de redimirse de los chicos de america se fue a casa con el mismo premio que los libaneses y los lituanos, pero con el honor de saber que les bastó un triple para ser ellos los campeones del mundo.

Dicho esto, después de la serie de artículos que se avecina haré un anális/apuesta para dar mi punto de vista sobre la temporada 2006-07 en la NBA, al más puro estilo Pierce. Sólo destacar un dato, una de aquellas curiosidades estadísticas que el otro dia me vino en mente.

1998-EUA va sin jugadores NBA y pierde el trono mundial. Temporada de lock-out, que finaliza con los San Antonio Spurs conquiriendo la liga.

2002-EUA hace el más enorme ridículo de su historia en Indianapolis, pero los Spurs se aprobechan y vuelven a ganar el anillo.

2004-Los herederos del Dream Team caen otra vez antes de tiempo, con la lógica consecuencia de que los Spurs vuelven a ganar el campeonato.

Lo dicho, curiosidad estadística, pero hasta el momento ha funcionado.

PD: Se viene encima una nueva oleada de diez artículos, y luego el análisis.


¡CAMPEONES DEL MUNDO!

Saturday, September 02, 2006

La fortuna del trébol

El ejemplo más grande del trabajo en grupo, del poder colectivo, del dominio, del equipo invencible...Construcciones ligadas a la triunfal historia de los Boston Celtics, el más grande ejemplo del premio al grupo y los ganadores.

Para poner un ejemplo de lo que digo, los Lakers han ganado catorce de sus veinti-ocho finales; los Celtics dieciseis de diecinueve. Así de grande es el dominio que ha tenido el equipo más importante de la historia de la NBA.

En la franquícia desde el año 1950, a Red Auerbach se le dio la responsabilidad de construir el sueño, de realizar aquello que anhelaba el equipo del trébol. El arquitecto de aquel equipo seleccionó al largo de los años futuras estrellas del equipo como fueron Bob Cousy, Bill Sharman o Ed Macauley. Y realizó su movimiento más importante al enviar al último de los tres a St Louis junto a Cliff Hagan a cambio de su selección en primera ronda: Bill Russell.

El primer anillo llegó en el año 1957, ante precisamente aquellos a los que arrebataron el futuro cinco veces MVP de la liga, y poseedor de un anillo más que dedos en las manos. En el séptimo partido y por un ajustado 125-123 en la segunda prórroga, llegó uno, el más difícil, y al que le seguirian quince más hasta el momento. "El primero es el más díficil de conseguir" o "soy el entrenador del campeón del mundo", fueron algunas de las perlas que dejó el gran Red para la historia de la liga y del baloncesto.

Bill Sharman, Bob Cousy, Tom Heinsohn, Jim Loscutoff...aunque de todos los que acompañaban a Russell, el más laureado fue Sam Jones (10), que llegó a la liga en aquel mismo Draft, y no pudo repetir el anillo en su temporada rookie. Luego llegarían ocho anillos seguidos, cinco de los cuáles se consiguieron ante unos Lakers que no podían parar aquello. Y precisamente, aún el esfuerzo de Baylor y West por evitarlo, el noveno de Auerbach se ganó ante los angelinos en un séptimo de infarto, y en el que Russell jugó lesionado. En aquel momento el "coach" anunció que dejaba el banquillo a cargo del mejor defensor de la historia, que alargaría su carrera como jugador tres años más.

Después de ver como Wilt Chamberlain se cebaba con el destino en la final de conferencia y lograba el primero de sus dos anillos con los 76ers en la temporada 1966-67, Boston logró el último back-to-back de su historia para alargar la afortunada leyenda del trébol irlandés. Otra vez los Lakers fueron, en dos ocasiones, víctimas de la ambición céltica. Más emotivo fue el segundo, en un año en que los de Los Angeles tenían el mejor récord de la liga y el refuerzo de Chamberlain, que quería de una vez por todas hacer campeónes a Baylor y West. Este último fue el MVP de una final resuelta a siete partidos, y que en momentos previos al salto inicial fue testimonio de una de las frases más célebres de la historia del equipo de Massachussets: "hoy pueden pasar muchas cosas, excepto que ganen los Lakers". El autor de la misma fue Bill Russell, conjurándose con los suyos para lograr el onceavo anillo en trece años, y retirarse dejando tras de sí la más victoriosa leyenda que la liga haya visto nunca.

Era tiempo de reconstrucción, y mayormente pasaba por el que años atrás había sido el sexto hombre de lujo de la franquícia: John Havlicek. Tom Heinsohn se encargó de dirigir el conjunto que vio otra vez premio en el año 1974, destacando de aquella plantilla nombres sobradamente conocidos por todos como Dave Cowens, JoJo White, Don Nelson, Don Chaney, Paul Silas...Karemm se vio frustrado por la vieja mágia irlandesa en su intento de conseguir el segundo anillo en la historia de los Milwaukee Bucks.

El segundo de aquel proyecto llegaría, otra vez, de la mano del trabajo en equipo. Una gran defensa (tres de sus jugadores fueron elegidos en el quinteto defensivo ideal de la liga), y compromiso con los colores hicieron de aquel grupo un muro infranqueable para unos jóvenes Suns, en la final del 1976, cuyo quinto partido se dice que es el mejor de la historia de las finales. Paul Westhpal no pudo repetir en Phoenix lo logrado en Boston dos años atrás, y los Celtics se llevaron su anillo número trece.

¿Qué era lo próximo? ¿Qué as se guardaba Red en la manga? Aún sabiendo que quería seguir un año más en la universidad, arriesgo en su elección del Draft del 78 por un jóven blanco con pinta de campesino proviniente de Indiana State: Larry Bird. Su impacto en la liga fue inmediato a su llegada un año más tarde, y terminó la temporada siendo declarado rookie del año.

Bird en Boston y Magic en los Lakers; cómo se dijo años más tarde, un perfecto guión digno de Hollywood. El relevo de la liga compitiendo en dos franquícias de máxima rivalidad.

Pronto le llegaría al pájaro verde, 33 de los Celtics, el premio a su trabajo. En su segunda temporada los Celtics ganaron el campeónato del este y no desaprovecharon su oportunidad número quince para llevarse su anillo número catorce, ante los Rockets de Moses. Fue Cedric Maxwell el MVP, pero nadie dudaba de quien era el líder de aquella franquícia, cuyo quinteto en el año 81 aún nos puede llegar a estremecer hoy en día: Parish-McHale-Bird-Maxwell-Archibald.

La segunda oportunidad llegó tres años más tarde, tras un breve dominio de los 76ers en la conferencia. En el primero de cuatro títulos del este consecutivos, y con Bird ya nombrado MVP de la temporada, los Celtics no desaprovecharon la siempre agradable oportunidad de acabar con los Lakers en las finales, cuyo historial con Johnson y Kareem en la plantilla contaba ya con dos campeonatos. Esta vez si fue Larry el elegido mejor jugador de las finales, y así lo volvería a ser en el último anillo de la historia céltica, el logrado en 1986 ante los Houston Rockets.

Lo que vino después os lo contarán mejor y más detalladamente otros blogs que ya han tratado el tema. Hasta aquí llega mi repaso a la mejor franquícia de la historia de mi más admirado deporte, y mi serie de artículos sobre cada una de las treinta franquícias que hoy día conforman la liga. Lo que viene después, sólo el tiempo lo sabe.

Friday, September 01, 2006

Dream Team

Carta abierta de Larry Bird a los componentes de la selección de USA en los JJOO de Atenas 04. Creo que es oportuna para este momento!

"Mis queridos compatriotas: El de Puerto Rico será el último partido que vea de los Juegos. Hace ya varios años que vengo barruntando semejante medida. Os preguntaréis el porqué. Es sencillo. Lo que hacéis no es baloncesto. El basket americano ha quedado para hacer exhibiciones de mates y Aleey Hoops entre cuarto y cuarto. Y esto no es así. Recuerdo cuando comencé a jugar. Mis entrenadores insistían una y otra vez en los fundamentos. Aprendí a botar, a hace cambios de dirección, de reverso, a entrar a canasta por la derecha y por la izquierda, a encestar a aro pasado, a fintar, a tirar, a pasar y cortar...; luego, más tarde, me enseñaron a defender a mi rival, a ayudar a mis compañeros, a bloquear, a pasar por el medio cuando el bloquedado era yo. Era divertido, era el baloncesto total. Recuerdo que me gustaba estudiar al rival; saber si tenía preferencia a marcharse por la izquierda o por la derecha, si solía fintar o lanzar directamente, si tendía a pasar con una mano o con dos...

Ahora, nada de eso existe. El baloncesto que practicáis es deplorable. Vuestra mayor satisfacción es un mate de espaldas e incluso estaría por asegurar que os sentís satisfechos cuando un compañero falla un tiro o pìerde un balón. Sóis egoístas, engreídos y vuestra idea dal basket pasa por saltar y tirar triples. El día que vuestro entrenador ¿os enseñó? el pase, la finta, el buscar al compañero mejor situado o algún concepto medianamente inteligente o no estabáis o -lo que es peor- no lo comprendistéis. Echo un vistazo a la actual NBA. De los mejores 20 jugadores, me salen unos cuantos extranjeros (Nowitzki, Stojakovic, Gasol, Yao Ming, Parker, Ginobili, Kirilenko, Nesterovic, Turkouglu, Ilguaskas, Okur...). A buenas horas me salía alguno hace 20 años...

Leo en el Foro de Eurosport.es que vuestro baloncesto es de McDonald`s. Buena comparación. Jugáis como coméis. Y aunque me consta que el “Jefe” de esta página es devoto sin límites del hamburguesón grasiento y las patatas deluxe, eso no deja de ser un síntoma inequívoco de que se nos ha caído el mito de la NBA. Hace tiempo que sospecho que los europeos son mejores, más inteligentes y más profesionales. Preparan los partidos, estudian a sus rivales y toman mejores decisiones. Conocen mejor este juego que nació para ser practicado en equipo y no para que un puñado de niñatos se empeñen en buscar el lucimiento personal, en buscar la humillación del rival con un “in your face” y en jugar, en definitiva, con las ilusiones de un país que mejor haría en centrarse en ver nadar a Michael Phelps o en saber si Maurice Greene es capaz de reeditar viejos éxitos.

Lo dicho. Para mí se acabaron los partidos del “Dream Team”. A partir de aquí, me aferraré a mis rasgos “alemanes” para nacionalizarme europeo y apoyar al otro basket, al hermano pobre, a los argentinos, serbios, españoles o lituanos. Sencillamente, ya son mejores que nosotros. La de Puerto Rico, no será, seguro, vuestra última derrota."

PD: Gracias a Jayson Williams del foro de ultimatenba.com por sacar a luz este viejo fragmento del sabio Larry Bird. Os recomiendo el foro, y repito, muchas gracias Jayson ;)

En lo más hondo del precipicio

Tony Campbell, con más de 23 puntos por partido y procedente de los Lakers fue el primer líder de la segunda franquícia del estado de Minnesota, que aún busca igualar los cinco anillos conseguidos en la década de los cincuenta por los Lakers: los Timberwolves, un equipo que llegó a la liga en el año 1989.

Junto a él, Pooh Richardson, Sam Mitchell y Tyrone Corbin eran la referencia de un equipo que no bajó de las 20 victorias hasta su tercera campaña en la liga, en que llegaron a su mínimo histórico con 15. A partir de aquello hubo una total renovación en el equipo en la que llegaron jugadores de la talla de Chuck Person o el rookie, Christian Laettner, oro olímpico con el Dream Team en Barcelona 92; muchas esperanzas descansaban en los hombros de aquel joven de Duke.

Isiah Rider y Donyell Marshall fueron las siguientes opciones en el Draft preferidas por la franquícia de las ciudades gemelas. Pero la historia de esta joven franquícia da un giro inesperado ante la llegada del mesías, un enclenque chico de instituto (Farragut Academy). Un año después, junto al nuevo base (Marbury), Gugliotta y Mitchell los Timberwolves ya estaban en Play-Off; y Goggs y Da Kid se estrenaban en un All-Star Game.

La veteranía de los Rockets venció el joven sueño del magistral equipo dirigido por Flip Saunders, más bien lo barrió. Pero Minnesota había visto la luz, los primeros Play-Off, y el capataz que debía dirigir el barco.

El año siguiente sería Seattle el que derrotaría a los Wolves, en el quinto y decisivo partido, y lo apartaría de su camino en Play-Off. Garnett ya era titular en el All-Star, Jordan jugaba su "última" temporada como profesional, y otras estrellas de instituto empezaban a destacar en la liga. El contrato que le firmaron a KG21 a razón de 126 millones de dólares por 6 años provocó un debacle en la liga que entró en negociaciones con el sindicato de jugadores y acabó con un lock-out, que hizo que la siguiente campaña se viera retrasada hasta febrero. Esta vez serían los campeones, San Antonio, los que apartarían a Minnesota del sueño de la segunda ronda.

En el año 2000 Garnett ya era una estrella, pero aún así Minnesota no pudo superar a Portland en la primera ronda. Un tiempo después, un fatídico 20 de mayo del 2000, fallecía el mejor amigo de Kevin, su ídolo, Malik Sealy, en un accidente de coche acudiendo a su fiesta de cumpleaños.

Con números de MVP y un premio de mejor jugador del All-Star, Garnett se llevó otros tres palos en postemporada, ante San Antonio, Dallas y LA Lakers. En el verano del 2003 todo el mundo en Minnesota se conjuró para que esto no volviese a ocurrir. Ficharon a Sprewell, Olowokandi y Hudson, que se unieron a un buen bloque formado por Garnett, Cassell y Szczerbiak. Título del oeste en temporada regular y MVP para Garnett que acabaron sabiendo a poco, derrotados ante un gran Derek Fisher para gloria de unos Lakers que aquel año no la merecían.

Y aquí acaba la historia. Dos años después en Minnesota sólo queda un recuerdo de aquel gran año que acabó con nada. Ya no está Saunders, ni Szczerbiak, ni Cassell, ni Sprewell...ya no hay ilusión, sólo la promesa de que algo va a cambiar, año tras año.

No merece Garnett ser otro MVP sin anillo. Por nuestro propio bien esperemos que lo consiga en los Timberwolves pero, seamos realistas, el único premio que McHale puede llevar ahora mismo a la franquícia, con su actual gestión, es el número 1 del Draft. Siempre y cuando no le firme otro contrato ilegal a Joe Smith...

PD: Mañana último de la serie, Boston Celtics.


Thursday, August 31, 2006

Eternos históricos en horas bajas

En la liga desde la temporada 49-50, los Nationals de Syracuse cayeron ante los Lakers en dos de sus cinco finales antes de ganar el ansiado anillo ante los Fort Wayne Pistons en el año 1955. Dolph Schayes era el lider de un vestuario por el que tambien pasaron de forma destacada Payl Seymour, George King, Johnny Kerr o el pionero, Earl Lloyd.

En 1955 llegó el premio, en la última final jugada en la era Syracuse. El traslado a Philadelphia se produjo en el año 1962, y el cambio de nombre, 76ers en honor al año de redacción de la carta magna, tambien fue immediato. Justo un año después llegó Wilt Chamberlain y, después de dos temporadas en la sombra por el dominio Celtic, llegó la hora de los Sixers. La de ganar por 4-1 a los Celtics en la final de conferencia y vencer a los Warriors de San Francisco en la final. A Chamberlain, Cunningham, Greer, Walker y el entrenador Hannum les había llegado la hora.

A tres finales más llegaría aquel equipo, liderado por Julius Erving. Los Trail Blazers y los Lakers por partida doble se las apañarían para alejar al Dr J de su sueño de anillo. Tuvo que llegar Moses de Houston para poner las cosas en su sitio y dar, en el año 1983, el tercer y último anillo a la franquicia. Para honor y gracia de, entre otros, su actual entrenador, Maurice Cheeks.

Un año justo después les llegó un bendecido número 5 del Draft que aprovecharon para traer a Charles Barkley, un bajito ala-pívot de impresionante rendimiento que, sin embargo, no pudo pasar de la final de conferencia con su equipo, y un tiempo después se marchó a Phoenix. Aún así, su 34 cuelga del techo del Wachovia Center.

Unos grises noventa llevaron al gran talento de Georgetown, Allen Iverson, a la principal ciudad del estado de Pennsylvania. Un jugador que ha demostrado su talento a lo largo de los diez años que lleva en la liga, ha creado moda entre los jovenes afro-americanos, ha ganado dos MVP's del partido de las estrellas, un MVP...pero ningún anillo.

Sólo el honor para el recuerdo, de ser el único equipo que derrotó a los invencibles Lakers de Shaq y Kobe en los Play-Offs del año 2001, en un gran primer partido. Su equipo no daba para más que eso, y aún gracias por lo que consiguieron.

Ni con otro jugón a su lado, Chris Webber, los 76ers levantan cabeza. Tendrá de llegar un Moses Malone al lado del jugador más mediático de la liga, para que no deba despedirse de la liga a lo Karl Malone o Charles Barkley.

Wednesday, August 30, 2006

Mucho ruido, pocas nueces

Dos de ocho; así de fácil y rápido podríamos titular un artículo sobre los New York Knickerbockers. Los hay que estan en tres de tres (San Antonio) o seis de seis (Chicago)...vamos a aclarar un poco esto.

Es un equipo que ha perdido seis finales, la mitad de ellas por 4-3 y la otra mitad por 4-1. Por tanto que ha pasado de poder tener cinco anillos a ser el equipo antiguo que sonroja cada vez que sale a luz el tema, viendose superados por Warriors, Sixers, Celtics...

Las tres primeras fueron jugadas a principio de los cincuenta, de forma consecutiva. Los Gallatin, Zaslofsky o Simmons cayeron por un partido ante los Royals en el año 51 y repitieron jugada un año después ante los Lakers de Minneapolis. Volvieron a las andadas un año después y otra vez ante los de Mikan volvieron a tropezar, esta vez por 4-1.

Ni tan solo olieron finales hasta la década de los setenta. Después de una gran temporada regular, la mejor de su historia que igualarían el año 1993, con 60 victorias y 22 derrotas, el equipo que lideraba Willis Reed se plantó en las finales. El pívot, que venía de ser nombrado MVP, no podía permitir que los suyos volvieron a casa, otra vez, con las manos vacías. Se las arregló para jugar cojo en el séptimo y decisivo partido, anular a Chamberlain y dar coraje a sus demás compañeros. Lo necesario para, esta vez sí, lograr un anillo por los Knicks.

Los Lakers se vengarían dos años más tarde, y así la historia podría ver un Chamberlain con dos anillos y a West y Baylor con una mano más digna de llevar. El momento de los Knicks volvería un año más tarde, y no sería otra vez desaprovechado; segundo y último anillo de la franquícia.

Reed, Frazier, Bradley, Barnett, DeBusschere...algunos de los hombres, entenados por el legendario Red Holzman, que forman parte del pasado glorioso Knickerbocker. El único momento dorado que sus fans recuerdan.

Llegaría Patrick Ewing con el número 1 del Draft del 1985, y con él la esperanza de muchos seguidores del equipo del Madison. La ya famosa bola caliente que sacó Stern en el que fue primer sorteo del Draft acabó con el gigante de Georgetown en la ciudad donde más presión y hambre de títulos podía llegar a sufrir.

Los Bulls en primera instancia y luego, a raíz de la retirada de Jordan, los Rockets, fueron los que alejaron al 33 de la gran manzana de su soñado anillo. Starks, Jackson y Oakley; su época pasó y poco a poco los Bulls volvían a recuperar su poder, y los Heat, Magic y Pacers se perfilaban como el nuevo dominio del este. Cansado, acabado...no eran los adjetivos que Ewing quería para su persona. En una temporada caótica para la NBA (lock-out), los Knicks eliminaron a los Heat en primera ronda viniendo del octavo puesto. Ver para creer.

Larry Johnson, Allan Houston, Latrell Sprewell, Marcus Camby y entrenados por Jeff Van Gundy. Estos eran los que ahora rodeaban a Pat. Pero de él no contaran que salió a jugar lesionado, lo mejor que de Ewing se puede contar, es que de haber jugado aquella final Duncan y Robinson no hubieran ganado en 1999 su primer anillo. Pero eso señores es hablar por hablar...

Ahora los Knick son un equipo corrompido, el que más gasta en salarios y menos rendimiento ofrece en cancha. No será Isiah su salvación y pasara mucho tiempo antes de que vuelvan a hacer honor a la ciudad que representan, y se muestren como lo que deben ser: una franquícia historica a la que se debe respetar.

Tuesday, August 29, 2006

¿Volverán los viejos tiempos?

La ilusión vuelve a unos Trail Blazers que llevaban años en las páginas de escandalos de la liga. ¿Es el fin de los Jail Blazers?

No hablaré de lo que no he visto de ellos: su fundación, el anillo y el posterior MVP de Bill Walton, la elección de Sam Bowie en el Draft, los años de Clyde Drexler...No son estos Blazers los que voy a retratar, si no los que han crecido conmigo, y como les he visto actuar en esta liga.

Con PJ Carlesimo como entrenador, cayeron ante los Lakers en la temporada de mi debut, la 96-97. Sabonis-Wallace-Robinson-Rider-Anderson, un gran quinteto que no pudo nada con una fiebre amarilla que en un futuro dominaría la liga. Se fichó a Mike Dunleavy para cambiar el rumbo, se marchó el omnipresente Clifford Robinson, pero volvieron a tropezar en primera ronda, y volvió a ser ante los Lakers.

Siendo una franquícia de eterna llegada a Play-Off, pocos eran los que se conformaban con llegar a primera ronda y caer a las primeras de cambio. Dunleavy se ganó el crédito en la temporada del lock-out, llegando a la final de conferencia ante los que ganarían su primer campeonato: los San Antonio Spurs.

Si alguien mira la plantilla del año 2000, en que cayeron otra vez en la final del oeste (ante los Lakers), y no la ha visto antes, echará a temblar. Arvydas Sabonis, Rasheed Wallace, Scottie Pippen, Steve Smith, Damon Stoudamire, Bonzi Wells, Detlef Schrempf, Brian Grant, Greg Anthony, Gary Grant, Jermaine O'neal, Stacey Augmon...digna de la más grande de las dinastías.

Los egos, problemas con las drogas y, conflictos en general, provocó el fatal desenlace que ha llevado en seis años la mejor plantilla de la historia a ser la menos respetada de todas.

Ilusionantes llegadas las de los rookies LaMarcus Aldridge, Brandon Roy y nuestro Sergio. No hace falta hablar más de Portland, con lo del 2000 y lo de ahora nos damos fácilmente cuenta de la idea.

Me marcho a ver la Lituania de Sabonis y la España de Fernando Martín y Sergio. Cuando lo dejé 47-30, dominando el partido.


Monday, August 28, 2006

El sueño de Cuban

Los primeros Play-Off de la tercera franquícia tejana que llegó a la liga, los Dallas Mavericks, llegaron en el año 84. Mark Aguirre lograba más de 29 puntos de media aquella temporada, muy bien secundado por Rolando Blackman y los Mavericks avanzaban hasta segunda ronda para caer ante unos Lakers que aquel año cedieron en la final ante Boston.

Un buen comienzo en Play-Off, para un equipo fundado en el año 1980, que se convirtió en la franquícia numero 23 de la liga. La segunda ronda volvió en el año 86, el fatídico número que se asocia con el último anillo celtico, otra vez con derrota ante los angelinos. Bien cogida les tenía la medida el equipo californiano, que volvió a derrotarlos en el año 88, en una final de conferencia resuelta a siete partidos. Los valedores de aquella gran gesta en Dallas eran los dos ya citados años atrás más los Perkins, Tarpley, Derek Harper y Schrempf.

Un año después, inexplicablemente, no se llegó a Play-Off, para volver en el 1990, por primera y última vez en aquella década, cayendo ante los Portland Trail Blazers. Ahora, y por respeto a sus aficionados, omitiremos estos diez años de su historia y que, por ejemplo, se consiguieron tan sólo 24 victorias entre las temporadas 93 y 94...juntas.

Cuban compra a los Mavericks un 20 de enero del 2000; gran día en una de las ciudades más importantes del estado de Texas. Su primer movimiento es traerse el gran contrato de Juwan Howard a cambio de Laettner, para compartir espacio con jugadores consagrados como el dos veces all-star Michael Finley, y los que vendrían luego (Nowitzki y Nash). Aquel año se logró una plaza por Play-Off y el equipo consiguió echar en primera ronda a los Jazz de Stockton y Malone. Se apuntaba alto, muy alto, aún caer en las semifinales del oeste ante los Spurs.

Van Exel y Lafrentz para jugar de pívot a cambio de Howard era lo que Cuban pretendía para que el equipo siguiera creciendo. La fórmula le valío para eliminar (sniff) a nuestros queridos Timberwolves en primera ronda, pero no para acabar con unos Kings que olían a anillo (y que, sniff, no fue conseguido).

Llegamos a 2003, en el cual el fundador de Broadcast optó por no hacer muchos cambios. Se llegó a la final del oeste, la fita más importante que hasta este año había conseguido la franquícia, pero de allí no se pasó por culpa, otra vez, de los Spurs. En 2004 llegaron Walker, Jamison y el horrible uniforme plateado y, aunque se apuntaba más alto que nunca, Cuban provó por primera vez el amargo sabor de caer en primera ronda. El verdugo fue, otra vez, Sacramento.

Jamison a Washington a cambio de Stackhouse y algo más, Walker a Atlanta y Nash a los Suns como agente libre. La gran revolución tenía como objetivo poner todo en manos del alemán Nowitzki y volver a soñar con el anillo. Se eliminó el sombrio gris y se optó por un pálido verde como color terciario, sin duda mucho más escayente. Se remontó un 2-0 en contra ante los Rockets de McGrady y Yao en primera ronda y se topó con los mejores Suns de la historia en segunda y con su ex-pupilo, alias el MVP Nash.

Y así estaba la cosa hasta este año, en el que se llegó a la final de la NBA, la primera. Grizzlies (sin duda lo más cómodo que puede tocarte en primera ronda), Spurs y Suns fueron las víctimas de Cuban hasta la consecución de la corona del oeste. En la final se tiró una ventaja en el tercer partido y se pasó del 2-0 al 2-4; y la culpa de otro: David Hasselhoff.

Sunday, August 27, 2006

Un caluroso verano

Campeones de la NBA en la temporada 2005-06, los Heat pueden presumir de ser el equipo más joven de la liga con un campeonato, pues nacieron en el mismo año que este lobito: 1988.

En aquella primera temporada de 15 victorias Kevin Edwards y Rony Seikaly eran los que apuntalaban una franquícia que por entonces poco prometía. Algo grande se estaba cociendo, un año después con la llegada de Glen Rice, que serviría años más tarde para traer a Alonzo Mourning.

Los primeros Play-Off llegarían en el año 1994 con Rice, Steve Smith y Seikaly a un gran nivel, y la correcta aportación de Baby Jordan (Harold Miner). Algo no fue bien un año después y tuvo que llegar Pat Riley y revolucionar al equipo con Mourning y Hardaway como lideres del proyecto. Los Magic estaban arriba, pero los otros de Florida tenían más de una carta escondida.

Un año después llega la primera final de conferencia, y la primera batalla ante los Knicks; la única que ganó Miami. Majerle, Lenard y un hombre que me trae grandes recuerdos, el jugador con mejor progresión del año 1997, Isaac Austin, y el titular que ilustraba su artículo en el número 2 de American Basket (Sangre Sudor y Lágrimas).

En el siguiente la segunda pelea entre los titanes de ambos equipos, y ex-compañeros (Mourning y Johnson), trajo consigo una temprana eliminación en Play-Off, para un equipo que quería plantarles cara a los Bulls. Un año después, con el Lock-Out, volverían a las andadas con un Heat-Knicks, pero en muy distinta situación: los de Miami como primeros del este, y los Knickerbockers como los octavos de conferencia. Otra pelea y la eliminación de un favorito al título, y con el jugador que quedó segundo en la votación para el MVP: el infatigable Mourning.

En el 2000 más de lo mismo. La enfermedad que contrajo Mourning y la decadencia en su juego de Hardaway fueron minvando la competividad de la franquicia, que entró en una profunda depresión. La salida, con extraordinario resultado, traerse un chaval de Marquette con el número 5 del Draft, para acompañar a Lamar Odom y Eddie Jones: Dwyane Wade.

El eléctrico escolta dio un giro de 360º a un equipo que pintaba a depresión, y clasificó a la franquícia de los Heat para los Play-Off. Una vez allí tomó las riendas del juego y logró eliminar a los New Orleans Hornets en su último año en el este y llegar a segunda ronda contra los Pacers, el equipo con mejor récord de la conferencia. Había nacido una estrella, pero pocos sospechaban que tambien una leyenda.

En el verano del 2004 los Heat son los elegidos de entre los 29 equipos para recibir en traspaso al pívot más dominante de la historia (no se me ofendas por el comentario Wilt, los dos sabemos que está por debajo del otro): Shaquille O'neal. Las lesiones hicieron estragos en la final de conferencia y aún forzar el séptimo partido ante los vigentes y sanos campeones, se quedaron a las puertas de la final; Stan Van Gundy había fracasado, o esto se debió pensar en los despachos.

Dulce es la venganza, volvieron a llegar y esta vez doblaron a un equipo que no se mostró ni más ni menos como el mejor de la temporada regular. Pat Riley había vuelto al equipo en medio de la temporada, y pretendía ser el segundo entrenador en ganar un anillo sin haber estado con el equipo desde el principio. El primero tambien había sido él.

El equipo generaba muchas dudas, desde buen principio y hasta el sexto partido de la final. Aún habiendo ganado tres partidos seguidos, pocos eran los que creían que los Heat se alzarían con el título. Pero aquella frontera que separa los hombres de los dioses se abrió para devolver a Dirk a donde le corresponde, y situar a Dwyane Wade en el olimpo. Y el 33 de los Heat, despues de muchos años de fidelidad, tenía su recompensa, que se verá reflejada pronto en el techo del American Airlines.

¿Primero de muchos? Esto se tratará más adelante, en el previo de la temporada.

Friday, August 25, 2006

Carmelo, cinco años más en tus manos

Desde el estado de Colorado, previo paso por la ABA, uno de los mejores equipos de los ochenta, la cienicienta a finales de los noventa, y un proyecto esperanzador en el nuevo milenio: los Denver Nuggets.

Su andadura NBA comenzó con el gran David Thompson liderando un genial proyecto en el que le acompañaban Dan Issell y Bobby Jones. Ya desde buen principio llegaban a Play-Off y se adaptaban con soltura a la mejor liga del mundo.

Llegarían a su última final de conferencia en el año 1985, con un English en estado pletórico y un Calvin Natt que hizo aquel año los mejores números de su carrera, que le valieron para llegar al All-Star. Un pedazo de equipo que anotaba 107 por partido, aún lejos de su mejor marca, subiendo el listón un poco año tras año.

Después de un pequeño bache volvieron los Play-Offs, y de que manera! Los Nuggets ante los Sonics, octavos contra primeros; los Sonics ganan los dos primeros al mejor de cinco y ponen un pie y medio en la final. Pero los hombres que lidera un Mutombo aún joven no se dan por vencidos facilmente, y consiguen una remontada histórica como pocas veces se ha visto en la liga. Abdul-Rauf y Laphonso Ellis tambien estaban por ahí.

El siguiente año volvieron a conseguir las ansiadas 40 victorias, aunque por aquel entonces ya no contaban con el factor sorpresa para tumbar al primer clasificado del oeste: los Spurs de David Robinson. El equipo tejano pasó por encima los Nuggets, un mes antes que Hakeem Olajuwon se bailara al MVP; pero esto es otra historia.

Después del año 95 llegó una racha de postemporadas vistas por la ESPN solo superada por los Warriors. El mesías se llamaba Lebron James, aunque el sorteo se alió con los Cavaliers y a los Nuggets les tocaba el número 3 del Draft: una buena elección con Carmelo Anthony, el que para muchos fuera el mejor jugador en el 2004, el tercer mejor del mejor Draft de la historia y, sobretodo, un hombre que cada año lleva los de Colorado en Play-Off.

Marcus Camby, Kenyon Martin, JR Smith, Andre Miller...son algunos de los hombres que deben dar un paso adelante, y lograr que los Nuggets dejen de ser un equipo de buen recordar, para convertirle en un equipo a respetar en los próximos años.

Algo más que un asterísco

Así se veía a los Spurs en 1999, un equipo con un anillo logrado en una fría temporada de lock-out. Un sophomore que luchó por el MVP, Tim Duncan, fue el responsable del primer campeonato de la franquícia tejana, otra que venía de jugar en la ABA.

En respuesta a todos sus críticos, entre los cuales destacaba Phil Jackson los Spurs solo podían hacer una cosa: volver a ganar el anillo, y entrar en la historia como una franquicia a respetar.

Leyendas como George Gervin ya no estaban, y la carrera de David Robinson tocaba a su fin. El gurú Jackson y sus Lakers les echaron a la cuneta en más de una ocasión, demostrando lo que ellos y la liga seguían pensando: que su anillo no era merecido, válido por dirlo de alguna forma.

El tercer three-peat en su carrera llegó con un Tim Duncan que en 2002 ya se había proclamado MVP, en una discutida votación en la que algunos optaron por Jason Kidd. Pero aún le faltaba algo, un anillo ganado tras 82 partidos más Play-Off. La luz de David se apagaba, y aquella parecía como una última oportunidad.

Una gran temporada regular de Tim, aunque otra vez su MVP decían que debía ir para Garnett, y los suyos valió para llegar un peldaño más arriba que lo que habían llegado en tiempos de los Lakers: la final de la NBA.

Allí se encontraron unos experimentados Nets que lucharon a brazo partido para llevarse su primer título de campeones. Pero, otra vez, la superioridad del oeste se puso de manifiesto y los de San Antonio lograron el primer anillo que ni Phil Jackson les podía discutir.

En su recerca de la dinastía cayeron en semifinales de conferencia ante los Timberwolves de Garnett, un equipo lanzadísimo hacia el anillo y en cuyo camino se topó Derek Fisher; y es que Horry ya calentaba muñeca en San Antonio, buscando lo que solo John Salley había logrado.

Hasta un año después no se le necesitó en todo su esplendor, ante los Detroit Pistons. Quinto partido; 2-2. Horry obra el milagro con canastas imposibles, un tremendo derroche de calidad y un triple convertido en la más sabrosa cereza del pastel...el que hornó en Auburn Hills.

Se llegó al séptimo y allí se vio uno de los mejores Duncans de la final. Aún hay quien dice que el MVP debería haber sido el argentino, pero para mí es el líder quien a la hora de la verdad cogió las riendas, y es quien más merece el premio.

Thursday, August 24, 2006

La historia de Reggie the Killer

Ya llegará un momento para hablar de los Pacers de la ABA, incluso de los Pacers cuando llegaron a la liga; hoy hablaremos de Reggie Miller.

En el Draft del 87 los Indiana Pacers, equipo cuya andadura por la liga transcurría sin pena ni gloria, elegían con el número 11 al enclenque anotador de UCLA. Poco imaginaban que descansaban en sus hombros los 25.279 puntos que en su carrera NBA han pasado por el aro.

El jugador hizo estragos en su carrera, sobretodo en los Play-Off...o eso opina el director y fan de los Knicks Spike Lee.

Una final NBA, ningún anillo. Finales del este ante Knicks, Magic, Bulls y otra vez Knicks antes de por fin llegar al borde del olimpo, y caer ante el mejor equipo del milenio. Llegarían a otra, ante los Pistons en 2004, pero a Reggie aún le quedaba una cima que conseguir. Conquerir a los Celtics, terceros del este, y casi obrar el milagro ante los Pistons.

Sólo el 31 de su periplo NBA merece los respetos del lobo, y por eso hablo solo de él. Y quien mejor que los Pacers para ser el equipo que tenga el más corto de los artículos sobre equipos. Mañana veremos quien me inspira y ahora, muy cansado, voy a hivernar.

Friday, August 18, 2006

Despido temporal

No quería irme esta vez sin despedirme de todos vosotros. Volveré el jueves 24, dos días después de siemprebasket y Peter Mihm.

El motivo: voy ha hacer de monitor en un campus de baloncesto. Siento dejaros sin el artículo de mañana, pero tendría que hacerlo con prisas ahora o muy temprano y prefiero esto, y terminar la serie cuando vuelva, a partir del jueves que viene.

Se echará de menos el blog, realmente esto es adictivo. Hasta la próxima!

Bobs Third Road

Sin ser muy habitual en mí, ya que normalmente publico uno por día y de momento solo un artículo de cada equipo, la maravilla Bobcat creo que merece pasar a la historia en medio de tan escrito franquiciero. No dejeis de leer y opinar en el de hoy, dedicado a los New Jersey Nets.

Sin más, aquí presento el nuevo look Bobcat, el tercer uniforme, que no se a vosotros pero a mí se me cae la baba.

Me encanta el nuevo look, parecido a los Knicks...gran acierto en Charlotte.

NO dejeis de leer el artículo de los Nets!!!

Un tricolor se va a Brooklyn

Después de reinar en la ABA gracias al dunker más famoso de los setenta, Julius Erving, los Nets de New York llegaron, junto a cuatro compañeros, a la NBA. No fue muy lucida la primera temporada, en la que Nate Archibald llegó al equipo en medio de la misma, y firmaron un balance de 22-60 final.

Con Williamson y la novedad de Bernard King se lograron los primeros Play-Off en 1979. Aún así, la segunda ronda no llegaría hasta 1984, con la entrada en vigor del sistema en que ocho equipos por conferencia disputaban el Play-Off. Pasaron por encima de los Sixers defensores del título, con un equipo en que destacan nombres como Darryl Hawkins, Buck Williams o Michael Ray Richardson.

Con cuentagotas llegaban las victorias y las presencias en Play-Off. A principios de los 90, llegaron al equipo dos figuras universitarias que prometían llevar al equipo muy arriba: Derrick Coleman de Syracuse y Kenny Anderson de Georgia Tech. Con la inclusion de Petrovic, aquel equipo parecía no conocer un techo a largo plazo. Pero las caídas en primera ronda, la muerte de Drazen, y el más bajo de lo esperado rendimiento de Coleman y Anderson, que iban para estrellas, lastró un proyecto ilusionante, devolviendo a los Nets a la tierra de donde venían. La zona mediocre de la liga.

Les ví en Play-Off por primera vez en el año 1998 y como octavos se enfrentaron a los Bulls. El rookie Van Horn, Cassell y un pívot all-star aquel año como Jayson Williams eran las piezas fundamentales del engranaje. Del primero basta con decir que su primer año fue el segundo mejor de su carrera, del segundo que se fue a Milwaukee en el traspaso a tres bandos que trajo a Marbury y del tercero que se retiró temprano y que tuvo algun problemillo con la justícia.

Tuvo que llegar el espavilado que endosó a Marbury a los Suns a cambio de Kidd para que los Nets volvieran a la postemporada; y de que manera. Ante los Lakers y con la valentía de vestir de gris en el Staples ante el amarillo Laker pero...les barrieron. Volver el año siguiente y caer con honor y con dos victorias ante unos Spurs que ya eran algo más que unos campeones con asterísco.

Los escuderos de Kidd en los Nets eran ni más ni menos que unos jovenes y descarados Kenyon Martin y Richard Jefferson. Aún juntos lograron las semifinales de conferencia al año siguiente y cayeron ante los Pistons...es decir, los campeones, por tercer año consecutivo.

Rompieron su racha el año pasado ante los Heat, ya con Vince Carter ejerciendo de maestro de ceremonias y siendo el principal receptor del arte de Kidd. Es decir, cayeron ante los que, de no haberse lesionado sus estrellas, podían haber ganado el anillo.

Como este año, mismo rival pero en semifinales. Y volvieron a las andadas, cayendo ante los campeones...

Se me hace difícil imaginar el vigente proyecto de los Nets en título. Más que nada, porqué puede que se haya agotado su ciclo, y porqué hay rivales que a lo mejor no tendrán un tridente más poderoso, pero sin lugar a dudas tienen mucho mejor banquillo.

Esta es la historia de los Nets, un equipo que tuvo que esperar hasta el nuevo milenio para hacerse respetar en la mejor liga del mundo. Esperemos que pronto podamos ver a los Nets de Brooklyn alzar el trofeo de campeones de la NBA, y unirlo a sus dos trofeos de la ABA.

Thursday, August 17, 2006

El honor capitalino

Para mí escribir sobre los Wizards es un duro ejercicio de paciencia y sacrificio. No me gusta la franquicia, no me gusta su uniforme, no me gusta su historia...Aún así convertire el sentimiento de odio en pasión e intentaré que me salga un escrito digno de los otros que he hecho.

Precisamente con la mala leche de dos días sin poder conectarme a internet voy a sacarme de encima un equipo que, francamente, me importa más bien poco. La franquícia que a las puertas del milenio se dio cuenta de que Bullets no era un nombre apropiado por un equipo de baloncesto, aunque no soy partidario del cambio de nombre sin cambiar de ciudad, y optó por un nombre que coincide en la letra inicial con la ciudad y un logo que, hay que reconocerlo, es bastante bonito.

Campeones en el 1978, después de una decada en que fueron uno de los equipos más fuertes de la competición, este equipo procedente de Baltimore entró en un pequeño bache del que no salieron hasta 23 años después: lograr una segunda ronda de Play-Off.

Antes habían pasado por el equipo un Moses Malone cuesta abajo, la curiosa pareja Manute/Muggsy, los ex-Michigan Webber y Howard...y el Jordan más lleno de hamburguesas que la NBA ha conocido. Y nada dio resultado.

Tuvo que llegar el mayor robo del Draft del 2001, Gilbert Arenas, y solucionarlo a su manera. Tirando del carro, y nunca mejor dicho, liderando junto a Antawn Jamison y Larry Hughes a los de la capital a su meta más ansiada en dos décadas. En el segundo intento, el tatuado complemento se había pasado al lado de King James, y juntos impidieron a los Wizards volver a alcanzar el tan ansiado objetivo.

Para mí como si tardan 23 años más en lograrlo, pero que no cometan el error de cambiar el logo.

Monday, August 14, 2006

La recompensa de ser malo

En la liga desde la temporada 48-49, los Fort Wayne Zollner Pistons no tardaron en hacer las delicias de su propietario, fabricante de componentes de automóbil, al llegar a dos finales consecutivas de la liga. No se consiguió el soñado título, y Fort Wayne vio un relevo en Detroit, la ciudad de Michigan a la que le iba como anillo al dedo el nombre de la franquícia.

Muchísimo tiempo después, y con el paso de leyendas como Yardley, DeBuschere, Bing o Lanier, el sueño se materializó. En el año 1988, el del nacimiento de este pequeño lobo, dieron el primer aviso al llegar a la final de la NBA, en la que cayeron ante los últimos Lakers campeones del Showtime. Volvieron un año después y, aún un mermado Isiah Thomas, se alzaron con el título. Los Bad Boys, cuyos componentes más conocidos son el nombrado base, Dumars, Aguirre, Vinnie el microondas, Dennis Rodman, Rick Mahorn, John Salley y el más malo de todos ellos, el gran Bill Laimbeer.

Este estado de gracia, el dominio de los chicos malos en la liga, se alargó otro año, al vencer a los Portland Trail Blazers en la final del 1990. Un año después, la historia dio un giro, y aquellos Pistons se convirtieron en la primera de las víctimas del gran Air. Michael Jordan, barría a los de Michigan de la final de conferencia, terminando una de las dinastías más famosas y singulares de la historia de la liga.

Pasó mucho tiempo antes de volver a ver aquel equipo en las finales. Aún con Grant Hill o Jerry Stackhouse, Detroit no ganaba más que para llegar y caer en primera ronda de Play-Off. Un sorprendente equipo de marginales logró en 2003 meter a los Pistons en la final de conferencia. Un año más tarde, y con incorporaciones de la talla de Rasheed Wallace, y el sorprendente joven, Tayshaun Prince, lograron el pase a la final contra los favoritos en el este, los Indiana Pacers. BAD IS BACK.

Una vez allí, el quinteto más famoso de la NBA hasta este verano (Wallace-Wallace-Prince-Hamilton-Billups), se conformó en ir de víctima, como quien ya no puede dar más de sí. Una gran mentira, este grupo de jugadores logró el tercer anillo para el viejo Fred y barrió a los segundos mejores Lakers de la historia (al menos sobre el papel).

Y de no haber sido por Robert Horry, a saber si ahora mismo estaríamos hablando de otra dinastía. Otra de dos años, puesto que parece que Dwyane Wade, como en su tiempo hizo Michael Jordan, se ha encargado de que lo más cerca que les queden las finales, sea la de conferencia.

Ahí se queda, tres anillos de campeón de la NBA. Ahora viene la pregunta: ¿Han acabado las opciones de triunfo para el equipo de Detroit, con la marcha de Ben Wallace y después de esta gran temporada?

Sunday, August 13, 2006

Volando bajo

Esta es la situación de los Hawks que he conocido. Un deprimente equipo que no acierta en los Draft, traspasa mal y, en general, no da signos de recuperación.

No será por potencial, pues esto no le ha faltado a las plantillas del equipo de Georgia que he ido conociendo. Buenos jugadores para dejar en buen sitio el equipo de leyendas como Bob Pettit, que les dio en St Louis su único anillo y Dominique Wilkins.

Mirando atrás, el primer equipo que concocí de las aves rojas fue aquel en el que había grandes jugadores como Laettner, Steve Smith o Mookie Blaylock y entrenados por Lenny Wilkens...¿Equipo de Play-Off? Me olvidava, estaba Mutombo, el mejor defensor de aquella temporada 96-97. Pasaron de primera ronda ante los Pistons de Grant Hill y cayeron contra unos Bulls lanzados hacia su quinto anillo.

Resumiendo, los Hawks eran uno de aquellos equipos respetables, que uno pensaba que nunca caerían al pozo. Una temporada después eran eliminados en primera ronda por Charlotte y el siguiente en semifinales ante aquellos octavos Knicks. Tres años consecutivos, y nunca más los he vuelto a ver en Play-Off.

Isiah Rider, Jim Jackson, Jason Terry, Toni Kukoc, Lorenzen Wright, Shareef Abdur-Rahim, Theo Ratliff, Glen Robinson, Antoine Walker, Al Harrington, Joe Johnson...Argumentos han dado, pero la caída ha sido progresivamente, y ni el más dominicano aficionado Hawk no tiene muchas esperanzas de variar la trayectoria.

Varios temas pendientes; por un lado, el futuro de Al Harrington, la progresión de Joe Johnson y la explosión de Marvin Williams. En el plano negativo está la discutible elección de Shelden Williams, la abundancia de aleros puros en el equipo y el hecho que no llegue ningún agente libre de alto calibre...

En mi opinión, será difícil ver a los Hawks salir del pozo. Evidentemente lo harán antes que los Warriors, pero no será esta la temporada. Antes veremos a los Bobcats en Play-Off.

Ahí os lo dejo, segundo retorno en una semana. El artículo de hoy es un poco precipitado, poco premeditado y escrito con nueve horas de sueño acumulado en tres días de fiesta. Perdonadme en caso de no ser uno de los mejores.

Wednesday, August 09, 2006

La fiebre amarilla

A lo mejor no habrá lagos en California pero, ¿a quien le importa? Alguien prefiere Palm Trees a Lakers? Alguno de ustedes cambiaría el púrpura y el amarillo por cualquier otro color?

Si ahora la ciudad de los lagos es la más grande de California es gracias al equipo que comenzó su andadura con el primer gigante que el mundo del baloncesto profesional conoció: George Mikan. Con el 99 en su espalda, lideró a la laureada franquicia a cinco anillos en seis años en la década de los cincuenta. El equipo, por entonces en Minneapolis, se convirtió ya de buen principio en la más respetada de las franquicias en la liga profesional.

Con el cambio a la ciudad de los ángeles se omitió el amarillo por poco tiempo, pero el ansia de triunfo no cambió en absoluto. Hombres como Jerry West o Elgin Baylor lucharon contra corriente para lograr el sexto para la ya californiana franquicia. Un muro infranqueable en forma de trébol alargó la espera hasta el año 72, en el que un veterano Wilt Chamberlain acudió en su ayuda para poner las cosas en su sitio.

Más bien no fueron brillantes los setenta, y se llegó al año 1979 con un numero 1 del Draft que con gran acierto aprovecharon para traer a Earvin Johnson, de la universidad de Michigan State. El joven base de más de dos metros lideró en un épico sexto partido ante los 76ers al séptimo anillo, sin Kareem Abdul-Jabbar a su lado. Era tan sólo un rookie, pero logró que su actuación no fuera olvidada en el transcurso del tiempo.

Pat Riley y el Showtime dieron a los Lakers otros cuatro anillos. Podrían ser más, pero los mejores Celtics, Pistons y Bulls de la historia se encargaron de evitar el dominio más grande desde los años sesenta por parte de un solo equipo.

Catorce anillos en veintiocho finales. Los tres últimos logrados con el Three-Peat de O’neal, Bryant y Jackson. Blazers, Kings, Spurs, Pacers, 76ers, Nets...o lo que es lo mismo: Webber, Miller, Iverson, Kidd...jugadores que les deben a ellos tener las manos libres de anillo.

Allí iban veintisiete. En 2003 las peleas, lesiones y causas ajenas a la historia no lograron el cuarto del milenio, y décimo de Jackson. Llegamos al 2004: Payton y Malone como refuerzos de lujo, una plantilla incomparable a otra. Sobran las palabras, era la mejor de la historia...

Pasaron los Play-Offs. Después de ver caer a los Wolves me fui a Londres de viaje de fin de curso. Olvidada la pesadilla del primer partido, el triple de Bryant en el segundo puso las cosas en su sitio.

Había sido un espejismo, nada de aquello podía ocurrir de verdad. Última noche en Londres, tranquilo en mis presentimientos me conecto a internet. Aquello no había pasado; como en 2001, perder el primero y acabar 4-1. Este era el resultado, pero a favor de los Pistons. No veía a Kobe en la foto con el trofeo de MVP de las finales. Vestía de blanco y era Chauncey Billups,..

Muy decepcionado llegué a mi casa para ver el quinto grabado. Fue vergonzosó, y durante una época llegué a odiar a mi primer ídolo, Kobe Bryant y, sobretodo, a O’neal. Mis sentimientos en cuanto el primero han ido cambiando pero a Shaq sigo sin soportarlo.

Con mi ilusión nunca se había jugado, nunca un Chauncey había sido el mejor en una final y nunca un equipo de infravalorados había podido con los que, con toda la razón, se creían mejores que ellos. Nunca una final ganada desde el julio del 2003 se había regalado de tal forma.

El gigante ha ganado su cuarto anillo y el MVP 2006 ha entrado en la historia con sus 81 puntos y otros épicos logros. Pero la mediocridad de la plantilla no da para más que llegar a la postemporada y, una vez allí, ponerlo todo en las manos de Kobe.

Tuesday, August 08, 2006

La dura travesía hacia el anillo

Para muchos los Suns eran, antes, un equipo que vestía bien con constante presencia en los All-Stars, las postemporadas, la carrera para el MVP...Un equipo atractivo, que no debía darse por muerto y que en incontables ocasiones ha aspirado al anillo.

Nos encontramos ante una de estas ocasiones, un momento cumbre que no debe desaprovecharse. Nash, Stoudemire y Marion no pueden dejar pasar el tren que antaño perdieron Alvan Adams, Paul Westhpal, Charles Barkley o Kevin Johnson. Ellos tienen la gran responsabilidad de dar a los Phoenix Suns su primer anillo e, incluso, llevarlos a una dinastía.

No siempre un juego atractivo, grandes estrellas y un dos veces MVP son garantía de anillo. Que se lo digan a los Kings, los Mavericks o los Jazz de Malone y Stockton. Para mi el problema para los de Arizona pueden ser los Cavs y los Heat. En resumen, que los veo en las dos o tres próximas finales de la NBA.

El púrpura y el naranja nunca estuvieron tan de moda. El desenfado del base canadiense, el acierto de los hombres exteriores y una gran dirección desde los despachos dieron este año más fruto de lo esperado. Remontada ante los Lakers, baño a los Clippers en el partido decisivo y mucha, mucha guerra, a unos muy superiores Mavs que llegaron con la batería mucho más cargada.

Añádele a esto un aspirante a MVP para los próximos años como es Amaré Stoudemire y el resultado solo puede ser uno: anillo.

Y como he dicho antes solo veo dos posibles obstáculos en su glorioso camino: Flash Wade y King James. Para mí solo estas dos futuras leyendas de la liga pueden alejar a los Suns de un back-to-back NBA Titles. Y ya lo dije una vez pero lo repito: los tres próximos anillos irán para Miami, Phoenix o Cleveland. A lo mejor el tiempo no me da la razón pero no veo ahora mismo equipo que les pueda hacer sombra. O mejor dicho, jugadores que puedan superar a los James, Wade y Stoudemire, el futuro de la liga.
Y de los tres, Amaré es el que tiene, ahora mismo, mejor compañía. Y con su nuevo número 1 en la espalda intentará dar el primero de sus anillos a la franquicia que hizo que mi padre dejara de ser un Celtic para pasarse al amor al espectáculo que prodigan los de Arizona.

PD: True Wolf vuelve, aunque seguramente solo por 3 días para marcharse de fin de semana.