Friday, February 01, 2008

El lobo se viste de amarillo

En verano del 2004 Kobe Bean Bryant empezaba de cero. A punto de cumplir 26 años, un escolta al que llevaban tiempo comparando con Jordan llegaba a los Lakers para liderar la era post-Shaq en la franquícia angelina. Ni el gigante ni el entrenador que tantos éxitos habían logrado estaban; Kobe estaba solo.

En su primera temporada en el equipo se erigió como el líder, echándoselo a la espalda sin demasiado éxito. Mientras Phil Jackson disfruta de un retiro dorado y Shaq trabaja en Florida para cumplir su promesa, Kobe prueba el amargo sabor de no llegar a las 40 victorias, superando solo en tres el récord logrado en la campaña del lock-out.

Bryant estaba solo entonces, y todo lo que el General Manager podía traerle era el único entrenador con quién, a pesar de las diferencias, había saboreado la miel del triunfo. Como el Jordan primerizo, la evolución de Kobe le lleva a ir hacia el anillo y el MVP de la temporada de la forma más fácil que su talento conoce: jugando solo.

Así el 8 de los Lakers iniciaría un fructifero matrimonio con la canasta que le llevaría a convertirse en máximo anotador de la temporada y firme candidato a mejor jugador de la misma. A la 2005-06 se la recordará especialmente por el brillante 62-61 de los Lakers ante Dallas en el tercer cuarto (o, mejor dicho, de Kobe ante todos los Mavericks) y también por los irrepetibles 81 ante los Raptors. Además de todo esto, también quedará grabada en nuestras retinas la eliminatoria ante los Suns, donde los Lakers se pusieron con 3-1 y cerca de sorprender.

Kobe seguía en estado de gracia, demostrando que era el jugador más imparable del milenio y, en mi opinión, de toda la historia. Pero a él no le importaba. Su sueño era el anillo, y se enojaba sabiendo que su mánager general no podía darle un equipo competente para ello. Y ya sabemos que puede pasar si Kobe está enfadado, los 60-50-65-50 de forma consecutiva son una buena muestra.

En abril se demostró que el estelar 24 de los Lakers (tras haber cambiado el número en su año 3.0) no podía hacer nada sin estar acompañado. Se pasó el verano cerrado en banda, centrado en conseguir con la selección los éxitos que no llegaban en su equipo. Reflexionó sobre lo que veía, y temiendo que nada iba a cambiar hizo lo que, a buen seguro, no deseaba hacer: pidió el traspaso.

Sonaban mercados potentes como New York, Chicago, Phoenix o Dallas, pero Kupchack no se movía. La 2007-08 dio comienzo con el mejor jugador del mundo vistiendo aún de amarillo, aunque las expectativas indicaban que por no mucho tiempo. Odom como segunda espada nunca había estado a la altura, Bynum estaba verde, Fisher parecía que solo venía a complementar...

Y como quién no quiere la cosa los Lakers resurgen y se convierten en uno de los equipos más atractivos del año y el heredero de O'neal demuestra su potencial. Fisher es algo más que un complemento, Lamar se encuentra más cómodo y secundarios con los que nadie contaba se demuestran válidos para el proyecto. Lo que hay funciona a la perfección; ¿es suficiente?

Si es que no lo era, ahora ya lo es. A cuatro meses de las finales las expectativas son infinitamente mejores de lo que podía pensarse hace un año. A los equipos que venían contando en los últimos años se les han añadido dos clásicos que, más que añadirse, se han convertido en los máximos favoritos.

Stern sonríe ante la nueva era que el traspaso de Pau a Los Angeles plantea. El sueño de una final Lakers-Celtics, y todo lo que conlleva, está mucho más cerca. Y al mismo tiempo que Kobe se ve levantando un anillo y quizás un MVP, los últimos galardonados (Garnett, Nash y Nowitzki) ven alejarse su sueño de hacerse con un campeonato.

Vuelve la fiebre amarilla, y nace en España como quizás nunca lo había hecho. En toda casa donde gusta el baloncesto (o en la mayoría) gusta Pau, y si además gusta Kobe pues la decisión de dejarse contagiar es la mar de sencilla. Ahora bien, todos sabemos que hay mucho odio hacia Bryant pero, aún así, el amor hacia Pau es tan grande que la rabia producida por Bryant se ve compensada. Como los que iban con McLaren aún estar Hamilton, por entendernos...

En mi caso es al revés. Me gustan los Lakers, me gusta Bryant, me gusta el baloncesto y (emulando la mítica letra que se cantaba en las radios de Memphis) no me gusta Pau. Aún así, bienvenido compatriota a la causa lakeriana, todo sea porqué mi gran ídolo llene una mano y más de anillos y, ya de paso, logre también el premio que todo mejor jugador del mundo debe tener en cantidades industriales; el MVP de la temporada, que con el equipazo que queda ahora no tardará en ir a parar a las laureadas manos de Kobe.

Escribo esto en uno de los días más importantes de la historia del baloncesto en este país y, quizás, uno de los más importantes en la historia del baloncesto. Esta fecha puede marcar un antes y un después en la carrera de Bryant. Hoy, uno de febrero del 2008, empieza la era de Kobe Bean Bryant, jugador con el que no se ha hecho justicia y que demostrará a toda la liga hasta donde puede llegar.

PD: Espero que Gasol se cambie el número, no me molará ver un pívot con el 17 y un alapívot con el 16 :S

7 comments:

Wilt said...

Dilo bien alto wolf, queremos un Lakers - Celtics!!

Pues yo estoy encantadísmio de la vida, me siento como un niño pequeño al que le acaban de regalar su primera piruleta. Me aprece que no voy adormir hasta que vea a Pau jugando con los Lakers, como cuando venía papa noel de chiquitín.

Espero que los anti lakers sigan siendo antilakers, necesitamos competencia por dios. No queremos chaqueteros.

D-BoT said...

Una grandisima sorpresa sin duda, es el traspaso que Gasol estaba esperando. Candidatos al anillo desde YA.
Si quereis, tomarme a mi como antilaker jajaja. Mis ekipos son Miami, Chicago y Philly. Y ya lo sabia desde hace tiempo, no me voy a hacer lakeriano ni celtico pero disfrutare con su juego como el que mas.
Por cierto, a mi si que me gusta Gasol, esta claro que no es un bruto defendiendo, pero a la hora de enchufar es una maquina. Me da igual que sea español, las cosas, como son.

Enhorabuena, fans de los Lakers

Kapitan said...

Lakers Celtics.

Solo de pensarlo, no obstant falta mucha liga y Detroit Orlando Cleveland San Antonio...Hay equipos que tienen mucho que decir.

Ju-Gon said...

Creis que con la ayuda de Gasol, Kobe podra ser recordado con el nº 24 en vez de con el 8??

charlie said...

buena frase wilt,que los antilakers sean antilakers.
ahora tendremos muchos seguidores que no tienen ni puta idea,sólo que juega un tal pau gasol.
este ya puede ser nuestro año

Wayne Robinson said...

¿Deduzco por el título del post que reniegas definitivamente de tu pasado timberwol? Si es así grandísima ocasión para cambiarse de equipo. Cierto que Kobe inspira odios y amores por igual (a mí estos últimos) Pau hay a quien le gusta y a quien no pero básicamente por su juego o en todo caso por su actitud. Nadie le juzga por su personalidad, lo contrario que a Kobe. ¿O alguno de vosotros conoce a alguien que odie a Pau? Tampoco da motivos. Kobe cae mal porque es un pedazo de chulo (Porque puede, no en vano es el jugador más decisivo de la NBA hoy por hoy, qué cojones)

Juanejo said...

estaria guapo que gasol cogiese el numero 8 no? jejeje. no hay que ser chaquetero wolf, aunque los wolves sean ahora mismo el peor equipo de la liga (con permiso de sonics y heat). yo sere un poquito laker, pero solo un poquito, si hay una final lakers celtics, no se con quien iria...pero seria la ostia.