Sunday, September 10, 2006

Lo que yo viví: Temporada 00-01

El año de Allen Iverson; el barrido amarillo en Play-Offs; Ewing fuera de la gran manzana; la explosión de Tracy McGrady

Si algo quedó claro en aquellos Play-Offs del año 2000, es que los Lakers iban a marcar época, y que su dominio, de ser largo, no sería una sorpresa.

Así pues, mi última temporada en mi primer club se presentaba con mucho optimismo y más admiración que nunca hacia las grandes estrellas del baloncesto. En aquel verano, tuve la suerte de conocer a Raül López en el Campus de la Penya, y jugar un disputado 1x1 con él que resolvió a su favor (4-2).

Algo había cambiado en la liga; con la caída de Jordan tambien lo hacían aquellos a los que él había frustrado. Los Barkley, Ewing, Malone...en resumen, aquellos que él había privado del premio que merecían, llegaron sin fuerzas a un nuevo milenio que no estaba reservado para su dominio. Los Draft de finales de los noventa marcaban ahora el devenir de la mejor liga del mundo, y era esta nueva generación la que debía marcar su época.

Aquel Draft del 2000 inició una tendencia irreversible hasta el 2003 que, por circunstancias cómo la juventud, inexperiencia y falta de fundamentos (todo esto se puede reparar con un ciclo universitario completo), carecían de capacidad para dominar en la liga. Esto no hizo más que abrir las puertas a jugadores europeos, mejor trabajados tácticamente y, a largo plazo, la institución de una norma que obligaba a pasar al menos un año en la universidad.

Kenyon Martin de Cincinnati fue el número 1 de aquella ceremonia, elegido por los New Jersey Nets. En segundo lugar los Grizzlies, aún en Vancouver, elegirían a Stromile Swift y los Clippers, con el número 3 del Draft, convertirían a Darius Miles en el jugador salido de instituto elegido con más alta posición en la historia de la liga. Marcus Fizer (Chicago), Mike Miller (Orlando), Dermarr Johnson (Atlanta), Chris Mihm (Cleveland), Jamal Crawford (Chicago)...Basta con enumerar algunos de los que quedaron por debajo de estos para darse cuénta del gran despropósito que fue este Draft: Desmond Mason (17) a Seattle, Jamal Magloire (19) a Charlotte o Michael Redd (43) a Milwaukee son sólo algunos ejemplos. Y cómo ejercicio de memoria, buscad a los sólo tres jugadores de esta promoción que han sido All-Stars, y comprovad que ninguno de ellos lo ha sido más de una vez.

Fue un verano muy movido el del 2000, en el que destacaban aquellos equipos que no querían caer de dónde habían llegado en los noventa, y aquellos que deseaban resucitar tras un gran devacle. El equipo que más se movió fueron los Magic de Orlando, que adquirieron a la jóven promesa de los Raptors Tracy McGrady y el experimentado alero de los Pistons, Grant Hill, en un traspaso que trajo a Ben Wallace a la capital del motor. Tambien intentaron adquirir, sin éxito, a Tim Duncan, que se quedó en unos Spurs que incorporaron a Derek Anderson como principal refuerzo. Otro movimiento destacado es el que se produjo a cuatro bandos y que acabó con Ewing fuera de New York. Algunos nombres a destacar de aquel traspaso fueron Glen Rice (Knicks), Horace Grant (Lakers) y Patrick Ewing (Seattle), en un traspaso en el que tambien participó Phoenix. Además de Grant, los Lakers se reforzaban con Isiah Rider mientras que el que debía batirlos, los Blazers, adquirían dureza interior con Shawn Kemp y Dale Davis; además, perdieron a su perla menos valorada, Jermaine O'neal, que se fue a los Pacers.

Después de tanta movida, llegaba el momento de recoger los frutos a un trabajo bien hecho. En el salvaje oeste Lakers y Blazers se presentaban como los rivales a batir, y Jazz, Kings, Spurs y Sonics los que les podían sorprender. También Dallas, Minnesota, Phoenix y Houston partían con aspiraciones de llegar a la postemporada, dejando claro cómo de alto era el nivel en este lado de los estados unidos.

En el este, por su parte, los Indiana Pacers y los New York Knicks parecían, a priori, aquellos que contaban con más números para llegar a la final. Aún así, los de Indianapolis generaban dudas por el hecho de haber perdido al técnico que los llevó a tres finales de conferencia consecutivas, y contar ahora con el inexperimentado Isiah Thomas al mando. Orlando era el más capacitado para dar la sorpresa y Milwaukee, Philadelphia, Miami, Toronto y Charlotte, contaban con argumentos suficientes como para no acomplejarse ante ningún rival.

Durante la temporada se demostró que Bulls, Warriors y Grizzlies seguirían interpretando a la perfección el papel de cienicientas, mientras Celtics y Nuggets daban señales de estar resucitando. O'neal era, antes de empezar la temporada y durante el transcurso de la misma, el máximo aspirante al MVP, aunque un buen papel de Sixers, Spurs o Timberwolves, podía acabar con Iverson, Duncan o Garnett recogiendo el premio.

En plena depresión por la situación del equipo, el All-Star Game llegó a la capital para gozo de los fans de esta clase de actividades. Después del épico concurso del 2000, muchas esperanzas había depositadas en la presencia de los Carter, McGrady o Francis, en un concurso al que acabaron llegando Stromile Swift, Corey Maggette, Deshawn Stevenson, Baron Davis, Jonathan Bender y el ganador, que ya lo mereció algun otro año, Desmond Mason. Y para los fans del segundo mejor triplista de todos los tiempos, Ray Allen fue quien ganó aquel concurso.

En un partido en el que, si te fijas en las alineaciones, resulta evidente que el oeste era muy superior, el este le dio la vuelta en un último cuarto épico. Destacaban en aquel equipo las novedades de McGrady y Stephon Marbury; Antonio Davis, Anthony Mason y Latrell Sprewell sustituyeron a los lesionados Hill, Mourning y Rattliff, y Jeff Van Gundy sacó a los dos primeros de titulares; para un fan como yo, tener que escribir esos dos nombres al otro lado de Duncan y Webber (titulares en el oeste como pívot y ala-pívot) en mis portadas es un sacrilegio. McDyess y Divac, elegido tras la lesión de Shaquille, fueron las novedades en el oeste.

Allen Iverson fue el mejor del partido tras la histórica remontada protagonizada básicamente por él y Stephon Marbury, que acabaría figurando en la segunda portada de mi colección de partidos de las estrellas. Kobe Bryant veía como se le escapaba el premio que también estuvo a su alcance en el 1998.

Días después, Dikembe Mutombo llegaba a los Philadelphia 76ers para hacer un asalto al título, y Kukoc era enviado a los Atlanta Hawks. Los Mavericks de Cuban adquirían a Juwan Howard a cambio de Christian Laettner y, también los Wizards, enviaban a Rod Strickland a los Portland Trail Blazers, con peor récord del que se le pedía a aquel equipo.

Allen Iverson ganó su segunda corona como máximo anotador del campeonato, quedando Stackhouse segundo y O'neal tercero. Esto, unido al muy positivo récord de los 76ers (56-26), le sumaba muchos tantos en la carrera para el premio al mejor jugador de la temporada, que se acabaría llevando por delante de Duncan, el mismo O'neal, Webber y Garnett.

En abril darían comienzo unos Play-Offs en el que se impusieron, barriendo en todas las eliminatorias de su conferencia, unos Lakers que con un récord de 56-26 habían generado más de una duda.

En el este, Charlotte se impuso a Miami con la comodidad que genera un 3-0, mientras Philadelphia y Milwaukee acababan con las altas pretensiones de Pacers y unos Magic que habían tenido en la lesión de Grant Hill su gran lastre. En el quinto partido, los Raptors echaban a los Knicks consiguiendo, por primera vez en su historia, la segunda ronda de los Play-Offs.

En el oeste los Lakers barrían a los decebedores Blazers, Sacramento y San Antonio acababan en el cuarto con Phoenix y Minnesota y Dallas, después de los duros noventa, volvía a la postemporada y se cargaba un grande, los Utah Jazz.

Mientras en el oeste los Lakers seguían finiquitando duelos rápidamente, esta vez le tocó a Sacramento, y los Spurs solo cedían en un partido ante los Mavericks, las cosas llegaban al séptimo en el este. Por un punto, tras canasta de Allen Iverson y que Vince Carter no pudo devolver, los 76ers llegaban a la final, en que se encontrarían con los Bucks, tras remontar un 3-2 en contra ante Charlotte.

Otra vez hasta el séptimo se fue la eliminatoria del este, resuelta a favor del equipo de Pennsylvania que volvía, dieciocho años después, a la gran final. Iverson contra el mundo, simbolizado en aquellos Lakers invictos hasta el momento. A Allen le bastó el primero de los cinco partidos para romper aquel mito; Rick Fox, que había prometido no cortarse el pelo hasta que perdieran un partido, pudo dejar el turbante en casa para el segundo duelo. Aún así, nada pudo hacer Iverson, más que 30 por partido, para evitar que los Lakers consiguieran su anillo número trece. Eric Snow, que había jugado con un pie lesionado, pasó por el quirófano tras aquella final resuelta por 4-1.

O'neal ganó su segundo MVP de las finales y Jackson su anillo número ocho. El rookie del año se lo llevó Mike Miller, aunque un jugador que había llegado procedente de Europa, Marc Jackson, lo luchó toda la tempora; otra prueba de lo grande que fue aquel Draft. McGrady fue elegido el jugador más mejorado, McKie el mejor sexto hombre y Mutombo ganó su cuarto premio al mejor defensor. Larry Brown fue elegido el mejor técnico tras llevar a los 76ers a un gran récord, y un amargo final.

Tras aquel año cambié de club, sin saber aún las agradables sorpresas que nos deparaba el mes de junio en la NBA.

Friday, September 08, 2006

Lo que yo viví: Temporada 99-00

Shaq attack domina la liga; el luto por Bobby Phills y Malik Sealy; el mejor concurso de mates de la historia; la retirada de Sir Charles

Siento que llegue tan tarde mi prometido artículo diario. De hecho, estará terminado por el día de mañana, pero tampoco se si podré hacerlo, así que...

En fin, pasada la temporada del cierre patronal, llegamos a la época en que seguramente alguno de mis ilustres visitantes gozó de lo lindo con la mejor liga del mundo. El dominio, durante tres largos artículos, de la fiebre amarilla.

En el comienzo de la temporada 99-00 que marcó, entre otras cosas, la NBA del nuevo milenio, dos novedades destacaban por encima del resto. Jugadores que habían marcado una gran leyenda en los noventa, entraban con hambre de anillo, ninguna de las dos saciada, en la nueva era: Penny Hardaway (Phoenix) y Scottie Pippen, que llegaba a Portland a cambio de seis jugadores enviados a los Rockets.

Pero eso era muy posterior, y las cosas tienen que empezar por el principio. Mientras yo tenía ya mi segunda camiseta NBA (Kevin Garnett), tenía lugar en New York City una ceremonia especial, pocos días después de ver a Stern entregar el trofeo de campeones a los San Antonio Spurs: el Draft.

Allí los Bulls, quien lo hubiera dicho dos años atrás, disponían del número 1 para traerse a un power forward que había tenido una gran carrera universitaria: Elton Brand. En segundo lugar los Vancouver Grizzlies elegían a Steve Francis de Maryland que, descontento con su destino, llamó a la puerta de los Rockets, que no tardaron en rescatarle. En el tres, un afortunado Baron Davis llegaba a los Hornets, un equipo con aspiraciones; todo al contrario que el destino de Lamar Odom, unos Clippers que no olían ni a veinte victorias. Cómo Baron, el ya retirado Jonathan Bender y Wally Szczerbiak llegaban a destinos apetecibles (Pacers y Wolves), mientras Richard Hamilton y Andre Miller se preparaban para vivir en el pozo en las capitales de los Estados Unidos y Ohio respectivamente; y no me digais que Cleveland no es la capital del estado...

Shawn Marion a Phoenix, Jason Terry a Atlanta, Corey Maggette a Seattle, Andrei Kirilenko a Utah y Emanuel Ginobili, fueron algunas de las otras perlas que incluyo aquel último Draft de los noventa. Y si dudais de la calidad de aquella promoción, es que no he numerado James Posey, Jeff Foster, Kenny Thomas, Devean George...Un total de nueve jugadores que salieron de allí han sido All-Star y algunos, cómo Odom, Miller, Terry o Maggette podrían haberlo sido, y aún pueden serlo.

En fin, que con esas empezaba la cuarta temporada de este lobito siguiendo la liga, y la segunda como jugador de videojugos con el NBA Live 2000, libre de gasoles en la portada. Tras la confirmación de candidatura el año anterior por Spurs y Blazers, unos Jazz que no se daban por vencidos, la eterna promesa amarilla desde Los Angeles, los Suns de Kidd y Penny, unos Wolves cada año más rodados o los eternos aspirantes de los noventa, Seattle SuperSonics, estaban en el oeste para dar guerra. Súmale a todo esto un equipo que prometía buen juego y resultados a partes iguales (Sacramento Kings), y un geriátrico al que se le había introducido sangre fresca en forma de rookie (Francis en los Rockets).

En lo que el este respeta, el que más se había ganado el respeto el año anterior eran los Knicks; la ilusión volvía al Madison. La tercera y última temporada de Bird en los Pacers prometía dar que hablar, nadie podía descartar a Heat, Pistons y Hornets y los Raptors y los 76ers escalaban posiciones en el rànquing de aspiraciones gracias a las aportaciones de sus jóvenes jugadores franquícia (Vincent Lamar Carter y la respuesta Iverson).

Malone, Duncan, Garnett, Kidd, O'neal, Mourning, Hill, Iverson, Carter...como todos los años, más aspirantes que premios, más decepciones que alegrías, en la carrera hacia el MVP de la temporada.

Los Cavaliers de Kemp y los Rockets de Olajuwon y Barkley se fueron confirmando, a medida que avanzaba la campaña, cómo las decepciones de la temporada. Así en Houston veían cómo Sir Charles se veía forzado a anunciar su retirada al lesionarse en Philadelphia, la primera de las tres ciudades que le vio fracasar en su cruzada por el anillo. También los Mavericks perdían, o más bien echaban en medio de la temporada a un fichaje estrella, Dennis Rodman, que jugaría sus últimos partidos en la NBA con el número 70 en el dorso de la camiseta del equipo tejano.

Pero para pérdida la que tuvieron los Hornets, la que tuvimos todos. Bobby Phills murió en un accidente de coche, circulando casi codo con codo con su compañero de equipo David Wesley, que quedaría marcado para toda su vida tras aquel suceso. Fueron unos días tristes para la NBA, el ver al equipo de North Carolina lucir un crespón negro con el número 13 grabado, en memoria del amigo perdido. Primero en Charlotte, y ahora en New Orleans, su número colgará para siempre del pabellón en que juegue el actual equipo de Louisiana.

Se llegó al All-Star de Oakland, el primero que tengo grabado en DVD y con portada, merecida en aquella ocasión por Vince Carter, campeón de un concurso de mates épico que voy a describir más adelante. Hacemos un paréntesis para hablar del otro triunfador de la ciudad de la bahía, alguien conocido como el virginiano; Jeff Hornacek. Campeón del 2-Ball y del concurso de triples, se ganaría un lugar en la historia de los concursos del fin de semana de las estrellas. Por fortuna o desgracia, la historia recordará otro héroe como el protagonista de aquellos tres días: Vince Carter.

Justo ganador con cinco de los veinte mejores mates que se habían visto hasta el momento. No fue aquello lo mejor, sino el ver que una exhibición como de la que hizo gala Ricky Davis, se viera fuera de la final, tambien de manera justa teniendo en cuénta que los otros dos lo hicieron aún mejor que él. Eran nada más y nada menos que Steve Francis y Tracy McGrady, conocido por aquel entonces como "el primo". Espectacular, ninguna otra palabra define mejor aquel sueño hecho realidad que significó aquel concurso.

Ver debutar a una gran cantidad de jugones, algunos de los cuales siguen asistiendo fieles, año tras año, a la cita, fue algo de lo más destacable que nos dejó el primer All-Star del milenio. Allen Iverson, Vince Carter, Allan Houston, Ray Allen, Glenn Robinson, Jerry Stackhouse...perdón, me olvidaba de un jugón, Dale Davis, el otro de los siete debutantes por parte de la conferencia este. En el lado opuesto destacaban tan sólo Rasheed Wallace y Michael Finley, en un oeste que contaba con los puntales de la nueva generación (Duncan-Bryant-Garnett).

Duncan y O'neal fueron elegidos MVP's de un partido en que Duncan hizo una estadística de 24-12 y el center de los Lakers 22-11; premio para quien más, númericamente, lo merecía y para el que llevaba siendo el mejor de la temporada hasta el momento. No se puede acontentar a todo el mundo, y Garnett (24-11), se fue a la fría Minneapolis sin el premio, aún haber sido, de los tres, el que más había asistido. Iverson fue el máximo anotador del partido con 26 puntos, aunque tendría que esperar a otra ocasión para ser el mejor de aquel partido.

Después de una liga que avanzó con toda la normalidad que se esperaba, o al menos que yo recuerde, salvo las sorpresas ya descritas, se llegó al momento cumbre de la temporada, no sin antes un acontecimiento que se da cada año: un gran traspaso.

En este caso fueron los Bulls de Chicago, los Warriors de Golden State y los 76ers de Philadelphia, los que decidieron cortar de raíz algún problema o duda que hubiera en su vestuario, para encontrar nuevas fórmulas de llegar a la victoria. Toni Kukoc llegaba a hacer compañía a Allen Iverson, que veía a su gran amigo Larry Hughes irse a Golden State, por petición de Larry Brown; Starks fue el que llegó a Illinois.

Pues bien, llegaron los Play-Offs del año 2000 que, para los que lo recuerden, son los que mejor spot televisivo han tenido en digital+. En el este Knicks y Heat resolvieron en los tres primeros asaltos el compromiso ante Raptors y Pistons (con un Grant Hill que disputó su último partido en Auburn Hills, o a lo mejor era General Motors aún). Un aviso dieron los Hornets a los 76ers, que lograron el billete para segunda ronda en el cuarto partido, y esperaban rival de entre un duelo Pacers-Bucks que no se resolvió hasta el quinto partido, a favor de los discípulos del pájaro verde.

En el oeste Portland solo cedia un partido ante los Timberwolves, al mismo tiempo que los Suns destronaban al vigente campeón por 3-1. Los Lakers del 67-15 acababan con los Kings en el quinto partido y los Sonics ponían en aprietos a unos Jazz en clara caída libre.

La segunda ronda la saldó Indiana en el sexto partido ante el equipo de su ex-coach (Larry Brown), los 76ers de Philadelphia. Por cuarto y, por desgracia por Stern, último año consecutivo, el morboso duelo entre Knicks y Heat acababa a puñetazo limpio, sangre en la pista y una audiencia y espacios en los noticiarios sencillamente sorprendentes; 3-1 para los Knicks, serie finalizada, pero rivalidad para la historia.

En el oeste Blazers y Lakers dejaban claro que iban en serio, y acababan con su rival en sólo cinco partidos, reviviendo una interesante rivalidad que no se veía desde finales de los noventa, con las alternancias en la gran final entre el showtime y el equipo de Drexler.

En medio de esto, se aconteció la segunda noticia trágica de la temporada: Malik Sealy moría en un accidente de coche mientras asistía a la fiesta del mejor amigo que tenía en la plantilla, de aquel que le idolatraba: Kevin Garnett. En una revista anterior a su muerte, así lo reconocía Big Ticket, aunque desconozco el motivo, aparte de la amistad, de tal admiración. Fue sin duda un momento duro para la franquícia, y el segundo que vivía la liga en menos de un año. Para la eternidad quedará el recuerdo del número 2 de Malik en el techo del Target Center.

Indiana se vengó de los Knicks por lo del año anterior y, después de dos finales de conferencia consecutivas, llegaba al gran escenario. Al mismo tiempo, o posterior, los Lakers acababan con el sueño de Paul Allen y el equipo más problemático de los últimos años (aunque a lo mejor Isiah tiene otra opinión) comenzaba un declive que aún no estaba anunciado. Veamos nombres, y démonos cuenta de la magnitud de la tragedia: Sabonis, Wallace, Pippen, Smith, Stoudamire, Wells, Schrempf...súmenle a todo esto un Jermaine O'neal que en aquellos tiempos parecía el aguador del equipo y busquen otro técnico que no consiga el campeonato; aunque para lograrlo había que acabar con los Lakers.

Aún la resistencia impuesta por el equipo liderado por dos clásicos de la liga, Larry Bird en el banquillo y Reggie Miller en cancha, los Lakers hicieron gala de calidad e historia para imponerse. Era el primer anillo de una pareja mortífera que no tardaría en dominar la liga y que, de haber salvado sus diferencias, hubiera dejado muy atrás el irrompible mito de los tres anillos, sin lograr un cuarto. A la pareja habría que sumarle un Phil Jackson que lograba su séptimo título de campeón, a sumar junto a los seis conseguidos en Chicago. Mientras Red veía cerca a un compañero en la historia, los Celtics temblaban ante el dominio que parecía imponer aquel equipo; eran ya doce los anillos, a sumar con los que vendrían.

Shaquille O'neal se convirtió en otro de los muy pocos que han logrado los tres MVP's en una misma temporada (All-Star, temporada y finales). De hecho, de memoria sólo me vienen en mente Reed y Jordan, aunque aquí habría que sumar un Bill Russell que vivió una época en que el de la final aún no se premiaba. Elton Brand (Bulls) y Steve Francis (Rockets) compartieron como hermanos el premio al mejor rookie del año. Alonzo Mourning (Heat) lograba el back-to-back en cuánto a premios al mejor defensor se refiere, Jalen Rose (Pacers) era reconocido como el jugador más mejorado y Rodney Rogers (Suns) considerado el mejor sexto hombre. El más discutido fue, sin duda, el premio al mejor entrenador, logrado por un Doc Rivers que no metió a los Magic en Play-Offs.

Fue un año especial, en que logré mi primera treintena de puntos en el último de mi etapa mini. Llegaban nuevos retos, al tiempo que los viejos gigantes de la liga iban cayendo poco a poco...

Thursday, September 07, 2006

Lo que yo viví: Temporada 98-99

El cierre patronal; la retirada del más grande; el fin del sueño en Salt Lake City; la hazaña de los New York Knickerbockers

Pues sí, es tal como lo habeis definido algunos en el post anterior, ya nada volvería a ser igual. El más grande desmentía los rumores de un cambio de aires (New York Knicks) junto a Phil Jackson y anunciaba su segunda retirada del baloncesto profesional, dejando a muchos huerfanos de ídolos a los que seguir.

La nueva hornada de jugadores llegaba vía Draft al mismo tiempo que se alargaba el mal rollo por un posible cierre patronal, al no llegar un acuerdo jugadores y propietarios. Michael Olowokandi, de Pacific, era elegido número 1 del Draft por Los Angeles Clippers, seleccionando así un pívot del que se esperaba un impacto a lo Olajuwon, Robinson o O'neal, siendo más bien un Muresan, Bradley o, siendo generosos, Olden Polynice.

Le seguiría la elección de Vancouver, Mike Bibby, a su vez secundada por la de los Denver Nuggets, Raef LaFrentz. En el cuarto y quinto puesto tenemos un clásico de la historia de la liga, los Warriors intercambiando jugadores y saliendo perdiendo con ello: enviar a Vince Carter a Toronto por su compañero en North Carolina, Antawn Jamison. Visto desde ahora, gran error el de los Bucks, que prefirieron a Robert Traylor (6) al germano Nowitzki (9), que hubiera pegado mucho mejor en la ciudad de Wisconsin. Jason Williams (7) a los Kings, Hughes (8) a los 76ers, Pierce (10) a Boston y Wells (11) a Portland, fueron otras de las elecciones destacadas. Y algún que otro robo: Ricky Davis (21) a Charlotte, Al Harrington (25) a Indiana, Rashard Lewis (32) a Seattle y Cuttino Mobley (41) a Houston. Desde la perspectiva actual, un Draft de gran calidad.

Al tiempo que seguían las negociaciones, y parecía claro que la liga no se iniciaria en noviembre, hubo los clásicos movimientos veraniegos que cada año se dan en la NBA. En la misma madrugada del Draft, los Lakers enviarian a Nick Van Exel a Denver, en un traspaso a cambio de derechos en segunda ronda que dejarían muy descontento al jugador. Scottie Pippen se dejaba querer por Suns y Blazers pero acababa escogiendo los veteranos Rockets como su destino, y Kings y Wizards cambiaban cromos con el traspaso de Webber por Richmond.

Llegó el año nuevo y el NBA Live 99 con Antoine Walker en la portada fue uno de los juegos más regalados por navidades; era lo más cerca de la liga que sus aficionados podían estar en aquel momento. Después de mucha tensión, reuniones, desacuerdos, la asociación de jugadores que lideraba Patrick Ewing y el conjunto de los propietarios llegaban a un acuerdo, y la liga podía empezar en febrero. Se canceló el All-Star de Philadelphia y se redujo el calendario de 82 a 50 partidos de temporada regular.

Sonó el primer pitido inicial y dio comienzo a la liga del asterísco, tal y como la bautizo Phil Jackson. Ya no eran los Bulls el rival a batir, ahora ellos jugaban en la liga de Grizzlies y Clippers. Los máximos aspirantes al anillo menos valioso de la historia de la liga eran los Utah Jazz, parecía que aquel era su año. Tambien Lakers, Spurs y Rockets contaban como aspirantes, e incluso Sonics, Suns y Blazers un escalón por debajo. En el este todo el mundo daba como favoritos los Heat de Riley y los Pacer de Bird, si bien Knicks, Hornets, Hawks o Pistons estaban capacitados para sorprender.

Malone era el máximo favorito, aunque O'neal, Hill, Hardaway, Garnett y el jóven Duncan estaban preparados para presentar candidatura al premio que todos ellos deseaban junto al anillo: el MVP.

A medida que avanzaba la liga, se destapó la calidad de los movimientos veraniegos, de aquel largo verano del 98 (hasta enero). En muy positiva se convirtió la llegada de Sprewell a los Knicks, siempre que Van Gundy mantuviera su cuello fuera de su alcance, mientras los Lakers cortaban decepcionados al recién llegado, con cinco anillos, Dennis Rodman. Precisamente los Lakers fueron protagonistas de uno de los traspasos más importantes de la temporada, que trajo Glen Rice a la ciudad angelina a cambio de Eddie Jones, que se fue a los Hornets. El otro traspaso destacable, es el que nos privó de la magia de Marbury, enviado a los Nets que, a su vez, enviaron a Cassell a los Bucks. Gracias McHale, se dijo en Minnesota, por traernos a Terrell Brandon.

Sorprendentemente, el jugador de los 76ers con sólo tres años en la liga, Allen Iverson, fue el máximo anotador de aquel campeonáto. Le seguirían O'neal, Malone, Abdur-Rahim y...¡Van Horn!

Heat, Pacers, Spurs y Blazers acabaron como líderes de sus respectivas divisiones, llegando con ello a una postemporada que, a diferencia de su precedente, no se vio recortada de partidos. Heat-Knicks, Hawks-Pistons, 76ers-Magic y Pacers-Bucks eran los emparejamientos en la costa este. Spurs-Wolves, Lakers-Rockets, Jazz-Kings y Blazers-Suns era lo que había quedado en el oeste; la suerte estaba echada, en unos Play-Offs en los que yo destacaría la ausencia de Hornets, Cavaliers y, por encima de todo, Sonics.

Indiana fue el único equipo que consiguió barrir a su rival (Bucks), mientras Iverson cedía un sólo pulso ante una leyenda de los noventa al que estaba a punto de dejar atrás, Penny Hardaway. Grant Hill puso en aprietos a los Hawks, y a punto estubo de lograr su primer pase a segunda ronda, mientras Knicks y Heat volvieron a convertir en infierno su particular duelo, que acabó resuelto a favor del octavo clasificado en el este, New York Knicks.

En el oeste sólo Portland se mostró sólido ante su rival, los Suns, que no pudieron pararlos. Minnesota y Houston ganaron un partido ante Spurs y Lakers, que pasaron a segunda ronda, y los Jazz tenían problemas para superar a unos jóvenes Kings en su primera experiencia de Play-Offs como conjunto.

En segunda ronda Indiana, New York y San Antonio barrieron a sus respectivos rivales (Philadelphia, Atlanta y Lakers). A su vez, Stockton y Malone veían como volvían a perder el tren en la misma estación, al caer por 4-2 en la eliminatoria ante los sorprendentes Blazers, cuyo quinteto daba para esto y más: Sabonis-Grant-Wallace-Rider-Stoudamire. Vencían a los Jazz y llegaban a su primera final de conferencia desde tiempos de Clyde Drexler.

Una vez allí no pudieron con los Spurs (4-0), pero jugadores y propietario (Paul Allen), se conjuraron para traer el segundo anillo de su historia a la ciudad de Oregon, el año siguiente. Indiana se vio arrollada y sorprendida por la fuerza del que fuera el octavo clasificado del este, y los Knicks (4-2), llegaron al gran escenario, en el año menos esperado por todos.

La historia dirá que de haber jugado Pat Ewing, otro gallo hubiera cantado. Aún así, después de perder sólo un partido (4-1), el segundo en todos los Play-Offs, los San Antonio Spurs lograban su primer anillo de la NBA. Lo celebraron en un escenario de ensueño: el Madison Square Garden, en el corazón de la gran manzana.

Aún así, la hazaña que aquel año consiguieron los Sprewell-Houston-Johnson-Camby-Ward y, por supuesto, el jamaicano Pat Ewing, no sería olvidada. Pero el anillo se lo llevarían, por primera vez en su historia, los Spurs de Robinson-Duncan-Elliott-Ellie-Johnson...

También cabe destacar, que fue el cuarto consecutivo de Steve Kerr, todo un hito para la historia.

Tim Duncan, en su año sophomore, volvería a entrar en el equipo ideal de la liga, y recibiría el premio a MVP de la final como líder de los Spurs. Es la pequeña porción del pastel, que el almirante tuvo que sacrificar para alcanzar la gloria. Junto a él entraron cómo protagonistas de aquella temporada del lock-out, el rookie del año: Vince Carter (Toronto Raptors); el mejor defensor: Alonzo Mourning (Miami Heat), y segundo más votado por el premio MVP de la temporada; el mejor sexto hombre y jugador con mayor progresión: Darrell Armstrong (Orlando Magic) y el merecido mejor técnico, Mike Dunleavy (Portland Trail Blazers).

Fue una temporada diferente para la liga, que cambió completamente el destino de equipos que iban hacia arriba (Spurs, Blazers y Knicks) y el de otros que decaían, capitaneados por los Utah Jazz.

Y para mí, tan sólo una temporada entera jugando y disfrutando del baloncesto, y siguiendo cada día más la actualidad del sueño que tenía lugar en el otro lado del Atlántico.

Wednesday, September 06, 2006

Lo que yo viví: Temporada 97-98

El último vuelo de Air; el impacto de Tim "siglo XXI" Duncan; los cuatro fantásticos de los Lakers; el contrato de Garnett

Por aquel entonces, después de todo un verano adquiriendo revistas, siguiendo reportajes, buscando NBA en la prensa deportiva el mal ya estaba hecho: la liga me había atrapado. Dejé American Basket y busqué lo más especializado que encontré, o que me pareció: XXL Basketball, todo un clásico que no se porqué se dejó de publicar. A ver si uno de estos más veteranos lo sabeis, aún a día de hoy desconozco el motivo.

Aquel año fuí de viaje a París (Eurodisney), aunque no llegué a coincidir con aquellos Bulls que iban a jugar el clásico Open McDonald's ante el Olimpiakos. Previo a la final europea, en mi club se hizo una pequeña apuesta entre los tres equipos que entrenabamos a primera hora, y el perdedor debería pasar por un corredizo de collejas; cometí el error de apostar por el Barça de Aíto, y aquello me hizo recapacitar y hacerme de la Penya...

Dos cambios me llamaron la atención previo al comienzo de la temporada 97-98: por un lado el intercambio que ayer destacaba Juanejo entre Sonics, Cavs y Bucks, ilustrado en dos páginas enteras por mi revista, que mandó al hombre de la lluvia a Ohio, Terrell Brandon a la ciudad germana y Vin Baker a la lluviosa Seattle, con George Karl y Gary Payton. El otro destacable sería el cambio de propietario, nombre y logo por parte de los Washington Bullets, que pasarían a llamarse Wizards.

Previo a todo este barullo, había tenido lugar la ceremonia de un Draft con mucha menos calidad que la anterior, en términos generales. Sólo dos jugadores tuvieron impacto inmediato en la liga: Tim Duncan, que aquel año, el de rookie, ya sería elegido en el quinteto ideal de la liga, y Keith Van Horn, que haría una gran temporada en New Jersey, despertando una expectativas que nunca acabó de cumplir. Otros dos tuvieron que esperar a cambiar de equipo para triunfar, el segundo más que el primero: Tracy McGrady y Chauncey Billups. Por cierto, también Roberto Dueñas formó parte de este Draft y, de hecho, fue el que lo cerró con su elección por parte de los Bulls.

La temporada empezó con un destacable cambio en un banquillo; los Indiana Pacers ahora contaban con la leyendaria figura céltica, Larry Bird, como su técnico jefe. Qué lástima que sólo quisiera estar tres temporadas con el equipo...

En el este la temporada empezaba como los Bulls favoritos a todo, y algunos como Heat, Pacers, Knicks, Magic, Hornets, Hawks, Pistons o Cavaliers capacitados para darles caza. En el oeste, por su parte, destacaban por encima de todos los Utah Jazz, aunque algunos como Lakers, Rockets, Suns, Sonics y Spurs tenían calidad sobrante para ponerles en más de un aprieto. Jordan, Hill, Hardaway, Malone, O'neal...más de un candidato a un premio reservado para el más grande, el MVP.

Se llegó a un All-Star, el de New York, en el que destacaban dos importantes ausencias: el concurso de mates y Scottie Pippen. El partido fue el primer NBA que recuerdo haber visto entero, y en mi memoria sólo queda la emoción que me transmitió, convirtiendome en un fan de los All-Star Games. Fue un duelo entre mi jugador favorito por aquel entonces: Kobe Bryant, del que ya tenía mi primera camiseta con su número 8, y Michael Jordan. Kobe llegó cómo titular en el partido aún ser el sexto hombre de los Lakers, y suplente de un Eddie Jones que tambien estuvo presente. Junto a ellos estaba Nick "The Quick" Van Exel y Shaquille O'neal, consiguiendo los Lakers algo que han hecho muy pocos equipos: juntar cuatro jugadores en el partido de las estrellas.

Había debutantes de calidad, y jugadores que no volverían hasta años más tarde. Por parte del este destacaban el holandés Rik Smits, el pívot de New Jersey, muy trabajador, Jayson Williams, un Steve Smith que por fin llegaba al partido y Antoine Walker, jugador de segundo año que sorprendió a todos siendo el quinto mayor anotador de aquel campeonato. Aún así, Shareef y AI3 con números similares no fueron. Por cierto, un titular, Penny Hardaway, empezaba su larga carrera de lesiones y disputó solo 10 minutos de aquel encuentro.

Y en el oeste había tres que debutaban: Bryant, Van Exel y el rookie del año, Tim Duncan, que con números espectaculares se graduó para poder estar en el partido. Lo dicho, un duelo Kobe-Jordan resuelto a favor del más grande, con alguna perla dejada por el joven jugón Laker cómo el dribling a Mutombo con posterior gancho, una jugada que aún hoy me pone la piel de gallina.

La temporada transcurrió con toda normalidad: los Bulls cediendo en pocos partidos, aún la lesión de Scottie, Rod Strickland liderando la clasificación de asistencias, Sprewell estrangulando entrenadores...con estas se llegó al momento cumbre, los Play-Offs.

Los Bulls no cedieron un sólo partido en su compromiso ante los Nets, y esperaron rival de entre Hornets y Hawks, que acabaron siendo los de North Carolina después de ceder en un sólo partido (3-1). El mismo resultado tuvo Indiana ante los Cavaliers de Kemp, que como Penny jugó su último All-Star, y su rival fueron unos Knicks que resolvieron a su favor el segundo set ante los Heat (3-2), empatando 1-1 su respectivo partido de ténis que, como todos sabemos, acabó siempre en batalla campal.

San Antonio y Lakers fueron los únicos en el oeste que no tuvieron que llegar al quinto y decisivo encuentro. Suns y Blazers no pusieron más de un problema para que tejanos y angelinos pudieran esperar plácidamente su rival en segunda ronda. Mientras tanto, a los Jazz se le atregantaron más de la cuenta unos Rockets que gracias a quedar octavos, pues fue una temporada con muchos problemas (3-2), y mis Timberwolves ponían en aprietos a los Sonics de McMillan y Juanejo, aunque la tradición acabó pesando a la juventud de los Garnett, Marbury y Guggliotta (3-2).

La segunda ronda fue un paseo para todos los equipos (4-1), y Bulls, Pacers, Jazz y Lakers llegaban a sus respectivas finales de conferencia. Allí unos Jazz más hambrientos que nunca optaron por barrer a los cuatro fantásticos del mapa, y esperar rival en el este, que tardaría en llegar, pues los Pacers pusieron en grandes apuros a los Bulls de Jordan (3-3). Se llegó al séptimo en el que una buena actuación de Jordan y Kukoc hicieron justícia a la historia (88-83). Mientras tanto, Stern debía estar encerrado en el lavabo, calculando cuántas decenas de personas querrían ver un Indiana-Utah.

Malone y Stockton nunca lo habían tenido mejor que aquel año. Los Bulls habían demostrado que no eran invencibles, y ellos estaban frescos, mucho más descansados. Había llegado el momento de la pareja mormón, pero Jordan no pensaba ceder sin antes luchar.

Fue una final con momentos destacables, cómo el partido en que los Jazz batieron el récord negativo de anotación en una final (96-54) pero, por encima de todos, hay uno que todos nosotros recordaremos, o habremos visto alguna vez: el tiro.

No se puede definir de otra forma. El cambio, el rectificado, Byron Russell sentado y Jordan, elevandose ante el estupor de miles de aficionados de Salt Lake City y con todo el mundo pendiente de aquel momento. Por segunda vez en la temporada, tiemblo mientras asisto al momento, y se convierte este en otro de los que se imprimen con letras de oro en mi memoria. Eso es lo que quería la historia, guardar este como el último del más grande, y precisamente por esto Stockton falló aquel triple. El tiro, no hay mejor definición ante aquel mágico momento de la historia de la NBA, y de la mía propia. Visto aquello, quién podía dejar de jugar a baloncesto.

Era el segundo three-peat de los Bulls, seis anillos en ocho años, un dominio como no se recordaba en la liga.

Aquella temporada anoté 252 puntos más que la anterior (4), aunque lo calculaba yo y a lo mejor hay unos 20 más o menos de diferencia. Me encantaba la liga, me encantaban los Bulls y me fascinaba Kobe Bryant. Pero una nube oscura se acercaba: el megacontrato de Garnett, a razón de 126 millones de dólares por 6 años, que puso en pie de guerra a los propietarios y los jugadores. Era tiempo de lock-out, mientras el más grande jugador y su maestro Zen se retiraban sorprendidos con todo aquello.

Michael como MVP del All-Star, la temporada y la final entró en el cuadro de honor de la misma, junto al mejor Rookie (Tim Duncan), el mejor defensor (Alonzo Mourning), el mejor sexto hombre (Danny Manning, que pasó por encima del que más lo merecía, Kobe Bryant), el mejor entrenador (Larry Bird) y el jugador más mejorado (Alan Henderson).

Allí estaba yo, que por aquel entonces tomé una decisión: abandonar a los Bulls de Toni Kukoc, el único que quedaba, y pasarme a los Lakers de Kobe y los Wolves de Garnett.

Tuesday, September 05, 2006

Lo que yo viví: Temporada 96-97

El quinto anillo de Jordan y los Bulls; el año en que el cartero entró en la historia; nuevos aires para Lakers y 76ers; la exhibición de Glen Rice

Ojeando mi primera revista sobre la liga, el número 2 de American Basket, te das cuenta del tiempo que ha pasado: Jordan en portada celebrando el quinto anillo, las zapatillas Fila de Grant Hill entre el calzado más destacado, la camiseta de Schrempf entre las comprables por télefono, sin ninguna referencia de página web.

Sí, realmente ha pasado mucho tiempo de todo aquello, nada menos que diez años. Por aquel entonces yo comenzaba mi andadura en el maravilloso mundo del baloncesto y Tim Duncan aún defendía los colores de Wake Forest University. Él tambien vivió de cerca aquel quinto campeonato de los Bulls, que perderían sólo 13 partidos en temporada regular, quedando a tres derrotas del récord que el año anterior habían establecido para la historia.

El Draft inició, como lo hace cada año, el campeonato; aquel fue especial. Los 76ers de Philadelphia se valieron del número 1 para elegir a un conflictivo jugador enclenque de la universidad de Georgetown: Allen Iverson. Le seguírian por orden de selección jugadores que, como él, tambien dejarían su huella en la liga: Marcus Camby, Shareef Abdur-Rahim, Stephon Marbury, Ray Allen, Antoine Walker, Kobe Bryant, Peja Stojakovic, Steve Nash, Jermaine O'neal, Zydrunas Ilgauskas, Derek Fisher...El mejor que he vivido, seguro, junto con el del 2003.

Los Bulls eran el rival a batir. Heat, Knicks y Hawks aspiraban a destronarle en la conferencia este, y Sonics, Rockets, Jazz y unos Lakers que se habían hecho con los servicios de Shaquille O'neal los rivales más peligrosos en el oeste. Algunos de los jugadores a seguir eran, como cada año, el mismo O'neal, Robinson, Olajuwon, Ewing, Mourning, Kemp o Malone, y exteriores de gran calidad como Penny Hardaway, Grant Hill, Gary Payton...ah, se me olvidava, y Michael Jordan.

La lesión de David agotó las opciones de San Antonio para ser aspirantes, aunque como todos sabemos traería consigo algo muy bueno.

Llegó el momento que gente como yo espera con gran deseo: el All-Star Game de Cleveland. Sprewell de los Warriors fue el máximo anotador del oeste (120), que poco pudo hacer ante la conferencia este (132) en que, de todos los nombres, algunos de inesperados destacaron: Vin Baker, Penny Hardaway y, gracias a un gran cuarto, Glen Rice. Allí se dio a conocer la personalidad de dos jugadores que aún hoy en día dominan la liga. Allen Iverson fue silbado al recoger el premio MVP del partido de rookies, mientras que Kobe Bryant se llevó el gato al agua al convertirse en el campeón del concurso de mates; hoy día, seguramente, en Cleveland van a silbar a los dos.

Sabia es la naturaleza, y seleccionó a los mejores para el momento cumbre de la temporada, dejando atrás aquellos indignos de jugar los Play-Offs. En el este Chicago venció con comodidad a Washington en la última postemporada Bullet, barriendo como lo había hecho el tercer clasificado, New York Knicks, ante los Hornets. Con más dificultad, en el quinto partido, Miami y Atlanta finiquitaban a sus rivales, Orlando y Detroit respectivamente. ¿Alguien recuerda a Grant Hill y a Penny en segunda ronda? Del segundo sé seguro que llegó, aunque no conmigo como aficionado en la liga.

En el oeste se repitió la tónica, y el primer y tercer clasificado (Utah y Houston) no tuvieron problemas en acabar por la vía rápida con Clippers i Wolves en primera ronda. Era la primera de muchas ocasiones cayendo en primera ronda. En cuatro partidos los Lakers acabarían con los Blazers, rompiendo una larga serie de años nefastos para la franquícia angelina, y en el quinto los SuperSonics eliminaron a los Suns.

Llegada la segunda ronda, Chicago tuvo un sólo problema para eliminar a Atlanta y Miami resolvía el primer set en cuatro años contra los Knicks a su favor, en un fatídico séptimo partido. Aún no sabían que los Knicks se vengarían de aquellos en tres ocasiones.

Como los Bulls, los Jazz no tuvieron problemas para sacar a los Lakers de su camino hacia la final, y esperaron tranquilamente al que sería su último obstáculo: Houston o Seattle, rivalidad que se alargó hasta el séptimo partido, y que se resolvió a favor del cementerio de elefantes (Drexler, Olajuwon y Barkley). Mientras tanto, con mis nueve años casi cumplidos, disfrutaba en el sillón del NBA Live 97, ajeno a todo aquel movimiento que sólo un año más tarde ya me captibaba completamente.

Miami evitó el barrido en su primera final de conferencia, ganando un cuarto partido que de poco les serviría al fin y al cabo (4-1). Algo más tardaron los Jazz, en concreto un compromiso, en dejar a los Rockets fuera de su última gran carrera hacia el anillo, y de llevar a Salt Lake City a su primera final de la NBA. Stockton y Malone contra Pippen y Jordan (aunque podríamos dejarlo en solo Jordan). Sloan contra Jackson.

Primer partido, 84-82 en el marcador y Malone (el MVP) en la línea de tiros libres. Primero fuera; segundo fuera; tiempo muerto solicitado por Phil Jackson. Al momento de sonar el buzzer Jordan había sorprendido a su defensor, Russell, con un tiro en suspensión con retroceso que acabaría dentro. Los Bulls se llevaban el primero de los seis duelos.

Llegaría el quinto en el Delta Center con 2-2 en la eliminatoria. Jordan no estaba fino: fue incapaz de comer en la previa al quinto partido. Débil y con náuseas, Jordan pidió a Jackson que fragmentara sus minutos; se encontraba en pleno proceso de deshidratación. Sacó fuerzas de allí donde pudo, para acabar el partido con 38 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias, incluído un demoledor triple a falta de 25 segundos. "En algunos momentos estaba a punto de desmayarme, pero yo quería ganar" afirmó el mismo Jordan. "Yo estaba preocupado. No quería que estuviera demasiado tiempo sobre la cancha, pero él me afirmaba que podía seguir. Esta tarde, su esfuerzo ha sido algo impresionante" declaró Phil Jackson.

En el definitivo sexto, Steve Kerr sorprende a todos aquellos que ponían en duda su juego con un triple a falta de diez segundos que pone el 88-86 en el marcador. Tiempo muerto y balón para que lo jueguen los Jazz. Toni Kukoc lo toca levemente y, al ver que Pippen lo roba habilmente, empieza a correr. El croata no da tiempo a ningún jugador rival para que lo atrape y con un mate a dos manos cierra la victoria a favor de los de Chicago en el United Center.

Stern da el trofeo Larry O'brien en el campeonato número 50 de la NBA a los Bulls de Chicago y Jordan recibe su merecido premio de MVP de la final, entrando en el cuadro de honor que formaban ya el MVP: Karl Malone (Utah Jazz). Rookie: Allen Iverson (Philadelphia 76ers). Mejor defensor: Dikembe Mutombo (Atlanta Hawks). Mayor progresión: Isaac Austin (Miami Heat). Sexto hombre: John Starks (New York Knicks).

Por mi parte destacar de aquella temporada que un rookie (Iverson), fue el sexto mayor anotador del campeonato, que Malone y Barkley volvieron a sufrir grandes frustraciones en los Play-Off y que, para mí, fue el principio de un sueño que aún dura hoy en día.

Lo prometido es deuda

Después de una larga serie de 30 artículos, es tiempo de cambio de estilo. Aún así taylorwolves va a seguir con su temática de: ¿que significa para mí la NBA? Buscando respuesta a esta pregunta nace la nueva serie de 10 artículos, que no es más que un repaso a cada una de las diez temporadas NBA que he vivido. Con la ayuda de fuentes propias, revistas e internet vamos a intentar construir un artículo no demasiado largo de como viví cada una de estas temporadas, quien destacaba en ellas, y como evolucionaba yo por aquel entonces.

Gracias a todos los que habéis estado aquí todo este tiempo (rafita, pierce, wilt, julius, wayne, avenida, juanejo, sixers29, peter, the pearl, hoeman, mcmillan...)

Así pues, manos a la obra y que empiece el espectáculo.

Monday, September 04, 2006

¿Cambiará el número mi suerte?

Ya es oficial: Kobe Bryant y Amaré Stoudemire cambian el dorsal en vistas a la temporada 2006-07.

Como amante del orden y, en cierta medida, de la tradición, estoy en contra de tales cambios. Aún que suba el valor de mi clásica camiseta de Kobe, en el diseño que los Lakers lucían anteriormente, con el número 8, me costará acostumbrarme a ver el que tiene el segundo récord histórico de anotación en la NBA con el número 24 en la espalda. El roster oficial de los Lakers y unas capturas del NBA Live 07 confirman mis temores, y mi cerebro no procesa correctamente lo que ve.

¿Caeré mejor a los periodistas y me darán mi merecido MVP con el 24? ¿Tendré suerte con las lesiones y llevaré a los Suns al anillo? Eso debió pensar Amaré Stoudemire al cambiar el 32 que
lucía desde su temporada rookie por el 1, que sin duda no dio precisamente suerte a Penny Hardaway.

No se vosotros, pero a mí me disgustan estos cambios. No es el caso de Amaré pero si el de Bryant, que presenta un importante dilema a los Lakers. De retirarse allí, que haces; ¿le cuelgas el 8? ¿el 24? ¿los dos?

En fin, ahora se me ocurrió esto y pensé que a lo mejor merecía un post, el segundo de hoy, y que hunde más de lo que me gustaría el de los Celtics, el último de mi primera serie premeditada, que mañana se verá secundada por otra.

PD: Por cierto, desde hoy soy un conductor!!

Reflexiones mundialistas

Bueno antes de comenzar ya con la prometida novedad, quiero felicitar a la selección por su gran campeonato y el premio que se lleva a casa. Parecerá, vistos los resultados, que ha sido un camino fácil, pero no hay que quitarle mérito a un combinado que ha tenido que tumbar antes a algunas de sus bestias negras: Alemania, del gran Dirk Nowitzki, que anteriormente había puesto grandes dificultades ante los rojos. Evidentemente a Serbia, Argentina y Grecia, campeones con anterioridad de los campeonatos que jugamos.

Así pues, España ha tenido que tumbar en su camino grandes equipos que aspiraban a lo mismo, aquello que sólo los elegidos pueden conseguir.

En segundo lugar queda Grecia, una selección que venía de proclamarse campeona de Europa y que sacó todo su potencial a relucir ante el equipo americano. No puedo aún opinar sobre la final, ya que no estaba en casa en su momento y tengo que mirarlo grabado.

En tercer puesto estan los americanos, aquel equipo que ya en demasiadas ocasiones se declaraba vencedor antes siquiera de presentar batalla. Como en Indianapolis y Atenas, el ego y las individualidades han manchado un equipo cuya única misión era ganar.

Y excluída del medallero aún haber sido, para mi, la segunda mejor selección del mundial, está Argentina. El equipo que más problemas nos presentó y que por la motivación y las ganas de redimirse de los chicos de america se fue a casa con el mismo premio que los libaneses y los lituanos, pero con el honor de saber que les bastó un triple para ser ellos los campeones del mundo.

Dicho esto, después de la serie de artículos que se avecina haré un anális/apuesta para dar mi punto de vista sobre la temporada 2006-07 en la NBA, al más puro estilo Pierce. Sólo destacar un dato, una de aquellas curiosidades estadísticas que el otro dia me vino en mente.

1998-EUA va sin jugadores NBA y pierde el trono mundial. Temporada de lock-out, que finaliza con los San Antonio Spurs conquiriendo la liga.

2002-EUA hace el más enorme ridículo de su historia en Indianapolis, pero los Spurs se aprobechan y vuelven a ganar el anillo.

2004-Los herederos del Dream Team caen otra vez antes de tiempo, con la lógica consecuencia de que los Spurs vuelven a ganar el campeonato.

Lo dicho, curiosidad estadística, pero hasta el momento ha funcionado.

PD: Se viene encima una nueva oleada de diez artículos, y luego el análisis.


¡CAMPEONES DEL MUNDO!

Saturday, September 02, 2006

La fortuna del trébol

El ejemplo más grande del trabajo en grupo, del poder colectivo, del dominio, del equipo invencible...Construcciones ligadas a la triunfal historia de los Boston Celtics, el más grande ejemplo del premio al grupo y los ganadores.

Para poner un ejemplo de lo que digo, los Lakers han ganado catorce de sus veinti-ocho finales; los Celtics dieciseis de diecinueve. Así de grande es el dominio que ha tenido el equipo más importante de la historia de la NBA.

En la franquícia desde el año 1950, a Red Auerbach se le dio la responsabilidad de construir el sueño, de realizar aquello que anhelaba el equipo del trébol. El arquitecto de aquel equipo seleccionó al largo de los años futuras estrellas del equipo como fueron Bob Cousy, Bill Sharman o Ed Macauley. Y realizó su movimiento más importante al enviar al último de los tres a St Louis junto a Cliff Hagan a cambio de su selección en primera ronda: Bill Russell.

El primer anillo llegó en el año 1957, ante precisamente aquellos a los que arrebataron el futuro cinco veces MVP de la liga, y poseedor de un anillo más que dedos en las manos. En el séptimo partido y por un ajustado 125-123 en la segunda prórroga, llegó uno, el más difícil, y al que le seguirian quince más hasta el momento. "El primero es el más díficil de conseguir" o "soy el entrenador del campeón del mundo", fueron algunas de las perlas que dejó el gran Red para la historia de la liga y del baloncesto.

Bill Sharman, Bob Cousy, Tom Heinsohn, Jim Loscutoff...aunque de todos los que acompañaban a Russell, el más laureado fue Sam Jones (10), que llegó a la liga en aquel mismo Draft, y no pudo repetir el anillo en su temporada rookie. Luego llegarían ocho anillos seguidos, cinco de los cuáles se consiguieron ante unos Lakers que no podían parar aquello. Y precisamente, aún el esfuerzo de Baylor y West por evitarlo, el noveno de Auerbach se ganó ante los angelinos en un séptimo de infarto, y en el que Russell jugó lesionado. En aquel momento el "coach" anunció que dejaba el banquillo a cargo del mejor defensor de la historia, que alargaría su carrera como jugador tres años más.

Después de ver como Wilt Chamberlain se cebaba con el destino en la final de conferencia y lograba el primero de sus dos anillos con los 76ers en la temporada 1966-67, Boston logró el último back-to-back de su historia para alargar la afortunada leyenda del trébol irlandés. Otra vez los Lakers fueron, en dos ocasiones, víctimas de la ambición céltica. Más emotivo fue el segundo, en un año en que los de Los Angeles tenían el mejor récord de la liga y el refuerzo de Chamberlain, que quería de una vez por todas hacer campeónes a Baylor y West. Este último fue el MVP de una final resuelta a siete partidos, y que en momentos previos al salto inicial fue testimonio de una de las frases más célebres de la historia del equipo de Massachussets: "hoy pueden pasar muchas cosas, excepto que ganen los Lakers". El autor de la misma fue Bill Russell, conjurándose con los suyos para lograr el onceavo anillo en trece años, y retirarse dejando tras de sí la más victoriosa leyenda que la liga haya visto nunca.

Era tiempo de reconstrucción, y mayormente pasaba por el que años atrás había sido el sexto hombre de lujo de la franquícia: John Havlicek. Tom Heinsohn se encargó de dirigir el conjunto que vio otra vez premio en el año 1974, destacando de aquella plantilla nombres sobradamente conocidos por todos como Dave Cowens, JoJo White, Don Nelson, Don Chaney, Paul Silas...Karemm se vio frustrado por la vieja mágia irlandesa en su intento de conseguir el segundo anillo en la historia de los Milwaukee Bucks.

El segundo de aquel proyecto llegaría, otra vez, de la mano del trabajo en equipo. Una gran defensa (tres de sus jugadores fueron elegidos en el quinteto defensivo ideal de la liga), y compromiso con los colores hicieron de aquel grupo un muro infranqueable para unos jóvenes Suns, en la final del 1976, cuyo quinto partido se dice que es el mejor de la historia de las finales. Paul Westhpal no pudo repetir en Phoenix lo logrado en Boston dos años atrás, y los Celtics se llevaron su anillo número trece.

¿Qué era lo próximo? ¿Qué as se guardaba Red en la manga? Aún sabiendo que quería seguir un año más en la universidad, arriesgo en su elección del Draft del 78 por un jóven blanco con pinta de campesino proviniente de Indiana State: Larry Bird. Su impacto en la liga fue inmediato a su llegada un año más tarde, y terminó la temporada siendo declarado rookie del año.

Bird en Boston y Magic en los Lakers; cómo se dijo años más tarde, un perfecto guión digno de Hollywood. El relevo de la liga compitiendo en dos franquícias de máxima rivalidad.

Pronto le llegaría al pájaro verde, 33 de los Celtics, el premio a su trabajo. En su segunda temporada los Celtics ganaron el campeónato del este y no desaprovecharon su oportunidad número quince para llevarse su anillo número catorce, ante los Rockets de Moses. Fue Cedric Maxwell el MVP, pero nadie dudaba de quien era el líder de aquella franquícia, cuyo quinteto en el año 81 aún nos puede llegar a estremecer hoy en día: Parish-McHale-Bird-Maxwell-Archibald.

La segunda oportunidad llegó tres años más tarde, tras un breve dominio de los 76ers en la conferencia. En el primero de cuatro títulos del este consecutivos, y con Bird ya nombrado MVP de la temporada, los Celtics no desaprovecharon la siempre agradable oportunidad de acabar con los Lakers en las finales, cuyo historial con Johnson y Kareem en la plantilla contaba ya con dos campeonatos. Esta vez si fue Larry el elegido mejor jugador de las finales, y así lo volvería a ser en el último anillo de la historia céltica, el logrado en 1986 ante los Houston Rockets.

Lo que vino después os lo contarán mejor y más detalladamente otros blogs que ya han tratado el tema. Hasta aquí llega mi repaso a la mejor franquícia de la historia de mi más admirado deporte, y mi serie de artículos sobre cada una de las treinta franquícias que hoy día conforman la liga. Lo que viene después, sólo el tiempo lo sabe.

Friday, September 01, 2006

Dream Team

Carta abierta de Larry Bird a los componentes de la selección de USA en los JJOO de Atenas 04. Creo que es oportuna para este momento!

"Mis queridos compatriotas: El de Puerto Rico será el último partido que vea de los Juegos. Hace ya varios años que vengo barruntando semejante medida. Os preguntaréis el porqué. Es sencillo. Lo que hacéis no es baloncesto. El basket americano ha quedado para hacer exhibiciones de mates y Aleey Hoops entre cuarto y cuarto. Y esto no es así. Recuerdo cuando comencé a jugar. Mis entrenadores insistían una y otra vez en los fundamentos. Aprendí a botar, a hace cambios de dirección, de reverso, a entrar a canasta por la derecha y por la izquierda, a encestar a aro pasado, a fintar, a tirar, a pasar y cortar...; luego, más tarde, me enseñaron a defender a mi rival, a ayudar a mis compañeros, a bloquear, a pasar por el medio cuando el bloquedado era yo. Era divertido, era el baloncesto total. Recuerdo que me gustaba estudiar al rival; saber si tenía preferencia a marcharse por la izquierda o por la derecha, si solía fintar o lanzar directamente, si tendía a pasar con una mano o con dos...

Ahora, nada de eso existe. El baloncesto que practicáis es deplorable. Vuestra mayor satisfacción es un mate de espaldas e incluso estaría por asegurar que os sentís satisfechos cuando un compañero falla un tiro o pìerde un balón. Sóis egoístas, engreídos y vuestra idea dal basket pasa por saltar y tirar triples. El día que vuestro entrenador ¿os enseñó? el pase, la finta, el buscar al compañero mejor situado o algún concepto medianamente inteligente o no estabáis o -lo que es peor- no lo comprendistéis. Echo un vistazo a la actual NBA. De los mejores 20 jugadores, me salen unos cuantos extranjeros (Nowitzki, Stojakovic, Gasol, Yao Ming, Parker, Ginobili, Kirilenko, Nesterovic, Turkouglu, Ilguaskas, Okur...). A buenas horas me salía alguno hace 20 años...

Leo en el Foro de Eurosport.es que vuestro baloncesto es de McDonald`s. Buena comparación. Jugáis como coméis. Y aunque me consta que el “Jefe” de esta página es devoto sin límites del hamburguesón grasiento y las patatas deluxe, eso no deja de ser un síntoma inequívoco de que se nos ha caído el mito de la NBA. Hace tiempo que sospecho que los europeos son mejores, más inteligentes y más profesionales. Preparan los partidos, estudian a sus rivales y toman mejores decisiones. Conocen mejor este juego que nació para ser practicado en equipo y no para que un puñado de niñatos se empeñen en buscar el lucimiento personal, en buscar la humillación del rival con un “in your face” y en jugar, en definitiva, con las ilusiones de un país que mejor haría en centrarse en ver nadar a Michael Phelps o en saber si Maurice Greene es capaz de reeditar viejos éxitos.

Lo dicho. Para mí se acabaron los partidos del “Dream Team”. A partir de aquí, me aferraré a mis rasgos “alemanes” para nacionalizarme europeo y apoyar al otro basket, al hermano pobre, a los argentinos, serbios, españoles o lituanos. Sencillamente, ya son mejores que nosotros. La de Puerto Rico, no será, seguro, vuestra última derrota."

PD: Gracias a Jayson Williams del foro de ultimatenba.com por sacar a luz este viejo fragmento del sabio Larry Bird. Os recomiendo el foro, y repito, muchas gracias Jayson ;)

En lo más hondo del precipicio

Tony Campbell, con más de 23 puntos por partido y procedente de los Lakers fue el primer líder de la segunda franquícia del estado de Minnesota, que aún busca igualar los cinco anillos conseguidos en la década de los cincuenta por los Lakers: los Timberwolves, un equipo que llegó a la liga en el año 1989.

Junto a él, Pooh Richardson, Sam Mitchell y Tyrone Corbin eran la referencia de un equipo que no bajó de las 20 victorias hasta su tercera campaña en la liga, en que llegaron a su mínimo histórico con 15. A partir de aquello hubo una total renovación en el equipo en la que llegaron jugadores de la talla de Chuck Person o el rookie, Christian Laettner, oro olímpico con el Dream Team en Barcelona 92; muchas esperanzas descansaban en los hombros de aquel joven de Duke.

Isiah Rider y Donyell Marshall fueron las siguientes opciones en el Draft preferidas por la franquícia de las ciudades gemelas. Pero la historia de esta joven franquícia da un giro inesperado ante la llegada del mesías, un enclenque chico de instituto (Farragut Academy). Un año después, junto al nuevo base (Marbury), Gugliotta y Mitchell los Timberwolves ya estaban en Play-Off; y Goggs y Da Kid se estrenaban en un All-Star Game.

La veteranía de los Rockets venció el joven sueño del magistral equipo dirigido por Flip Saunders, más bien lo barrió. Pero Minnesota había visto la luz, los primeros Play-Off, y el capataz que debía dirigir el barco.

El año siguiente sería Seattle el que derrotaría a los Wolves, en el quinto y decisivo partido, y lo apartaría de su camino en Play-Off. Garnett ya era titular en el All-Star, Jordan jugaba su "última" temporada como profesional, y otras estrellas de instituto empezaban a destacar en la liga. El contrato que le firmaron a KG21 a razón de 126 millones de dólares por 6 años provocó un debacle en la liga que entró en negociaciones con el sindicato de jugadores y acabó con un lock-out, que hizo que la siguiente campaña se viera retrasada hasta febrero. Esta vez serían los campeones, San Antonio, los que apartarían a Minnesota del sueño de la segunda ronda.

En el año 2000 Garnett ya era una estrella, pero aún así Minnesota no pudo superar a Portland en la primera ronda. Un tiempo después, un fatídico 20 de mayo del 2000, fallecía el mejor amigo de Kevin, su ídolo, Malik Sealy, en un accidente de coche acudiendo a su fiesta de cumpleaños.

Con números de MVP y un premio de mejor jugador del All-Star, Garnett se llevó otros tres palos en postemporada, ante San Antonio, Dallas y LA Lakers. En el verano del 2003 todo el mundo en Minnesota se conjuró para que esto no volviese a ocurrir. Ficharon a Sprewell, Olowokandi y Hudson, que se unieron a un buen bloque formado por Garnett, Cassell y Szczerbiak. Título del oeste en temporada regular y MVP para Garnett que acabaron sabiendo a poco, derrotados ante un gran Derek Fisher para gloria de unos Lakers que aquel año no la merecían.

Y aquí acaba la historia. Dos años después en Minnesota sólo queda un recuerdo de aquel gran año que acabó con nada. Ya no está Saunders, ni Szczerbiak, ni Cassell, ni Sprewell...ya no hay ilusión, sólo la promesa de que algo va a cambiar, año tras año.

No merece Garnett ser otro MVP sin anillo. Por nuestro propio bien esperemos que lo consiga en los Timberwolves pero, seamos realistas, el único premio que McHale puede llevar ahora mismo a la franquícia, con su actual gestión, es el número 1 del Draft. Siempre y cuando no le firme otro contrato ilegal a Joe Smith...

PD: Mañana último de la serie, Boston Celtics.


Thursday, August 31, 2006

Eternos históricos en horas bajas

En la liga desde la temporada 49-50, los Nationals de Syracuse cayeron ante los Lakers en dos de sus cinco finales antes de ganar el ansiado anillo ante los Fort Wayne Pistons en el año 1955. Dolph Schayes era el lider de un vestuario por el que tambien pasaron de forma destacada Payl Seymour, George King, Johnny Kerr o el pionero, Earl Lloyd.

En 1955 llegó el premio, en la última final jugada en la era Syracuse. El traslado a Philadelphia se produjo en el año 1962, y el cambio de nombre, 76ers en honor al año de redacción de la carta magna, tambien fue immediato. Justo un año después llegó Wilt Chamberlain y, después de dos temporadas en la sombra por el dominio Celtic, llegó la hora de los Sixers. La de ganar por 4-1 a los Celtics en la final de conferencia y vencer a los Warriors de San Francisco en la final. A Chamberlain, Cunningham, Greer, Walker y el entrenador Hannum les había llegado la hora.

A tres finales más llegaría aquel equipo, liderado por Julius Erving. Los Trail Blazers y los Lakers por partida doble se las apañarían para alejar al Dr J de su sueño de anillo. Tuvo que llegar Moses de Houston para poner las cosas en su sitio y dar, en el año 1983, el tercer y último anillo a la franquicia. Para honor y gracia de, entre otros, su actual entrenador, Maurice Cheeks.

Un año justo después les llegó un bendecido número 5 del Draft que aprovecharon para traer a Charles Barkley, un bajito ala-pívot de impresionante rendimiento que, sin embargo, no pudo pasar de la final de conferencia con su equipo, y un tiempo después se marchó a Phoenix. Aún así, su 34 cuelga del techo del Wachovia Center.

Unos grises noventa llevaron al gran talento de Georgetown, Allen Iverson, a la principal ciudad del estado de Pennsylvania. Un jugador que ha demostrado su talento a lo largo de los diez años que lleva en la liga, ha creado moda entre los jovenes afro-americanos, ha ganado dos MVP's del partido de las estrellas, un MVP...pero ningún anillo.

Sólo el honor para el recuerdo, de ser el único equipo que derrotó a los invencibles Lakers de Shaq y Kobe en los Play-Offs del año 2001, en un gran primer partido. Su equipo no daba para más que eso, y aún gracias por lo que consiguieron.

Ni con otro jugón a su lado, Chris Webber, los 76ers levantan cabeza. Tendrá de llegar un Moses Malone al lado del jugador más mediático de la liga, para que no deba despedirse de la liga a lo Karl Malone o Charles Barkley.

Wednesday, August 30, 2006

Mucho ruido, pocas nueces

Dos de ocho; así de fácil y rápido podríamos titular un artículo sobre los New York Knickerbockers. Los hay que estan en tres de tres (San Antonio) o seis de seis (Chicago)...vamos a aclarar un poco esto.

Es un equipo que ha perdido seis finales, la mitad de ellas por 4-3 y la otra mitad por 4-1. Por tanto que ha pasado de poder tener cinco anillos a ser el equipo antiguo que sonroja cada vez que sale a luz el tema, viendose superados por Warriors, Sixers, Celtics...

Las tres primeras fueron jugadas a principio de los cincuenta, de forma consecutiva. Los Gallatin, Zaslofsky o Simmons cayeron por un partido ante los Royals en el año 51 y repitieron jugada un año después ante los Lakers de Minneapolis. Volvieron a las andadas un año después y otra vez ante los de Mikan volvieron a tropezar, esta vez por 4-1.

Ni tan solo olieron finales hasta la década de los setenta. Después de una gran temporada regular, la mejor de su historia que igualarían el año 1993, con 60 victorias y 22 derrotas, el equipo que lideraba Willis Reed se plantó en las finales. El pívot, que venía de ser nombrado MVP, no podía permitir que los suyos volvieron a casa, otra vez, con las manos vacías. Se las arregló para jugar cojo en el séptimo y decisivo partido, anular a Chamberlain y dar coraje a sus demás compañeros. Lo necesario para, esta vez sí, lograr un anillo por los Knicks.

Los Lakers se vengarían dos años más tarde, y así la historia podría ver un Chamberlain con dos anillos y a West y Baylor con una mano más digna de llevar. El momento de los Knicks volvería un año más tarde, y no sería otra vez desaprovechado; segundo y último anillo de la franquícia.

Reed, Frazier, Bradley, Barnett, DeBusschere...algunos de los hombres, entenados por el legendario Red Holzman, que forman parte del pasado glorioso Knickerbocker. El único momento dorado que sus fans recuerdan.

Llegaría Patrick Ewing con el número 1 del Draft del 1985, y con él la esperanza de muchos seguidores del equipo del Madison. La ya famosa bola caliente que sacó Stern en el que fue primer sorteo del Draft acabó con el gigante de Georgetown en la ciudad donde más presión y hambre de títulos podía llegar a sufrir.

Los Bulls en primera instancia y luego, a raíz de la retirada de Jordan, los Rockets, fueron los que alejaron al 33 de la gran manzana de su soñado anillo. Starks, Jackson y Oakley; su época pasó y poco a poco los Bulls volvían a recuperar su poder, y los Heat, Magic y Pacers se perfilaban como el nuevo dominio del este. Cansado, acabado...no eran los adjetivos que Ewing quería para su persona. En una temporada caótica para la NBA (lock-out), los Knicks eliminaron a los Heat en primera ronda viniendo del octavo puesto. Ver para creer.

Larry Johnson, Allan Houston, Latrell Sprewell, Marcus Camby y entrenados por Jeff Van Gundy. Estos eran los que ahora rodeaban a Pat. Pero de él no contaran que salió a jugar lesionado, lo mejor que de Ewing se puede contar, es que de haber jugado aquella final Duncan y Robinson no hubieran ganado en 1999 su primer anillo. Pero eso señores es hablar por hablar...

Ahora los Knick son un equipo corrompido, el que más gasta en salarios y menos rendimiento ofrece en cancha. No será Isiah su salvación y pasara mucho tiempo antes de que vuelvan a hacer honor a la ciudad que representan, y se muestren como lo que deben ser: una franquícia historica a la que se debe respetar.

Tuesday, August 29, 2006

¿Volverán los viejos tiempos?

La ilusión vuelve a unos Trail Blazers que llevaban años en las páginas de escandalos de la liga. ¿Es el fin de los Jail Blazers?

No hablaré de lo que no he visto de ellos: su fundación, el anillo y el posterior MVP de Bill Walton, la elección de Sam Bowie en el Draft, los años de Clyde Drexler...No son estos Blazers los que voy a retratar, si no los que han crecido conmigo, y como les he visto actuar en esta liga.

Con PJ Carlesimo como entrenador, cayeron ante los Lakers en la temporada de mi debut, la 96-97. Sabonis-Wallace-Robinson-Rider-Anderson, un gran quinteto que no pudo nada con una fiebre amarilla que en un futuro dominaría la liga. Se fichó a Mike Dunleavy para cambiar el rumbo, se marchó el omnipresente Clifford Robinson, pero volvieron a tropezar en primera ronda, y volvió a ser ante los Lakers.

Siendo una franquícia de eterna llegada a Play-Off, pocos eran los que se conformaban con llegar a primera ronda y caer a las primeras de cambio. Dunleavy se ganó el crédito en la temporada del lock-out, llegando a la final de conferencia ante los que ganarían su primer campeonato: los San Antonio Spurs.

Si alguien mira la plantilla del año 2000, en que cayeron otra vez en la final del oeste (ante los Lakers), y no la ha visto antes, echará a temblar. Arvydas Sabonis, Rasheed Wallace, Scottie Pippen, Steve Smith, Damon Stoudamire, Bonzi Wells, Detlef Schrempf, Brian Grant, Greg Anthony, Gary Grant, Jermaine O'neal, Stacey Augmon...digna de la más grande de las dinastías.

Los egos, problemas con las drogas y, conflictos en general, provocó el fatal desenlace que ha llevado en seis años la mejor plantilla de la historia a ser la menos respetada de todas.

Ilusionantes llegadas las de los rookies LaMarcus Aldridge, Brandon Roy y nuestro Sergio. No hace falta hablar más de Portland, con lo del 2000 y lo de ahora nos damos fácilmente cuenta de la idea.

Me marcho a ver la Lituania de Sabonis y la España de Fernando Martín y Sergio. Cuando lo dejé 47-30, dominando el partido.


Monday, August 28, 2006

El sueño de Cuban

Los primeros Play-Off de la tercera franquícia tejana que llegó a la liga, los Dallas Mavericks, llegaron en el año 84. Mark Aguirre lograba más de 29 puntos de media aquella temporada, muy bien secundado por Rolando Blackman y los Mavericks avanzaban hasta segunda ronda para caer ante unos Lakers que aquel año cedieron en la final ante Boston.

Un buen comienzo en Play-Off, para un equipo fundado en el año 1980, que se convirtió en la franquícia numero 23 de la liga. La segunda ronda volvió en el año 86, el fatídico número que se asocia con el último anillo celtico, otra vez con derrota ante los angelinos. Bien cogida les tenía la medida el equipo californiano, que volvió a derrotarlos en el año 88, en una final de conferencia resuelta a siete partidos. Los valedores de aquella gran gesta en Dallas eran los dos ya citados años atrás más los Perkins, Tarpley, Derek Harper y Schrempf.

Un año después, inexplicablemente, no se llegó a Play-Off, para volver en el 1990, por primera y última vez en aquella década, cayendo ante los Portland Trail Blazers. Ahora, y por respeto a sus aficionados, omitiremos estos diez años de su historia y que, por ejemplo, se consiguieron tan sólo 24 victorias entre las temporadas 93 y 94...juntas.

Cuban compra a los Mavericks un 20 de enero del 2000; gran día en una de las ciudades más importantes del estado de Texas. Su primer movimiento es traerse el gran contrato de Juwan Howard a cambio de Laettner, para compartir espacio con jugadores consagrados como el dos veces all-star Michael Finley, y los que vendrían luego (Nowitzki y Nash). Aquel año se logró una plaza por Play-Off y el equipo consiguió echar en primera ronda a los Jazz de Stockton y Malone. Se apuntaba alto, muy alto, aún caer en las semifinales del oeste ante los Spurs.

Van Exel y Lafrentz para jugar de pívot a cambio de Howard era lo que Cuban pretendía para que el equipo siguiera creciendo. La fórmula le valío para eliminar (sniff) a nuestros queridos Timberwolves en primera ronda, pero no para acabar con unos Kings que olían a anillo (y que, sniff, no fue conseguido).

Llegamos a 2003, en el cual el fundador de Broadcast optó por no hacer muchos cambios. Se llegó a la final del oeste, la fita más importante que hasta este año había conseguido la franquícia, pero de allí no se pasó por culpa, otra vez, de los Spurs. En 2004 llegaron Walker, Jamison y el horrible uniforme plateado y, aunque se apuntaba más alto que nunca, Cuban provó por primera vez el amargo sabor de caer en primera ronda. El verdugo fue, otra vez, Sacramento.

Jamison a Washington a cambio de Stackhouse y algo más, Walker a Atlanta y Nash a los Suns como agente libre. La gran revolución tenía como objetivo poner todo en manos del alemán Nowitzki y volver a soñar con el anillo. Se eliminó el sombrio gris y se optó por un pálido verde como color terciario, sin duda mucho más escayente. Se remontó un 2-0 en contra ante los Rockets de McGrady y Yao en primera ronda y se topó con los mejores Suns de la historia en segunda y con su ex-pupilo, alias el MVP Nash.

Y así estaba la cosa hasta este año, en el que se llegó a la final de la NBA, la primera. Grizzlies (sin duda lo más cómodo que puede tocarte en primera ronda), Spurs y Suns fueron las víctimas de Cuban hasta la consecución de la corona del oeste. En la final se tiró una ventaja en el tercer partido y se pasó del 2-0 al 2-4; y la culpa de otro: David Hasselhoff.

Sunday, August 27, 2006

Un caluroso verano

Campeones de la NBA en la temporada 2005-06, los Heat pueden presumir de ser el equipo más joven de la liga con un campeonato, pues nacieron en el mismo año que este lobito: 1988.

En aquella primera temporada de 15 victorias Kevin Edwards y Rony Seikaly eran los que apuntalaban una franquícia que por entonces poco prometía. Algo grande se estaba cociendo, un año después con la llegada de Glen Rice, que serviría años más tarde para traer a Alonzo Mourning.

Los primeros Play-Off llegarían en el año 1994 con Rice, Steve Smith y Seikaly a un gran nivel, y la correcta aportación de Baby Jordan (Harold Miner). Algo no fue bien un año después y tuvo que llegar Pat Riley y revolucionar al equipo con Mourning y Hardaway como lideres del proyecto. Los Magic estaban arriba, pero los otros de Florida tenían más de una carta escondida.

Un año después llega la primera final de conferencia, y la primera batalla ante los Knicks; la única que ganó Miami. Majerle, Lenard y un hombre que me trae grandes recuerdos, el jugador con mejor progresión del año 1997, Isaac Austin, y el titular que ilustraba su artículo en el número 2 de American Basket (Sangre Sudor y Lágrimas).

En el siguiente la segunda pelea entre los titanes de ambos equipos, y ex-compañeros (Mourning y Johnson), trajo consigo una temprana eliminación en Play-Off, para un equipo que quería plantarles cara a los Bulls. Un año después, con el Lock-Out, volverían a las andadas con un Heat-Knicks, pero en muy distinta situación: los de Miami como primeros del este, y los Knickerbockers como los octavos de conferencia. Otra pelea y la eliminación de un favorito al título, y con el jugador que quedó segundo en la votación para el MVP: el infatigable Mourning.

En el 2000 más de lo mismo. La enfermedad que contrajo Mourning y la decadencia en su juego de Hardaway fueron minvando la competividad de la franquicia, que entró en una profunda depresión. La salida, con extraordinario resultado, traerse un chaval de Marquette con el número 5 del Draft, para acompañar a Lamar Odom y Eddie Jones: Dwyane Wade.

El eléctrico escolta dio un giro de 360º a un equipo que pintaba a depresión, y clasificó a la franquícia de los Heat para los Play-Off. Una vez allí tomó las riendas del juego y logró eliminar a los New Orleans Hornets en su último año en el este y llegar a segunda ronda contra los Pacers, el equipo con mejor récord de la conferencia. Había nacido una estrella, pero pocos sospechaban que tambien una leyenda.

En el verano del 2004 los Heat son los elegidos de entre los 29 equipos para recibir en traspaso al pívot más dominante de la historia (no se me ofendas por el comentario Wilt, los dos sabemos que está por debajo del otro): Shaquille O'neal. Las lesiones hicieron estragos en la final de conferencia y aún forzar el séptimo partido ante los vigentes y sanos campeones, se quedaron a las puertas de la final; Stan Van Gundy había fracasado, o esto se debió pensar en los despachos.

Dulce es la venganza, volvieron a llegar y esta vez doblaron a un equipo que no se mostró ni más ni menos como el mejor de la temporada regular. Pat Riley había vuelto al equipo en medio de la temporada, y pretendía ser el segundo entrenador en ganar un anillo sin haber estado con el equipo desde el principio. El primero tambien había sido él.

El equipo generaba muchas dudas, desde buen principio y hasta el sexto partido de la final. Aún habiendo ganado tres partidos seguidos, pocos eran los que creían que los Heat se alzarían con el título. Pero aquella frontera que separa los hombres de los dioses se abrió para devolver a Dirk a donde le corresponde, y situar a Dwyane Wade en el olimpo. Y el 33 de los Heat, despues de muchos años de fidelidad, tenía su recompensa, que se verá reflejada pronto en el techo del American Airlines.

¿Primero de muchos? Esto se tratará más adelante, en el previo de la temporada.

Friday, August 25, 2006

Carmelo, cinco años más en tus manos

Desde el estado de Colorado, previo paso por la ABA, uno de los mejores equipos de los ochenta, la cienicienta a finales de los noventa, y un proyecto esperanzador en el nuevo milenio: los Denver Nuggets.

Su andadura NBA comenzó con el gran David Thompson liderando un genial proyecto en el que le acompañaban Dan Issell y Bobby Jones. Ya desde buen principio llegaban a Play-Off y se adaptaban con soltura a la mejor liga del mundo.

Llegarían a su última final de conferencia en el año 1985, con un English en estado pletórico y un Calvin Natt que hizo aquel año los mejores números de su carrera, que le valieron para llegar al All-Star. Un pedazo de equipo que anotaba 107 por partido, aún lejos de su mejor marca, subiendo el listón un poco año tras año.

Después de un pequeño bache volvieron los Play-Offs, y de que manera! Los Nuggets ante los Sonics, octavos contra primeros; los Sonics ganan los dos primeros al mejor de cinco y ponen un pie y medio en la final. Pero los hombres que lidera un Mutombo aún joven no se dan por vencidos facilmente, y consiguen una remontada histórica como pocas veces se ha visto en la liga. Abdul-Rauf y Laphonso Ellis tambien estaban por ahí.

El siguiente año volvieron a conseguir las ansiadas 40 victorias, aunque por aquel entonces ya no contaban con el factor sorpresa para tumbar al primer clasificado del oeste: los Spurs de David Robinson. El equipo tejano pasó por encima los Nuggets, un mes antes que Hakeem Olajuwon se bailara al MVP; pero esto es otra historia.

Después del año 95 llegó una racha de postemporadas vistas por la ESPN solo superada por los Warriors. El mesías se llamaba Lebron James, aunque el sorteo se alió con los Cavaliers y a los Nuggets les tocaba el número 3 del Draft: una buena elección con Carmelo Anthony, el que para muchos fuera el mejor jugador en el 2004, el tercer mejor del mejor Draft de la historia y, sobretodo, un hombre que cada año lleva los de Colorado en Play-Off.

Marcus Camby, Kenyon Martin, JR Smith, Andre Miller...son algunos de los hombres que deben dar un paso adelante, y lograr que los Nuggets dejen de ser un equipo de buen recordar, para convertirle en un equipo a respetar en los próximos años.

Algo más que un asterísco

Así se veía a los Spurs en 1999, un equipo con un anillo logrado en una fría temporada de lock-out. Un sophomore que luchó por el MVP, Tim Duncan, fue el responsable del primer campeonato de la franquícia tejana, otra que venía de jugar en la ABA.

En respuesta a todos sus críticos, entre los cuales destacaba Phil Jackson los Spurs solo podían hacer una cosa: volver a ganar el anillo, y entrar en la historia como una franquicia a respetar.

Leyendas como George Gervin ya no estaban, y la carrera de David Robinson tocaba a su fin. El gurú Jackson y sus Lakers les echaron a la cuneta en más de una ocasión, demostrando lo que ellos y la liga seguían pensando: que su anillo no era merecido, válido por dirlo de alguna forma.

El tercer three-peat en su carrera llegó con un Tim Duncan que en 2002 ya se había proclamado MVP, en una discutida votación en la que algunos optaron por Jason Kidd. Pero aún le faltaba algo, un anillo ganado tras 82 partidos más Play-Off. La luz de David se apagaba, y aquella parecía como una última oportunidad.

Una gran temporada regular de Tim, aunque otra vez su MVP decían que debía ir para Garnett, y los suyos valió para llegar un peldaño más arriba que lo que habían llegado en tiempos de los Lakers: la final de la NBA.

Allí se encontraron unos experimentados Nets que lucharon a brazo partido para llevarse su primer título de campeones. Pero, otra vez, la superioridad del oeste se puso de manifiesto y los de San Antonio lograron el primer anillo que ni Phil Jackson les podía discutir.

En su recerca de la dinastía cayeron en semifinales de conferencia ante los Timberwolves de Garnett, un equipo lanzadísimo hacia el anillo y en cuyo camino se topó Derek Fisher; y es que Horry ya calentaba muñeca en San Antonio, buscando lo que solo John Salley había logrado.

Hasta un año después no se le necesitó en todo su esplendor, ante los Detroit Pistons. Quinto partido; 2-2. Horry obra el milagro con canastas imposibles, un tremendo derroche de calidad y un triple convertido en la más sabrosa cereza del pastel...el que hornó en Auburn Hills.

Se llegó al séptimo y allí se vio uno de los mejores Duncans de la final. Aún hay quien dice que el MVP debería haber sido el argentino, pero para mí es el líder quien a la hora de la verdad cogió las riendas, y es quien más merece el premio.

Thursday, August 24, 2006

La historia de Reggie the Killer

Ya llegará un momento para hablar de los Pacers de la ABA, incluso de los Pacers cuando llegaron a la liga; hoy hablaremos de Reggie Miller.

En el Draft del 87 los Indiana Pacers, equipo cuya andadura por la liga transcurría sin pena ni gloria, elegían con el número 11 al enclenque anotador de UCLA. Poco imaginaban que descansaban en sus hombros los 25.279 puntos que en su carrera NBA han pasado por el aro.

El jugador hizo estragos en su carrera, sobretodo en los Play-Off...o eso opina el director y fan de los Knicks Spike Lee.

Una final NBA, ningún anillo. Finales del este ante Knicks, Magic, Bulls y otra vez Knicks antes de por fin llegar al borde del olimpo, y caer ante el mejor equipo del milenio. Llegarían a otra, ante los Pistons en 2004, pero a Reggie aún le quedaba una cima que conseguir. Conquerir a los Celtics, terceros del este, y casi obrar el milagro ante los Pistons.

Sólo el 31 de su periplo NBA merece los respetos del lobo, y por eso hablo solo de él. Y quien mejor que los Pacers para ser el equipo que tenga el más corto de los artículos sobre equipos. Mañana veremos quien me inspira y ahora, muy cansado, voy a hivernar.

Friday, August 18, 2006

Despido temporal

No quería irme esta vez sin despedirme de todos vosotros. Volveré el jueves 24, dos días después de siemprebasket y Peter Mihm.

El motivo: voy ha hacer de monitor en un campus de baloncesto. Siento dejaros sin el artículo de mañana, pero tendría que hacerlo con prisas ahora o muy temprano y prefiero esto, y terminar la serie cuando vuelva, a partir del jueves que viene.

Se echará de menos el blog, realmente esto es adictivo. Hasta la próxima!

Bobs Third Road

Sin ser muy habitual en mí, ya que normalmente publico uno por día y de momento solo un artículo de cada equipo, la maravilla Bobcat creo que merece pasar a la historia en medio de tan escrito franquiciero. No dejeis de leer y opinar en el de hoy, dedicado a los New Jersey Nets.

Sin más, aquí presento el nuevo look Bobcat, el tercer uniforme, que no se a vosotros pero a mí se me cae la baba.

Me encanta el nuevo look, parecido a los Knicks...gran acierto en Charlotte.

NO dejeis de leer el artículo de los Nets!!!

Un tricolor se va a Brooklyn

Después de reinar en la ABA gracias al dunker más famoso de los setenta, Julius Erving, los Nets de New York llegaron, junto a cuatro compañeros, a la NBA. No fue muy lucida la primera temporada, en la que Nate Archibald llegó al equipo en medio de la misma, y firmaron un balance de 22-60 final.

Con Williamson y la novedad de Bernard King se lograron los primeros Play-Off en 1979. Aún así, la segunda ronda no llegaría hasta 1984, con la entrada en vigor del sistema en que ocho equipos por conferencia disputaban el Play-Off. Pasaron por encima de los Sixers defensores del título, con un equipo en que destacan nombres como Darryl Hawkins, Buck Williams o Michael Ray Richardson.

Con cuentagotas llegaban las victorias y las presencias en Play-Off. A principios de los 90, llegaron al equipo dos figuras universitarias que prometían llevar al equipo muy arriba: Derrick Coleman de Syracuse y Kenny Anderson de Georgia Tech. Con la inclusion de Petrovic, aquel equipo parecía no conocer un techo a largo plazo. Pero las caídas en primera ronda, la muerte de Drazen, y el más bajo de lo esperado rendimiento de Coleman y Anderson, que iban para estrellas, lastró un proyecto ilusionante, devolviendo a los Nets a la tierra de donde venían. La zona mediocre de la liga.

Les ví en Play-Off por primera vez en el año 1998 y como octavos se enfrentaron a los Bulls. El rookie Van Horn, Cassell y un pívot all-star aquel año como Jayson Williams eran las piezas fundamentales del engranaje. Del primero basta con decir que su primer año fue el segundo mejor de su carrera, del segundo que se fue a Milwaukee en el traspaso a tres bandos que trajo a Marbury y del tercero que se retiró temprano y que tuvo algun problemillo con la justícia.

Tuvo que llegar el espavilado que endosó a Marbury a los Suns a cambio de Kidd para que los Nets volvieran a la postemporada; y de que manera. Ante los Lakers y con la valentía de vestir de gris en el Staples ante el amarillo Laker pero...les barrieron. Volver el año siguiente y caer con honor y con dos victorias ante unos Spurs que ya eran algo más que unos campeones con asterísco.

Los escuderos de Kidd en los Nets eran ni más ni menos que unos jovenes y descarados Kenyon Martin y Richard Jefferson. Aún juntos lograron las semifinales de conferencia al año siguiente y cayeron ante los Pistons...es decir, los campeones, por tercer año consecutivo.

Rompieron su racha el año pasado ante los Heat, ya con Vince Carter ejerciendo de maestro de ceremonias y siendo el principal receptor del arte de Kidd. Es decir, cayeron ante los que, de no haberse lesionado sus estrellas, podían haber ganado el anillo.

Como este año, mismo rival pero en semifinales. Y volvieron a las andadas, cayendo ante los campeones...

Se me hace difícil imaginar el vigente proyecto de los Nets en título. Más que nada, porqué puede que se haya agotado su ciclo, y porqué hay rivales que a lo mejor no tendrán un tridente más poderoso, pero sin lugar a dudas tienen mucho mejor banquillo.

Esta es la historia de los Nets, un equipo que tuvo que esperar hasta el nuevo milenio para hacerse respetar en la mejor liga del mundo. Esperemos que pronto podamos ver a los Nets de Brooklyn alzar el trofeo de campeones de la NBA, y unirlo a sus dos trofeos de la ABA.

Thursday, August 17, 2006

El honor capitalino

Para mí escribir sobre los Wizards es un duro ejercicio de paciencia y sacrificio. No me gusta la franquicia, no me gusta su uniforme, no me gusta su historia...Aún así convertire el sentimiento de odio en pasión e intentaré que me salga un escrito digno de los otros que he hecho.

Precisamente con la mala leche de dos días sin poder conectarme a internet voy a sacarme de encima un equipo que, francamente, me importa más bien poco. La franquícia que a las puertas del milenio se dio cuenta de que Bullets no era un nombre apropiado por un equipo de baloncesto, aunque no soy partidario del cambio de nombre sin cambiar de ciudad, y optó por un nombre que coincide en la letra inicial con la ciudad y un logo que, hay que reconocerlo, es bastante bonito.

Campeones en el 1978, después de una decada en que fueron uno de los equipos más fuertes de la competición, este equipo procedente de Baltimore entró en un pequeño bache del que no salieron hasta 23 años después: lograr una segunda ronda de Play-Off.

Antes habían pasado por el equipo un Moses Malone cuesta abajo, la curiosa pareja Manute/Muggsy, los ex-Michigan Webber y Howard...y el Jordan más lleno de hamburguesas que la NBA ha conocido. Y nada dio resultado.

Tuvo que llegar el mayor robo del Draft del 2001, Gilbert Arenas, y solucionarlo a su manera. Tirando del carro, y nunca mejor dicho, liderando junto a Antawn Jamison y Larry Hughes a los de la capital a su meta más ansiada en dos décadas. En el segundo intento, el tatuado complemento se había pasado al lado de King James, y juntos impidieron a los Wizards volver a alcanzar el tan ansiado objetivo.

Para mí como si tardan 23 años más en lograrlo, pero que no cometan el error de cambiar el logo.

Monday, August 14, 2006

La recompensa de ser malo

En la liga desde la temporada 48-49, los Fort Wayne Zollner Pistons no tardaron en hacer las delicias de su propietario, fabricante de componentes de automóbil, al llegar a dos finales consecutivas de la liga. No se consiguió el soñado título, y Fort Wayne vio un relevo en Detroit, la ciudad de Michigan a la que le iba como anillo al dedo el nombre de la franquícia.

Muchísimo tiempo después, y con el paso de leyendas como Yardley, DeBuschere, Bing o Lanier, el sueño se materializó. En el año 1988, el del nacimiento de este pequeño lobo, dieron el primer aviso al llegar a la final de la NBA, en la que cayeron ante los últimos Lakers campeones del Showtime. Volvieron un año después y, aún un mermado Isiah Thomas, se alzaron con el título. Los Bad Boys, cuyos componentes más conocidos son el nombrado base, Dumars, Aguirre, Vinnie el microondas, Dennis Rodman, Rick Mahorn, John Salley y el más malo de todos ellos, el gran Bill Laimbeer.

Este estado de gracia, el dominio de los chicos malos en la liga, se alargó otro año, al vencer a los Portland Trail Blazers en la final del 1990. Un año después, la historia dio un giro, y aquellos Pistons se convirtieron en la primera de las víctimas del gran Air. Michael Jordan, barría a los de Michigan de la final de conferencia, terminando una de las dinastías más famosas y singulares de la historia de la liga.

Pasó mucho tiempo antes de volver a ver aquel equipo en las finales. Aún con Grant Hill o Jerry Stackhouse, Detroit no ganaba más que para llegar y caer en primera ronda de Play-Off. Un sorprendente equipo de marginales logró en 2003 meter a los Pistons en la final de conferencia. Un año más tarde, y con incorporaciones de la talla de Rasheed Wallace, y el sorprendente joven, Tayshaun Prince, lograron el pase a la final contra los favoritos en el este, los Indiana Pacers. BAD IS BACK.

Una vez allí, el quinteto más famoso de la NBA hasta este verano (Wallace-Wallace-Prince-Hamilton-Billups), se conformó en ir de víctima, como quien ya no puede dar más de sí. Una gran mentira, este grupo de jugadores logró el tercer anillo para el viejo Fred y barrió a los segundos mejores Lakers de la historia (al menos sobre el papel).

Y de no haber sido por Robert Horry, a saber si ahora mismo estaríamos hablando de otra dinastía. Otra de dos años, puesto que parece que Dwyane Wade, como en su tiempo hizo Michael Jordan, se ha encargado de que lo más cerca que les queden las finales, sea la de conferencia.

Ahí se queda, tres anillos de campeón de la NBA. Ahora viene la pregunta: ¿Han acabado las opciones de triunfo para el equipo de Detroit, con la marcha de Ben Wallace y después de esta gran temporada?

Sunday, August 13, 2006

Volando bajo

Esta es la situación de los Hawks que he conocido. Un deprimente equipo que no acierta en los Draft, traspasa mal y, en general, no da signos de recuperación.

No será por potencial, pues esto no le ha faltado a las plantillas del equipo de Georgia que he ido conociendo. Buenos jugadores para dejar en buen sitio el equipo de leyendas como Bob Pettit, que les dio en St Louis su único anillo y Dominique Wilkins.

Mirando atrás, el primer equipo que concocí de las aves rojas fue aquel en el que había grandes jugadores como Laettner, Steve Smith o Mookie Blaylock y entrenados por Lenny Wilkens...¿Equipo de Play-Off? Me olvidava, estaba Mutombo, el mejor defensor de aquella temporada 96-97. Pasaron de primera ronda ante los Pistons de Grant Hill y cayeron contra unos Bulls lanzados hacia su quinto anillo.

Resumiendo, los Hawks eran uno de aquellos equipos respetables, que uno pensaba que nunca caerían al pozo. Una temporada después eran eliminados en primera ronda por Charlotte y el siguiente en semifinales ante aquellos octavos Knicks. Tres años consecutivos, y nunca más los he vuelto a ver en Play-Off.

Isiah Rider, Jim Jackson, Jason Terry, Toni Kukoc, Lorenzen Wright, Shareef Abdur-Rahim, Theo Ratliff, Glen Robinson, Antoine Walker, Al Harrington, Joe Johnson...Argumentos han dado, pero la caída ha sido progresivamente, y ni el más dominicano aficionado Hawk no tiene muchas esperanzas de variar la trayectoria.

Varios temas pendientes; por un lado, el futuro de Al Harrington, la progresión de Joe Johnson y la explosión de Marvin Williams. En el plano negativo está la discutible elección de Shelden Williams, la abundancia de aleros puros en el equipo y el hecho que no llegue ningún agente libre de alto calibre...

En mi opinión, será difícil ver a los Hawks salir del pozo. Evidentemente lo harán antes que los Warriors, pero no será esta la temporada. Antes veremos a los Bobcats en Play-Off.

Ahí os lo dejo, segundo retorno en una semana. El artículo de hoy es un poco precipitado, poco premeditado y escrito con nueve horas de sueño acumulado en tres días de fiesta. Perdonadme en caso de no ser uno de los mejores.

Wednesday, August 09, 2006

La fiebre amarilla

A lo mejor no habrá lagos en California pero, ¿a quien le importa? Alguien prefiere Palm Trees a Lakers? Alguno de ustedes cambiaría el púrpura y el amarillo por cualquier otro color?

Si ahora la ciudad de los lagos es la más grande de California es gracias al equipo que comenzó su andadura con el primer gigante que el mundo del baloncesto profesional conoció: George Mikan. Con el 99 en su espalda, lideró a la laureada franquicia a cinco anillos en seis años en la década de los cincuenta. El equipo, por entonces en Minneapolis, se convirtió ya de buen principio en la más respetada de las franquicias en la liga profesional.

Con el cambio a la ciudad de los ángeles se omitió el amarillo por poco tiempo, pero el ansia de triunfo no cambió en absoluto. Hombres como Jerry West o Elgin Baylor lucharon contra corriente para lograr el sexto para la ya californiana franquicia. Un muro infranqueable en forma de trébol alargó la espera hasta el año 72, en el que un veterano Wilt Chamberlain acudió en su ayuda para poner las cosas en su sitio.

Más bien no fueron brillantes los setenta, y se llegó al año 1979 con un numero 1 del Draft que con gran acierto aprovecharon para traer a Earvin Johnson, de la universidad de Michigan State. El joven base de más de dos metros lideró en un épico sexto partido ante los 76ers al séptimo anillo, sin Kareem Abdul-Jabbar a su lado. Era tan sólo un rookie, pero logró que su actuación no fuera olvidada en el transcurso del tiempo.

Pat Riley y el Showtime dieron a los Lakers otros cuatro anillos. Podrían ser más, pero los mejores Celtics, Pistons y Bulls de la historia se encargaron de evitar el dominio más grande desde los años sesenta por parte de un solo equipo.

Catorce anillos en veintiocho finales. Los tres últimos logrados con el Three-Peat de O’neal, Bryant y Jackson. Blazers, Kings, Spurs, Pacers, 76ers, Nets...o lo que es lo mismo: Webber, Miller, Iverson, Kidd...jugadores que les deben a ellos tener las manos libres de anillo.

Allí iban veintisiete. En 2003 las peleas, lesiones y causas ajenas a la historia no lograron el cuarto del milenio, y décimo de Jackson. Llegamos al 2004: Payton y Malone como refuerzos de lujo, una plantilla incomparable a otra. Sobran las palabras, era la mejor de la historia...

Pasaron los Play-Offs. Después de ver caer a los Wolves me fui a Londres de viaje de fin de curso. Olvidada la pesadilla del primer partido, el triple de Bryant en el segundo puso las cosas en su sitio.

Había sido un espejismo, nada de aquello podía ocurrir de verdad. Última noche en Londres, tranquilo en mis presentimientos me conecto a internet. Aquello no había pasado; como en 2001, perder el primero y acabar 4-1. Este era el resultado, pero a favor de los Pistons. No veía a Kobe en la foto con el trofeo de MVP de las finales. Vestía de blanco y era Chauncey Billups,..

Muy decepcionado llegué a mi casa para ver el quinto grabado. Fue vergonzosó, y durante una época llegué a odiar a mi primer ídolo, Kobe Bryant y, sobretodo, a O’neal. Mis sentimientos en cuanto el primero han ido cambiando pero a Shaq sigo sin soportarlo.

Con mi ilusión nunca se había jugado, nunca un Chauncey había sido el mejor en una final y nunca un equipo de infravalorados había podido con los que, con toda la razón, se creían mejores que ellos. Nunca una final ganada desde el julio del 2003 se había regalado de tal forma.

El gigante ha ganado su cuarto anillo y el MVP 2006 ha entrado en la historia con sus 81 puntos y otros épicos logros. Pero la mediocridad de la plantilla no da para más que llegar a la postemporada y, una vez allí, ponerlo todo en las manos de Kobe.

Tuesday, August 08, 2006

La dura travesía hacia el anillo

Para muchos los Suns eran, antes, un equipo que vestía bien con constante presencia en los All-Stars, las postemporadas, la carrera para el MVP...Un equipo atractivo, que no debía darse por muerto y que en incontables ocasiones ha aspirado al anillo.

Nos encontramos ante una de estas ocasiones, un momento cumbre que no debe desaprovecharse. Nash, Stoudemire y Marion no pueden dejar pasar el tren que antaño perdieron Alvan Adams, Paul Westhpal, Charles Barkley o Kevin Johnson. Ellos tienen la gran responsabilidad de dar a los Phoenix Suns su primer anillo e, incluso, llevarlos a una dinastía.

No siempre un juego atractivo, grandes estrellas y un dos veces MVP son garantía de anillo. Que se lo digan a los Kings, los Mavericks o los Jazz de Malone y Stockton. Para mi el problema para los de Arizona pueden ser los Cavs y los Heat. En resumen, que los veo en las dos o tres próximas finales de la NBA.

El púrpura y el naranja nunca estuvieron tan de moda. El desenfado del base canadiense, el acierto de los hombres exteriores y una gran dirección desde los despachos dieron este año más fruto de lo esperado. Remontada ante los Lakers, baño a los Clippers en el partido decisivo y mucha, mucha guerra, a unos muy superiores Mavs que llegaron con la batería mucho más cargada.

Añádele a esto un aspirante a MVP para los próximos años como es Amaré Stoudemire y el resultado solo puede ser uno: anillo.

Y como he dicho antes solo veo dos posibles obstáculos en su glorioso camino: Flash Wade y King James. Para mí solo estas dos futuras leyendas de la liga pueden alejar a los Suns de un back-to-back NBA Titles. Y ya lo dije una vez pero lo repito: los tres próximos anillos irán para Miami, Phoenix o Cleveland. A lo mejor el tiempo no me da la razón pero no veo ahora mismo equipo que les pueda hacer sombra. O mejor dicho, jugadores que puedan superar a los James, Wade y Stoudemire, el futuro de la liga.
Y de los tres, Amaré es el que tiene, ahora mismo, mejor compañía. Y con su nuevo número 1 en la espalda intentará dar el primero de sus anillos a la franquicia que hizo que mi padre dejara de ser un Celtic para pasarse al amor al espectáculo que prodigan los de Arizona.

PD: True Wolf vuelve, aunque seguramente solo por 3 días para marcharse de fin de semana.