Hasta en tres ocasiones consecutivas los Wolves habían caído a las primeras de cambio en postemporada. Los compañeros se había ido sucediendo hasta dejar a Kevin al mando, junto al veterano Terrell Brandon.
Con la derrota ante los Spurs aún en el recuerdo, Wally Szczerbiak se convertiría en la elección del Draft para un equipo que tardaría un tiempo en volver a contar con ello (merced a McHale y su desliz a la hora de firmar el contrato de Joe Smith).
Pese a todo lo que estaba en su contra los Wolves se las arreglarían para lograr con cincuenta victorias el mejor balance de su corta historia. Garnett quedaría segundo, muy lejos de O'neal por otra parte, en las votaciones para el MVP y Minnesota caería ante la mejor versión de los Blazers en Play-Offs.
No sería esta la peor notícia de su campaña. En su 20 de mayo más agrio, su ídolo de infancia y motivo por el cuál llevaba el dorsal 21 fallecía en accidente de coche. Malik Sealy, por aquel entonces compañero de Kevin en los Wolves, volvía de celebrar el vigésimo cuarto cumpleaños de su amigo y admirador, que fue la última persona que le vio con vida.

El ahora All-Star Chauncey Billups pasaba sin pena ni gloria por el equipo, mientras Szczerbiak afianzaba poco a poco su condición de segunda espada. Los números de Kevin seguían siendo de vértigo, y su brillante porvenir al alcance de muy pocos en la liga.
Pero otra vez la mala suerte se cruzaría en su camino. O quizás, esta vez, la culpa fuera de Tim Duncan, probablemente el único hombre que resista todas las comparaciones y gana todos los posibles choques ante Kevin. En clave metafórica, Duncan es, historicámente, el justiciero que siempre acaba con todo intento de gloria del "maléfico" KG. ¿Lo logrará también en una hipotética final Spurs-Celtics?
Otra vez, quinta ocasión consecutiva, se caía a las primeras de cambio. Sin embargo nada destacable llegaría a mejorar lo que había, y solo la llegada en segunda ronda, por aquello del veto, del subcampeón Loren Woods supondría un soplo de aire fresco en las frías ciudades gemelas.

Pero en esta ocasión fue mucho más doloroso, cayendo tras barrido ante los Mavs. Un destino que ya había tenido en el mate de un descarado Pau Gasol, meses atrás, su primera premonición.
Pudiéndolo tener todo Garnett se quedaba, otra vez, en nada. En honor a la verdad debe decirse que los refuerzos nunca habían acompañado y que en el salvaje oeste su soledad era la perdición. Con el traslado de los Hornets a New Orleans los Wolves se sumarían a los equipos que, deseando un futuro más dulce, llorarían inutilmente al comisionado su inmediato traslado a la conferencia este.
Aquello se quedaría en nada y solo cabía esperar con más ganas, ilusión, compromiso y ambición la siguiente temporada. La 2002-03 se iniciaba con un plantel, otra vez sin novedades destacables, que no estaba a la altura de las cotas y objetivos deseados.

Llegarían motivados a Play-Offs y lograrían ponerse 2-1 a favor ante los Lakers que buscaban completar un cuarteto histórico. Pero los angelinos, a quienes los Spurs si lograron dar caza, remontarían la eliminatoria y dejarían en siete primaveras consecutivas el odiado romance entre los Wolves y la primera ronda de Play-Offs.
Aquello sabía a últimatum. Un veterano Garnett de 27 años no podía soportar verse en la cuneta un año tras otro. Aquella triste situación debía tomar un nuevo rumbo, y en las inoperantes manos de Kevin McHale estaba el poder para lograrlo...