Wednesday, April 16, 2008

Los herederos de Romeo y Julieta

El título es algo cursi, pero cuando ya es el vigésimo noveno que escribes en pocos meses la inspiración a veces no da para más. Obviamente me refiero a John Stockton y Karl Malone, en la forma que fueron bautizados el ordenador de la liga y el cartero por el gran Andrés Montes. En cuanto a los herederos es evidente que me refiero, por encima de todos, a Carlos Boozer y Deron Williams.

Los Jazz, equipo que nació en New Orleans y que se trasladó a la ciudad hecha secta sin haber llegado nunca a los Play-Offs. Salt Lake City fue su destino, un lugar bastante raro que tiene el honor de albergar un equipo NBA y haber sido visitado por mi persona. Lo mejor que puedo decir es que es tranquilo, pues aparte de los alrededores el sitio no vale mucho la pena, aparte de la obligada visita al ya rebautizado Delta Center para un friki de la NBA como yo.

Plantilla actual: Retirado John Stockton, y con Karl Malone intentando ganar un anillo en LA, Andrei Kirilenko y Raül López quedaban como lo más parecido a la extraña pareja para encarrilar el futuro rumbo de la franquícia. Enseguida quedó en entredicho la capacidad de ambos para liderar un proyecto ganador, con lo que el mercado y el Draft se convirtieron en el camino a seguir si no querían vivir una reconstrucción larga y lenta.

Un fiero luchador como Carlos Boozer y un pívot tirador como Mehmet Okur fueron los elegidos para el juego interior, completando junto al ruso Kirilenko un trío alto, versatil y con mucha calidad. Sim embargo aún faltaba algo, pues Carlos Arroyo, Raül López o Maurice Williams no fueron del gusto de Jerry Sloan para convertirse en los directores de juego del proyecto, los herederos del doce...

Entonces los Jazz intercambiaron con Portland sus derechos sobre el número seis del Draft (que acabaría siendo Martell Webster) a cambio del número tres: Deron Williams. Tras un primer año duro a la sombra de Chris Paul el de Illinois explotó en el segundo, catapultando desde el puesto de base el mejor inicio de la historia de la franquícia y siendo injustamente olvidado de la convocatoria para el All-Star de Las Vegas.

Parecida, aunque no al mismo nivel, ha sido la evolución de Ronnie Brewer, el actual escolta titular de la liga. Un primer año sin contar mucho y siendo blanco de las críticas de Sloan para pasar al primer plano en el segundo. Él completa un quinteto que complementan desde el banquillo hombres como Kyle Korver, Matt Harpring, Paul Millsap, CJ Miles, Ronnie Price... Y ojo a Morris Almond, pues como Williams y Brewer este año paga la novatada pero irá a más en temporadas venideras.

Nos encontramos pues ante una plantilla profunda, a la que solo le faltaría un pívot más dominante que Okur para convertir al equipo en el máximo aspirante. El equipo es jóven, ambicioso y tiene ya un año de experiencia. Se podría decir que en cada serie les basta con ganar uno de los partidos de fuera, ya que el factor Salt Lake City juega a su favor. No gustan y muchos no cuentan con ellos, pero tras una reconstrucción rápida vuelven a ser favoritos, y tienen muchos años por delante para sorprender con el anillo que Stockton y Malone no lograron arrebatarle al más grande...

Cuerpo técnico: A pesar de los años, el fin del proyecto que más le acercó al anillo y la muerte de su esposa Jerry Sloan sigue al frente del banquillo, y van ya dos décadas de forma consecutiva. A lo largo de su estancia ha visto de todo, y a pesar de no haber ganado aún un anillo son raras las veces en que no ha caído con honor o ni siquiera ha llegado a Play-Offs.

Nos encontramos delante de un ganador, uno de aquellos casos poco reconocidos ya sea por la falta de premios, por la mala prensa, por estar al cargo de un banquillo en Utah... Todo cuenta un poco, pero es más que evidente que Sloan ha hecho en todos estos años suficientes méritos para hacerse con el premio al entrenador del año y ser reconocido como uno de los más grandes de la liga.
Su dura defensa y la etiqueta de practicar un juego poco atractivo son sus grandes lagunas de cara a llevarse el reconocimiento de todos. Salt Lake City es por tradición un escenario hóstil, y la sensación es que Sloan no solo no colabora a hacerlo más acogedor si no que es incluso culpable de ello. En cuanto a juego, solo su manía al tiro de tres es criticable por mi parte, más teniendo en cuenta la gran cantidad de manos hábiles en este aspecto que tiene en nómina.

Para bien o para mal, Jerry Sloan es un grande del juego, y una gran influencia en la labor del General Manager, Kevin O'Connor. Con ocho temporadas a sus espaldas como gerente de los despachos de los Jazz, él es el responsable de las llegadas de Carlos Boozer y Mehmet Okur en verano del 2004 y la elección de Deron Williams con el número tres del Draft tras adquirir sus derechos a cambio del 6 y el 27.

Estos tres hombres se suman al polivalente Andrei Kirilenko y forman un cóctel que devuelve a la élite un equipo que sobrevive con instinto animal a las dificultades de un mercado pequeño como el del estado de Utah. Se le critican el recuperar a Ostertag y algunas elecciones del Draft que no dieron el resultado esperado, aunque quizás en este punto la culpa sea de la poca paciencia que tiene Sloan con los rookies que no superan su mili particular...

Imagen: En sus primeros años y tras su traslado a Utah el púrpura, el verde y el amarillo (los colores de Mardi Grass) son los principales de la franquícia. En los noventa darían paso al montañoso diseño que lucieron Stockton y Malone en las finales en dos ocasiones consecutivas, incorporando a la gama colores tan dispares como el verde azulado, el azul celeste, el rojo, el negro... Años más tarde aparecería un elegante uniforme negro, que por bonito que fuese no aportaba nada ni tenía relación alguna con las otras dos camisetas.

Con la llegada del nuevo milenio y tras dejar atrás la era de Stockton y Malone se decantan por una combinación de colores muy buena, teniendo en cuenta la frialdad que transmite el equipo y la ciudad donde se ubica. Así el púrpura dejaría paso a un azul oscuro, que tendría en el celeste su contrapunte y tono más cálido, a pesar de no serlo.

Los colores de New Orleans quedaban tras más de dos décadas de sinsentido por fin atrás, con el único problema de adoptar un estilo muy cercano al que Nuggets el año anterior y Grizzlies el mismo año habían decidido para ellos. La renovación es total, dando lugar a unos uniformes que si bien no son feos tampoco merecen destacar por encima de algún otro.

El año pasado añadirían un bonito azul celeste que recordaba a la fuente utilizada en el logo y los uniformes de la era de Stockton y Malone. Completaban así una renovación necesaria que en mi opinión han dejado a medio camino. La culpa quizás sea del diseño, de los colores, de la falta de identidad, de lo triste que es la ciudad... Un logo correcto y unas equipaciones decentes, posiblemente no disgusten a nadie pero poca gente pondría ambos elementos de identidad entre sus favoritos de toda la liga...

Potencial futuro: Que Matt Harpring, Jason Hart y Jarron Collins sean los más veteranos de la plantilla, y que ninguno llegue a los 32 años, dice mucho a favor del porvenir de este equipo. Y es que los Jazz son un equipo que tiene un montón de factores a su favor para terminar proclamándose campeón de la NBA: jugadores jóvenes, un estadio que es un fortín, experiencia en Play-Offs, un técnico veterano...

Ni en el más húmedo de sus sueños podían los aficionados de los Jazz imaginarse que apenas media década después tendrían otra vez lo más parecido a Karl Malone y John Stockton que puede encontrarse. Y es que Deron Williams y Carlos Boozer han demostrado tener calidad y carácter suficientes como para no salir perdiendo de calle en esta odiosa comparación.

Ellos son la columna vertebral que complementan secundarios de lujo como Andrei Kirilenko y Mehmet Okur, hombres experimentados como también lo son Matt Harpring, Kyle Korver... El contrapunte son Ronnie Brewer, Paul Millsap, CJ Miles o Morris Almond, yogurines que Jerry Sloan moldea a su gusto día tras día para que colaboren en la gran misión que sus estrellas intentan llevar a cabo.

Son muchos los factores que convierten a los Jazz en un aspirante desde ya y a medio plazo. Y es que incluso los contratos juegan a su favor, siendo uno de los equipos con salarios más bajos de la liga y que aún tardará en tener que renovar a Deron Williams, jugador al que destinarán el dinero que un Matt Harpring ya veterano dejará de percibir. Todo en orden y controlado para llevar a Salt Lake City el anillo que se resistió durante los mejores años en la historia de la franquícia...

Lo que yo haría: Deron Williams, Carlos Boozer, Ronnie Brewer, Paul Millsap y Morris Almond serían mis intocables, aunque no estaría abierto a muchos cambios con el resto. Es un equipo ya hecho, que debe empezar a dar resultados y que no debe sorprender ni siquiera que gane el anillo. Soy de la opinión que es algo pronto, pero la posibilidad está allí.

Deben seguir confiando en los mismos mimbres, y de ser necesario un cambio mis transferibles serían Mehmet Okur y Andrei Kirilenko por este orden. No sé si se sacaría mucho para el pívot turco, pero Kirilenko aún es muy joven, y es lo suficientemente polivalente como para tener que dar algo bueno a cambio.

Lo que se comentó en su día: Repasaba la historia de los Jazz desde sus orígenes en New Orleans, ciudad en la que no cabe duda que el nombre era mucho más adecuado que en Salt Lake City. Destacaba entre otras figuras, por encima de todo, Pete Maravich, Larry Nance y Mark Eaton, las más destacables previas a la llegada de los dos únicos que merecen estatua delante del pabellón: John Stockton y Karl Malone.
Lo que vino después lo conocemos todos, una bonita historia para quienes amen este equipo a pesar de no dar sus frutos en forma de anillo. Como Barkley, Ewing o Miller chocaron con el más grande, pero este pequeño punto negro no ensombrece las carreras del segundo máximo anotador de la historia y el mejor cartero (a pesar de no ser este su sobrenombre) y pasador. Querría por último destacar una frase del gran Daimiel sobre John Stockton: "El que fuera base de los Jazz hubiera sido lo mismo sin Malone. Hubiera encontrado otro cartero al que entregarle la correspondencia. Malone sin Stockton ocuparía mucho menos espacio en el NBA Register".

Éxito rotundo el de este post en su día, que fue comentado a un nivel parejo a la gente que les sigue. Rafita sería el único visitante fiel en aquella ocasión, destacando también la fase de Daimiel y respaldando mi moción sobre un futuro cambio de nombre. ¿Utah Rockies? ¿Utah Mormons? ¿Utah Hornets? Dicho esto, la verdad es que después de tantos años pienso que el mal ya está hecho, y no sé hasta que punto estaría a favor de un cambio a estas alturas...

http://taylorwolves.blogspot.com/2006/07/jazz-en-la-ciudad-del-lago-salado.html

Conclusión: Los Jazz son un equipo que en general cae mal. Muchos ni siquiera podremos justificar tal animadversión, pero el caso es que es un equipo feo, gris, uno de los villanos oficiales de la liga. Ni siquiera mi idolatrado Raül logró que le cogiera cariño a un equipo que poco ha tardado en volver a hacerme sufrir partiendo como aspirante.

Cuando haga el análisis previo a los Play-Offs este fin de semana lo repetiré, pero pienso que no es mal sitio para citar al gran Martin Luther King y su brillante "ayer tuve un sueño...". La verdad es que no lo tuve ayer, ni siquiera hace una semana, pero lo tuve hace unos días. Nada menos que una final Pistons-Jazz, una pesadilla real y que al despertar me dio aún más miedo, pues se quiera o no es posible...

6 comments:

J. Mercadal said...

Yo también tengo una "apuestilla" a que la final va a ser Pistons-Jazz, y voy más lejos, será la fenal menos vista de la historia.

Por lo demás la verdad es que el proecto es muy bueno, eso hay que reconocerlo. A mi los Jazz no me dicen nada, más teniendo en cuenta que fueron el último gran enemigo de los Bulls, pero hacen las cosas muy bien tanto en los despachos como en el banquillo.

BigBen said...

ojo con utah, que parecen menos favoritos,que parecen inexpertos, que no venden mucho pero que no son mancos y la primera ronda la va a pasar casi seguro. no si tanto como para ser campeones pero si para dar guerra, a mi se me parecen a los lakers pero en menor escala.

sixers29 said...

esta franquicia es un ejemplo!!. Antes de contratar a Boozer intentaron tiempo atrás hacerse con los servicios de Brand. Saben muy bien lo que quieren y a qué precio lo quieren.

Coincido contigo en que Okur y Kirilenko son los transferibles. El resto no los tocaría.

A los jazz les veo con muchas opciones de jugar la final, pero no contra los pistons.

Juanejo said...

a mi me parece que hacen las cosas bien, otros equipos se hubiesen hundido cuando se retiraron stockton y malone, pero estos en 2 años ya estaban luchando por playoffs y el año pasado, finalistas del oeste.
y tienen un buen bloque, con deron, boozer y okur. tienen que hacer algo con kirilenko, es un problema latente que no han resuelto. Brewer me gusta, y luego siempre tienen buen ojo en segundas rondas, cmo millsap, cjmiles, o este fesenko

Hector said...

Primero, enhorabuena por tu blog, me parece una de las formas más útiles/interesantes para mantenerte al tanto de la NBA.

Respecto a Utah, tambien opino que es una de las plantillas con mayor futuro en el Oeste (junto a los blazers), sin embargo, el hecho de no tener el factor cancha a favor en ninguna ronda de playoff, va a jugar muy en su contra, de hecho, opino que contra todo pronostico, los Rockets los echaran a las primeras de cambio, el oficio de Scola podra con Boozer y T-Mac logrará por fin pasar de ronda.

alberto said...

Utah-San Antonio, final del Oeste año 2008. ¡qué escalofrío!
Habrá que irles cogiendo cariño y mirarles con otros ojitos porque parece que van a estar arriba durante varios años. Deron-Boozer / Paul-West / Roy-Aldridge serán el futuro? Utah juegan poco vistoso, feo por decirlo claro pero muy efectivos, además de adquirir el pasado año una gran experiencia. Serán muy incómodos para Lakers este año. Pillar a Hibbert - Robin López en el Draft y serán muy temibles.